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jueves, marzo 05, 2020

Yo Bot

«Quizá no les hubiera importado si hubiesen sabido exactamente cuánto poder ejercía en realidad el Presidente de la Galaxia: ninguno en absoluto. Sólo seis personas en toda la Galaxia sabían que la función del Presidente galáctico no consistía en ejercer el poder, sino en desviar la atención de él...»

«Y me parece que desarrollar un programa semejante puede crear una enorme cantidad de publicidad popular para toda el área de la filosofía en general. Todo el mundo elaborará sus propias teorías acerca de cuál será la respuesta que al fin daré, ¿Y quién mejor que vosotros para capitalizar el mercado de los medios de comunicación? Mientras sigáis en desacuerdo violento entre vosotros y os destrocéis mutuamente en periódicos sensacionalistas, y en la medida en que dispongáis de agentes inteligentes, podréis continuar viviendo del cuento hasta que os muráis...»

Guía del autoestopista intergaláctico, Douglas Adams


miércoles, mayo 25, 2016

Ballena en caída libre

Una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia,
              Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.
Douglas Adams, Guía del autoestopista intergaláctico

En el Día de la Toalla veamos a la ballena:



domingo, mayo 25, 2014

Día del Orgullo Friki


y porque creo en la imaginación,
en los mundos posibles, en las aventuras y batallas
para lograr el bienestar (sobre todo como grupo),
en fortalezas y valores: en la fuerza,
y que la realidad se puede reconstruir más allá de esto que llamamos realidad.
Imaginemos.

sábado, octubre 05, 2013

101010 (o "de un asterisco al sentido de la vida, del universo y todo lo demás")

Axrq leyó que 42 traducido al lenguaje binario es 101010, y que por esa simetría es hermoso para mucha gente que suele trabajar con números en lugar de con letras. Suspiró. Puesto en años y en una evaluación rigurosa de sí, no le parecía hermoso. Hasta hace unas horas AxRq recordó que 42 es la respuesta "al sentido de la vida, del universo y de todo lo demás", según Douglas Adams, quien a veces decía que el uso de 42 en La guía del viajero intergaláctico era mero azar, una ocurrencia, y alguna otra vez dijo que era "el más divertido de los números de dos dígitos".

No viajará al espacio pero puede escribirlo. 42 es el número atómico del molidbeno, un metal de transición, uno de los que se fusionan a más alta temperatura. Se descompone en los números primos 2, 3 y 7, y aunque en sistema ASCII no pasa de ser representado por un asterisco (caracter comodín) en Facebook tiene su propio emoticono ( :42: )

Sonríe al ver que 42 es el último de la serie de números de la serie Lost (cierto, tanto que se especuló al respecto) y hasta hay un capítulo de Doctor Who que así se llama, se recrea, fanático friki de algunas series. AxRq lee en inglés que en Japón el 42 se considera de mala suerte porque su pronunciación "shi ni" (cuatro dos) suena como la frase "hasta la muerte" y en la Kabala es el número con que Dios creó el universo. Son 42 las generaciones de la familia de Cristo manifestadas por Mateo, y esos son los meses en los cuales, según Juan, la Bestia dominará la tierra.

Lewis Carroll, matemático y escritor, uno de sus favoritos, también tuvo sus queveres con el número de dos cifras: son 42 las ilustraciones de Alicia en el País de las Maravillas, 4207 caballos apoyan a Humpty Dumpty y la 42 es la regla más antigua del reino (¿Cómo puede ser la más antigua?, se pregunta Alicia): "Todas las personas de más de una milla de altura deben abandonar la corte". En La caza del snark dice: "El panadero tenía cuarenta y dos cajas, todas empaquetadas cuidadosamente, con su nombre pintado claramente en cada una". Y en A través del espejo, la Reina Blanca confiesa su edad como "ciento un años, cinco meses y un día", es decir, 37 044 días. Si la Reina de Corazones tuviera la misma edad, dicen los que saben, el total es 74 088 días, lo cual es 42 x 42 x 42. "Algunos comentaristas han afirmado que esto es deliberado por parte de Carroll", dicen en Wikipedia. Pudiera ser, digo yo.


Pretextos númericos, literarios y verbales para dar gracias, para creer que empieza algo bueno, para buscarle algo de sentido a estos días en que tantas cosas y casos parecen incongruentes. Lo escribe, lo siente. Está inspirado, hasta eso. Con amor y sin dinero. Con ganas de algunos trucos. No hay magia si no agudizamos nuestra percepción.



Y así, en este espíritu de magia, de amor, se toma un vaso de anís, oye a Moby en vivo en el teatro Fonda y comparte el hallazgo bibliomántico en la página 42 de uno de sus libros favoritos, Pálido fuego, de Vladimir Nabokov: 

El tiempo significa sucesión, y la sucesión, cambio:
la eternidad debe, pues, perturbar
los horarios del sentimiento...

Y si no existe qué. Y si narra una historia en tercera persona no le importa. El que sea narrador omnisciente que tire la primera piedra. Se va a dormir, un poco ebrio, con la idea de que ya escribió una sonrisa.