miércoles, marzo 18, 2026

El mono que quiso ser escritor satírico - Augusto Monterroso

En la selva vivía una vez un Mono que quiso ser escritor satírico.

Estudió mucho, pero pronto se dio cuenta de que para ser escritor satírico le faltaba conocer a la gente y se aplicó a visitar a todos y a ir a los cocteles y a observarlos por el rabo del ojo mientras estaban distraídos con la copa en la mano.

Como era de veras gracioso y sus ágiles piruetas entretenían a los otros animales, en cualquier parte era bien recibido y él perfeccionó el arte de ser mejor recibido aún.

No había quien no se encantara con su conversación y cuando llegaba era agasajado con júbilo tanto por las Monas como por los esposos de las Monas y por los demás habitantes de la Selva, ante los cuales, por contrarios que fueran a él en política internacional, nacional o doméstica, se mostraba invariablemente comprensivo; siempre, claro, con el ánimo de investigar a fondo la naturaleza humana y poder retratarla en sus sátiras.

Así llegó el momento en que entre los animales era el más experto conocedor de la naturaleza humana, sin que se le escapara nada.

Entonces, un día dijo voy a escribir en contra de los ladrones, y se fijó en la Urraca, y principió a hacerlo con entusiasmo y gozaba y se reía y se encaramaba de placer a los árboles por las cosas que se le ocurrían acerca de la Urraca; pero de repente reflexionó que entre los animales de sociedad que lo agasajaban había muchas Urracas y especialmente una, y que se iban a ver retratadas en su sátira, por suave que la escribiera, y desistió de hacerlo.

Después quiso escribir sobre los oportunistas, y puso el ojo en la Serpiente, quien por diferentes medios —auxiliares en realidad de su arte adulatorio— lograba siempre conservar, o sustituir, mejorándolos, sus cargos; pero varias Serpientes amigas suyas, y especialmente una, se sentirían aludidas, y desistió de hacerlo.

Después deseó satirizar a los laboriosos compulsivos y se detuvo en la Abeja, que trabajaba estúpidamente sin saber para qué ni para quién; pero por miedo de que sus amigos de este género, y especialmente uno, se ofendieran, terminó comparándola favorablemente con la Cigarra, que egoísta no hacía más que cantar y cantar dándoselas de poeta, y desistió de hacerlo.

Después se le ocurrió escribir contra la promiscuidad sexual y enfiló su sátira contra las Gallinas adúlteras que andaban todo el día inquietas en busca de Gallitos; pero tantas de estas lo habían recibido que temió lastimarlas, y desistió de hacerlo.

Finalmente elaboró una lista completa de las debilidades y los defectos humanos y no encontró contra quién dirigir sus baterías, pues todos estaban en los amigos que compartían su mesa y en él mismo.

En ese momento renunció a ser escritor satírico y le empezó a dar por la Mística y el Amor y esas cosas; pero a raíz de eso, ya se sabe cómo es la gente, todos dijeron que se había vuelto loco y ya no lo recibieron tan bien ni con tanto gusto.

lunes, marzo 16, 2026

Siempre me piden poemas inéditos - Fabio Morábito

Siempre me piden poemas inéditos.
Nadie lee poesía
pero me piden poemas inéditos.
Para la revista, el periódico, el performance,
el encuentro, el homenaje, la velada:
un poema, por favor, pero inédito.
Como si supieran de memoria lo que he escrito.
Como si estuvieran colmados de mi poesía
y ahora necesitaran algo inédito.
La posía siempre es inédita, dijo el poeta en un poema,
pero ellos lo ignoran porque no leen poesía,
sólo piden poemas inéditos.

miércoles, marzo 11, 2026

Alfredo Bryce Echenique (1939-2026)

«La memoria influye mucho en lo que escribo, es un proceso de recaptura mediante la memoria y de reelaboración mediante el oficio, el trabajo, la imaginación. No creo que deje nada a las musas, las musas son el trabajo y nada más. Y sí, en mi vida hay dos tipos de experiencia que se marcan en la literatura: la vital, la que me ha dado el ser quien soy y como soy, mis viajes, mi estancia en distintos países, mis recuerdos de Perú, mis recuerdos de Europa, los muchos años que llevo ya por aquí; y la otra experiencia, que yo creo que es muy importante, es la cultural, el hecho de haber sido durante mucho tiempo profesor universitario y haberme dedicado a la cultura latinoamericana, no solamente a la literaria, sino a la sociológica, a la política, etcétera. Y haber leído tanto. Es importantísima para mí la literatura; en los momentos en que escribo leo mucha novelística y literatura en general. La literatura de los demás me ha servido mucho, me ha estimulado. Una buena novela es un gran acicate para una persona que está escribiendo; tal vez lo sea para mí en particular, porque siempre he sido un escritor más intuitivo y emotivo que racional: necesito estímulos —que suelen venir de los libros, de la grandeza de la obra de otro— que me hagan sentir que también yo quiero escribir, que me justifiquen un poco. Nunca he sido demasiado profesional, en el sentido frío del término: necesito estímulos afectivos para escribir y llego a establecer relaciones muy afectivas con determinados libros. Hay escritores importantes a los que uno vuelve siempre: esta mañana estaba leyendo unas cosas de Stendhal, por ejemplo; este otoño que he pasado en Estados Unidos he leído mucho a Rabelais y a otros clásicos franceses y todo eso me espolea. Hay algunos estimulantes seguros, como Cervantes, pero también los hay imprevistos, porque de repente puede caer en tus manos una buena novela de algún joven, de algún amigo, y eso también es un estímulo».

domingo, marzo 08, 2026

Dos poemas y una cita

Citas que faltaron en mi columna de hoy por falta de espacio:

Amparo Dávila: «Llego por subterráneas grutas / al intacto manantial del sueño. / Y he ahí que me fugo / de las manos que me oprimen; / intento la estatura del grito / y avanzo hacia mi sombra; / porque nadie sabe / que este silencio de sepulcros / es sólo un eco / de tormenta en la cumbre».

Rosario Castellanos: «Gesto de la oración / o preludio del vuelo, / en tu copa se vierten uno a uno / los cielos. // Desde el país oscuro de los hombres / he venido, a mirarte, de rodillas. / Alta, desnuda, única. / Poesía».

María Zambrano: «Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas».


martes, marzo 03, 2026

Día de las Escritoras y los Escritores

Feliz Día de las Personas en Situación (o más o menos) de Escribir.

Feliz de Quienes se Dedican a Conjugar el Verbo Escribir.

Feliz Día a Quienes Piensan y Sienten al Escribir para que Otros Piensen y Sientan.