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domingo, abril 23, 2023

Magia

“Un escritor se puede considerar desde tres puntos de vista: como contador de historias, como maestro y como mago. Un gran escritor combina los tres”.
Vladimir Nabokov

¡Feliz día mundial del libro, la lectura y los derechos de autor!













jueves, marzo 09, 2017

Parejas literarias

Vera y Vladimir Nabokov
Hace tiempo compartí aquí algunos fragmentos de un texto de Noemí López Trujillo sobre las esposas ("chachas") de los escritores del boom latinoamericano. Inútiles— a veces laboral, a veces sentimentalmente—, algo idos, obsesionados con su obra, parasitarios en general, los escritores machistas no fueron sólo los del boom. Por miedo, a veces enfermedad, prejuicios, incapacidad, soberbia o de plano egolatría, muchos resultan fuera del papel horrorosos insectos. Véanse si no las cartas de Franz Kafka o de James Joyce. O esa otra historia que terminó en manicomio, la de Auguste Rodin y Camille Claudel.

Laura Freixas comenta en "Grandes autores, vistos por sus compañeras" que una característica que tienen en común Hermann Hesse, Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald, Juan Ramón Jiménez, Dylan Thomas o José Donoso es que "suelen tener al lado a una mujer que dedica su vida a servirle y apoyarle". Freixas apunta como caso célebre y positivo a la pareja de Beauvoir y Sartre pero
"Si miramos al pasado, sin embargo, lo que encontramos en la mayoría de casos son escritores hombres casados con mujeres cuya vida consiste en facilitarle a él la suya (nunca al revés: no existen musos). Y a juzgar por los testimonios que nos quedan —los de Caitlin Thomas, Sofía Tolstói, Pilar Donoso o las varias mujeres de Hermann Hesse—, el de esposa de escritor da la impresión de ser el oficio más triste del mundo..."
"Casadas con el trabajo sucio de los escritores" es un texto de Lorena G. Maldonado que abre con un poema de Esther Morillas:
"No me habla en toda la mañana, / pero no está enfadado: / mi novio es escritor, / y cuando lee o escribe o no hace nada / es que está trabajando. / Trabaja todo el día: los escritores son gente contumaz / llena de pensamientos. / Acuérdate de mí, le digo, / cuando lo dejo solo. / Yo sé que piensa en mí sin darse cuenta".
Y es que, abunda, las mujeres de escritores (supongo que de muchos artistas, con y sin comillas), fueron para ellos mecanógrafas, correctoras, promotoras, abogadas, enfermeras, nanas (de ellos y de sus hijos), choferes, administradoras, madres y muchas veces su sostén económico mientras ellos se dedicaban a crear. Se repiten aquí los casos de Juan Ramón Jiménez y Hermann Hesse, y se añaden los de Vera Nabokov, Sophia Behrs (Tolstoi) y Anna Snítkina (Dostoievski).
"Quizá una de las esposas más célebres sea la brillante Zenobia Camprubí, pareja de Juan Ramón Jiménez, que vivió con el talento medio a enterrar porque todas sus energías se centraron en subrayar la obra del poeta. "La vida es vana", escribía ella. "Un poco de amor, / un poco de odio, / y luego, buenos días...". Camprubí resistió a las neurosis depresivas y al carácter enfermizo y gris de Jiménez con toneladas de alegría innata. Él era un hombre que había aprendido ya de niño a hacerse el débil para recibir continuamente mimos y cuidados. Trabajaba en una habitación acolchada. No soportaba ningún agente externo. Le chirriaba hasta la risa de su amor, y eso que la carcajada limpia de Camprubí fue lo que lo prendó de ella. Esta es la vida después del The End: el poeta era un rarito. Exigía silencio y dedicación."
En el discurso, en el léxico, muchas cosas han cambiado. Las historias de musas y dedicatorias ya son arcaicas, como las de princesas de cuentos de hadas. Del amor (por favor) no hablemos por ahora. Hay muchos trabajadores de la palabra que se quedan solteros, y al menos así no le cargan su alterada psique a nadie, mientras otros se hacen crecer mutuamente, como personas y como pareja. En vivo y a distancia (redes sociales) conozco varios casos de parejas de escritores exitosos, que se apoyan con todo, que comparten risas, lecturas y trabajo (intelectual y del hogar). No menciono a algunos para no fallarle a otros, pero me congratulo. Todo es cuestión de imaginarlo, de apoyarse, de intentarlo.

viernes, abril 22, 2016

Under the mango tree




"Si Dios no tiene unidad, cómo voy a tenerla yo". Dice el narrador que lo dijo Dylan. No sé si lo dijo pero parece verosímil, y no es lugar para dudar de autores como Cide Hamete Benengeli, Pierre Menard o John Shade (o Charles Kinbote), por lo demás, buenos amigos míos.

Entre mis —¿mis?, a veces debería dudarse hasta del posesivo en primera persona— lecturas recientes están La identidad, de Milan Kundera, y Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas. Del primero ya platicaremos, pues también recién leí La inmortalidad y releí La insoportable levedad del ser: hay fragmentos y tema para rato. No por nada hay quienes creen que los lectores solemos hablar "solos", cuando en realidad conversamos con las tantas voces en nuestra cabeza.

A partir de un congreso sobre "Fracaso y literatura", al que por cierto no fui invitado, Enrique Vila-Matas hilvana en Aire de Dylan una historia en busca de una biografía de un difunto reciente, y que versa o se refracta sobre la película Tres camaradas, Francis Scott Fitzgerald, Hamlet, Bob Dylan, un club de interrumpidores, un posible asesinato y la canción que encabeza este post, Under the mango tree, que cuando suena hace sentir feliz a Vilnius Lancastre, el protagonista.

Es, sobre todo, un atisbo a la identidad, la cual está integrada —o eso creen los personajes— por temas y personas tan disímbolos como los anteriores. ¿Quién soy? ¿Quién creen que soy? Aunque Vilnius asume su parecido con Bob Dylan, se rebela ante la aparición del fantasma paterno. Por algo su padre escribe:
"Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen a uno quién es y qué es. Te explican tantas veces quién eres y de formas tan distintas, que al final uno acaba por no saber en absoluto quién es. Todos dicen de ti algo diferente. Incluso uno mismo está cambiando de opiniones. Si a eso añadimos que uno se esfuerza por sorprender a los otros siendo varias personas al mismo tiempo, lo que en verdad acaba sucediendo es que terminamos no teniendo la menor noción de quién somos o podríamos haber sido".

miércoles, abril 06, 2016

Acerca de los lugares comunes - Raymond Carver

"Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos —una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer— con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo que, sin embargo, provoque un escalofrío en la espina dorsal del lector, como bien lo demuestran las delicias debidas a Navokov. Esa es de entre los escritores, la clase que más me interesa. Odio, por el contrario, la escritura sucia o coyuntural que se disfraza con los hábitos de la experimentación o con la supuesta zafiedad que se atribuye a un supuesto realismo. En el maravilloso cuento de Isaak Babel, Guy de Maupassant, el narrador dice acerca de la escritura: Ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde".

viernes, abril 01, 2016

Abril


Escribo, solo así me fundo. Escribir, la terapia más-cara. Y sin sentirlo casi, ya es abril. Espuma parece ser el origen de la palabra abril, como de Afrodita, y espuma es lo que sale a veces cuando enjabonamos la palabra, no abril sino cualquiera: algo nace de esa espuma. Salí a caminar, a disfrutar el clima nocturno y me topé con un dinosaurio, que me siguió a casa. No pude hacerme el desentendido ante sus maullidos lastimeros. Lo acaricio mientras contemplamos el cráneo de Shakespeare, que alguien dejó a mi puerta hace algunas noches, lo tengo en el restirador junto a una vieja máquina de escribir. Sí, abril es un buen mes para ser (o no), para compartir los libros que estaban pendientes de reseñar, para empezar nuevos proyectos, para reinventarnos. Días del libro, de la danza, del diseño y del niño. No tenemos sueño pero invito a mi dinosaurio a dormir.  Y cuando despierte...

lunes, febrero 08, 2016

"El verbo es el valor real de la obra maestra" - Vladimir Nabokov

«Aprecio mucho a Freud como autor cómico. Las explicaciones que da sobre las emociones de sus pacientes y sus sueños son de un burlesco increíble, pero hay que leerlo en la lengua original. No entiendo cómo se le puede tomar en serio. No hablemos más de eso.

»Muchas veces me preguntan quién me gusta y quién no, entre los novelistas, comprometidos o no, de mi siglo maravilloso. Primero, no aprecio al escritor que no ve las maravillas de este siglo, las pequeñas cosas, la ropa masculina informal, el cuarto de baño que substituye al lavabo inmundo. Las grandes cosas como la sublime libertad de pensamiento en nuestro doble occidente. ¡Y la luna! Recuerdo con qué escalofrío delicioso, envidia y angustia, miraba yo en la televisión los primeros pasos flotantes del hombre sobre el talco de nuestro satélite y cómo despreciaba a quienes decían que no valí la pena gastar tantos dólares para pisar el polvo de un mundo muerto. Detesto pues a los divulgadores comprometidos, a los escritores sin misterio, a los infelices que se alimentan con los elixires del charlatán vienés. Aquellos que aprecio saben que sólo el verbo es el valor real de la obra maestra. Principio tan viejo como verdadero, y eso no ocurre a menudo. No es preciso dar nombres, nos reconocemos por un lenguaje de signos, a través de los signos del lenguaje, o bien, al contrario, todo nos irrita en el estilo de un contemporáneo detestable, incluso sus puntos suspensivos.»

Entrevista completa acá

lunes, enero 04, 2016

Suscribo

¡La realidad y la ficción! Mira por dónde he ido a parar al eterno debate de las letras españolas. Ahora que me acuerdo, ¿por qué esa manía tan española, esa afición tan nacional a preguntarme, siempre que publico un nuevo libro, cuánto hay de real y de autobiográfico en él? Da igual que publique una novela sobre un loco que anda suelto por Veracruz a que publique una sobre la vida de los esquimales en Guanajuato. Siempre la misma cuestión: ¿Qué porcentaje de verdad hay en lo que usted cuenta? Durante un tiempo, con paciencia, me he limitado a dar cuerda al reloj de Nabokov: “La ficción es ficción. Calificar un relato de historia verídica es un insulto al arte y a la verdad. Todo gran escritor es un gran embaucador.” Y punto. Pero ya me he cansado. Y es que, a pesar de que no hay día en que no vea borradas las fronteras entre la realidad y la ficción sobre las que bailo, la pregunta nacional sigue ahí, como un dinosaurio inamovible. ¿Hay realidad en su ficción? ¡Toma ya!, que diría Céline. Últimamente, habiendo publicado un libro sobre París [se refiere a París no se acaba nunca, Anagrama, 2003], me limito a citarles a Boris Vian (“Todo en mi novela es verdad porque está todo inventado”), o bien a mí mismo (“También un relato autobiográfico es una ficción entre muchas posibles”), y muy especialmente a Roland Barthes: “Toda autobiografía es ficcional y toda ficción es autobiográfica”.

miércoles, febrero 18, 2015

"No saben que tienen alas" - Vladimir Nabokov

"Aunque parezca extraño, el escarabajo Gregor no llega a descubrir que tiene alas bajo el caparazón de su espalda (ésta es una observación que quiero que atesoreis toda vuestra vida. Algunos Gregorios, Pedros y Juanes, no saben que tienen alas)".

Vladimir Nabokov sobre La Metamorfosis de Franz Kafka, Curso de literatura europea.

lunes, enero 26, 2015

Chuang Tzu

1. 
"Gregorio Samsa soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Samsa que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era un horrorizado insecto que se despertaba en algo llamado cama".

2. 

"Dolores Haze soñó que era una ninfa. Al despertar ignoraba si era Lolita que había soñado que era una ninfa o si era una ninfa y era soñada por un entomólogo".

miércoles, noviembre 12, 2014

Memoria

"Memoria es lo mismo que fantasía... Y adquiere estas tres diferencias: que es memoria cuando recuerda las cosas; fantasía, cuando las altera y transforma; ingenio, cuando les da forma y pone en sazón y orden".
Gianbattista Vico

"Escribir es otra cosa, es poner en movimiento lo no controlado en lo controlado y viceversa".
Noé Jitrik

"Su memoria contenía una modesta galería mal iluminada donde cabían todas las personas que por un motivo u otro habían atraído su atención".
Vladimir Nabokov

"Antes el vuelo del ave, que pasa y no deja rastro,
que el paso del animal, que deja un recuerdo en el suelo.
El ave pasa y olvida, y así debe ser.
El animal, donde ya no está y por eso de nada sirve,
muestra que ya estuvo, lo que no sirve para nada.
El recuerdo es una traición a la Naturaleza,
porque la Naturaleza de ayer no es Naturaleza.
Lo que fue no es nada, y recordar es no ver.
¡Pasa, ave, pasa, y enséñame a pasar!"
Alberto Caeiro

miércoles, abril 30, 2014

Niño con libro de mariposas

"A partir de la edad de siete años, todo lo que sentía en relación con los rectángulos de luz solar enmarcada estuvo dominado por una única pasión. Si mi primera mirada de la mañana buscaba el sol, mi primer pensamiento estaba dedicado a las mariposas que éste engendraría. El acontecimiento originario fue bastante trivial. En la mata de madreselva que colgaba sobre el respaldo tallado de un banco que se encontraba justo enfrente de la entrada principal, mi ángel de la guarda (cuyas alas, con la sola excepción de la ausencia de la aureola florentina, recuerdan las del Gabriel de Fra Angélico) me señaló un raro visitante, una espléndida criatura de color amarillo pálido con manchas negras, almenados azules, y un ojo cinabrio en cada una de sus negras colas orladas de amarillo. Mientras exploraba la flor inclinada de la que pendía, levemente doblado, su empolvado cuerpo, sacudía incansablemente sus grandes alas, y mi deseo de conseguirla fue uno de los más intensos que haya experimentado jamás. Agile Ustin, el conserje de nuestra casa de la ciudad […] consiguió atraparla con mi gorra, tras lo cual la llevamos, gorra incluida, a un armario, en donde Mademoiselle confiaba que la naftalina casera la matara en una noche. A la mañana siguiente, sin embargo, cuando ella misma abrió el armario para sacar alguna prenda, mi macaón, con un potente susurro, voló hacia su cara, y luego se dirigió hacia la abierta ventana, para no ser al poco rato más que un punto dorado que se abatía y fintaba y planeaba hacia levante, por encima de los bosques y la tundra, camino de Vologda, Viatica y Perm, y más allá de las severas crestas de los Urales, hacia Yakutsuk y Verkhne Kolymsk, y de Verkhne Kolymsk, en donde perdió una cola, a la bella Isla de St. Lawrence, y a través de Alaska hasta Dawson, y en dirección sur, siguiendo las Rocosas, hasta ser finalmente capturada, después de una carrera de cuarenta y seis años, sobre un diente de león inmigrante situado al pie de un álamo endémico cerca de Boulder...

"Debía de tener yo unos ocho años cuando, en un desván de nuestra casa de campo, entre una enorme variedad de objetos polvorientos, descubrí unos libros maravillosos adquiridos en la época durante la que la madre de mi madre se interesó por las ciencias naturales e hizo que un ilustre catedrático universitario de zoología (Shimkevich) le diera clases particulares a su hija. […] Entre los herbarios repletos de aguileñas alpinas, valerianas azules y flores de Júpiter, y rojo-anaranjadas azucenas silvestres, y otras flores de Davos, también encontré en ese altillo otros libros más próximos a mis temas preferidos. Bajé en mis brazos maravillosos cargamentos de volúmenes superlativamente interesantes: las maravillosas láminas de insectos de Surinam realizadas por Maria Sibylla Merian (1647-1717), y el noble Die Schmetterlinge de Esper (Erlangen, 1777), y los Icones Historiques de Lépidoptères Nouveaux ou Peu Connus de Boisduval (París, a partir de 1832). Más emocionantes incluso eran los productos de la segunda mitad del siglo: la Natural History of British Butterflies and Moths de Newman, Die Gross-Schmetterlinge Europas de Hofmann, las Mémoires del gran duque Nikolay Mihailovich sobre lepidópteros asiáticos (con ilustraciones incomparablemente bellas debidas a Kavrigin, Rybakov, Lang), y la maravillosa obra sobre Butterflies of New England de Scudder."

Vladimir Nabokov, Habla, memoria 

miércoles, abril 23, 2014

Día del libro

"Llegados a este punto, me preguntaréis: si dices que tu verdadero mundo es la página escrita, si sólo en ella te sientes a gusto, ¿por qué quieres apartarte de él, por qué quieres aventurarte en este vasto mundo que no eres capaz de dominar? La respuesta es sencilla: para escribir. Porque soy un escritor. Lo que se espera de mí es que mire a mi alrededor y capture rápidas imágenes de lo que sucede para después volver a inclinarme sobre mi escritorio y reanudar mi trabajo. Para hacer funcionar mi máquina de palabras es por lo que debo extraer nuevos combustibles del pozo de lo no escrito".
Italo Calvino

"Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. Una vez estudiado con atención este mundo nuevo, entonces y sólo entonces estaremos en condiciones de examinar sus relaciones con otros mundos, con otras ramas del saber".
Vladimir Nabokov

"En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa pagina al dar las tres de la tarde, muere". 
Julio Cortázar

"Durante estos períodos de sombra, soy incapaz de pensar, de sentir, de querer. No sé escribir más que guarismos, o rayas. No siento, y la muerte de quien amase me haría la impresión de haber sucedido en una lengua extranjera. No puedo; es como si durmiese y mis gestos, mis palabras, mis actos acertados, no fuesen más que una respiración periférica, instinto rítmico de un organismo cualquiera". 
Fernando Pessoa


lunes, marzo 10, 2014

Sincronías

La hora en que no pasa el tiempo, en que ajusto mi horario. Todo es verano contigo, calor y sudor. Sonrisas. Me hermano con Calvino o con Nabokov, con Carroll. Escribimos al mismo tiempo (Calvino, Nabokov, Carroll, tú y yo), en un instante sin sentido, la misma frase, y nos leemos como la primera vez.

No hay pasado. Yo nací el día que te escribí.


La joven lectora, Jean-Honoré Fragonard

martes, febrero 25, 2014

Poema de amor filosófico - Vladimir Nabokov


El título bajo el cual apareció en un diario emigré de París (el 8 de octubre de 1922, después de varios reclamos de mi parte y de una carta en que solicité la devolución del manuscrito) era y es, en las diversas antologías y colecciones que habrían de reimprimirlo durante los cincuenta años que siguieron, Vlyublyonnost?, melodioso término que condensa lo que en otras lenguas exige más palabras para expresarse.

My zabyvaem chto vlyublyonnost'. 
Ne prosto povorót litsá,
A pod kupávami bezdonnost', 

Nochnáya pánika plovtsá.
Pokuda snitsya, snis', vlyublyonnost', 

No probuzhdéniem ne much',
l luchshe nedogovoryonnost' 
Chem éta shchel' étot luch. 
Napominayu chto vlyublyonnost' 
Ne yav', chto métiny ne te,
Chto mozeht-byt' potustorotmost' 
Priotvorilas' v temnoté.

—Delicioso —dijo Iris—. Suena como un encantamiento. ¿Qué significa?
—En el reverso está la traducción. Dice así: Olvidamos —o más bien tendemos a olvidar— que estar enamorados (vlyublyonnost') no depende del ángulo facial de la amada; es un abismo sin fondo bajo los nenúfares, el pánico de un nadador en la noche, como dice el tetrámetro yámbico que cierra la primera estrofa: nochnáya pánika plovtsá. La segunda estrofa: Mientras soñar sea placentero (en el sentido de "mientras soñar sea posible"), sigue apareciéndote en nuestros sueños, vlyublyonnost', pero no nos atormentes despertándonos o —diciéndonos demasiado: la reticencia es mejor que esa hendedura o ese rayo de luna. Y ahora, la última estrofa de este poema de amor filosófico.
—¿Este qué?
—Poema de amor filosófico. Napominayu, te recuerdo que vlyublyonnost' no es la realidad de la vigilia, que las cosas se nos aparecen siempre distintas (por ejemplo: un cielo raso iluminado por la luna no es la misma clase de realidad que un cielo raso durante el día) y que el futuro quizá empiece a vislumbrarse en la oscuridad... 

* * * * *

En la vida real, física, puedo volverme con la naturalidad y la rapidez de cualquier persona. Pero mentalmente, con los ojos cerrados y el cuerpo inmóvil, soy incapaz de cambiar de dirección. Hay alguna célula que no funciona en mi cerebro. Desde luego, puedo trampear: puedo desechar la imagen mental de un panorama y elegir con calma la perspectiva opuesta para regresar al punto de partida. Pero si no trampeo, una especie de obstáculo atroz, que me enloquecería si persistiera en mi intento, me impide imaginar el giro que transforma una dirección en otra, la opuesta. Me siento abrumado, soporto el mundo entero sobre mis hombros en el proceso de visualizar mi giro, de manera tal que pueda ver "a la derecha" lo que he visto "a la izquierda", y viceversa...

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(Mira los arlequines

sábado, noviembre 09, 2013

Página 42: Lolita (Vladimir Nabokov)

«Quilty, Clare. Dramaturgo norteamericano. Nació en Ocean City, Nueva Jersey. 1911. Estudió en la Universidad de Columbia. Empezó a trabajar en el comercio, pero la abandonó por el arte dramático. Es autor de La pequeña ninfa, La dama que amaba los relámpagos (en colaboración con Vivian Darkbloom), Malos tiempos, El extraño hongo, Amor paternal y otras piezas. Son notables sus abundantes producciones para niños. La pequeña ninfa (1940) recorrió veintidós mil kilómetros y se representó doscientas ochenta veces en provincias antes de ser estrenada en Nueva York. Aficiones: coches de carreras, fotografía, animales domésticos.»

«Quine, Dolores. Nació en Dayton, Ohio, en 1882. Estudió arte escénico en la American Academy. Debutó en Ottawa, en 1900. En 1904 debutó en Nueva York con No hables nunca con desconocidos. Desde entonces desapareció en... (sigue una lista de más de treinta obras).»

¡Cómo me retuerce, con dolor desesperado, la lectura del nombre de mi amada, aunque vaya unido al apellido de aquella actriz, que era una vieja bruja! Quién sabe si ella también hubiera podido ser actriz. Nació en 1935. Apareció (advierto el desliz de mi pluma en el párrafo precedente, pero no lo corrijas, por favor, Clarence) en El dramaturgo asesinado. ¡Quine, tan llena de inquina! ¡Condenado por haber a Quilty asesinado! ¡Oh, Lolita mía, lo único con lo que puedo jugar ahora son las palabras!

sábado, octubre 05, 2013

101010 (o "de un asterisco al sentido de la vida, del universo y todo lo demás")

Axrq leyó que 42 traducido al lenguaje binario es 101010, y que por esa simetría es hermoso para mucha gente que suele trabajar con números en lugar de con letras. Suspiró. Puesto en años y en una evaluación rigurosa de sí, no le parecía hermoso. Hasta hace unas horas AxRq recordó que 42 es la respuesta "al sentido de la vida, del universo y de todo lo demás", según Douglas Adams, quien a veces decía que el uso de 42 en La guía del viajero intergaláctico era mero azar, una ocurrencia, y alguna otra vez dijo que era "el más divertido de los números de dos dígitos".

No viajará al espacio pero puede escribirlo. 42 es el número atómico del molidbeno, un metal de transición, uno de los que se fusionan a más alta temperatura. Se descompone en los números primos 2, 3 y 7, y aunque en sistema ASCII no pasa de ser representado por un asterisco (caracter comodín) en Facebook tiene su propio emoticono ( :42: )

Sonríe al ver que 42 es el último de la serie de números de la serie Lost (cierto, tanto que se especuló al respecto) y hasta hay un capítulo de Doctor Who que así se llama, se recrea, fanático friki de algunas series. AxRq lee en inglés que en Japón el 42 se considera de mala suerte porque su pronunciación "shi ni" (cuatro dos) suena como la frase "hasta la muerte" y en la Kabala es el número con que Dios creó el universo. Son 42 las generaciones de la familia de Cristo manifestadas por Mateo, y esos son los meses en los cuales, según Juan, la Bestia dominará la tierra.

Lewis Carroll, matemático y escritor, uno de sus favoritos, también tuvo sus queveres con el número de dos cifras: son 42 las ilustraciones de Alicia en el País de las Maravillas, 4207 caballos apoyan a Humpty Dumpty y la 42 es la regla más antigua del reino (¿Cómo puede ser la más antigua?, se pregunta Alicia): "Todas las personas de más de una milla de altura deben abandonar la corte". En La caza del snark dice: "El panadero tenía cuarenta y dos cajas, todas empaquetadas cuidadosamente, con su nombre pintado claramente en cada una". Y en A través del espejo, la Reina Blanca confiesa su edad como "ciento un años, cinco meses y un día", es decir, 37 044 días. Si la Reina de Corazones tuviera la misma edad, dicen los que saben, el total es 74 088 días, lo cual es 42 x 42 x 42. "Algunos comentaristas han afirmado que esto es deliberado por parte de Carroll", dicen en Wikipedia. Pudiera ser, digo yo.


Pretextos númericos, literarios y verbales para dar gracias, para creer que empieza algo bueno, para buscarle algo de sentido a estos días en que tantas cosas y casos parecen incongruentes. Lo escribe, lo siente. Está inspirado, hasta eso. Con amor y sin dinero. Con ganas de algunos trucos. No hay magia si no agudizamos nuestra percepción.



Y así, en este espíritu de magia, de amor, se toma un vaso de anís, oye a Moby en vivo en el teatro Fonda y comparte el hallazgo bibliomántico en la página 42 de uno de sus libros favoritos, Pálido fuego, de Vladimir Nabokov: 

El tiempo significa sucesión, y la sucesión, cambio:
la eternidad debe, pues, perturbar
los horarios del sentimiento...

Y si no existe qué. Y si narra una historia en tercera persona no le importa. El que sea narrador omnisciente que tire la primera piedra. Se va a dormir, un poco ebrio, con la idea de que ya escribió una sonrisa.

miércoles, junio 19, 2013

eternas perversiones de la mente crítica

"Nabokov ha concebido la obsesión de Kinbote y la situación ficticia que lo rodea de modo tal que el anotador representa de forma cómicamente literal todas las eternas perversiones de la mente crítica: el deseo del crítico por apropiarse del texto, de insinuarse a sí mismo en él, de hacerle decir lo que a él le gustaría que dijese, de entrometerse bruscamente entre el texto y el lector; su error: sentir que de algun modo es responsable de lo mejor que tiene la obra, o creer que ésta podría haber sido aún mejor si se hubiesen seguido sus prescipciones; su deseo de espiar al artista en el momento de la creación y de husmear en su vida privada, como si eso fuese a explicar la obra; su sensación de que es la única persona en estrecha armonía con la mente del genio; su desesperado deseo de alcanzar la inmortalidad adscribiéndose a una obra inmortal".

Brian Boyd, Vladimir Nabokov, Los años americanos.
Tomado de El lamento de Portnoy

sábado, junio 23, 2012

Santa Alicia (1):

Portada de Alicia en el País de las Maravillas, 
traducida al ruso por Vladimir Nabokov 

El reloj miente: son las cinco de la tarde, la hora del té.

Me acordé hace poco. Lo primero que quise escribir fue una adaptación "a cine" de Alicia en el País de las Maravillas (¿a los ocho, nueve años?). Fueron varias libretas llenas de tomas, escenas, escenarios, dibujo de vestuarios y algunos diálogos.

De ahí pal real, hasta en mi tesis de licenciatura cada capítulo tuvo un epígrafe de Lewis Carroll. De ahí pa la realidad, solo, sólo es real en el tablero alguien que me ha soñado escribiendo (digamos que es ella), ella a mí o yo a ella, no sé, y sé que como en las matemáticas o en la madrugada madriguera del conejo no todo es real, a menos que queramos y lo soñemos. Y que todo es un juego, que bien vale soñar una tarde verano a la sombra de un árbol, y seguir el tiempo, la locura, la imaginación.

Coincidimos en un momento de locura.
Ella se ha despertado, supongo, y me quedé atrapado aquí, dormidote.
Voy a pintar las rosas antes de que la reina se dé cuenta de mi error..


(sigue en el editor incomprendido (blogspot), maravillas (tumblr), reflejos del crimentalista (tumblr), alexandroroque (wordpress), AxRq (flickr) y en colectivo Fantomas (facebook).
- - - - - - - -
Matemáticas en el país de las maravillas, de José Ma. Sánchez (en pdf)
* Opinión de Vladimir Nabokov sobre Alicia en el País de las Maravillas (aquí).
* Opinión de Jorge Luis Borges sobre Lewis Carroll (prólogo a las obras completas de L.C., aquí).

viernes, junio 17, 2011

Barra siniestra

"Han extinguido las luces de la casa en que estoy, y se ha extinguido la vista de la ventana. Todo tiene una negrura de tinta, bajo un cielo de tinta azul pálida —"sale azul, escribe negro", como se decía en un frasco de tinta; pero no lo hacía, como no lo hace el cielo, y sí los árboles con sus trillones de ramitas...

* * * * *

"La continuación de su voz se hizo real, como si una aguja hubiese encontrado el surco. Su surco en el disco de la mente de él. De su mente que había empezado a girar al detenerse él en el portal y mirar hacia abajo, a la cara levantada de ella. El movimiento de sus facciones era ahora audible...

*****

"En todas las máscaras que yo probaba había rendijas para sus ojos. Incluso en todos los momentos en que me mecía la convulsión más apreciada por los hombres...

* * * * *

"Esta era la última fortaleza de un dualismo que aborrecía. La raíz cuadrada de uno es uno. Notas marginales, recordatorios. El desconocido observando en silencio los torrentes de dolor local desde una orilla abstracta...

* * * * *

"Krug sabía apuntar a la bandada de los más populares y sublimes penamientos humanos y derribar cada vez un pato salvaje. Pero no podía matar a la muerte.

* * * * *

"Ember vaciló; después marcó rápidamente el número. La línea estaba ocupada. Aquella serie de pequeños zumbidos en forma de palo parecía la larga hilera de I superpuestas en un índice de las primeras líneas de una antología de versos. Yo soy un lago. Yo soy una lengua. Yo soy un espíritu. Yo tengo fiebre. Yo no soy codicioso. Yo soy el Caballero Negro. Yo soy la antorcha. Yo me levanto. Yo pregunto. Yo subo a la colina. Yo vengo. Yo sueño. Yo envidio. Yo encuentro. Yo oigo. Yo quise escribir una oda. Yo sé. Yo amo. Yo no debo afligirme, mi amor. Yo nunca. Yo jadeo. Yo recuerdo. Yo te vi una vez. Yo viajé. Yo rondé. Yo quiero. Yo quiero. Yo quiero. Yo quiero.

* * * * *

"Oh sí, otros parlamentos o senados fueron derribados antes de ahora, y no es esta la primera vez que un hombre oscuro y desagradable, pero maravillosamente obstinado, se ha abierto camino hacia las entrañas de un país. Pero, a los ojos de los que observan estos acontecimientos y quisieran preservarlos, el pasado no brinda ninguna clave, ningún modus vivendi, y ello por la sencilla razón de que él mismo no lo tenía cuando saltó el borde del presente y cayó en el vacío que, en definitiva, tenía que llenar...

* * * * *

"Krug razona en su sueño peor que un estúpido borracho; pero una inspección desde más cerca (hecha cuando el yo-sueño ha muerto por diezmilésima vez y el yo-día hereda por diezmilésima vez esas polvorientas bagatelas, esas deudas, esos fajos de letras ilegibles) revela la presencia de alguien que sabe..."


* Vladimir Nabokov, Barra siniestra, P & J, 1984