«Quilty, Clare. Dramaturgo norteamericano. Nació en Ocean City, Nueva Jersey. 1911. Estudió en la Universidad de Columbia. Empezó a trabajar en el comercio, pero la abandonó por el arte dramático. Es autor de La pequeña ninfa, La dama que amaba los relámpagos (en colaboración con Vivian Darkbloom), Malos tiempos, El extraño hongo, Amor paternal y otras piezas. Son notables sus abundantes producciones para niños. La pequeña ninfa (1940) recorrió veintidós mil kilómetros y se representó doscientas ochenta veces en provincias antes de ser estrenada en Nueva York. Aficiones: coches de carreras, fotografía, animales domésticos.»
«Quine, Dolores. Nació en Dayton, Ohio, en 1882. Estudió arte escénico en la American Academy. Debutó en Ottawa, en 1900. En 1904 debutó en Nueva York con No hables nunca con desconocidos. Desde entonces desapareció en... (sigue una lista de más de treinta obras).»
¡Cómo me retuerce, con dolor desesperado, la lectura del nombre de mi amada, aunque vaya unido al apellido de aquella actriz, que era una vieja bruja! Quién sabe si ella también hubiera podido ser actriz. Nació en 1935. Apareció (advierto el desliz de mi pluma en el párrafo precedente, pero no lo corrijas, por favor, Clarence) en El dramaturgo asesinado. ¡Quine, tan llena de inquina! ¡Condenado por haber a Quilty asesinado! ¡Oh, Lolita mía, lo único con lo que puedo jugar ahora son las palabras!
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sábado, noviembre 09, 2013
martes, octubre 29, 2013
Página 42: El coleccionista (John Fowles)
Sé que está pasado de moda decir que amas a una mujer, y no había sido mi intención decírselo de esa forma. En mis fantasías, cuando decía aquello los dos nos mirábamos mucho tiempo a los ojos y luego nos besábamos y no se decía nada hasta mucho tiempo después. Un tipo llamado Nobby del PARC, para el que las mujeres no tenían secretos, siempre decía que no había que decirle a una mujeres que la amabas. Aunque fuera cierto. Si se decía te amo había que decirlo en broma... aseguraba que ese tipo de cosas las volvía locas y las hacía ir detrás de uno. Había que ponérselo difícil. Me fastidiaba la situación porque ya me había dicho a mí mismo un millón de veces que no tenía que decirle que la amaba, que tenía que esperar a que el amor surgiera con naturalidad por ambas partes. El problema es que cuando la tenía delante la cabeza me daba vueltas y muchas veces decía cosas que no quería decir.
miércoles, octubre 23, 2013
Página 42: El libro del desasosiego (Fernando Pessoa)
"En ojos que no miran, sospecho burlas que encuentro naturales, dirigidas contra la excepción inelegante que soy entre un montón de gente que hace y goza; y en el fondo supuesto de fisonomías que pasan, carcajada de la tímida gesticulación de mi vida, una conciencia de ella que sobrepongo e interpongo. En vano, después de pensar esto, procuro convencerme de que de mí, y sólo de mí, la idea de la burla y del oprobio sutil parte y chorrea. No puedo ya llamar a mí la imagen del verme ridículo, una vez objetivado en los demás. Me siento, de repente, sofocar y dudar en una estufa de mofas y enemistades. Todos me apuntan con el dedo desde el fondo de sus almas. Me lapidan con alegres y desdeñosas burlas todos los que pasan junto a mí. Camino entre fantasmas enemigos que mi imaginación enferma ha imaginado y localizado en personas reales. Todo me abofetea y escarnece. Y a veces, en pleno en medio de la calle —inobservado, al final—, me paro, dudo, busco algo así como una súbita nueva dimensión, una puerta hacia el interior del espacio, donde huir sin demora de mi conciencia de los demás, de mi intuición demasiado objetivada de la realidad de las vivas almas ajenas.
"¿Será que mi costumbre de colocarme en el alma de los demás me lleva a verme como me ven los demás, o me verían si se fijasen en mí? Sí. Y una vez que me doy cuenta de cómo sentirían respecto a mí si me conociesen, es como si lo sintiesen de verdad, lo estuviesen sintiendo, y sintiéndolo, expresándolo en aquel momento. Convivir con los otros es una tortura para mí. Y tengo a los otros en mí. Incluso lejos de ellos, estoy forzado a su convivencia. Solo, me rodean multitudes. No tengo hacia dónde huir, a no ser que huya de mí..."
domingo, octubre 20, 2013
Página 42: Teoría del infierno y otros ensayos (Salvador Elizondo)
"Este Ángel, que ahora se ha convertido en Diablo, es mi amigo particular: frecuentemente leemos la Biblia juntos en su sentido infernal o diabólico que los hombres habrán de conocer si se comportan bien...Por el mismo procedimiento por el que Blake confiere al Diablo la paridad absoluta con Dios, le quita también mucha de la solemnidad heroica con la que su compatriota Milton le había investido.
[…] Se vulgariza en la literatura de este periodo la noción muy importante de que es posible "invocar al Diablo". La literatura en que se describen tales tentativas prolifera en todos los modos de la novela hasta lo que es posiblemente la instauración por la literatura del único mito post-homérico: la leyenda del Doctor Fausto, el hombre que, por la ciencia, puede invocar al Diablo".
sábado, octubre 12, 2013
Página 42: Las diecinueve tragedias (Eurípides)
"Hoy hemos cambiado a una vida mucho más feliz... ¡Cómo negar podría que soy dichoso?
Entra al Palacio con Alcestes.
Coro. —Muchas formas de obrar tienen los númenes y los dioses producen hechos inauditos. Lo que esperamos jamás se realiza y hay un dios que realiza lo inesperado. Es esto para toda esta acción dramática."
(Alcestes)
Entra al Palacio con Alcestes.
Coro. —Muchas formas de obrar tienen los númenes y los dioses producen hechos inauditos. Lo que esperamos jamás se realiza y hay un dios que realiza lo inesperado. Es esto para toda esta acción dramática."
(Alcestes)
miércoles, octubre 09, 2013
Página 42: El beso de la mujer araña (Manuel Puig)
—Que me da lástima porque me encariñé con los personajes. Y ahora se terminó, y es como si estuvieran muertos.
—Al final, Valentín, vos también tenés tu corazoncito.
—Por algún lado tiene que salir... la debilidad, quiero decir.
—Al final, Valentín, vos también tenés tu corazoncito.
—Por algún lado tiene que salir... la debilidad, quiero decir.
—No es debilidad, che.
—Es curioso que uno no puede estar sin encariñarse con algo... Es... como si la mente segregara sentimiento, sin parar...
—¿Vos creés?
—... lo mismo que el estómago segrega jugo para digerir.
—Es curioso que uno no puede estar sin encariñarse con algo... Es... como si la mente segregara sentimiento, sin parar...
—¿Vos creés?
—... lo mismo que el estómago segrega jugo para digerir.
—¿Te parece?
—Sí, como una canilla mal cerrada. Y esas gotas van cayendo sobre cualquier cosa, no se las puede atajar.
sábado, octubre 05, 2013
101010 (o "de un asterisco al sentido de la vida, del universo y todo lo demás")
Axrq leyó que 42 traducido al lenguaje binario es 101010, y que por esa simetría es hermoso para mucha gente que suele trabajar con números en lugar de con letras. Suspiró. Puesto en años y en una evaluación rigurosa de sí, no le parecía hermoso. Hasta hace unas horas AxRq recordó que 42 es la respuesta "al sentido de la vida, del universo y de todo lo demás", según Douglas Adams, quien a veces decía que el uso de 42 en La guía del viajero intergaláctico era mero azar, una ocurrencia, y alguna otra vez dijo que era "el más divertido de los números de dos dígitos".
No viajará al espacio pero puede escribirlo. 42 es el número atómico del molidbeno, un metal de transición, uno de los que se fusionan a más alta temperatura. Se descompone en los números primos 2, 3 y 7, y aunque en sistema ASCII no pasa de ser representado por un asterisco (caracter comodín) en Facebook tiene su propio emoticono ( :42: )
Sonríe al ver que 42 es el último de la serie de números de la serie Lost (cierto, tanto que se especuló al respecto) y hasta hay un capítulo de Doctor Who que así se llama, se recrea, fanático friki de algunas series. AxRq lee en inglés que en Japón el 42 se considera de mala suerte porque su pronunciación "shi ni" (cuatro dos) suena como la frase "hasta la muerte" y en la Kabala es el número con que Dios creó el universo. Son 42 las generaciones de la familia de Cristo manifestadas por Mateo, y esos son los meses en los cuales, según Juan, la Bestia dominará la tierra.
Lewis Carroll, matemático y escritor, uno de sus favoritos, también tuvo sus queveres con el número de dos cifras: son 42 las ilustraciones de Alicia en el País de las Maravillas, 4207 caballos apoyan a Humpty Dumpty y la 42 es la regla más antigua del reino (¿Cómo puede ser la más antigua?, se pregunta Alicia): "Todas las personas de más de una milla de altura deben abandonar la corte". En La caza del snark dice: "El panadero tenía cuarenta y dos cajas, todas empaquetadas cuidadosamente, con su nombre pintado claramente en cada una". Y en A través del espejo, la Reina Blanca confiesa su edad como "ciento un años, cinco meses y un día", es decir, 37 044 días. Si la Reina de Corazones tuviera la misma edad, dicen los que saben, el total es 74 088 días, lo cual es 42 x 42 x 42. "Algunos comentaristas han afirmado que esto es deliberado por parte de Carroll", dicen en Wikipedia. Pudiera ser, digo yo.
Pretextos númericos, literarios y verbales para dar gracias, para creer que empieza algo bueno, para buscarle algo de sentido a estos días en que tantas cosas y casos parecen incongruentes. Lo escribe, lo siente. Está inspirado, hasta eso. Con amor y sin dinero. Con ganas de algunos trucos. No hay magia si no agudizamos nuestra percepción.
Y así, en este espíritu de magia, de amor, se toma un vaso de anís, oye a Moby en vivo en el teatro Fonda y comparte el hallazgo bibliomántico en la página 42 de uno de sus libros favoritos, Pálido fuego, de Vladimir Nabokov:
El tiempo significa sucesión, y la sucesión, cambio:
la eternidad debe, pues, perturbar
los horarios del sentimiento...
Y si no existe qué. Y si narra una historia en tercera persona no le importa. El que sea narrador omnisciente que tire la primera piedra. Se va a dormir, un poco ebrio, con la idea de que ya escribió una sonrisa.
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