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martes, abril 15, 2025

Mario Vargas Llosa (1936-2025)

«Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes. Lo hacen porque saben el riesgo que corren dejando que la imaginación discurra por los libros, lo sediciosas que se vuelven las ficciones cuando el lector coteja la libertad quelas hace posibles y que en ellas se ejerce, con el oscurantismo y el miedo que lo acechan en el mundo real. Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor».
(fragmento de su discurso cuando recibió el Premio Nobel)

jueves, mayo 04, 2017

Otros pájaros - Eduardo Mendoza

Fragmento del discurso de Mendoza al recibir el Premio Cervantes.
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Alguna vez me he preguntado si don Quijote estaba loco o si fingía estarlo para transgredir las normas de una sociedad pequeña, zafia y encerrada en sí misma. Aunque ésta es una incógnita que nunca despejaremos, mi conclusión es que don Quijote está realmente loco, pero sabe que lo está, y también sabe que los demás están cuerdos y, en consecuencia, le dejarán hacer cualquier disparate que le pase por la cabeza. Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí. Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo.

Pero en una cosa le llevo ventaja a don Quijote: en que yo soy de verdad y él un personaje de ficción.

Una novela es lo que es: ni la verdad ni la mentira. El que lee una obra de ficción y no se cree nada de lo que allí se cuenta, va mal; pero el que se lo cree todo, va peor. Hoy esto es de conocimiento general. Pero el Quijote es la primera novela moderna y el pobre don Quijote no ha tenido tiempo de asimilar los cambios que él mismo trae al mundo. Al contrario, él es el primer caso certificado de lector demasiado crédulo. No es raro que se haga un lío. Y así va, hasta que un mal día, en la misma ciudad de Barcelona, donde yo habría de descubrirlo unos cuantos siglos más tarde, don Quijote visita una imprenta y allí descubre que en realidad es el protagonista de una novela. Y como ya no sabe qué hacer a continuación, da media vuelta y regresa a casa.

Lo que tampoco sabe es que su breve periplo, de poco más de un mes, no ha sido en balde.

Todo personaje de ficción es transversal. Va de lector en lector, sin detenerse en ninguno. Eso mismo hace don Quijote. Exceptuando a Sancho, todos los personajes del libro están donde Dios los puso. Don Quijote es lo contario: va de paso y atraviesa fugazmente por sus vidas. Generalmente les causa un pequeño trastorno, pero les paga con creces. Sin la incidencia atropellada de don Quijote, hidalgos, venteros, labriegos, curas y mozas del partido reposarían en la fosa común de la antropología cultural. Gracias a don Quijote hoy están aquí, con nosotros, tan reales como nosotros mismos y, en algunos casos, quizás un poco más.

Ésta es, a mi juicio, la función de la ficción. No dar noticia de unos hechos, sino dar vida a lo que, de otro modo, acabaría convertido en mero dato, en prototipo y en estadística. Por eso la novela cuenta las cosas de un modo ameno, aunque no necesariamente fácil: para que las personas, a lo largo del tiempo, la consuman y la recuerden sin pensar, como los insectos que polinizan sin saber que lo hacen.

Recalco estas cosas bien sabidas porque vivimos tiempos confusos e inciertos. No me refiero a la política y la economía. Ahí los tiempos siempre son inciertos, porque somos una especie atolondrada y agresiva y quizá mala, si hubiera otra especie con la que nos pudiéramos comparar.

La incertidumbre y la confusión a las que yo me refiero son de otro tipo. Un cambio radical que afecta al conocimiento, a la cultura, a las relaciones humanas, en definitiva, a nuestra manera de estar en el mundo. Pero al decir esto no pretendo ser alarmista. Este cambio está ahí, pero no tiene por qué ser nocivo, ni brusco, ni traumático.

En este sentido, ahora que los dos vamos de vuelta a casa, me gustaría discrepar de don Quijote cuando afirma que no hay pájaros en los nidos de antaño. Sí que los hay, pero son otros pájaros.

viernes, marzo 24, 2017

Ama las palabras... - Susan Sontag

«A menudo me preguntan si hay algo que creo que deben hacer los escritores y recientemente en una entrevista me oí decir: "Varias cosas. Ama las palabras, agoniza sobre las oraciones. Y presta atención al mundo".

»Huelga decir que tan pronto estas frases alegres hubieron caído de mi boca pensé en algunas recetas más para la virtud del escritor. Por ejemplo: "Sé serio". Con lo que quise decir: Nunca seas cínico. Lo cual no impide ser gracioso.

»Obviamente, pienso en el escritor de novelas y cuentos y obras de teatro como un agente moral... esto no implica moral en ningún sentido directo o crudo. Los escritores serios de la ficción piensan prácticamente en problemas morales. Ellos cuentan historias. Ellos narran. Ellos evocan nuestra humanidad común en las narrativas con las cuales podemos identificar, a pesar de que las vidas pueden estar alejadas de las nuestras. Estimulan nuestra imaginación. Las historias que cuentan aumentan y complican —y, por lo tanto, mejoran— nuestras simpatías. Educan nuestra capacidad de juicio moral.

»El placer de la ficción es precisamente que se mueve hacia un final. Y un final que satisface es uno que excluye. Sea lo que sea que no se conecte con el patrón de cierre de la historia de la iluminación, el escritor asume que puede dejarse fuera de la cuenta de forma segura.

»Una novela es un mundo con fronteras. Para que haya plenitud, unidad, coherencia, debe haber fronteras. Todo es relevante en el camino que llevamos dentro de esas fronteras. Uno podría describir el final de la historia como un punto de convergencia mágica para las cambiantes opiniones preparatorias: una posición fija desde la que el lector ve cómo las cosas inicialmente dispares finalmente son parte de lo mismo.

Fragmentos de "Susan Sontag on Storytelling, What It Means to Be a Moral Human Being, and Her Advice to Writers", en Brain Pickings.

miércoles, febrero 22, 2017

Ficción y originalidad - Tom McCarthy

«"Ficción" no es lo opuesto a algo "real"; al contrario, denota todas las formas de narrativa y de alusión insertas en el tejido de la experiencia pública y privada. De eso trata Satin Island: del hecho de que la realidad está formada por cientos de códigos y narrativas superpuestas, ficciones. No hay nada nuevo o radical en lo que digo, es lo mismo que dijo Nietzsche hace un siglo. Los antropólogos y los psicoanalistas hace tiempo que lo han comprendido. Si hago un proyecto de la INS en un museo que hace referencia a situaciones narrativas de Kafka o Bourroughs y las reubica o si escribo una novela que emplea esas historias y las posibilidades que contienen, entre ambas cosas no hay una diferencia categórica. Todo es literatura, pero la ficción convencional ha excluido estas historias y estas posibilidades en favor de los platos típicos naturalistas, ha excluido lo más radical y apasionante de la literatura...

»Escribir no es originar una señal, sino recibir, remezclar y retransmitir varias señales al mismo tiempo. John Cage "componía" montando veinte radios en el escenario y sintonizándolas en tiempo real. Él entendía que, para "crear", el artista tiene que encontrar una zona en la que pueda ser radicalmente no original...

»Creo que la novela está muerta y siempre lo ha estado. Paradójicamente, esta imposibilidad ha sido una condición previa de su propia posibilidad. Una vez más, creo que de esto es de lo que trata El Quijote: las novelas no funcionan, hay una serie fatal de fallos técnicos en el "software" que subyace tras cada una de ellas como forma de experiencia y de expresión. La novela está jodida y la conciencia de Cervantes de este hecho da lugar a la novela moderna trascendental..."

En ABC: «Tom McCarthy: "La novela está muerta y siempre lo ha estado"»,

viernes, octubre 07, 2016

Ficción y no ficción

"En mi cabeza, la ficción y la no ficción se mantenían tan separadas la una de la otra que durante años yo juraría que no tenían mayor relación que la que pueden tener la ficción y la hostelería. Escribir una novela, incluso cuando va bien, me resulta muy difícil, y escribir un artículo, incluso un artículo difícil, es fácil. Creo que la no ficción me resulta fácil precisamente porque la ficción es difícil; siempre preferiría producir un artículo que enfrentarme al siguiente capítulo de mi novela. Pero he llegado a darme cuenta de que mientras que todos esos años de escribir ficción habían mejorado mi capacidad como escritora en general, todos esos años de escribir artículos… me habían convertido en un caballo de tiro, y que esa, a su vez, era una habilidad que yo llevaba de vuelta a mis novelas".

Ann Patchett, en Gabriella Literaria.

lunes, septiembre 12, 2016

Consejos para escritores - Jennifer Egan

«Cuando estoy escribiendo ficción me olvido de quién soy y de dónde vengo. Me deslizo en un modo de absorción total. Amo la sensación de que me he vuelto tan comprometida con el otro lado que he perdido un poco mis andares por aquí. Si voy de la mentalidad escritora a recoger a mis hijos de la escuela, a menudo siento un muy corto pero agudo tipo de depresión, como si estuviera doblada. Una vez que estoy con ellos la sensación desaparece totalmente, y me siento feliz de nuevo . A veces se me olvida que tengo hijos, lo cual es muy extraño. Me siento culpable por ello , como si mi falta de atención hiciera que algo les suceda a ellos, incluso cuando yo no soy responsable de eso...

«Todos tenemos una tendencia a pensar que el momento presente va a durar para siempre. Quizá cuando no soy el sabor del mes más voy a estar devastada y muy sorprendida, y me voy a olvidar de todo lo que estoy diciendo en este momento. Pero mi esperanza es que tengo las herramientas para manejarlo.

«Sólo se puede escribir con regularidad si estás dispuesto a escribir mal. No se puede escribir con regularidad y bien. Uno debe aceptar la mala escritura como una forma de cebar la bomba, un ejercicio de calentamiento que le permite escribir bien.»

martes, mayo 03, 2016

Emulación, puerilidad y anomalías - Javier Marías

«Hay un elemento que hoy en día quizás se está olvidando, el de la emulación. Es uno de los motivos semiolvidados. No es exactamente la imitación, no es la copia. Ser un émulo de alguien implica un elemento de admiración. Si uno recibe tan grandísimo placer de unas lecturas determinadas, es normal, es lógico y no menoscaba a la persona, el aspirar a parecerse a eso. Hoy en día la gente copia, sin mucho elemento de admiración. Yo reivindicaría la emulación, no solamente para escribir, para tantísimas cosas en la vida. Se conserva en algunos campos. Hay futbolistas que dicen “yo admiraba muchísimo a Cruyff, y mi sueño era llegar a ser como él”, pero en la literatura se ha perdido.

»El escritor renuncia parcialmente a la acción. Hay un cierto elemento de quedarse en casa jugando con algo inexistente, con algo ficticio. Uno está inventando cosas que no han sucedido, o está transformando cosas que han sucedido y ficcionalizándolas, imaginándolas. Además de haberlas vivido, las reimagina, y entonces es cuando aparece la literatura. Aquí estoy con papel y mis personajes y mis historias inventadas. Hay algo un poco pueril en el fondo.

»En un artículo de hace muchos años dije que escribir supone la asunción de una anomalía. Escribir, en el fondo, tiene algo de anómalo, de extraño. Eso lo reflejé a través de mi única narradora, en “Los enamoramientos”, una mujer que trabaja en una editorial, y como está acostumbrada a ver escritores y a ver lo pesados, imbéciles y fatuos que somos, no nos tiene mucho respeto. No acaba de entender a esta gente que, sin que nadie se lo diga, se pone delante de una máquina y se pasa horas a solas imaginando cosas que no han ocurrido o cambiándolas...»

Fragmentos de la entrevista publicada en Zenda, la nueva web literaria de Pérez-Reverte, Javier Marías, Almudena Grandes y otros escritores.

viernes, febrero 12, 2016

Sobre la literatura (2) - Steven Pinker

Tomado de Cómo funciona nuestra mente:

»Pero la literatura no sólo deleita, sino que instruye. El especialista en informática Jerry Hobbs ha llevado a cabo la ingeniería inversa de la narrativa de ficción en un ensayo que tentativamente ha titulado "¿Los robots llegarán a tener literatura?". Las novelas, concluía finalmente, funcionan como experimentos. El autor coloca a un personaje ficticio en una situación hipotética en un mundo por lo demás real donde los hechos comunes y corrientes, así como las leyes habituales se cumplen, y permite al lector explorar las consecuencias. Podemos imaginar, que en Dublin vivía una persona llamada Leopold Bloom con la personalidad, la familia y la ocupación que James Joyce le atribuyó, pero, protestaríamos si leyéramos de repente que el desfile no es en honor del rey Eduardo sino de la reina Eduardina. Incluso en la ciencia ficción, donde en ciertos momentos se nos pide que suspendamos nuestra fe en unas pocas leyes de la física, cuando, por ejemplo, se trata de enviar a los protagonistas hasta la galaxia más cercana, los acontecimientos se sucederán siempre según un encadenamiento válido de causas y efectos. Una historia surrealista como La Metamorfosis de Kafka se inicia con una premisa contrafactual —un hombre puede devenir insecto— y despliega las consecuencias en un mundo donde todo lo demás continúa siendo lo mismo. El protagonista conserva su conciencia humana y le seguimos mientras se desarrolla la trama y reaccionamos ante él como personas de carne y hueso reaccionarían frente a un insecto gigante. Sólo en la ficción que trata de la lógica y la realidad, como Alicia en el País de las Maravillas, pueden ocurrir todo tipo de cosas extrañas.

»Una vez que el mundo ficticio queda establecido, al protagonista se le da una meta y vemos cómo la persigue superando obstáculos. No es ninguna coincidencia que esta definición estándar de la trama sea idéntica a la definición de la inteligencia sugerida en el capítulo 2. Los personajes de un mundo de ficción hacen exactamente lo que nuestra inteligencia nos permite hacer en el mundo real. Contemplamos lo que les acontece y tomamos nota mentalmente de los resultados a que conducen las estrategias y las tácticas que utilizan para ir en pos de sus metas.

»¿Cuáles son esas metas? Un darwiniano respondería que en última instancia un organismo tiene sólo dos: sobrevivir y reproducirse. Y precisamente son estas dos metas las que guían a los organismos humanos en la ficción. Casi todas las tramas que aparecen enumeradas en el catálogo de Georges Polti vienen definidas por el amor o el sexo o una amenaza a la seguridad del protagonista o un familiar suyo (por ejemplo, "celos infundados", "venganza pariente por pariente" y "descubrimiento de la deshonra del amado/amada"). La diferencia entre ficción para niños y ficción para adultos se podría resumir en dos palabras: sexo y violencia. El homenaje que Woody Alien rindió a la literatura rusa se titulaba en inglés Love and Dead. Pauline Kael se inspiró para poner título a uno de sus libros sobre crítica cinematográfica en un cartel de cine italiano que contenía "el enunciado más sucinto imaginable del atractivo básico de las películas": Kiss Kiss Bang Bang.»

jueves, enero 07, 2016

Mentiras y escritura

«Nada de lo que dijo Hemingway de sí mismo, y poco de lo que dijo sobre otros, puede ser jamás aceptado sin corroboración. Pese a la importancia central que tiene la verdad en su ética de la ficción tenía la creencia característica del intelectual de que, en su propio caso, la verdad debía ser la servidora voluntaria de su ego. Pensaba, y a veces se jactaba de ello, que mentir formaba parte de su educación como escritor. Mentía tanto conscientemente como sin pensarlo. Algunas veces sabía por cierto que estaba mintiendo, como lo pone en claro en su fascinante cuento "Hogar de soldado", con su personaje Krebs: "No es anormal que los mejores escritores sean mentirosos”, escribió. “Gran parte de su oficio es mentir o inventar… A menudo mienten sin saberlo y luego recuerdan sus mentiras con profundo remordimiento"».

lunes, enero 04, 2016

Suscribo

¡La realidad y la ficción! Mira por dónde he ido a parar al eterno debate de las letras españolas. Ahora que me acuerdo, ¿por qué esa manía tan española, esa afición tan nacional a preguntarme, siempre que publico un nuevo libro, cuánto hay de real y de autobiográfico en él? Da igual que publique una novela sobre un loco que anda suelto por Veracruz a que publique una sobre la vida de los esquimales en Guanajuato. Siempre la misma cuestión: ¿Qué porcentaje de verdad hay en lo que usted cuenta? Durante un tiempo, con paciencia, me he limitado a dar cuerda al reloj de Nabokov: “La ficción es ficción. Calificar un relato de historia verídica es un insulto al arte y a la verdad. Todo gran escritor es un gran embaucador.” Y punto. Pero ya me he cansado. Y es que, a pesar de que no hay día en que no vea borradas las fronteras entre la realidad y la ficción sobre las que bailo, la pregunta nacional sigue ahí, como un dinosaurio inamovible. ¿Hay realidad en su ficción? ¡Toma ya!, que diría Céline. Últimamente, habiendo publicado un libro sobre París [se refiere a París no se acaba nunca, Anagrama, 2003], me limito a citarles a Boris Vian (“Todo en mi novela es verdad porque está todo inventado”), o bien a mí mismo (“También un relato autobiográfico es una ficción entre muchas posibles”), y muy especialmente a Roland Barthes: “Toda autobiografía es ficcional y toda ficción es autobiográfica”.

martes, diciembre 15, 2015

Comprender y falsear - Paul Auster

El lenguaje es el único instrumento que tenemos para comprender el mundo. Pero al mismo tiempo el lenguaje falsea el mundo. De modo que vivimos en una suerte de brecha entre dos realidades. Sabemos que el sistema que nos permite percibir la realidad es un sistema cuya fidelidad es sospechosa. El lenguaje, por ejemplo, fabrica categorías; podemos ir refinando las categorías hasta llegar a niveles muy altos de especificidad, pero no siempre vamos a llegar a ese corazón que hace que un objeto, una persona o un hecho sean únicos. Hay momentos en que la poesía y la ficción se acercan mucho, pero no sé. Lo que yo hago es extraño: trato de escribir los libros que el lector podría escribir por sí mismo. Lo descubrí hace unos años, leyendo. Me di cuenta de que cuando leía, trasponía las cosas que estaba leyendo a lugares que conocía. Estaba leyendo Orgullo y prejuicio, la maravillosa novela de Jane Austen, que tiene muy pocas descripciones físicas —casi todo es diálogo y narración—, y me di cuenta de que todo sucedía en la casa donde yo había vivido de chico. Las hermanas Bennett estaban sentadas en el living de mi casa. Eso es lo que hacemos al leer: expropiamos lo que leemos para trasladarlo a nuestras propias experiencias, nuestros recuerdos, nuestros sentimientos. Por eso creo que cada lector lee literalmente un libro distinto.

jueves, febrero 19, 2015

Consejos de Francis Scott Fitzgerald para escritores

(tomados de Librópatas, y ahí de OpenCulture)

1. Empieza por tomar notas

“Tienes que empezar por tomar notas. Quizás tengas que estar tomando notas durante años… Cada vez que se te ocurra algo, cada vez que recuerdes algo, anótalo y ponlo donde corresponda. Anótalo mientras lo estás pensando. Es posible que no puedas volves a capturarlo igual de vívido una segunda vez”.

2. Haz un completo esquema de la historia

“Inventa un sistema a lo Zola… pero necesitas un archivador. En la primera página, escribe un bosquejo de tu novela a una escala enorme (no te preocupes, se contraerá con el tiempo) y trabaja detallando el plan durante dos meses. En el punto central del archivador describe el gran clímax, y trabaja hacia delante y hacia atrás completando los detalles durante otros tres meses. A continuación, crea algo tan complicado como una continuidad con todo lo que ya tienes, y fíjate un horario”.

3. No le cuentes a nadie en qué estás trabajando

“Creo que una buena norma es no decir nada sobre lo que estás escribiendo hasta que esté acabado. Cuando se hace, siempre parece perder algo. Nunca volverá a pertenecerte tanto como antes”.

4. Crea personajes, no tipos literarios

“Comienza con un personaje y antes de que te des cuenta habrás creado un tipo. Comienza con un tipo y acabarás no creando nada”.

5. Usa palabras comunes

“Nunca debes usar una palabra desconocida a menos que la hayas buscado para expresas un delicado matiz y sea así como lo hayas conseguido. Creo que esta es una muy buena regla para la prosa. Excepciones: a) necesaria para evitar repeticiones, b) necesaria por ritmo, c) etc”.

6. Usa verbos, y no adjetivos, para mantener las frases en movimiento

Acerca de los adjetivos: toda la buena literatura se basa en los verbos llevando las frases. Ellos son los que consiguen que las oraciones avancen. Probablemente, el mejor poema (técnicamente) en inglés sea ‘La víspera de Santa Inés’ de Keats. Un verso como “La liebre salió cojeando temblando a través de la hierba helada” está tan vivo que puedes sentirlo, apenas sin darte cuenta, pues el poema se ha coloreado con su movimiento – el cojear, temblar y helar camina delante de tus propios ojos”.

7. Sé despiadado

“[Tirar lo escrito a la basura y empezar de nuevo] Esta es una de las decisiones más difíciles que un escritor tiene que hacer. Por ponerlo filosóficamente, antes de haberte agotado durante horas tratando de reanimar un cadáver o desenredando una madeja mojada, es una prueba de si eres o no eres realmente un profesional. Hay ocasiones o en la decisión es doblemente difícil. En las últimas etapas de una novela, por ejemplo, cuándo no hay algo concreto que tirar a la basura, sino que un personaje favorito tiene que ser cogido por los talones, chillando, y arrastrando media docena de buenas escenas con él”.

martes, enero 27, 2015

Verdad, forma y contenido - George Steiner

Dante asegura al lector que dice la verdad. Lo jura (ti giuro) por lo que le es más preciado, la Commedia misma. Una función de verdad suprema autoriza el poema. La paradoja de la invención auténtica está íntimamente fundada en la transmutación de la naturaleza de la verdad gracias a la encarnación divina de Jesús. Las "verdades fabuladas" de los antiguos, pese a la excelencia de su forma, son, en última instancia, mendaces. O, como en el caso excepcional de Virgilio, no son verdaderas más que episódicamente.

La naturaleza de todo arte serio, de todo texto literario y filosófico es precisamente convertir en inseparables las categorías de "forma" y "contenido". El contenido de un cuadro es, en todo momento de su ejecución y percepción, el propio de sus medios formales. El sentido de una fuga o una sonata es exactamente ése. Más allá de los rudimentarios niveles semánticos, la paráfrasis y la traducción están condenadas a la distorsión o el inacabamiento justamente porque el significado del original está completamente aprisionado en su especificidad léxica, gramatical y conceptual. Una oda o un epigrama distribuyen sus palabras de modo diferente al soneto. El contenido forma y la forma confiere substancia. Por ello, por muy instintiva que sea en nuestro uso o en nuestras referencias espontáneas, la diferenciación entre lo inventado y lo creado se rompe completamente en el campo de la estética y de la semiótica.

Gramáticas de la creación

miércoles, octubre 10, 2007

Genialidad (y no) - César Aira

"Si uno descubre que no es un genio, no se resigna a ser lo que viene después. Yo preferí seguir creyendo que era un genio, de ahí creo que viene la extravagancia de mis libros, de mis argumentos, de lo que escribo. Siento la imposibilidad de renunciar a la idea que me hizo creer de chico que era un genio. Aunque también podría haber renunciado a esa idea y haber escrito simplemente novelas lo mejor que pudiera, novelas normales, como todo el mundo. Quizá podría haber llegado a ser un escritor más o menos aceptable. Pero no. Preferí seguir en ese juego... Estoy pensando ahora por primera vez, y me alarmo".

"Uno siempre espera grandes aventuras, grandes intensidades existenciales, y cuando mira hacia atrás se da cuenta de que en realidad no pasó nada. La literatura es un modo de transformar esa nada en algo".

miércoles, julio 25, 2007

Decadencia de la mentira

"Una de las principales causas a las que cabe atribuir el carácter curiosamente insustancial de casi toda la literatura de nuestra época es sin duda la de la decadencia de la Mentira como arte, ciencia y placer social. Los historiadores antiguos nos dieron deliciosas ficciones en forma de hechos; el novelista moderno nos presenta hechos insulsos bajo guisa de ficción".
Óscar Wilde