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jueves, agosto 21, 2025

Carta de rechazo editorial - Italo Calvino



Querido Marcello, el 3 de enero me mandaste el manuscrito y te contesto el 3 de mayo. Cuatro meses: estás furioso conmigo y tienes razón, pero el trabajo editorial se desarrolla en un mar de papeles en el que los más viejos van quedando día a día sumergidos bajo los más recientes y apremiantes. Te diré que empecé a leer la novela inmediatamente y vi que no podía aceptarla. Sin embargo para contestarte quería tener tiempo de llegar hasta el final porque me interesaba y porque tú me la habías recomendado. La novela no me gusta porque está la vieja historia del Sega (que ya no me gustaba en su primera redacción), porque hay esos destripaterrones sentenciosos y antipáticos, y sobre todo porque sacas a relucir de vez en cuando "montañas incendiadas por el ocaso", "aire resplandeciente de luz", "espeso templo de los pinos". ¿Quién te ha enseñado a escribir esas cosas?

¿Adónde ha ido a parar la bella lengua seca y limpia de tus cuentos? ¿Cuáles son tus lecturas? El libro tiene muchos méritos, momentos en los que me parece que alcanza cierta intensidad, y además está construido con cierta solidez. ¿Pero qué vale todo eso cuando etc.?

Que no se te contagie la manía de publicar; una vez que hayas publicado, ¿qué habrás conseguido? Te limitarás a ser un pobre desgraciado como yo o tendrás que volver a empezar desde el principio, o dejar ahí mismo de escribir; espera diez, quince años para publicar, y entre tanto haz lecturas ordenadas, estudia un poco, trata de saber qué quieres hacer. Y no vuelvas a empezar con esta novela que, es inútil que nos vengas con el cuento, ya ni tú mismo la soportas. Dale con todo que te espero siempre y confío en leer pronto algo tuyo muy bueno.

Chao.

Calvino.

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Italo Calvino, Los libros de los otros. Correspondencia (1947-1981). Tusquets Editores.

martes, marzo 21, 2023

Calviniana

“El infierno existe, es cotidiano y lo formamos al estar todos juntos. Para no volvernos parte de él, para inventar su contraparte, debemos sentir y presentir quién y cómo, en medio del infierno, es poesía, y hacernos su eco”.

martes, diciembre 12, 2017

Viajes 2: desde fuera (Si una noche...) - Italo Calvino

«Todos los lugares comunican con todos los lugares instantáneamente, la sensación de aislamiento se experimenta sólo durante el trayecto de un lugar a otro, o sea cuando no se está en ningún lugar. Yo justamente me encuentro aquí sin un aquí ni un allá, reconocible como extraño por los no extraños, tanto al menos como los no extraños son por mí reconocidos y envidiados. Sí, envidiados. Estoy mirando desde fuera la vida de una noche cualquiera en una pequeña ciudad cualquiera, y me doy cuenta de que estoy al margen de las noches cualesquiera por quién sabe cuánto tiempo, y pienso en miles de ciudades como ésta, en cientos de miles de locales iluminados donde a esta hora la gente deja que descienda la oscuridad de la noche, y no tiene en la cabeza ninguno de los pensamientos que tengo yo, a lo mejor tendrá otros que no serán nada envidiables, pero en este momento estaría dispuesto a cambiarme por cualquiera de ellos...»

Si una noche de invierno un viajero

jueves, noviembre 30, 2017

Yo odiseo, tú odiseas...


"Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos Jos hombres. Como Comelio Agripa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy..."
Jorge Luis Borges

"Habiendo llegado a la corte de los feacios, Ulises escucha a un aedo ciego como Homero que canta las vicisitudes de Ulises; el héroe rompe a llorar; después se decide a contar él mismo. En su relato, llega hasta el Hades para interrogar a Tiresias, y Tiresias le narra a continuación su historia. Después Ulises encuentra a las sirenas que cantan; ¿qué cantan? La Odisea una vez más, quizás igual a la que estamos leyendo, quizá muy diferente. Este retorno-relato es algo que existe antes de estar terminado: preexiste a la situación misma..."
Italo Calvino

"Circe: No hay sueños en mí, Ulises. No proyecto sombra sobre cosa alguna. El mundo es como una rueda radiante que comienza a girar cada mañana cuando abro los ojos. ¡Es todo tan sencillo! Un pájaro atraviesa el cielo: vuela, nada más. Una herramienta es brillante y dura: ha sido hecha por el ingenio. El mar está siempre despierto; las piedras duermen siempre. Yo no sueño, Ulises: cuento: una brizna, las estrellas, el aroma del heno, la lluvia, los árboles. Y como no quiero repetir nada, a nada le pido permanencia. La vida es como el agua: tócala con la mano abierta y la sentirás vivir, siempre igual en su fuga. Pero si aprietas la mano para cogerla, la pierdes. Mucha gente ha pasado —de muchas leyes y distintos países— por esta casa a orillas del mar. Y en cada uno la felicidad tenía un nombre diferente; pero se trataba siempre de alguna vieja y arrugada historia que llevaban a cuestas. ¡Quédate, Ulises!"
Agustí Bartra


domingo, noviembre 12, 2017

Alcachofas, lecturas y respiración

Porque hay libros de cabecera 
y otros que apenas, en caso de emergencia, sirven de almohada, 
digamos que de lo leído, lo que aparezca.


"La realidad del mundo se presenta a nuestros ojos múltiple, espinosa, en estratos apretadamente superpuestos. Como una alcachofa. Lo que cuenta para nosotros en la obra literaria es la posibilidad de seguir deshojándola como una alcachofa infinita, descubriendo dimensiones de lectura siempre nuevas".
Italo Calvino


"Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía.
No recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé dónde buscar.
Lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.
Dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba
para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte."
Leonard Cohen


"Porque ahora paso mi mano sobe el envés de las hojas y sé leer su alfabeto
y si cierro los ojos oigo correr un río y es tu voz que despierta".
Piedad Bonnett


"yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
uno de esos que nadie confiesa haber leído".
José Ángel Buesa


"Como un libro al atardecer, hermoso pero falso.
Como un libro al alba, hermoso y verdadero".
Wallace Stevens


(y miau por aquí)

viernes, marzo 04, 2016

Cómo escribo - Italo Calvino

Escribo a mano y hago muchas, muchas correcciones. Diría que tacho más de lo que escribo. Tengo que buscar cada palabra cuando hablo, y experimento la misma dificultad cuando escribo. Después hago una cantidad de adiciones, interpolaciones, con una caligrafía diminuta.

Me gustaría trabajar todos los días. Pero a la mañana invento todo tipo de excusas para no trabajar: tengo que salir, hacer alguna compra, comprar los periódicos. Por lo general, me las arreglo para desperdiciar la mañana, así que termino escribiendo de tarde. Soy un escritor diurno, pero como desperdicio la mañana, me he convertido en un escritor vespertino. Podría escribir de noche, pero cuando lo hago no duermo. Así que trato de evitarlo.

Siempre tengo una cantidad de proyectos. Tengo una lista de alrededor de veinte libros que me gustaría escribir, pero después llega el momento de decidir que voy a escribir eselibro.

Cuando escribo un libro que es pura invención, siento un anhelo de escribir de un modo que trate directamente la vida cotidiana, mis actividades e ideas. En ese momento, el libro que me gustaría escribir no es el que estoy escribiendo. Por otra parte, cuando estoy escribiendo algo muy autobiográfico, ligado a las particularidades de la vida cotidiana, mi deseo va en dirección opuesta. El libro se convierte en uno de invención, sin relación aparente conmigo mismo y, tal vez por esa misma razón, más sincero.

lunes, abril 27, 2015

El infierno es este - Italo Calvino

«El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.»

(Las ciudades invisibles)

lunes, diciembre 22, 2014

Angustia desperdiciada - Italo Calvino

«Quisiera señalar el fin en mi vida de la “angustia desperdiciada”: nunca me he arrepentido tanto de algo como de tener preocupaciones individuales, anacrónicas en cierto sentido, mientras que las preocupaciones generales, preocupaciones sobre el tiempo (o en cualquier caso las que pueden reducirse a eso, como tu problema para pagar la renta, por ejemplo) son muchas y muy vastas y tan “de mí”, que siento que son suficientes para llenar mi “preocupabilidad” e incuso mi interés y mi gozo de vivir. Así que desde ahora quiero dedicarme por entero a estas últimas ―pero estoy consciente ya de las trampas de esta cuestión y por eso de un tiempo para acá mi primera necesidad ha sido “desperiodizarme”, quitarme la correa que ha dominado los últimos años de mi vida: leer libros y reseñarlos inmediatamente, comentar sobre algo incluso antes de tener tiempo para hacerme una opinión sobre ello. Quiero construirme una nueva forma de programa diario en la que finalmente pueda profundizar en algo, algo definitivo (dentro de los límites de las posibilidades históricas), algo ni deshonesto ni insincero (a diferencia de como son los periodistas de hoy en día, de una forma u otra). Por esa razón he hecho varios planes para mí mismo, para mantener contacto con la realidad y con el mundo, pero siendo cuidadoso, claro, de no perderme en actividades innecesarias, y también para crear mi propio trabajo individual no más como “periodista”, sino como “investigador”, con lecturas sistemáticas, notas, comentarios, cuadernos y una cantidad de cosas que nunca he hecho; y también para, eventualmente, escribir una novela.»

[Suscribo] (Pijamasurf)

miércoles, abril 23, 2014

Día del libro

"Llegados a este punto, me preguntaréis: si dices que tu verdadero mundo es la página escrita, si sólo en ella te sientes a gusto, ¿por qué quieres apartarte de él, por qué quieres aventurarte en este vasto mundo que no eres capaz de dominar? La respuesta es sencilla: para escribir. Porque soy un escritor. Lo que se espera de mí es que mire a mi alrededor y capture rápidas imágenes de lo que sucede para después volver a inclinarme sobre mi escritorio y reanudar mi trabajo. Para hacer funcionar mi máquina de palabras es por lo que debo extraer nuevos combustibles del pozo de lo no escrito".
Italo Calvino

"Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. Una vez estudiado con atención este mundo nuevo, entonces y sólo entonces estaremos en condiciones de examinar sus relaciones con otros mundos, con otras ramas del saber".
Vladimir Nabokov

"En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa pagina al dar las tres de la tarde, muere". 
Julio Cortázar

"Durante estos períodos de sombra, soy incapaz de pensar, de sentir, de querer. No sé escribir más que guarismos, o rayas. No siento, y la muerte de quien amase me haría la impresión de haber sucedido en una lengua extranjera. No puedo; es como si durmiese y mis gestos, mis palabras, mis actos acertados, no fuesen más que una respiración periférica, instinto rítmico de un organismo cualquiera". 
Fernando Pessoa


lunes, marzo 10, 2014

Sincronías

La hora en que no pasa el tiempo, en que ajusto mi horario. Todo es verano contigo, calor y sudor. Sonrisas. Me hermano con Calvino o con Nabokov, con Carroll. Escribimos al mismo tiempo (Calvino, Nabokov, Carroll, tú y yo), en un instante sin sentido, la misma frase, y nos leemos como la primera vez.

No hay pasado. Yo nací el día que te escribí.


La joven lectora, Jean-Honoré Fragonard

sábado, noviembre 23, 2013

Calvino y Borges


"Cuentan que en 1984 Italo estaba en Sevilla con su mujer, Chichita, argentina de origen. En un hotel de la ciudad, Jorge Luis Borges, ciego desde hacía tiempo, estaba reunido con un grupo de amigos. Llegaron también los Calvino. Mientras Chichita hablaba con su compatriota, Italo, como era norma de la casa, se mantenía a una prudente distancia. Su mujer, que lo conocía bien, le susurró al autor bonaerense: 'Borges, Italo también ha venido…' Apoyado en su bastón, Jorge Luis Borges irguió la barbilla y dijo con la hermosa calma de los ciegos: 'Lo he reconocido por su silencio'.”

Tomado de "Gente de pocas palabras", por acá.
Algo de Calvino sobre Borges, por allá.

sábado, noviembre 16, 2013

La palabra escrita - Italo Calvino

"La palabra escrita es también viviente (basta pincharla con un alfiler para verla sangrar), pero goza de autonomía y corporeidad, puede llegar a ser tridimensional, policroma, levantarse colgando de globitos desde la página, o bajar a ella con paracaídas. Hay palabras que para tenerlas sujetas a la página hay que coserlas, haciendo pasar el hilo a través de los ojales de las letras anilladas. Y si se mira la escritura con lupa, el sutil hilo de tinta resulta recorrido por una espesa corriente de significado: como una autopista, como una multitud hormigueante, como un río bullente de peces. Al final (es la última lámina del Codex) el destino de toda escritura es deshacerse en polvo y también de la mano que escribe sólo queda el esqueleto. Líneas y palabras se despegan de la página, se desmenuzan, y de los montoncitos de polvo asoman los pequeños seres color arco iris y se ponen a saltar. El principio vital de todas las metamorfosis y de todos los alfabetos reanuda su ciclo..."

(Colección de arena, Siruela)

jueves, septiembre 20, 2012

Un trocito de madera...

"El Gran Kan trataba de ensimismarse en el juego: pero ahora era el porqué del juego lo que se le escapaba. El fin de cada partida es una ganancia o una perdida; ¿pero de qué? ¿Cuál era la verdadera apuesta? En el jaque mate, bajo el pie del rey destituido por la mano del vencedor, queda un cuadrado negro o blanco. A fuerza de descarnar sus conquistas para reducirlas a la esencia, Kublai había llegado a la operación extrema: la conquista definitiva, de la cual los multiformes tesoros del imperio no eran sino apariencias ilusorias, se reducía a una tesela de madera cepillada.

Entonces Marco Polo habló:

—Tu tablero, sir, es una taracea de dos maderas: ébano y arce. La tesela sobre la cual se fija tu mirada luminosa fue tallada en un estrato del tronco que creció un año de sequía: ¿ves cómo se disponen las fibras? Aquí se distingue un nudo apenas insinuado: una yema trató de despuntar un día de primavera precoz, pero la helada de la noche la obligó a desistir.

El Gran Kan no se había dado cuenta hasta entonces de que el extranjero supiera expresarse con tanta fluidez en su lengua, pero no era esto lo que le pasmaba.

—Aquí hay un poro más grande: tal vez fue el nido de una larva; no de carcoma, porque apenas nacido hubiera seguido cavando, sino de un brugo que royó las hojas y fue la causa de que se eligiera el árbol para talarlo... Este borde lo talló el ebanista con la gubia para que se adhiriera al cuadrado vecino, más saliente...

La cantidad de cosas que se podían leer en un trocito de madera liso y vacío abismaba a Kublai; ya Polo le estaba hablando de los bosques de ébano, de las balsas de troncos que descienden los ríos, de los atracaderos, de las mujeres en las ventanas..."

Italo Calvino, Las ciudades invisibles

sábado, julio 31, 2010

Las vacaciones, según Italo Calvino

"Es la víspera de la partida. Los libros escogidos son tantos que para transportarlos necesitaría un baúl. Comienza la labor de limpieza. "En cualquier caso éste no lo iba a leer, éste es demasiado pesado, éste no es urgente", y la montaña de libros se demorona a la mitad, a un tercio. De este modo, el Buen Lector se encuentra con una selección esencial que dará lustre a sus vacaciones. Después de hacer las maletas, todavía se quedan afuera algunos volúmenes. El programa acaba reducido a unas pocas lecturas pero todas sustanciosas: estas vacaciones serán una etapa importante en la evolución del Buen Lector.

"Los días empiezan a pasar deprisa. El Buen Lector se halla en excelente forma para hacer deporte y acumula energías a fin de alcanzar la condición física ideal para leer. Pero después de comer le entra tanto sueño que se queda dormido toda la tarde. Hay que hacer algo y para ello es de gran ayuda la compañía, que este año es insólitamente agradable. El Buen Lector hace muchas amistades y se pasa mañana y tarde en barca, de excursión, y al anochecer se va de juerga hasta muy tarde. Por supuesto, para leer se requiere soledad: el Buen Lector medita un plan para escabullirse. Alimentar su inclinación por una joven rubia puede ser el mejor camino. Pero con la joven rubia se pasa la mañana jugando al tenis, la tarde jugando a la canasta y la noche bailando. En los momentos de descanso, ella no se calla nunca.

"Las vacaciones han terminado. El Buen Lector vuelve a colocar los libros intactos en la maleta, piensa en el otoño, en el invierno, en los rápidos y cortos cuartos de hora que dedicará a la lectura antes de dormirse, antes de salir corriendo a la oficina, en el tranvía, en la sala de espera del dentista..."


***
Y sí. Italo Calvino, "Los buenos propósitos (1952)", Mundo escrito y mundo no escrito, Siruela, Biblioteca Calvino, Madrid, 2006.

sábado, marzo 14, 2009

lectura

"La lectura que los amantes hacen de sus cuerpos (de ese concentrado de mente y cuerpo de que los amantes se sirven para ir a la cama juntos) difiere de la lectura de las páginas escritas en que no es lineal. Empieza por un punto cualquiera, salta, se repite, vuelve atrás, insiste, se ramifica en mensajes simultáneos y divergentes, vuelve a converger […] El aspecto en el cual el abrazo y la lectura se asemejan más es que en su interior se abren espacios distintos del tiempo y del espacio mensurables".

Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero.

viernes, marzo 13, 2009

Escribo... plagio... tengo...

"Oh, no, escribo […], es ahora, sólo ahora, cuando escribo, desde que la miro. No hago sino seguir la lectura de esa mujer vista desde aquí, día a día, hora a hora. Leo en su rostro lo que ella desea leer, y lo escribo fielmente..."
[…]
"Aquí está la mariposa blanca que ha cruzado todo el valle y desde el libro de la lectora ha venido a posarse en el folio que estoy escribiendo".


Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero

lunes, marzo 09, 2009

Moctezuma

"Hoy conocemos lo efímero de las victorias de Cortés y lo irreparable de la destrucción que ello llevó consigo; mientras que la figura de Moctezuma no la vemos sólo a la luz patética que inspiran los débiles y los vencidos, sino plasmada en una tensión ingrávida, como si la partida entre él y su adversario todavía se estuviera jugando: si su victoria no es posible no significa que su derrota sea cierta. En Moctezuma hay una actitud perpleja y receptiva que sentimos cercana y actual, como la del hombre que, al entrar en crisis sus sistemas de previsión, intenta desesperadamente mantener sus ojos abiertos, comprender".

Italo Calvino, Mundo escrito y mundo no escrito.

viernes, octubre 05, 2007

Algo ha cambiado

"Algo ha cambiado, desde ayer. Tu lectura ya no es solitaria: piensas en la Lectora que en este mismo momento está abriendo también el libro, y hete aquí que a la novela por leer se superpone una posible novela por vivir, la continuación de tu historia con ella o, mejor dicho, el inicio de una posible historia. Mira cómo has cambiado ya desde ayer, tú que sostenías preferir un libro, cosa sólida, que está ahí, perfectamente definida, disfrutable sin riesgos, en comparación con la experiencia vivida, siempre huidiza, discontinua, controvertida. ¿Significa que el libro se ha convertido en un instrumento, un cauce de comunicación, un lugar de encuentro? No por ello la lectura hará menos presa en ti; al contrario, algo se añade a sus poderes"

Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero (Siruela, 1999)


Mi mente, a punto de la destrucción, se aparta del libro y se trata de meter en las mentes de los lectores, sobre todo de las lectoras. Vuelve a las páginas fotográficas de seres virtuales, a noches soñadas o imaginadas. Tal vez leídas. Y no, la lectura no ha cambiado desde ayer. La mente se evapora desde hace tiempo, en un goteo que me paraliza. Hay autores que escriben sin imaginar siquiera a un lector. No puedo, son muchas voces. No se trata de darles gusto sino de confluir, de acercarse. Imaginar, enamorarse de palabras, de miradas, de momentos. Vivir.

Yo soy. No sólo en mí.