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sábado, octubre 05, 2013

101010 (o "de un asterisco al sentido de la vida, del universo y todo lo demás")

Axrq leyó que 42 traducido al lenguaje binario es 101010, y que por esa simetría es hermoso para mucha gente que suele trabajar con números en lugar de con letras. Suspiró. Puesto en años y en una evaluación rigurosa de sí, no le parecía hermoso. Hasta hace unas horas AxRq recordó que 42 es la respuesta "al sentido de la vida, del universo y de todo lo demás", según Douglas Adams, quien a veces decía que el uso de 42 en La guía del viajero intergaláctico era mero azar, una ocurrencia, y alguna otra vez dijo que era "el más divertido de los números de dos dígitos".

No viajará al espacio pero puede escribirlo. 42 es el número atómico del molidbeno, un metal de transición, uno de los que se fusionan a más alta temperatura. Se descompone en los números primos 2, 3 y 7, y aunque en sistema ASCII no pasa de ser representado por un asterisco (caracter comodín) en Facebook tiene su propio emoticono ( :42: )

Sonríe al ver que 42 es el último de la serie de números de la serie Lost (cierto, tanto que se especuló al respecto) y hasta hay un capítulo de Doctor Who que así se llama, se recrea, fanático friki de algunas series. AxRq lee en inglés que en Japón el 42 se considera de mala suerte porque su pronunciación "shi ni" (cuatro dos) suena como la frase "hasta la muerte" y en la Kabala es el número con que Dios creó el universo. Son 42 las generaciones de la familia de Cristo manifestadas por Mateo, y esos son los meses en los cuales, según Juan, la Bestia dominará la tierra.

Lewis Carroll, matemático y escritor, uno de sus favoritos, también tuvo sus queveres con el número de dos cifras: son 42 las ilustraciones de Alicia en el País de las Maravillas, 4207 caballos apoyan a Humpty Dumpty y la 42 es la regla más antigua del reino (¿Cómo puede ser la más antigua?, se pregunta Alicia): "Todas las personas de más de una milla de altura deben abandonar la corte". En La caza del snark dice: "El panadero tenía cuarenta y dos cajas, todas empaquetadas cuidadosamente, con su nombre pintado claramente en cada una". Y en A través del espejo, la Reina Blanca confiesa su edad como "ciento un años, cinco meses y un día", es decir, 37 044 días. Si la Reina de Corazones tuviera la misma edad, dicen los que saben, el total es 74 088 días, lo cual es 42 x 42 x 42. "Algunos comentaristas han afirmado que esto es deliberado por parte de Carroll", dicen en Wikipedia. Pudiera ser, digo yo.


Pretextos númericos, literarios y verbales para dar gracias, para creer que empieza algo bueno, para buscarle algo de sentido a estos días en que tantas cosas y casos parecen incongruentes. Lo escribe, lo siente. Está inspirado, hasta eso. Con amor y sin dinero. Con ganas de algunos trucos. No hay magia si no agudizamos nuestra percepción.



Y así, en este espíritu de magia, de amor, se toma un vaso de anís, oye a Moby en vivo en el teatro Fonda y comparte el hallazgo bibliomántico en la página 42 de uno de sus libros favoritos, Pálido fuego, de Vladimir Nabokov: 

El tiempo significa sucesión, y la sucesión, cambio:
la eternidad debe, pues, perturbar
los horarios del sentimiento...

Y si no existe qué. Y si narra una historia en tercera persona no le importa. El que sea narrador omnisciente que tire la primera piedra. Se va a dormir, un poco ebrio, con la idea de que ya escribió una sonrisa.

miércoles, junio 19, 2013

eternas perversiones de la mente crítica

"Nabokov ha concebido la obsesión de Kinbote y la situación ficticia que lo rodea de modo tal que el anotador representa de forma cómicamente literal todas las eternas perversiones de la mente crítica: el deseo del crítico por apropiarse del texto, de insinuarse a sí mismo en él, de hacerle decir lo que a él le gustaría que dijese, de entrometerse bruscamente entre el texto y el lector; su error: sentir que de algun modo es responsable de lo mejor que tiene la obra, o creer que ésta podría haber sido aún mejor si se hubiesen seguido sus prescipciones; su deseo de espiar al artista en el momento de la creación y de husmear en su vida privada, como si eso fuese a explicar la obra; su sensación de que es la única persona en estrecha armonía con la mente del genio; su desesperado deseo de alcanzar la inmortalidad adscribiéndose a una obra inmortal".

Brian Boyd, Vladimir Nabokov, Los años americanos.
Tomado de El lamento de Portnoy

jueves, julio 02, 2009

guiño (3)

"Los siete pecados capitales son pecadillos, pero sin tres de ellos:
el Orgullo, la Lujuria y la Pereza,
quizá nunca hubiese nacido la poesía".

John Shade

martes, junio 30, 2009

guiño (2)


Fue un año de tormentas: el ciclón Lolita
sopló de Florida a Maine.
Marzo resplandeció. Se casaron shahs. Rusos sombríos espiaban.
Lang hizo tu retrato. Y una noche morí.

John Shade, Pálido fuego


"En Norteamérica los ciclones importantes llevan nombres femeninos. El género femenino no es sugerido tanto por el sexo de las furias y las viejas harpías, como por una aplicación profesional general. Así cualquier máquina es femenina para su usuario afectuoso, y todo fuego (aunque sea pálido) es femenino para el bombero como el agua es femenina para el fontanero apasionado. No se ve claro por qué nuestro poeta eligió dar a su huracán de 1958 un nombre español poco usado (que se pone a veces a los loros) en lugar de Linda o Lois" .

Charles Kinbote

viernes, junio 19, 2009