jueves, noviembre 05, 2026

Esa música extraña - Juan Domingo Aguilar

«En realidad, escribir es luchar contra el texto que va naciendo», dijo el dramaturgo alemán Heiner Müller, especializado en convertir lo fragmentario en una obra maestra. No podría estar más de acuerdo, Heiner, esto es una lucha cansada de uno contra sí mismo y sus defectos, que son los que terminan dando forma al estilo. Por eso podría hablar de mi Trastorno Obsesivo-Compulsivo por subir solo en números pares versiones del mismo archivo a Drive o de mi manía proustiana y juanramoniana de hacer decenas de versiones de todo. Aunque odie a Proust y a Juan Ramón. Es feo decirlo, pero los odio. Ahora quedaré mal, pero sirve como prueba de que incluso lo que no nos gusta nos define, nos contamina y nos moldea, conforma parte de nuestra identidad, aunque no nos demos cuenta. Arrastro manías que muchos otros tuvieron antes y que detesto. Como me detesto a mí cuando estoy escribiendo porque dejo de hacer caso a otras personas que me rodean y que son mucho más importantes. Me detesto muchísimo. Sobre todo, cuando ocurre ese chispazo que me invade y me obliga a apuntar en el móvil una idea hasta terminarla, hacer una playlist de canciones relacionadas con el tema o las imágenes que quiero trabajar o cuando estoy a punto de irme a dormir y se me ocurre algo que me obliga a estar hasta las tantas preparando un borrador de texto, sin poder detenerme hasta terminar una primera versión, o al menos el arranque, como un yonqui, un verdadero adicto. También me pasa cuando estoy en la ducha, intento relajarme, pero el miedo a olvidarme es más fuerte y me empuja a salir corriendo, con una toalla atada a la cintura o sobre la cabeza, mitad guiri, con mi piel roja por el vapor, algo que heredé de mi abuelo junto al gusto por las canciones cursis y la tendencia al cáncer de próstata, como esos turistas que en verano invaden nuestras costas, mitad fantasma, dejando un rastro de pequeños charquitos por toda la casa, desde el baño hasta el escritorio, una ruta acuática interrumpida por tramos secos, como un pez que ha caído fuera del agua y que da saltos torpes, intentando respirar, mientras trata por todos los medios de volver a su hábitat. Igual que ese personaje de Levrero obsesionado con el ventilador en La novela luminosa, que a media que avanzan las páginas y no puede escribir, se dedica a pedir disculpas al Sr. Guggenheim por gastar el dinero de su beca en esos artefactos que ha distribuido de manera estratégica por los rincones de las habitaciones de su casa para resistir el calor del verano de Montevideo. Quizá la escritura sea eso: dejarnos llevar por el zumbido de un viejo ventilador hasta lugares muy lejanos, escondidos en lo más profundo de nuestra mente...

Tomado de "Taller de escritura. La escritura: esa música extraña"

miércoles, noviembre 04, 2026

Caminar - María Cruz

«Es probable que a toda caminata la sostenga un sueño, a veces individual, a veces social. Pero quizá la caminata más fructífera es la que se sostiene a sí misma sin aparente propósito, la caminata no domesticada, salvaje, que no sabe lo que busca y, sin buscar, se ilumina al accionarse. Como si la palidez de lo estático fuera cubriéndose de colores al entrar en actividad y naciera una percepción que no obedece a lo conformado. Rumi lo expresó así: “Como la ola, somos engendrados por nosotros mismos/ pero para contemplar nuestro yo interior, caminamos”. La caminata nos salva de los clichés. Su ley es el movimiento y su péndulo ampara al que camina de anquilosarse en una sola idea. Escribir se parece a caminar; se hace escritura al escribir. Existir se parece a caminar: se vive al ir viviendo, se aprende, pero para nada de esto puede diseñarse una fórmula.»


Fragmento de "Vamos a buscar lo que es nuestro. Reflexiones sobre caminar", en Periódico de Poesía.

lunes, noviembre 02, 2026

«Morir, dormir... tal vez soñar»

«Dentro de un abrazo puedes hacer de todo: Sonreír y llorar, renacer y morir. O quedarte quieto y temblar adentro, como si fuera el último». Charles Bukowski

Abracemos.

«Cuando muramos no solo perderemos nuestros cuerpos, sino también a aquellos que persisten en nuestra memoria. Vivimos en el mundo y recordamos el mundo, y un día ninguna de esas dos cosas sucederá nunca más». Peter Orner

Aprovechemos la memoria, aunque a veces duela. Aquí siguen. Aquí sigues.

«Vive como si fueras a morir dentro de diez segundos. Ve al mundo. Es más fantástico que cualquier sueño real o imaginario. No pidas garantías, no pidas seguridad. Nunca ha existido algo así». Ray Bradbury

A leer y a escribir. A bailar.

Ah. Visiten nuestro altar virtual, actualizado ya:






miércoles, octubre 28, 2026

Lo progresivo de las artes - Julian Barnes

Ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente. Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos: imagino que Renoir le pregunta a Velázquez cómo demonios pintó sus cuadros, que Voltaire rectifica el desdén que profesaba antaño a Shakespeare, que Flaubert (que se describe a sí mismo como “un viejo romántico”) manifiesta su veneración por Cervantes y también, quizá, pone mala cara a ese inglés, sentado ahí en un taburete, que tuvo la insolencia y la locura, un siglo después de muerto el autor francés, de escribir un libro titulado El loro de Flaubert.

En su discurso al recibir el premio Princesa de Asturias de las Letras.

lunes, octubre 12, 2026

Ejemplares a la venta

 


Promoción cultural, Memorias funambulistas, 
La bruja guachichil y Fuera de mí 
a solo $150.00, 
Frankentexto, Enseñanzas del futbol y Olimpotosí a 100.00.
Descuentos a negociar en la compra de dos o más.
Entrega sin costo en SLP, envíos por Sepomex a otros lares.
Pueden ver otros libros de Debajo del Agua