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viernes, mayo 24, 2024
miércoles, mayo 25, 2022
Curso de novela, a distancia
Últimos días: aún están abiertas las inscripciones para este curso-taller al que convocan los colegas de Letras y Voces de Tabasco AC y la Escuela de Escritores José Gorostiza. Son 20 sesiones sabatinas.
lunes, enero 31, 2022
Talleres para iniciar el año
1) Curso-taller de novela, como parte del programa 2022 de Letras y Voces de Tabasco, AC, y la Escuela de Escritores José Gorostiza, los sábados de 6 a 8 pm, a distancia, en la comodidad de su hogar. Inscripciones abiertas. Informes en las redes de los organizadores.
2) Taller de Creación literaria enfocado a la estructuración del libro de poesía y cuento, con sede en la Casa del Poeta Ramón López Velarde (Vallejo 300, Centro, SLP) de la Secretaría de Cultura de SLP. Inicio: 7 o 14 de febrero, los lunes, 20 sesiones, de 5 a 7 pm. Inscripciones abiertas.
3) Taller de Crónica y otros géneros de no ficción, con los Guardianes de la Sierra de San Miguelito/FAO, los domingos 20 y 27 de febrero, y 6, 13 y 20 de marzo, cinco sesiones, de 12 a 2 pm: tres en la oficina de los Guardianes, José María Flores 305, barrio de San Sebastián, una en Cerro de San Pedro y otra en nuestra Sierra de San Miguelito. Inscripciones abiertas.
4) Taller literario del Centro de las Artes, que empieza el próximo 5 de febrero, los sábados de 11 am a 2 pm. Inscripciones cerradas.
En todos los talleres, buen ambiente (humano y para respirar): cupo limitado y lugares ventilados.
jueves, enero 27, 2022
Talleres de cuento y novela, a distancia
Convocan Letras y Voces de Tabasco, AC, y la Escuela de Escritores José Gorostiza.
Nos vemos en la pantalla.
viernes, enero 07, 2022
Hoy, presentación de la(s) novela(s) Tiene la noche un árbol
Espejos, sueños... hoy en la Casa Museo Manuel José Othón se presenta la novela Tiene la noche un árbol (Premio Nacional de Novela Joven “José Revueltas” 2019) de Diego Cristian Saldaña, a las 6 pm. Cupo limitado.
Tiene la noche un árbol se estructura como una mirada transversal que muestra al lector una sola historia a través de dos ángulos distintos: la primera trama, dominada por la acción, gira en torno a la habilidad estadística de un personaje; la segunda, se desarrolla en la atmósfera reflexiva de otros dos personajes que terminarán fundiendo su destino al del primer personaje.
El autor define la novela de la siguiente manera: “Un hombre tiene sueños que le hablan del futuro. Otro hombre tiene sueños que le hablan del pasado. Tiene la noche un árbol y sus frutos comienzan a exigir al hombre que deje de ignorarlos”.
lunes, noviembre 29, 2021
Almudena Grandes (1960-2021)
«Normalmente, cuando escribo una novela o una colección de cuentos, suelo partir de imágenes: ando por la calle y cada persona que no conozco la valoro como personaje; cada situación nueva, como argumento; cada lugar en el que no he estado, lo valoro como escenario».
«Alguna imagen con las que me voy tropezando, casi sin querer, me avisa que tiene una historia detrás. Y lo que hago es darle vueltas a estas imágenes que prometen una historia hasta que logro encontrar una forma de abrirla, aunque no siempre ocurre».
«Hay que escribir sobre lo que se conoce, sobre lo que uno tiene cerca y de lo que a uno le interesa. Luego lo que ocurre es el milagro de la comunicación, que se asienta en el principio de que todos los seres humanos somos básicamente parecidísimos».
«Alguna imagen con las que me voy tropezando, casi sin querer, me avisa que tiene una historia detrás. Y lo que hago es darle vueltas a estas imágenes que prometen una historia hasta que logro encontrar una forma de abrirla, aunque no siempre ocurre».
«Hay que escribir sobre lo que se conoce, sobre lo que uno tiene cerca y de lo que a uno le interesa. Luego lo que ocurre es el milagro de la comunicación, que se asienta en el principio de que todos los seres humanos somos básicamente parecidísimos».
«Terminar una novela es algo dramático. Cuando más tardo en escribir los finales, más sufro. Lograr el final de una novela tiene algo de pulso, porque has podido con ella. Finalizarla es como si te desahuciaran de tu casa. Confieso que uno de los momentos más terribles de mi vida es el día siguiente de terminar una novela».
* * * * *
La ausencia es una forma de invierno
Luis García Montero
Como el cuerpo de un hombre
derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela
las canciones
cuando la tarde cae en la radio de
un coche,
como los telegramas, como la voz
herida
que cruza los teléfonos nocturnos
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas
en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando
tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha
dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte
Luis García Montero
Como el cuerpo de un hombre
derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela
las canciones
cuando la tarde cae en la radio de
un coche,
como los telegramas, como la voz
herida
que cruza los teléfonos nocturnos
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas
en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando
tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha
dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte
viernes, octubre 22, 2021
Lo que ocurre en nuestro cerebro al leer una novela - David Dorenbaum
Además de ser fuente de placer, la ficción permite al lector simular y aprender de la experiencia ficticia. Según Keith Oatley, profesor de Psicología de la Universidad de Toronto, y especialista en la psicología de la ficción, uno de los usos de la simulación es que, para adiestrarse en cómo pilotar un avión, resulta útil pasar un tiempo en un simulador de vuelo. No obstante, la práctica en un avión real es esencial, la mayor parte del tiempo en el aire no ocurre gran cosa. Desde el entorno seguro de un simulador, es posible enfrentar una amplia gama de experiencias y ensayar cómo responder ante situaciones críticas -y las habilidades aprendidas se transfieren al pilotar un avión-. De la misma manera, al involucrarnos en las simulaciones de la ficción, lo aprendido se transfiere a nuestras interacciones cotidianas.
Su investigación confirma lo dicho por Stevenson: al compartir indirectamente las sutilezas y tribulaciones de la historia, y al hacer inferencias sobre el desarrollo de la trama, el lector expande su empatía. Es decir, alineamos nuestras emociones y pensamientos con los de los personajes. Con imágenes de FMRI (siglas en inglés de resonancia magnética funcional) se ha comprobado que cuando uno lee frases que describen una acción, como, “subiendo las escaleras”, la lectura conduce a la simulación del contenido motor y emocional en el cerebro, y se acompaña de cambios en las regiones cerebrales que provocan la acción, como si el lector estuviese efectuándola.
Nuestro inconsciente es un lector infatigable que continuamente está aprendiendo -quien lee, interpreta desde su inconsciente-. Lo que está en juego es que, a lo escrito, le damos otra lectura diferente de la que la obra originalmente significaba. Entendida así, es una forma de interpretar -es una lectura de las diferencias que habitan el lenguaje-. En su ensayo Los romances familiares, Freud especula que cada uno es a la vez autor y héroe de una “novela familiar”, de la que se podría decir que somos el único lector. Esta obra privada, en la que nos contamos historias que derivan de fantasías inconscientes, constituye una condición necesaria para la vida en sociedad.
¿Cómo debería leerse un libro? ¿Cuál es la forma correcta de hacerlo? Son tantos y tan variados. “Para leer bien un libro, hay que leerlo como si uno lo estuviera escribiendo. Empieza por no sentarte en el estrado con los jueces, permanece de pie en el banquillo, con el acusado. Sé su compañero de trabajo, conviértete en su cómplice”, recomienda Virginia Woolf en una conferencia impartida en 1926 ante las alumnas de un colegio en Kent. “Uno puede pensar lo que quiera acerca de la lectura, pero nadie va a imponer leyes al respecto. Aquí, en esta habitación, entre libros, más que en ningún otro sitio, respiramos un aire de libertad. Aquí, simples y doctos, el hombre y la mujer son iguales. Porque, no obstante, la lectura parece cosa simple -una mera cuestión de conocer el alfabeto-, de hecho, es tan compleja, que es dudoso que alguien sepa lo que realmente es”.
- - - - - - -
Tomado de La Tribuna.
miércoles, septiembre 01, 2021
Buscar... - Lolita Bosch
«Las razones por las cuales yo quiero escribir una novela o explicar una historia son, básicamente, incomprensibles. De todas ellas, percibiremos un ínfimo tanto por ciento porque las razones profundas por las que hacemos lo que hacemos, en su gran mayoría, son inconscientes. Pero para fines literarios, esto no importa. No es necesario conocernos a ese nivel sino saber qué implica buscar. Sobre todo, dentro de todas y cada una de nosotras, de nosotros...»
De "Sin intención no hay novela" en Literal Magazine.
sábado, junio 12, 2021
CAFÉ AM con Gore Zamora | Viernes 11 de mayo de 2021
Gracias por el espacio a mis queridos Goretti Zamora y Van Galle.
Denle like, síganlos en Facebook y suscríbanse a su canal.
martes, mayo 25, 2021
Tres semanas de vuelo de La bruja guachichil
Ya son tres semanas que está en circulación mi nuevo libro, la novela La bruja guachichil, palabras para otra magia (Ponciano Arriaga / El Colegio de San Luis, 2021).
Por preventa (hasta el 6 de junio) precio especial. En la compra de la novela y el libro de cuentos Fuera de mí, eufemismos para ciertas locuras (El Diván Negro, 2020), más descuento. Informes por correo o en mis redes sociales. Presentaciones y firmas, algunas ya en el calendario y otras por confirmarse.
Gracias por el apoyo y los comentarios en estas dos semanas. Aquí seguimos.
jueves, noviembre 05, 2020
Luis Zapata Quiroz (1951-2020)
«[El Vampiro de la colonia Roma] tuvo muchas reseñas, muchos comentarios en la prensa, tanto favorables como desfavorables; hubo críticas muy buenas; por ejemplo, y cuando se tradujo al inglés hubo comentarios muy serios y muy analíticos. Y sí hubo comentarios negativos, pero lo curioso es que siempre abordaban al texto desde un punto de vista moral, más que como un hecho literario; es decir, a mí me habrían dolido los ataques si hubieran hablado mal de la novela; si hubieran dicho está mal escrita o tiene fallas en su estructura, o, en fin, ese tipo de comentarios más relacionados con el texto. Muchos comentarios fueron de índole moral; decían que el libro debería venderse envuelto en plástico para que no lo hojearan, porque era pornográfico: pero a mí ese tipo de ataques no me dolían; al contrario, me daba gusto, me halagaba, porque era una señal de que el libro movía algo. Hubo incluso quien me dijo que habían quemado ejemplares del libro en una ciudad de provincia. ¡Qué honor!, ¿no?...
«Siempre me he preocupado por el habla, por lo coloquial, el juego verbal. Siempre siento que he tenido ese interés dentro de mi trabajo, desde incluso antes del Vampiro. Por una parte, pero al mismo tiempo también me interesa trabajar otros estilos, recuperar otras formas de expresión por medio de la parodia, por ejemplo: del cine, de la novela popular, de estilos que podrían ser más acartonados si tú quieres, o más formales o más elaborados; entonces, siempre han estado presentes el interés por lo coloquial, a veces incluso de una manera excesiva, y por otro lado por jugar con una mayor elaboración formal. Y en esa época que me preguntas estaba El vampiro… que era una novela muy coloquial, pero también había otros textos en los que tenía otros intereses formales…»
Entrevista de Miguel Ángel Muñoz en La Razón
martes, septiembre 04, 2018
Al leer una novela - Orhan Pamuk
Observamos la escena general, seguimos la narración.
Transformamos las palabras en imágenes mentales.
Otra parte de nuestra mente se pregunta hasta qué punto la historia que cuenta el escritor es una experiencia real, y qué parte es producto de la imaginación.
No obstante, nos preguntamos: ¿es así la realidad?
Bajo la influencia de tal optimismo, juzgamos y nos deleitamos con la precisión de las analogías, del poder de la fantasía y la narración, de la acumulación de frases, de la música y la poesía secreta e ingenua de la prosa.
Realizamos juicios morales sobre las decisiones y el comportamiento de los protagonistas; al mismo tiempo, juzgamos al escritor por sus juicios morales en relación con los personajes. El juicio moral es un lodazal inevitable de la novela.
Como nuestra mente realiza todas estas operaciones de forma simultánea, nos congratulamos de nosotros mismos por el conocimiento, la profundidad y el grado de comprensión que hemos alcanzado
Mientras tiene lugar toda esta actividad mental, nuestra memoria trabaja de forma intensa e incesante… como si pretendiéramos aprender de memoria todas las hojas de un árbol. (Referencia a “Funes, el memorioso”, cuento de Jorge Luis Borges, que páginas después mencionará).
Buscamos el centro secreto de la novela con una gran atención.
Transformamos las palabras en imágenes mentales.
Otra parte de nuestra mente se pregunta hasta qué punto la historia que cuenta el escritor es una experiencia real, y qué parte es producto de la imaginación.
No obstante, nos preguntamos: ¿es así la realidad?
Bajo la influencia de tal optimismo, juzgamos y nos deleitamos con la precisión de las analogías, del poder de la fantasía y la narración, de la acumulación de frases, de la música y la poesía secreta e ingenua de la prosa.
Realizamos juicios morales sobre las decisiones y el comportamiento de los protagonistas; al mismo tiempo, juzgamos al escritor por sus juicios morales en relación con los personajes. El juicio moral es un lodazal inevitable de la novela.
Como nuestra mente realiza todas estas operaciones de forma simultánea, nos congratulamos de nosotros mismos por el conocimiento, la profundidad y el grado de comprensión que hemos alcanzado
Mientras tiene lugar toda esta actividad mental, nuestra memoria trabaja de forma intensa e incesante… como si pretendiéramos aprender de memoria todas las hojas de un árbol. (Referencia a “Funes, el memorioso”, cuento de Jorge Luis Borges, que páginas después mencionará).
Buscamos el centro secreto de la novela con una gran atención.
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En Libreta de Autor, de Jorge Alberto Pérez
martes, marzo 06, 2018
Espejos
"Una novela es un espejo que se pasea al borde de un camino, y al hacerlo refleja lo mismo el fango de la carretera que el azul del cielo".
Stendhal
"Una novela es un espejo: todo mundo lo dice. Pero ¿en qué consiste leer una novela? En saltar dentro del espejo".
Sartre
[Citas citadas en Cómo dibujar una novela, de Martín Solares (Era, 2014.)]
Stendhal
"Una novela es un espejo: todo mundo lo dice. Pero ¿en qué consiste leer una novela? En saltar dentro del espejo".
Sartre
[Citas citadas en Cómo dibujar una novela, de Martín Solares (Era, 2014.)]
jueves, diciembre 21, 2017
martes, diciembre 12, 2017
Viajes 2: desde fuera (Si una noche...) - Italo Calvino
«Todos los lugares comunican con todos los lugares instantáneamente, la sensación de aislamiento se experimenta sólo durante el trayecto de un lugar a otro, o sea cuando no se está en ningún lugar. Yo justamente me encuentro aquí sin un aquí ni un allá, reconocible como extraño por los no extraños, tanto al menos como los no extraños son por mí reconocidos y envidiados. Sí, envidiados. Estoy mirando desde fuera la vida de una noche cualquiera en una pequeña ciudad cualquiera, y me doy cuenta de que estoy al margen de las noches cualesquiera por quién sabe cuánto tiempo, y pienso en miles de ciudades como ésta, en cientos de miles de locales iluminados donde a esta hora la gente deja que descienda la oscuridad de la noche, y no tiene en la cabeza ninguno de los pensamientos que tengo yo, a lo mejor tendrá otros que no serán nada envidiables, pero en este momento estaría dispuesto a cambiarme por cualquiera de ellos...»
Si una noche de invierno un viajero
lunes, octubre 23, 2017
Irremediablemente fijo - Mario Benedetti
“Cuando uno tiene que estar irremediablemente fijo, es impresionante la movilidad mental que es posible adquirir. Se puede ampliar el presente tanto como se quiera, o lanzarse vertiginosamente hacia el futuro, o dar marcha atrás que es lo más peligroso porque ahí están los recuerdos, todos los recuerdos, los buenos, los regulares y los execrables. Ahí está el amor, o sea estás vos, y las grandes lealtades y también las grandes traiciones. Ahí está lo que uno pudo hacer y no hizo, y también lo que pudo no hacer y sí hizo. La encrucijada en la que el camino elegido fue el erróneo. Y ahí empieza la película, es decir, cómo habría sido la historia si se hubiera tomado el otro rumbo, aquel que entonces se descartó. Generalmente, después de varios rollos uno suspende la proyección y piensa que el camino elegido no fue tan equivocado y que acaso, en igual encrucijada, hoy la elección sería la misma. Con variantes, claro. Con menos ingenuidad, por supuesto. Con más alertas, por las dudas. Pero eso sí manteniendo el rumbo primordial...”
Primavera con una esquina rota
sábado, septiembre 09, 2017
Riesgo y arte - Enrique Vila-Matas
«Hay que ser conscientes de que riesgo y arte, riesgo y literatura, van de la mano. Y no olvidarse nunca de que, como decía Derrida, todopoemacorreelriesgode carecer de sentido, y no sería nada sin ese riesgo.
»La primera vez que leí esa frase, la entendí a la primera. Pero me di cuenta de que me faltaba saber cómo podía exponerse uno de verdad escribiendo. Porque me parecía obvio que en caso de arriesgarse había que hacerlo de verdad.
»Por los mismos días, leí a Michel Leiris y fue providencial. Exponerse al escribir, según Leiris, era tratar de estar a la altura de un torero cuando salta a la plaza; es decir, tratar de “introducir por lo menos la sombra de un cuerno de toro en una obra literaria”...»
»La primera vez que leí esa frase, la entendí a la primera. Pero me di cuenta de que me faltaba saber cómo podía exponerse uno de verdad escribiendo. Porque me parecía obvio que en caso de arriesgarse había que hacerlo de verdad.
»Por los mismos días, leí a Michel Leiris y fue providencial. Exponerse al escribir, según Leiris, era tratar de estar a la altura de un torero cuando salta a la plaza; es decir, tratar de “introducir por lo menos la sombra de un cuerno de toro en una obra literaria”...»
(Completo en la Revista de la Universidad de México.)
domingo, julio 30, 2017
Quinta hipótesis (La invención de Morel) - Adolfo Bioy Casares
«Quinta hipótesis: los intrusos serían un grupo de muertos amigos; yo, un viajero, como Dante o Swedenborg, o si no otro muerto, de otra casta, en un momento diferente de su metamorfosis; esta isla, el purgatorio o cielo de aquellos muertos (queda enunciada la posibilidad de varios cielos; si hubiera uno y todos fueran allí y nos aguardasen un encantador matrimonio y todos sus miércoles literarios, muchos ya habríamos dejado de morir).
»Ahora entendía por qué los novelistas proponen fantasmas quejosos. Los muertos siguen entre los vivos. Les cuesta cambiar de costumbre, renunciar al tabaco, al prestigio de violadores de mujeres. Estuve horrorizado (pensé con teatralidad interior) de ser invisible; horrorizado de que Faustine, cercana, estuviese en otro planeta (el nombre Faustine me puso melancólico); pero yo estoy muerto, yo estoy fuera de alcance (veré a Faustine, la veré irse, y mis señas, mis súplicas, mis atentados, no la alcanzarán); aquellas soluciones horribles son esperanzas frustradas...»
»Ahora entendía por qué los novelistas proponen fantasmas quejosos. Los muertos siguen entre los vivos. Les cuesta cambiar de costumbre, renunciar al tabaco, al prestigio de violadores de mujeres. Estuve horrorizado (pensé con teatralidad interior) de ser invisible; horrorizado de que Faustine, cercana, estuviese en otro planeta (el nombre Faustine me puso melancólico); pero yo estoy muerto, yo estoy fuera de alcance (veré a Faustine, la veré irse, y mis señas, mis súplicas, mis atentados, no la alcanzarán); aquellas soluciones horribles son esperanzas frustradas...»
lunes, junio 05, 2017
La novela es cosa de viejos - José Luis Sampedro
«Hoy pienso que, verdaderamente, me he ido forjando como escritor a través del tiempo. Mi primera novela, "La estatua de Adolfo Espejo", la terminé a los 23 años, en 1940. Y se publicó medio siglo después; el año 1994, concretamente. Al revisarla para su publicación, descubrí en ella ideas que yo pensaba que pertenecían a otras novelas posteriores. Con esto quiero decir, simplemente, que la personalidad se forja en la adolescencia. A partir de los 25 años tienen que pasar cosas muy graves para que uno cambie... La primera novela que publiqué fue "Congreso en Estocolmo", en 1951. Tres años antes había publicado una obra de teatro: "La paloma de cartón". Mi último escrito en ver la luz, el año pasado, ha sido "El amante lesbiano". Así que desde aquella primera obra dedicada a Adolfo Espejo hasta esta última han pasado seis décadas. Un tiempo suficiente para madurar como persona y como escritor. Porque una cosa no puede ir separada de la otra: hay que vivir y madurar para escribir. Siempre he creído, ciertamente, que la novela es cosa de viejos.
»En todo caso, y desde la perspectiva de la literatura en general, hay historias que no se conciben fuera de un determinado ambiente. Hamlet, fuera del mundo hiperbóreo, no creo que tenga demasiado sentido. Imaginaos por un momento el personaje en Sicilia... ¿Creéis que puede encajar, allí? Yo no, desde luego. La verdad es que no nos damos cuenta, pero el entorno nos condiciona en una gran medida. Por este motivo lo tengo muy en cuenta a la hora de elaborar una novela. Y no se trata tan sólo de atender el escenario en el que enmarco la acción; también cuido el nombre de los personajes, y el título mismo de la novela. A veces, no he escrito el nombre del personaje hasta que he encontrado uno oportuno. Todos los nombres de persona tienen connotaciones; es algo innegable. Robustiana, por ejemplo, nunca podrá ser el nombre de la doncella de una novela romántica. Es una cuestión de afinidad hacia el contexto, de "credibilidad" literaria. Y no es, desde luego, algo fácil de tratar. En muchas ocasiones he cambiado los nombres de algunos de mis personajes bien avanzada la novela. Es aquello de no colocar una perla en un saco de arpillera... En síntesis, pienso que la clave de un libro es situarlo todo en su contexto...»
»En todo caso, y desde la perspectiva de la literatura en general, hay historias que no se conciben fuera de un determinado ambiente. Hamlet, fuera del mundo hiperbóreo, no creo que tenga demasiado sentido. Imaginaos por un momento el personaje en Sicilia... ¿Creéis que puede encajar, allí? Yo no, desde luego. La verdad es que no nos damos cuenta, pero el entorno nos condiciona en una gran medida. Por este motivo lo tengo muy en cuenta a la hora de elaborar una novela. Y no se trata tan sólo de atender el escenario en el que enmarco la acción; también cuido el nombre de los personajes, y el título mismo de la novela. A veces, no he escrito el nombre del personaje hasta que he encontrado uno oportuno. Todos los nombres de persona tienen connotaciones; es algo innegable. Robustiana, por ejemplo, nunca podrá ser el nombre de la doncella de una novela romántica. Es una cuestión de afinidad hacia el contexto, de "credibilidad" literaria. Y no es, desde luego, algo fácil de tratar. En muchas ocasiones he cambiado los nombres de algunos de mis personajes bien avanzada la novela. Es aquello de no colocar una perla en un saco de arpillera... En síntesis, pienso que la clave de un libro es situarlo todo en su contexto...»
Entrevista en Biblio 3W.
domingo, junio 04, 2017
Juan Goytisolo (1931-2017)
«En términos generales, los escritores se dividen en dos esferas o clases: la de quienes conciben su tarea como una carrera y la de quienes la viven como una adicción. El encasillado en las primeras cuida de su promoción y visibilidad mediática, aspira a triunfar. El de las segundas, no. El cumplir consigo mismo le basta y si, como sucede a veces, la adicción le procura beneficios materiales, pasa de la categoría de adicto a la de camello o revendedor. Llamaré a los del primer apartado, literatos y a los del segundo, escritores a secas o más modestamente incurables aprendices de escribidor.
»A comienzos de mi larga trayectoria, primero de literato, luego de aprendiz de escribidor, incurrí en la vanagloria de la búsqueda del éxito —atraer la luz de los focos, “ser noticia”, como dicen obscenamente los parásitos de la literatura— sin parar mientes en que, como vio muy bien Manuel Azaña, una cosa es la actualidad efímera y otra muy distinta la modernidad atemporal de las obras destinadas a perdurar pese al ostracismo que a menudo sufrieron cuando fueron escritas. La vejez de lo nuevo se reitera a lo largo del tiempo con su ilusión de frescura marchita. El dulce señuelo de la fama sería patético si no fuera simplemente absurdo. Ajena a toda manipulación y teatro de títeres, la verdadera obra de arte no tiene prisas: puede dormir durante décadas como La regenta o durante siglos como La lozana andaluza. Quienes adensaron el silencio en torno a nuestro primer escritor y lo condenaron al anonimato en el que vivía hasta la publicación del Quijote no podían imaginar siquiera que la fuerza genésica de su novela les sobreviviría y alcanzaría una dimensión sin fronteras ni épocas.
- - - - - -
Fragmento del discurso de quien se consideraba "anómalo como todo creador", al recibir el Premio Cervantes 2015. Aquí algo de sus polémicas: "Resulta siempre más cómodo hablar de las filias ajenas que de las fobias propias".
»A comienzos de mi larga trayectoria, primero de literato, luego de aprendiz de escribidor, incurrí en la vanagloria de la búsqueda del éxito —atraer la luz de los focos, “ser noticia”, como dicen obscenamente los parásitos de la literatura— sin parar mientes en que, como vio muy bien Manuel Azaña, una cosa es la actualidad efímera y otra muy distinta la modernidad atemporal de las obras destinadas a perdurar pese al ostracismo que a menudo sufrieron cuando fueron escritas. La vejez de lo nuevo se reitera a lo largo del tiempo con su ilusión de frescura marchita. El dulce señuelo de la fama sería patético si no fuera simplemente absurdo. Ajena a toda manipulación y teatro de títeres, la verdadera obra de arte no tiene prisas: puede dormir durante décadas como La regenta o durante siglos como La lozana andaluza. Quienes adensaron el silencio en torno a nuestro primer escritor y lo condenaron al anonimato en el que vivía hasta la publicación del Quijote no podían imaginar siquiera que la fuerza genésica de su novela les sobreviviría y alcanzaría una dimensión sin fronteras ni épocas.
»“Llevo en mí la conciencia de la derrota como un pendón de victoria”, escribe Fernando Pessoa, y coincido enteramente con él. Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo, ser persona non grata a ojos de ella me reconforta en mi conducta y labor. Desde la altura de la edad, siento la aceptación del reconocimiento como un golpe de espada en el agua, como una inútil celebración.
»Mi condición de hombre libre conquistada a duras penas invita a la modestia. La mirada desde la periferia al centro es más lúcida que a la inversa y al evocar la lista de mis maestros condenados al exilio y silencio por los centinelas del canon nacionalcatólico no puedo menos que rememorar con melancolía la verdad de sus críticas y ejemplar honradez. La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera. Como dijo con ironía Dámaso Alonso tras el logro de su laborioso rescate del hasta entonces ninguneado Góngora, ¡quién pudiera estar aún en la oposición!...»
»Mi condición de hombre libre conquistada a duras penas invita a la modestia. La mirada desde la periferia al centro es más lúcida que a la inversa y al evocar la lista de mis maestros condenados al exilio y silencio por los centinelas del canon nacionalcatólico no puedo menos que rememorar con melancolía la verdad de sus críticas y ejemplar honradez. La luz brota del subsuelo cuando menos se la espera. Como dijo con ironía Dámaso Alonso tras el logro de su laborioso rescate del hasta entonces ninguneado Góngora, ¡quién pudiera estar aún en la oposición!...»
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Fragmento del discurso de quien se consideraba "anómalo como todo creador", al recibir el Premio Cervantes 2015. Aquí algo de sus polémicas: "Resulta siempre más cómodo hablar de las filias ajenas que de las fobias propias".
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