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martes, marzo 03, 2026

Día de las Escritoras y los Escritores

Feliz Día de las Personas en Situación (o más o menos) de Escribir.

Feliz de Quienes se Dedican a Conjugar el Verbo Escribir.

Feliz Día a Quienes Piensan y Sienten al Escribir para que Otros Piensen y Sientan.





jueves, abril 22, 2021

Día del Libro en la Universidad Politécnica de SLP



Fabiola Amaro, Violeta García, Maeve Ratón, Jaime F. Sebastián Galán, Jorge Humberto Chávez, Magaly Velasco, Teresa Topete, Miriam Perales, Norberto de la Torre, Félix Barbosa, Mariana Pérez, Miguel Iwadare, Alexandro Roque, Julián Mitre, Elpidia García, Ricardo Vigueras, Moisés Gámez, Rosario Valles, Lucero Alanis, Irene Artigas.

jueves, abril 23, 2020

Día Mundial del Libro y la Lectura

Por ser aniversario luctuoso de Shakespeare y de Cervantes el 23 de abril fue declarado Día Mundial del Libro y la Lectura, y recientemente también de los derechos de autor. Para conmemorarlo juntos y a distancia invité en mi columna dominical y en mis redes a que quien fuese gustoso me mandara algo relacionado con esta fecha, y ya están programadas algunas entradas. Si tienen algo por ahí, o les surge la inspiración temprano, mándenlo o compártanlo. De mi parte subiré algún video, alguna pintura y quizá fragmentos de los libros de la foto, que apenas voy a desemplayar hoy por la mañana. Leer es un vicio sin castigo, dijo alguien, y es como el amor, dijo alguien más. Vamos a crear, no solo hoy, espero.




martes, marzo 10, 2020

Lecturas 6: Toro

«Tomó valor y se puso de pie. Correspondió a todas las miradas mientras pronunciaba las palabras que mentalmente cambió de orden, hasta que llegó su turno de hablar. —En este momento inseguro no concibo más alternativa que la ejecución del Proyecto. La gente no sabe, hay muchos distractores: la economía, el hambre, las votaciones... y el problema crece silencioso, dentro de poco no habrá tiempo para actuar. Debe ser ahora, sin duda—.

Notó que el más viejo de los ahí reunidos, un hombre en mangas de camisa blanca, se incorporó en su asiento, preparado para interrumpir. Fausto se dirigió hacia él, adivinando la pregunta nonata y respondió—: Puede parecer ambicioso, pero toda medida que ponga remedio a este gran daño debe serlo. —El hombre no esperó a que terminara para cuestionar de golpe—: Y dígame, ¿ha considerado los efectos paralelos? —y sobre esas palabras se impusieron otras de franca irrupción, hasta imperar un escándalo total por la descarga simultánea de argumentos. El hombre de camisa blanca hizo un admán y movió la cabeza, no dijo más.

Siguió hablando rápido, haciendo muchas pausas porque se le acababa el aire, pero sin soltar la palabra tomada hacía ya varios minutos. Cuando creyó agotar su exposición de motivos volvió a sentarse posando en los demás sus ojos brillantes. Ellos mantenían un diálogo con miradas. Él sentía un galope en el pecho que hacía eco en las sienes. Pendiente de los murmullos de la sala, alcanzó a escuchar al de saco de rayas diciendo que todo era una farsa. Herido por el menosprecio esforzó la voz.

—¡Ninguna farsa!...

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Asamblea del fin del mundo, La sombra de las cornisas, Editorial Ponciano Arriaga, 2017

viernes, marzo 06, 2020

Lecturas 1: Yourcenar



«Nos acordamos de nuestros sueños, pero no recordamos nuestro dormir. Tan sólo dos veces penetré en esos fondos, surcados por las corrientes, en donde nuestros sueños no son más que restos de un naufragio de realidades sumergidas. El otro día, borracha de felicidad como uno se emborracha de aire al final de una larga carrera, me eché en la cama a la manera del nadador que se lanza de espaldas, con los brazos en cruz: caí en un mar azul. Adosada al abismo como una nadadora que hace el muerto, sostenida por la bolsa de oxígeno de mis pulmones llenos de aire, emergí de aquel mar griego como una isla recién nacida. Esta noche, borracha de dolor, me dejo caer en la cama con los gestos de una ahogada que se abandona: cedo al sueño como a la asfixia. Las corrientes de recuerdos persisten a través del embrutecimiento nocturno, me arrastran hacia una especie de lago Asfaltita. No hay manera de hundirse en este agua saturada de sales, amarga como la secreción de los pájaros. Floto como la momia en su asfalto, con la aprensión de un despertar que será, todo lo más, un sobrevivir. El flujo y reflujo del sueño me hacen dar vueltas, a pesar mío, en esta playa de batista. A cada momento, mis rodillas tropiezan con tu recuerdo. El frío me despierta, como si me hubiera acostado con un muerto...»

Marguerite Yourcenar, Fuegos


domingo, abril 21, 2019

Día del Libro, ¿qué se va a hacer?

Y sí, podemos intercambiar o regalar libros a amigos y familiares, donación a bibliotecas, "liberar" libros en plazas públicas, maratón de lectura, grabar en video la lectura de un texto que nos guste mucho, compartir fragmentos de libros mediante imágenes en las redes, hablar de bibliotecas y librerías de viejo, decirle "ontas" a ese / esa autor (a), irnos a un café a hablar sobre libros, llamar a aquel profesor de español que nos metió ideas de autores y lecturas, releer (quizá retrabajar o tirar) eso que escribimos hace muchos años, fotocopiar un texto breve (nuestro o no) y repartirlo como hojita parroquial, escribir a cuatro manos con esa persona, o sencillamente leer o leerle a alguien...



viernes, marzo 08, 2019

El falso centro de la literatura - Joanna Russ

"Una forma en que las escritoras son castigadas es haciendo que no se perciba su influencia (...). Las escritoras son vistas con frecuencia como criaturas singulares y se convierten en casos excepcionales. Se trata de un rechazo disfrazado de halago (...). Así tenemos esa sensación de que toda contribución significativa en el mundo de las letras ha sido realizada por el hombre blanco heterosexual, una sensación reforzada a través del sistema educativo, los libros de historia y el mundo que nos rodea (...). Lo que asusta del arte de las mujeres, o del arte negro, o de cualquier arte considerado minoritario, es que pone en cuestión la idea misma de objetividad y los criterios absolutos. Los centros han sido construidos por hechos históricos (...). La literatura tiene asignado un falso centro, que es masculino, blanco y de clase media (o alta)"

"Cómo acabar con la escritura de las mujeres", citada por Gema Nieto en "Mujeres olvidadas", a su vez con los nombres de autoras clave, necesarias. Su lista es muy completa y sin embargo faltan.


sábado, junio 30, 2018

Maria Luisa, la China Mendoza (1930-2018)




"¡Quihúbole! 
Y digo quihúbole porque es la forma gentil, amable, que tenemos los mexicanos para decir 
¡qué le hubo!..."
(Así empezaba sus participaciones en televisión, como en su programa "Un día un escritor", que se transmitía en Canal 13 en la década de 1980.)

miércoles, febrero 07, 2018

Liliana Bodoc (1958-2018)

Prólogo de Elisa. Una rosa inesperada (Norma, 2017)
- - - - - - - - - 

«Cuando tomé la decisión de viajar para escribir una novela no sospeché ninguna oscuridad. Acostumbrada a transitar argumentos, a esperar largas horas hasta el arribo del próximo verosímil, resignada a perder, de tanto en tanto, el equipaje de las certezas lingüísticas, supuse que la ruta planeada resultaría en una fructífera narración, nutrida por la geografía norteña.

»Nada sucedió como lo había previsto. El viaje se agrietó y por las fisuras nacieron cardones. Mi cuaderno se trasformó en tierra, y me quedé viendo cómo se alejaba.

»Acunada por el movimiento del ómnibus blanco, una mujer se durmió en mi hombro y me dejó sin palabras.

»Fue la realidad, que no quiso adecuarse a la lógica de los párrafos.

»Es cuestión de básica honestidad confesar que atravesé dudas, conflictos, me contradije y reconsideré la misma cosa incontables veces hasta encontrar el sentido de esta novela, y su auténtica relación con el viaje que le dio origen.

»Respiré el viento de los camiones que pasaban cerca. Me acodé en mis rodillas para ver pasar gente desconocida. Descreí de las fotografías. Extrañé la línea argumental…Finalmente comprendí que esta novela solo podría ser la versión escrita de un camino impensado, de un plan fallido.

»Un viaje, no. Un naufragio me trajo hasta esta página. Conocí Tilcara. Comí tortillas rellenas, me tropecé con una cruz caída, amanecí llorando. Y si algo encontré para decir es que la vida es un viaje con música de fondo.

»Por todo esto, y dispuesta ya a narrar, elegí a Abel Moreno como guía.

»Abel Moreno vive en Tilcara. Es viejo, y escasamente abandona su silla de paja, con un hueco en el medio a punto de ceder. Usa gorro de lana, tose y se rasca el dorso de la mano izquierda.

»Él narrará lo que yo no vi. Será, en esta historia, la mitad misteriosa.

»Abel Moreno existe.

»Él narrará lo que yo no vi. Será, en esta historia, la mitad misteriosa.

»Abel Moreno existe.

»Sabe de antes y de luego.

»Sabe de aquí y de allá.

»Se rasca el dorso de la mano izquierda.

»Tose.

»Usa gorro de lana.

»Y un atardecer caluroso, intervino en mi historia. Silbó para ayudar a una inocente.»

jueves, enero 25, 2018

Ursula K. Le Guin (1929-2018)


«Creo que la ficción literaria, la poesía y la narrativa, tienen el mismo poder hoy que ayer para “cambiar la realidad”. O sea, muy poco directamente. Indirectamente, sin embargo, gracias a su potencial para abrir nuestra mente, alterar el rumbo de los pensamientos, brindar maneras inéditas de ver y comprender la realidad, me parece que su poder es enorme.

Y la ficción audiovisual también puede hacerlo, por supuesto, y de hecho a veces lo consigue; pero su omnipresencia no invalida las facultades de la literatura. De hecho, leer es un acto muy diferente al de ver. La mente del lector es menos pasiva, está ligada de manera más proactiva con lo que le rodea, no tiende a estar tan controlado por el medio como el espectador...»


«Si los ingredientes son muy buenos (trufas, prosa vívida, personajes fascinantes), eso ayuda. Pero es lo que haces con ellos lo que cuenta. Con los ingredientes más ordinarios (patatas, lenguaje común, personajes habituales) y con cuidado y habilidad al usarlos, puedes hacer algo muy bueno.

»Los escritores primerizos tienden a buscar recetas para escribir bien. Compras el libro de cocina, sacas la lista de ingredientes, sigues las indicaciones… ¡Contemplad! ¡Una obra maestra! ¡El suflé que nunca se deshincha! Sería bonito, ¿verdad? Pero por desgracia, no hay recetas. Los autores profesionales de éxito no esconden misteriosos secretos a los principiantes. La única manera en la que todo el mundo aprende a escribir bien es tratando de escribir bien. Esto suele empezar leyendo buenos textos de otros y escribiendo muy mal durante mucho tiempo.

»Hay secretos para hacer que una historia funcione, pero se aplican sólo a un autor en particular y a una historia concreta. Encontrarás la manera de cómo hacer que la cosa funcione trabajando sobre ella, volviendo a ella, probando, buscando dónde se atasca o falla, y averiguando cómo hacer que vaya como tiene que ir...»

En The New York Times:

«The Left Hand of Darkness, published in 1969, takes place on a planet called Gethen, where people are neither male nor female but assume the attributes of either sex during brief periods of reproductive fervor. Speaking with an anthropological dispassion, Ms. Le Guin later referred to her novel as a “thought experiment” designed to explore the nature of human societies. "I eliminated gender to find out what was left,” she told The Guardian...»

jueves, marzo 09, 2017

Parejas literarias

Vera y Vladimir Nabokov
Hace tiempo compartí aquí algunos fragmentos de un texto de Noemí López Trujillo sobre las esposas ("chachas") de los escritores del boom latinoamericano. Inútiles— a veces laboral, a veces sentimentalmente—, algo idos, obsesionados con su obra, parasitarios en general, los escritores machistas no fueron sólo los del boom. Por miedo, a veces enfermedad, prejuicios, incapacidad, soberbia o de plano egolatría, muchos resultan fuera del papel horrorosos insectos. Véanse si no las cartas de Franz Kafka o de James Joyce. O esa otra historia que terminó en manicomio, la de Auguste Rodin y Camille Claudel.

Laura Freixas comenta en "Grandes autores, vistos por sus compañeras" que una característica que tienen en común Hermann Hesse, Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald, Juan Ramón Jiménez, Dylan Thomas o José Donoso es que "suelen tener al lado a una mujer que dedica su vida a servirle y apoyarle". Freixas apunta como caso célebre y positivo a la pareja de Beauvoir y Sartre pero
"Si miramos al pasado, sin embargo, lo que encontramos en la mayoría de casos son escritores hombres casados con mujeres cuya vida consiste en facilitarle a él la suya (nunca al revés: no existen musos). Y a juzgar por los testimonios que nos quedan —los de Caitlin Thomas, Sofía Tolstói, Pilar Donoso o las varias mujeres de Hermann Hesse—, el de esposa de escritor da la impresión de ser el oficio más triste del mundo..."
"Casadas con el trabajo sucio de los escritores" es un texto de Lorena G. Maldonado que abre con un poema de Esther Morillas:
"No me habla en toda la mañana, / pero no está enfadado: / mi novio es escritor, / y cuando lee o escribe o no hace nada / es que está trabajando. / Trabaja todo el día: los escritores son gente contumaz / llena de pensamientos. / Acuérdate de mí, le digo, / cuando lo dejo solo. / Yo sé que piensa en mí sin darse cuenta".
Y es que, abunda, las mujeres de escritores (supongo que de muchos artistas, con y sin comillas), fueron para ellos mecanógrafas, correctoras, promotoras, abogadas, enfermeras, nanas (de ellos y de sus hijos), choferes, administradoras, madres y muchas veces su sostén económico mientras ellos se dedicaban a crear. Se repiten aquí los casos de Juan Ramón Jiménez y Hermann Hesse, y se añaden los de Vera Nabokov, Sophia Behrs (Tolstoi) y Anna Snítkina (Dostoievski).
"Quizá una de las esposas más célebres sea la brillante Zenobia Camprubí, pareja de Juan Ramón Jiménez, que vivió con el talento medio a enterrar porque todas sus energías se centraron en subrayar la obra del poeta. "La vida es vana", escribía ella. "Un poco de amor, / un poco de odio, / y luego, buenos días...". Camprubí resistió a las neurosis depresivas y al carácter enfermizo y gris de Jiménez con toneladas de alegría innata. Él era un hombre que había aprendido ya de niño a hacerse el débil para recibir continuamente mimos y cuidados. Trabajaba en una habitación acolchada. No soportaba ningún agente externo. Le chirriaba hasta la risa de su amor, y eso que la carcajada limpia de Camprubí fue lo que lo prendó de ella. Esta es la vida después del The End: el poeta era un rarito. Exigía silencio y dedicación."
En el discurso, en el léxico, muchas cosas han cambiado. Las historias de musas y dedicatorias ya son arcaicas, como las de princesas de cuentos de hadas. Del amor (por favor) no hablemos por ahora. Hay muchos trabajadores de la palabra que se quedan solteros, y al menos así no le cargan su alterada psique a nadie, mientras otros se hacen crecer mutuamente, como personas y como pareja. En vivo y a distancia (redes sociales) conozco varios casos de parejas de escritores exitosos, que se apoyan con todo, que comparten risas, lecturas y trabajo (intelectual y del hogar). No menciono a algunos para no fallarle a otros, pero me congratulo. Todo es cuestión de imaginarlo, de apoyarse, de intentarlo.

miércoles, enero 18, 2017

Por qué se escribe - María Zambrano

«Escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento afectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas.

El escritor sale de su soledad a comunicar el secreto. Luego ya no es el secreto mismo conocido por él lo que colma, puesto que necesita comunicarle. ¿Será esta comunicación? Si es ella, el acto de escribir es sólo medio, y lo escrito, el instrumento forjado. Pero caracteriza el instrumento el que se forja en vista de algo, y este algo es lo que le presta su nobleza y esplendor.»

sábado, septiembre 03, 2016

Regina Swain (1967-2016)




De esas noticias que uno no se cree, que uno no quisiera creer. La muerte ronda por doquier, se siente muy cercana, y no da miedo por uno sino por los que nos rodean. El talento o la amistad interrumpidos. El vacío se ahonda.

La conocí en Guadalajara, en la mesa que coordinó el maestro Daniel Sada en el encuentro de escritores "Del siglo XX al tercer milenio". Dice de ella Mauricio Montiel Figueiras, coordinador de Literatura del INBA: "Conocí y traté a Regina cuando fuimos jóvenes creadores del FONCA. Todos fuimos jóvenes alguna vez. No olvidaré su sonrisa luminosa". Igual, era de mi generación, fuimos jóvenes creadores antes del milenio.

Los siguientes datos fueron tomados de la página de Conaculta:

Nació en Monterrey, Nuevo León, el 9 de abril de 1967. Narradora. Estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana, campus Noroeste. Ha sido funcionaria del Instituto de Cultura de Baja California. Colaboradora de Comala, Cultura Norte, Communicare, El Nacional, Esquina Baja, y Vida Bajacaliforniana. Becaria del FONCA, en poesía, 1993, y del FOECA-Baja California, 1994. Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen 1992 por La señorita Superman y otras danzas. Premio Estatal de Radionovela CAEN-INBA 1997 por ¿Dónde quedó el locutor? Premio Estatal de Ensayo Baja California 1998 por Ensayos de juguete.

miércoles, junio 08, 2016

Muestra cultural por la paz


San Luis Potosí. Este jueves 9 de junio a las 9:30 hrs. se inaugura en el Centro de las Artes la muestra plástica de Antonio Mañón “Muestra Cultural por la paz”, con la presentación además de destacadas mujeres potosinas: Imelda Ramírez, Margarita Nuñez, Olimpia Badillo y Andrea Saldaña en San Luís Potosí.

Antonio Mañón (Toluca, 1965) revela su fascinación por el lenguaje de símbolos y de atmósferas donde emergen cuerpos humanos apenas cubiertos por lienzos en rojo, amarillo, negro y blanco. “Mi interés como pintor es representar aquello que nos hace humanos a todos… nuestras sensaciones, nuestros rencores, nuestros afectos… el objeto de mi estudio es el ser humano”.

Estudió Arquitectura y Urbanismo en la Universidad del Valle de Toluca. Posteriormente viajó por Europa, donde reencontró su vocación por las artes plásticas, especialmente la pintura, por lo que decidió continuar su formación profesional en ese campo. Estudió pintura, dibujo y grabado en Florencia, Italia. A su regreso a México ingresó al taller de Técnicas y Materiales de la Pintura del maestro Luis Nishizawa y obtuvo una beca del FOCAEM por el proyecto “Los dueños de venados”.

“Desde pequeño me gustaba mucho dibujar animales, cuando visitaba a mis abuelos veía mucho los libros de animales, pero nunca supe que podía hacer una carrera para ganarme la vida con mi afición por el dibujo. Entonces, decidí entrar a la carrera de arquitectura”, comenta quien se declara admirador de la sensualidad, dinámica y colorido de la escuela flamenca de Pieter Paul Rubens, de la irreverencia y crudeza del mexicano Arturo Rivera y fue invitado a compartir su arte por el grupo "Embajadoras por la paz".



sábado, marzo 08, 2014

En femenino

No basta hacerla visible, sino hacerla, serla, ser humana y autora, persona que se torna en personaja y en paisaja, poeta que trastoca munda toda hogar. De la tequila a la metáflora. La tequila y la coñác. La amada y la amante, la amor, la sexa y la la orgasma, la sueña y la insomnia, la libro-página-palabra, la lengua y la literatura, la azar y la irrealidad, la miedo (mi miedo), vida: toda.

lunes, marzo 07, 2011

Lo femenino en la literatura potosina (3)

Amparo Dávila es una escritora zacatecana que estuvo avecindada en San Luis Potosí. Se le reconoce más como cuentista, pero el escritor Jesús Olague nos da a conocer que durante su estancia en tierras potosinas Dávila publicó tres poemarios, Salmos bajo la luna (1950), Meditaciones a la orilla del sueño y Perfil de soledades (ambos de 1954). Por sus cuentos y los ambientes que logra recrear a Amparo Dávila se le ha considerado escritora “de literatura fantástica”, aunque más podría ser una escritura tejida sobre otras realidades, sobre una lectura interiorizada de lo que nos rodea.


Escribe Olague: “Para 1954, el año en que aparece Tiempo destrozado, esta indagación ya no puede entenderse como un recorrido por la vía de la iluminación. La idea de la revelación súbita, de que la plenitud del conocimiento puede alcanzarse además de nombrarse, implica la distorsión tradicional de las capacidades y las debilidades del lenguaje; más humilde, pero también más afilada y escéptica, Dávila opta por una vía de oscuridad: por dar un paso atrás en la búsqueda del sentido del mundo para intentar, desde más lejos, desde más abajo, entrever al menos la plenitud de lo que no comprendemos”.

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Asunción Izquierdo de Albiñana es autora de Andréïda, el tercer sexo (Botas, México, 1938). La joven que da título a la novela “es un ser sorprendente, desconcertante […] como todo ser que ha roto un equilibrio, una continuidad, es el ser rebelde por excelencia. Desordenador de toda naturaleza humana”. Su pecado: buscar la liberación; su redención: la maternidad.

Cuando la protagonista se entrega a su amado la narradora dice: “sorprendida, Andréïda lo dejó hacer, sabía que era el póstumo homenaje a su virginidad […] Para el hombre, lo inalcanzado tiene un valor magnífico que jamás vuelve a otorgar a lo poseído, por mucha necesidad que sienta en conservarlo”.
En el orgasmo “no es el goce lo que le entreabre los labios en una mueca desesperada y le hace entrechocar los dientes en un temblor nervioso. No es alegría lo que estremece, a intervalos, sus finos miembros… es el dolor infinito, es la maldición hebrea, es la venganza de un Dios imposible”.

La vida con el hijo es el final feliz, inevitable, en el que influyó “la cobardía de la mano femenina que la plasmara en letras. Mano cobarde que, espantada de su audacia, se apresuró en alargarle la rehabilitación, la suprema redención a su heroína, dentro de una forma suave y rosada, destinada a estremecer al mundo con un débil vagido de infante”.

* * * * *
Otra protagonista inolvidable es Gabriela Infante, quien en un tiempo fue más conocida como La Generala, “un ángel glorioso”, una heroína de la guerra cristera que no mataba, “linda como una rosa”. El protagonista de la novela de Jesús Goytortúa y sus lectores la conocen aún más como Pensativa, quien vive con su propia corte de los milagros, ciegos, mancos, todos ex cristeros, en una hacienda “alejada del mundanal ruido”, según la expresión de la época.

Con una excelente historia de suspenso, personajes completos y complejos, en la que pesan por igual los actos heroicos y sanguinarios del gobierno y de las tropas cristeras, Pensativa ganó el premio Lanz Duret de 1944 y fue publicada en 1945. Aún se reedita bajo el sello de Editorial Porrúa. A diferencia de otras novelas de la época la protagonista es fuerte, el amor no es su destino anhelado y tiene un ascendente sobre todos los hombres de la región por su talento guerrero y su inteligencia. Pensativa “es tan reflexiva, tan seria, sin ser adusta […] Es altiva y parece altanera, pero tiene un corazón exquisito”.

La verdad y el pasado se van develando finamente en la trama, con un final que ha sido discutido con energía por sus lectoras, entre ellas mis alumnas, opiniones que como en la vida “real” van de lo que se quiere a lo que debería ser ante el amor y ante la vida.

* * * * *
Tita Valencia es una escritora que sabe transmitir el fuego eternizado en palabras. En “Urgente decir te amo” (1932-1942), publicado por El Colegio de San Luis (2007) nos lleva a los recuerdos de una pareja potosina, a sus cartas y sentimientos. Lupe, la protagonista de dicha historia de amor, fue hija del cerritense Rafael Nieto Compeán, de quien la historia local nos muestra que fue el gobernador que reconoció el derecho al voto de la mujer, pero del que poco se habla como poeta, pues fue autor a su vez de poemas dedicados a la mujer potosina.

La hija de Rafael Nieto, novia y esposa de Mario, un poeta, poeta ella misma, es pues la protagonista de Urgente decir te amo... Tita Valencia nos narra el encuentro y el matrimonio, la muerte, las palabras que surgen entre dos que se quieren. Lupe no es una mujer sumisa, que espera que llegue un príncipe azul. Ella escribió que se había refugiado en la hacienda La Joya de Luna no para descansar, sino para
estudiar mucho, saciar mi hambre y sed de conocimiento. No se me había permitido entrar a la universidad a pesar de mis altas calificaciones en el colegio belga. Prejuicios de aquellos tiempos. Por eso, en revancha, había huido al campo llevando conmigo varios volúmenes sobre ciencias, filosofía, arte… Entre ellos, el Zaratustra de Nietzche, La República de Platón, lo más que pude historia universal [...] Ni entonces ni nunca he flaqueado. Mi pasión por el saber ha sido una especie de guía innata en mí.

En la lectura narración de Tita Valencia hay reconocimiento de la comunión que representa la maternidad, pero no es como en el caso de Asunción Izquierdo una redención. Así, tras de que Lupe le anuncia a Mario que van a tener un hijo, la narradora comenta: “Ellos, los enamorados y el fruto de sus vientres, han quedado enlazados irreversiblemente, ensartados e insertados en el futuro, ese cordón umbilical que tanto se parece a la soga del ahorcado y que es la historia”.

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“¡Ah, mi libro, mi libro siempre abierto!/ Persigo la palabra/ y yo me encuentro dentro”, cantaba Juana Meléndez, maestra generosa de varias generaciones, quien dejó una obra importante que debe ser analizada por las nuevas generaciones de literatos, por la ciudad toda, igual que la obra de las mujeres de quienes hemos hablado, igual que la de Dolores Jiménez y Muro, Socorro Perea, Carmen Ayech, Olimpia Badillo o la de Anna Neumann.

Harían falta muchas horas y muchas páginas para hablar de todas. La más reciente publicación de Andrea Saldaña se titula Cuentos de genero-sidad, Gabriela dÁrbel nos habla de sus fantasmas, Laura Elena González nos ha dado una Ciudad sin puertas , Socorro Venegas La noche será negra y blanca, y Jeanne Karen el Canto de una mujer en tierra. Hay voces que arrancan apenas pero que habrá que añadir a la lista de imprescindibles en un año o más, o mañana. Sí, faltan muchas, pero la historia debe construirse con muchas voces. Y nos debemos como sociedad la historia de las artistas plásticas, de las músicas, de las dramaturgas y actrices, de las cantantes.

En la Huasteca, mujeres como Cesiah Gallegos o María Rufina Trejo Jasso hacen su trabajo creador como parte del grupo cultural independiente Donde Nace la Palabra, mediante lecturas, talleres y publicaciones. En Rioverde hay gente deseosa de aprender los vericuetos de la escritura y lo mismo pasa en chos municipios. No es la capital del estado, ni el estado.

En fin, concluyamos, por ahora, con que, como propone Ute Frevert (en cita de Paatz) “sólo cuando se haya llegado a condiciones de igualdad social en todos los niveles, tanto en el trabajo como en la familia, para todos los sectores de la población, la diferencia biológica de los sexos podría resultar productiva, sin que sea factible el mal uso de la misma". Ojalá que los libros no se queden sin abrir, que las calles tengan nombres vivos, que el diálogo entre hombres y mujeres fructifique en un coro de poesía y reconocimiento mutuos, aquí y en donde nos encontremos.

Lo femenino en la literatura potosina (1)
Lo femenino en la literatura potosina (2)

Lo femenino en la literatura potosina (2)

Como en el campo poético, la labor de Joaquín Antonio Peñalosa en la historiografía literaria es invaluable. Gracias a ella tenemos acercamientos a la literatura potosina, o regional, producida en muchas épocas. Destaquemos aquí su libro Letras virreinales de San Luis Potosí, en el que da cuenta de lo femenino y lo trágico en los inicios de las letras de nuestra entidad.


Juan de Gabiria es el autor y Martha de Rentería la musa, apenas a 14 años de la fundación de San Luis Potosí. La pareja vivía en el entonces pueblo de Tlaxcalilla, hoy barrio de Tlaxcala. Cuando supo del primer amante de Martha, Juan de Gabiria desapareció un tiempo. A su regreso, aun cuando ella estaba embarazada “del otro”, la perdonó. En 1606, cuando ella tuvo un segundo amante, la mató a puñaladas. En la causa criminal aparece el poema de diez décimas, que es, según el padre Peñalosa, “el mejor preámbulo y augurio de la poesía y de la historia literaria de San Luis Potosí”.

Tlaxcalilla era un pueblo de indios, donde las costumbres eran más relajadas que en el pueblo de españoles. La “vida licenciosa” de Martha de Rentería era conocida de todos y por ello al poeta sólo se le destierra durante seis meses, aunque nunca se vuelve a saber de él. Se considera un crimen menor, por ser “en defensa de la honra”.

Dice Peñalosa que de las diez décimas “A Martha de Rentaría” al parecer la última fue escrita tras la muerte de la musa esquiva:

Caído me has a las manos,
pagas por donde pecaste,
que si de mi te burlaste,
yo de tus gustos livianos;
que los cielos soberanos,
viendo mi justa querella,
te dan por sentencia en ella
que, como desconocida,
la que me quitó la vida
se quede sin mi y sin ella.


* * * * *

Con los calificativos de “escogida, moral y recreativa”, en sus antologías de poesía y prosa, publicadas respectivamente en 1904 y 1905, Adolfo B. González incluye un total de 29 mujeres potosinas (12 y 17). Son textos poéticos y narrativos dedicados en gran parte a una búsqueda del ser mujer, sea mediante el canto al amor donde la sensualidad se esconde, a la maternidad como realización personal o la devoción o súplica a la divinidad, principalmente a la Virgen. Otra vez la madre como figura literaria, que da, que protege a sus crías.

Del trabajo antologador de Adolfo B. González, cuyas muestras femeninas se pueden consultar gracias a las módicas ediciones publicadas por El Colegio de San Luis, destacaré dos textos. El primero está fechado en 1887, obra de Refugio Marmolejo. Titulado con sencillez, “a mis lectoras”, la autora habla de la diferencia moral que hay entre el simple aseo y el demasiado adorno y se dirige a las mujeres que “tienen la desgracia de carecer” de una madre que con sus consejos las libren de ese defecto.

Recordemos que el texto en mención es propuesto en pleno porfiriato, en un San Luis afrancesado y en expansión, con muchas obras planeadas o en construcción, un lugar donde todos se conocen. Aquella que dedica demasiado tiempo a su “demasiado adorno”, advierte doña Refugio, “no va al templo más que para ver y ser vista”, con el consecuente descuido de “la educación intelectual tan necesaria y de las faenas domésticas”, amén de que el murmullo que levanta a su paso “es muchas veces de burla y de desprecio”.

Quiero también compartir con ustedes un fragmento de “La educación de la mujer”, escrito el 3 de octubre de 1892 por la también poeta Guadalupe Vázquez Castillo y publicado en la antología citada. En su texto, ella pide énfasis en materias como ciencias naturales o antropología, a la vez que enaltece la procreación y asegura que “las operaciones más comunes del cálculo, la economía domestica, el arreglo de piezas de ropa, etc., han de ocupar un sitio preferente en su educación; tanto porque es lo único que a muchos preocupa y lo que sólo buscan en la mujer, como es lo que siempre y a cada paso le está poner en práctica”.

Es decir, aquí sigue vigente la visión de las mujeres como amas de casa y madres de familia, el inevitable círculo vicioso o virtuoso, según se mire. Son las mujeres quienes legitiman el estatus quo, proponiendo una mayor educación a las niñas, “mujeres en miniatura”, preparándolas “para que cumplan más tarde los importantes deberes de que ellas mismas se hallan investidas”.

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Concepción Urquiza fue una poeta michoacana que llegó a San Luis Potosí a revitalizar los a veces cansados círculos literarios. Peñalosa y otros críticos la consideran una de las mejores entre los poetas místicos, acaso la más grande después de sor Juana Inés de la Cruz. En su libro Concha Urquiza: la embriaguez de Dios, la investigadora de la UNAM Margarita León da a conocer datos interesantes sobre los años que Urquiza pasó en San Luis, de 1939 a 1994, bajo el amparo de su amiga Rosario Oyárzum, “abogada y destacada mujer de letras”. Aquí, en la universidad, da clases de lógica, literatura e historia de las ideas filosóficas, y es una etapa fructífera en lo poético y en lo personal. Eran muy comentados sus paseos en bicicleta por la alameda, pues ella y Rosario iban en pantalones. Un escándalo para su época. Mientras, Urquiza escribía tranquilamente:

Quiero decir que te amo y no lo digo
aunque bien siento el corazón llagado,
porque para mi mal tengo probado
que soy tibio amador y flaco amigo.

No amarte más es culpa y es castigo,
que de ansias de tu amor me has abrasado,
y con sólo dejarme en mi pecado
extremas tu rigor para conmigo.

Sólo quiero vivir para buscarte,
sólo temo morir antes de hallarte,
sólo siento vivir cuando te llamo;

y, aunque vivo ardiendo en vivo fuego,
como la entera voluntad te niego
no me atrevo a decirte que te amo.

Concha Urquiza dejó San Luis con una obra sólida, que prometía mucho más y que interrumpió su desaparición en el mar de Baja California cuando apenas tenía 35 años...

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Antes: Lo femenino en la literatura potosina (1)

Lo femenino en la literatura potosina (1)

Lo femenino en la literatura de San Luis Potosí
Hacia algunas definiciones nada definitivas

San Luis Potosí, SLP, 10 de marzo de 2010

Escribir es ir más allá de la vida real, de un cuerpo que no pedimos y de un tiempo que corre cada vez más de prisa. Eusebio Ruvalcaba propone provocadoramente que los hombres escriben más que las mujeres “porque ellas practican los sueños en la vida diaria”. No siempre. Pero es un punto de vista del que podríamos partir.

Literatura es una palabra, un vocablo, una voz y una forma de descifrar el mundo, de inventar la realidad. Cuando Rocío Salazar me invitó a charlar con ustedes en el marco el Día Internacional de la Mujer una multitud de ideas que apenas he podido tratar de ordenar me vinieron a la mente. Hablar de literatura, de género y de región, los tres o por separado, no es tarea fácil, por lo que aquí se trata apenas de hacer algunos planteamientos y presentar algunos datos que den pie a una labor que tiene que hacerse en colectivo.

El lenguaje divide en géneros para clasificar lo que tiene caracteres y características comunes. En gramática se habla de que hay tres, femenino, masculino y neutro, aunque en español no hay sustantivos neutros y recientemente se ha caído en la ultracorrección de hablar “a ellos” y “a ellas” como si con eso pudiéramos ocultar traumas añejos virados a hábitos de la realidad de desigualdad, el machismo de ellos y la supuesta abnegación de ellas. Poetisa es una palabra que quiso ser laudatoria en su tiempo, pero una colega me advirtió no hace mucho que si le llamaba poetisa me daría una ídem. Es un problema de palabras, pero no lo es. No bastan los discursos sino lo que se habla desde la infancia.

Lo más sencillo hubiera sido hablar de la mujer como musa inspiradora. Más, lo más sencillo hubiera sido que invitaran a una escritora, que hay muchas y casi todas mejores que yo. La cuestión es cómo vemos al otro, a la otra, como poder hacer una visión que nos integre y nos haga iguales. Yo es otro, escribió un poeta. Yo es otra, soy tú, lo femenino que de ti recibo y me completa. Tolerancia es un término muy lejano, no implica ponerse en los zapatos o zapatillas del otro. Mejor usemos aceptación. Mejor, comprensión.

Volviendo a Ruvalcaba, ¿qué, el hombre no sueña? Tal vez no todo el tiempo pero debería. Debería preocuparse por ser inspiración, “muso” para la mujer. Regularmente muchos de mis congéneres no aceptan su lado femenino, ese que se supone deben transmitir mamá y papá desde que el niño está en la cuna. El problema viene de que la madre ha sido educada para buscar la autorrealización en los hijos, y el padre no se autorrealiza porque por lo regular está ausente. Creemos que todo es blanco o negro, hombre o mujer, activo o pasivo. Hasta las palabras hembra y macho, que deberían hablarnos sólo de rasgos biológicos, se convierten en insultos. La falta de contacto con uno mismo, la no realización como individuos es lo que nos falla. La mexicanidad es una codependencia, dice el escritor Heriberto Yepez.

Estamos acostumbrados a discriminar, a poner apodos, a pensar que el otro es inferior por su color de piel o por su religión, por su peso o por su sexo, por su falta de educación, el lugar donde vive o porque tiene muchos grados académicos. Hasta por el color de su cabello y, una vez más en el caso de las mujeres, por el tamaño de sus senos. Entre broma y broma los prejuicios se asoman.

En el análisis del discurso se ha dado peso recientemente a la llamada ginocrítica, y aquí retomo a la investigadora Annette Paatz, como la disciplina que estudia los textos individuales basada “en los esbozos de sujeto femenino y sentido histórico constituidos por la escritura”, donde las autoras hacen sus propuestas a partir de la conciencia de su rol y su exclusión del discurso del poder, de lo que surgen nuevas posibilidades creativas

¿Y la literatura regional? Escribir desde San Luis Potosí, desde la provincia, en un sitio y un tiempo específicos no nos hace escritores “locales”. En tiempos de que pone en duda “lo mexicano” como identidad, hacia dentro y hacia fuera, ¿“lo potosino” existe como una característica literaria? Ser mujer no hace que lo que produzcan deba ser considerado literatura femenina, como las letras de hombres no son machistas per se. Casos claros de ello son Sor Juana o Mary Shelley, autora de Frankenstein o el moderno Prometeo, a quienes lo último que deberíamos hacer es acusarlas de hacer literatura femenina.

Pensar que lo que se hace en la ciudad de México es lo único que cuenta es otra trampa cultural que nos hace desear pero no actuar, escondernos en algunos de nuestros tantos prejuicios, con los que muchos quieren hacer más grande la diferencia entre lo que se escribe en la capital y lo que se escribe “en el interior del estado”, o entre la literatura culta y la popular, entre la obra de los consagrados y la de los jóvenes que apenas empiezan.

El investigador Humberto Félix Berumen propone que para estudiar la literatura regional debemos “comprender la noción de literatura que priva en ciertos momentos”, “considerar la infraestructura cultural y educativa existente en cada momento”, como las editoriales e imprentas, talleres literarios, premios y becas, posibilidades de intercambios de textos y autores, cercanías y lejanías, así como las condiciones de difusión y recepción de las obras literarias, y el papel de la crítica (¿la habrá en San Luis, por cierto?) y las articulaciones que se puedan detectar en tiempos y espacios.

Para fines de estudio valen esas clasificaciones, no para la vida.

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No se trata de hacer teorías de género a partir de la revisión de algunas autoras, o de definir las lecturas que aquí se presentan como literatura femenina. Se proponen aquí nombres e ideas para escribir más, de algún hombre que intenta descifrar lo femenino, de mujeres que opinan, para escribir de nuevo, para ver que hay un pasado y un presente donde la mujer se apodera de las letras, desde la provincia tan lejana a la ciudad de México, desde lo indígena y lo mestizo, desde Latinoamérica hacia el mundo. Se trata de literatura más allá del género, donde hay ideas y sentimientos, puntos de vista que conviene retomar para no perdernos en los tiempos de la demasiada información, casi toda digerida y a un click de distancia.

Tengo el honor de estar frente a grupo en la recién refundada escuela de letras de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. En la hoy licenciatura en lengua y literaturas hispanoamericanas hay ya tres grupos estudiantiles compuestos mayoritariamente por mujeres. Este semestre me ha tocado compartir con ellas la materia de Literatura Regional, en la que fiel a mis usos y costumbres trato de propiciar un diálogo en el que haya más dudas que certezas para que los estudiantes busquen sus respuestas. ¿Qué es la literatura regional? ¿Sólo los nacidos en la región o quienes vienen de fuera? ¿Durante cuánto tiempo deberían estar en la región para poder apropiárnoslos para nuestra historia? ¿Y si nacen aquí, se van y hacen su obra fuera, también podemos hacerlos nuestros? ¿Desde dónde se escribe y para quién?

Los invito a compartir este recuento apresurado e incompleto de obras literarias en esta región, que no de literatura femenina ni local. Se trata de literatura a secas, de una historia común...

(sigue aquí)

viernes, noviembre 26, 2010

5, 4, 3, 2...

"La Feria Internacional del Libro de Guadalajara será punto de encuentro desde el sábado de unos 500 autores - entre ellos el Nobel Jean-Marie Le Clézio o los premios Cervantes Juan Gelman y Carlos Fuentes- y unos 600 mil lectores, en la cita más importante del mercado editorial en español.

"La cita servirá además para la anunciada presentación en sociedad de la nueva edición de la Ortografía de la Lengua Española, que debe ser discutida y aprobada el fin de semana en la FIL por las 22 Academias hispanoamericanas."

Más en La Jornada.