Vladimir Nabokov
¡Feliz día mundial del libro, la lectura y los derechos de autor!
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| Vera y Vladimir Nabokov |
"Si miramos al pasado, sin embargo, lo que encontramos en la mayoría de casos son escritores hombres casados con mujeres cuya vida consiste en facilitarle a él la suya (nunca al revés: no existen musos). Y a juzgar por los testimonios que nos quedan —los de Caitlin Thomas, Sofía Tolstói, Pilar Donoso o las varias mujeres de Hermann Hesse—, el de esposa de escritor da la impresión de ser el oficio más triste del mundo..."
"No me habla en toda la mañana, / pero no está enfadado: / mi novio es escritor, / y cuando lee o escribe o no hace nada / es que está trabajando. / Trabaja todo el día: los escritores son gente contumaz / llena de pensamientos. / Acuérdate de mí, le digo, / cuando lo dejo solo. / Yo sé que piensa en mí sin darse cuenta".
"Quizá una de las esposas más célebres sea la brillante Zenobia Camprubí, pareja de Juan Ramón Jiménez, que vivió con el talento medio a enterrar porque todas sus energías se centraron en subrayar la obra del poeta. "La vida es vana", escribía ella. "Un poco de amor, / un poco de odio, / y luego, buenos días...". Camprubí resistió a las neurosis depresivas y al carácter enfermizo y gris de Jiménez con toneladas de alegría innata. Él era un hombre que había aprendido ya de niño a hacerse el débil para recibir continuamente mimos y cuidados. Trabajaba en una habitación acolchada. No soportaba ningún agente externo. Le chirriaba hasta la risa de su amor, y eso que la carcajada limpia de Camprubí fue lo que lo prendó de ella. Esta es la vida después del The End: el poeta era un rarito. Exigía silencio y dedicación."En el discurso, en el léxico, muchas cosas han cambiado. Las historias de musas y dedicatorias ya son arcaicas, como las de princesas de cuentos de hadas. Del amor (por favor) no hablemos por ahora. Hay muchos trabajadores de la palabra que se quedan solteros, y al menos así no le cargan su alterada psique a nadie, mientras otros se hacen crecer mutuamente, como personas y como pareja. En vivo y a distancia (redes sociales) conozco varios casos de parejas de escritores exitosos, que se apoyan con todo, que comparten risas, lecturas y trabajo (intelectual y del hogar). No menciono a algunos para no fallarle a otros, pero me congratulo. Todo es cuestión de imaginarlo, de apoyarse, de intentarlo.
"Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién es y qué es. Te explican tantas veces quién eres y de formas tan distintas, que al final uno acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen de ti algo diferente. Incluso uno mismo está cambiando de opiniones. Si a eso añadimos que uno se esfuerza por sorprender a los otros siendo varias personas al mismo tiempo, lo que en verdad acaba sucediendo es que terminamos no teniendo la menor noción de quién somos o podríamos haber sido".
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| La joven lectora, Jean-Honoré Fragonard |