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martes, marzo 03, 2026

Día de las Escritoras y los Escritores

Feliz Día de las Personas en Situación (o más o menos) de Escribir.

Feliz de Quienes se Dedican a Conjugar el Verbo Escribir.

Feliz Día a Quienes Piensan y Sienten al Escribir para que Otros Piensen y Sientan.





jueves, junio 26, 2025

Hay un problema con los escritores - Charles Bukowski

Hay un problema con los escritores. Si lo que había escrito un escritor se publicaba y vendía mucho, muchos ejemplares, el escritor pensaba que era magnífico. Si lo que había escrito un escritor se publicaba y vendía un número aceptable de ejemplares, el escritor pensaba que era magnífico. Si lo que había escrito se publicaba y vendía poco, pensaba que era magnífico. Si lo que había escrito nunca se publicaba y no tenía dinero suficiente para publicárselo él mismo, entonces pensaba que era, más que magnífico, genial. La verdad, sin embargo, es que había muy poca magnificencia. Era prácticamente inexistente, invisible. Pero podías estar seguro que los peores escritores eran los que más confiaban en sí mismos, los que menos dudas tenían. De cualquier manera, los escritores eran seres que había que evitar, y yo trataba de evitarlos, pero era casi imposible. Pretendían que existiera una especie de hermandad, de unidad.


* [Mujeres]

miércoles, diciembre 27, 2023

Escribir (1)

“Los escritores se dividen en dos grandes categorías: los que quieren llegar a ser escritores y los que quieren escribir. A los primeros les aconsejaría que se apuren, porque un boom se caracteriza por su breve duración relativa. Los segundos no necesitan ningún consejo”.
Juan Carlos Onetti

*****
"La mitificación del escritor es pensar que uno es alguien que siempre escribe. O te quieren sacar una foto al lado de la biblioteca, como si una no cocinara, no regara las plantas, no hiciera las cosas que hace todo el mundo. Como si fuera alguien dotado de algo extraordinario. Y escribir no es ni más ni menos que una artesanía, como un carpintero que hace una buena mesa. Yo tengo una teoría acerca de eso: cuanto más exacerba una persona el rol de escritor, peor es lo que escribe”.
Hebe Uhart

*****
"No por escribir somos escritores y tampoco porque se publique significa que algo valioso hay para decir.
[...] Falta de carácter, una época mala, carencia de talento, mucho orgullo o simplemente el azar a algunos les impidió llegar a su destino. El éxito depende unas veces de tener suerte y otras de haberse esforzado: para convertirse en escritor no basta con quererlo".
Erandi Cerbón

jueves, abril 22, 2021

Día del Libro en la Universidad Politécnica de SLP



Fabiola Amaro, Violeta García, Maeve Ratón, Jaime F. Sebastián Galán, Jorge Humberto Chávez, Magaly Velasco, Teresa Topete, Miriam Perales, Norberto de la Torre, Félix Barbosa, Mariana Pérez, Miguel Iwadare, Alexandro Roque, Julián Mitre, Elpidia García, Ricardo Vigueras, Moisés Gámez, Rosario Valles, Lucero Alanis, Irene Artigas.

jueves, abril 23, 2020

La ponencia (Crónicas de un tallerista III) - Eduardo Garay Vega


En El Universal Qro
Ese día había decidido, por fin, sentarme a escribir mi ponencia. Algo había de presunción y miedo en mi propuesta. “Ya no estoy para andar presentando textillos en congresos”, dije a todos mis maestros, pero para ellos no hay diferencias. “Todos participan”, me respondieron.

Ser el más viejo de una clase de literatura tiene sus ventajas. Uno ya ha leído más. Puede hablar con los maestros de tiempos que, para algunos, llegan a ser como un recuerdo de chochos amargados. En contrapartida, se espera que el texto de uno llene más expectativas. “Ándale, muéstranos cómo la vida es más importante que la literatura”, me puyaban. No sé en qué momento solté tal sandez y, por supuesto, me creo capaz de haberla dicho en uno de esos instantes en que no pienso y sólo hablo por hablar; ahora me sentía comprometido a romperla en el dichoso congreso y me prometía a mí mismo no hacer mi trabajo de una sentada, sino planeadito y con sustento.

Tenía una buena idea: presentar una pequeñísima parodia sobre Roberto Bolaño y hablar de un escritor que anda en un lugar de Latinoamérica de cuyo nombre no puedo acordarme, grabadora en mano, tomando apuntes de autores muy famosos y pirateándose textos de otros muy desconocidos para crear una magna obra titulada Los detectives gandules. Al comenzar me dije: ¿y qué hago con los fans de Bolaño?, que en el ámbito académico son un chingo; ¿qué tanto he leído del best seller intelectual como para sentirme muy chicho y andar afirmando lo que no conozco? Siendo honesto, sé lo que saben la mayoría de quienes lo admiran: ni madres. Un par de títulos y mucho anecdotario, pero eso no es suficiente. Además, ¿qué me ha hecho el pendejo ese?, la neta nada. Pero, ¿y la ponencia? Si es a wiwis hay que hablar de algo. Lo de la parodia se antoja, es lo que mejor se me da. ¿Qué tal la de un escritor que llega a un pueblo perdido de América Latina buscando a su padre, un tal Roberto G.(ómez) Bolaño? Y dale con el sudaco ese…

Lo que pasa es que lo mío, lo realmente mío, es chingar la madre y el Bolaño está más que puesto en boca de todos para reventarle a algunos las pelotas. Otra opción es hablar de la obra de Charly Fontain. Ruco viejo, la historia de un escritor que huye al desierto de Arizona para unirse a la guerra contra el racismo en Gringolandia. Aventarme la puntada de que ya existe el guión de cine a cargo de Robert Rodriguez y se ha asegurado la actuación de María Rojo, Jennifer López y Cheech Marin en los roles protagónicos.

O una novelita disque histórica que ocurra en el Álamo con un estilito cracketado como el pipope Palou, lo cual casi es una parodia en sí mismo. O una historia de amor llamada Mátame pero no me dejes, con boleros de fondo y diagramas para hacer trajes sastre talla 7, 9, 13, 17 y vuelta a la talla 9, en clara alusión a las etapas de las abnegadas mujeres casadas que durante el final del siglo XX y, tras un tiempo de dedicarse a sufrir como amas de casa, redescubren su vocación y se alistan en grupos de yoga en donde conocen a su verdadero amor: un joven que no les pide nada a cambio de poder pasar unos pocos momentos de felicidad con ellas.

Obviamente, si tuviera talento y ganas en lugar de decirlo ya hubiera escrito estas mamarrachadas y las hubiera escrito en serio, por lo que en lugar de estar sentado aquí, en este congreso de estudiantes de maestría en literatura, estaría platicando con otras personas, sería becario del FONCA y más de alguno me diría maestro. Sería famoso, casi un rockstar pero, como ya lo dije, lo mío es solamente chingar la madre, así que si ustedes me hacen el favor…

Día Mundial del Libro y la Lectura

Por ser aniversario luctuoso de Shakespeare y de Cervantes el 23 de abril fue declarado Día Mundial del Libro y la Lectura, y recientemente también de los derechos de autor. Para conmemorarlo juntos y a distancia invité en mi columna dominical y en mis redes a que quien fuese gustoso me mandara algo relacionado con esta fecha, y ya están programadas algunas entradas. Si tienen algo por ahí, o les surge la inspiración temprano, mándenlo o compártanlo. De mi parte subiré algún video, alguna pintura y quizá fragmentos de los libros de la foto, que apenas voy a desemplayar hoy por la mañana. Leer es un vicio sin castigo, dijo alguien, y es como el amor, dijo alguien más. Vamos a crear, no solo hoy, espero.




jueves, abril 16, 2020

Rubem Fonseca (1925-2020)

«Escribir es algo más que eso, es urdir, tejer, zurcir palabras, no importa si es una receta médica o una pieza de ficción. La diferencia es que la ficción consume cuerpo y alma».

«El libro Fin de año nuevo fue prohibido, fui procesado, decían que hacía la apología del crimen. Muchos pensaban que me sentiría acobardado por la censura, entonces escribí algo más violento, El cobrador, ¡más violenta, sórdida! ¿Por qué? Porque además de imaginación y motivación el escritor tiene algo muy importante: coraje, porque si no lo tienes no puedes ser escritor ni guionista, entonces podrías ser otra cosa... rico, hijo de familia».

Cuentos:


miércoles, abril 15, 2020

Héctor Ceballos Garibay (1958-2020)


«En estas tierras purépechas aún existe una noble y antiquísima tradición que resulta pertinente recodar este día. Aludo a las célebres canacuas. A fin de honrar a los distinguidos visitantes, un grupo de guarecitas cantaban pirecuas y danzaban en torno a los invitados, ofreciéndoles flores y frutos de la región; se trataba no sólo de un juego coqueto y generoso que revelaba el gusto por ofrendar lo propio, sino también de una actitud alegre con la cual los anfitriones intentaban tributar amistad y respeto a los recién llegados. A manera de bienvenida, recurriendo a una canacua sui generis —tejida sólo con palabras—, me gustaría compartir con ustedes, distinguidos bardos del mundo, una brevísima reflexión sobre el carácter axial y perenne de la poesía.

»Quizá pueda considerarse a la poesía como el sumum del arte, por su capacidad peculiar de condensar en unas cuantas imágenes y juegos sonoros el saber hondo y palpitante de la experiencia vital humana. Y aunque se escriba en la soledad, al publicarse el poema adquiere una existencia colectiva, una presencia múltiple y compartible por todos, gracias a que conjunta en su ser la síntesis más depurada de pasiones y pensamientos con la elocuencia del lenguaje, la sabiduría acumulada de los hombres y mujeres con la cadencia musical de las palabras. Así pues, la poesía, en tanto que parte consustancial de la vida cotidiana de las sociedades, manifiesta una multiplicidad de funciones, a cual más de esenciales y perentorias. Por ejemplo: hacer más bella a existencia, otorgarle nombre y sentido a las cosas, construir edificios verbales autónomos y valiosos por sí mismos, sublimar los fantasmas que atosigan nuestro ser interior, combatir las asechanzas que supone enfrentarse a lo desconocido, arrostrar el desafío que conlleva el enigmático azar, pulsar con templanza la fatalidad de la muerte, y, hoy más que nunca, fomentar la conciencia lúcida y ejercer la razón crítica de cara a las injusticias de todo tipo que asolan por doquier a las sociedades tecnoburocráticas contemporáneas.»

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Fragmento de Palabras de bienvenida para los Poetas del Mundo Latino, en el Parque Nacional de Uruapan. 28 de octubre del 2007, Sés Jarhani, Uruapan, Mich. 

domingo, abril 21, 2019

Día del Libro, ¿qué se va a hacer?

Y sí, podemos intercambiar o regalar libros a amigos y familiares, donación a bibliotecas, "liberar" libros en plazas públicas, maratón de lectura, grabar en video la lectura de un texto que nos guste mucho, compartir fragmentos de libros mediante imágenes en las redes, hablar de bibliotecas y librerías de viejo, decirle "ontas" a ese / esa autor (a), irnos a un café a hablar sobre libros, llamar a aquel profesor de español que nos metió ideas de autores y lecturas, releer (quizá retrabajar o tirar) eso que escribimos hace muchos años, fotocopiar un texto breve (nuestro o no) y repartirlo como hojita parroquial, escribir a cuatro manos con esa persona, o sencillamente leer o leerle a alguien...



lunes, marzo 25, 2019

Escritores locales - Atenea Cruz

"Llegué al instituto cultural en calidad de flamante escritora joven, con la noble voluntad de revitalizar el panorama literario de la región. ¡Oh, triste inocencia interrumpida! No contaba yo con que para promover la literatura hay que tratar con los escritores locales, aterradora fauna endémica cuyos vicios se repiten en todas las ciudades del mundo. Pero, ¿qué es un escritor local? Se trata de una persona con un extenso currículum conformado por numerosos libros autopublicados, o bien, publicados por el congreso; cuenta asimismo con uno o varios prestigiosos premios municipales y becas estatales de creación. En algún momento de su vida ha editado su propia revista cultural (en la cual él mismo redacta el editorial, poemas y anuncios de ocasión) y se dedica a despotricar contra la autoridad cultural en turno hasta que le avientan su hueso. Como ya sabe todo sobre literatura nunca va a conferencias ni toma cursos, al contrario, él los imparte y siempre se llenan, porque asisten su pareja, hijos, comadres e incluso el amante en turno y/o sus detractores. El rasgo más interesante de un escritor local es que, según pude observar, su mayor aspiración es publicar en la editorial del instituto cultural de su región."

"Todas las ciudades tienen ejemplares de esta pintoresca especie. Sin embargo, los escritores locales vienen en presentaciones diversas: mi favorita es la que, dejando claro que no ha leído ciertos pasajes de la Biblia, se autodenomina “Vaca Sagrada”, como si el término fuera una medalla. Recuerdo con horror cuando se me hizo la encomienda que desataría una revolución: publicar mediante dictamen. El primer paso fue redactar la convocatoria, para hacerla más profesional, revisé a fondo las convocatorias de editoriales comerciales y culturales. El resultado fue muy básico: estipulaba el perfil de nuestra editorial, señalaba los géneros solicitados y establecía lineamientos de presentación de originales bastante comunes (esto para evitar seguir recibiendo manuscritos sin engargolar o sin datos de contacto); además marcaba algo sin precedentes: fecha límite para recibir propuestas. ¡Vaya atrevimiento el mío! Los reclamos presenciales no pararon de llover: ¿ cómo se me ocurría poner que hasta mayo se aceptaban libros, si todo mundo sabe que la inspiración puede llegar en cualquier época del año? ¿Cómo que no me podía esperar dos meses más, hasta que el maestro de su taller sabatino lo revisara con lupa? ¿Cómo que no aceptaba libros incompletos, si seguro podrían terminarlo más o menos para el verano? ¡Cuánta necedad de mi parte!..."

En Letras Libres, "Memorias de una editora al servicio del Estado"

miércoles, agosto 22, 2018

Vicente Verdú (1942-2018)

Poema 162

La inminencia de la muerte

concede un plus de autenticidad

puesto que habiéndolo perdido todo

no hay nada más que perder.

Ni tampoco que estafar.

Así , los moribundos,

son temibles tanto por lo que pudieran

pronunciar con un susurro

como por el mudo compendio

encerrado en la almohada donde se apoyan.

No hay bien ni mal para los otros mortales

y visitantes.

No hay bien o mal para sí mismo

o su curación.

La autenticidad es una síntesis casi perfecta

o una víspera absoluta

del legado fatal

que va haciéndose lingote de oro.

Vidrio auténticocuando el fin se arropa en su totalid


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Poema 163

La ventaja de hallarse gravemente enfermo

es que para los demás, prácticamente, has muerto.

y es práctico parecer muerto

sin estarlo por completo.

La agonía es una cortante fisura en una celada

un visor de luz que barre la superficie

de cualquier material alrededor

y, siendo lúcidos,

no es raro que su rayo penetre

como una espada luminosa

en la conciencia, en presencia, en la distancia

y, al cabo, sustraiga

una vida sucia al estilo de cada cual.

Una sustancia que,

para afianzar su composición,

es cada vez más limpia

en el agonizante

y altamente propensa

,dentro de sí,

al lavado industrial

(espiritual)

frente a la escoria.




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El Blog de Vicente Verdú

domingo, agosto 12, 2018

V. S. Naipaul (1932-2018), según G. Cabrera Infante

Naipaul no es nada si no es original: en sus ideas, en su estilo. Quizá su originalidad no pueda ser inmediatamente percibida en una traducción cualquiera. Pero está siempre presente en inglés: en un párrafo, en una frase, hasta en un adjetivo. Uno de esos adjetivos lo adquirió en Argentina para hacer uso de él como un término más moral que literario. Argentina necesita hombres eminentes. Pero había un gran hombre en la Argentina, todavía hay un gran hombre en la Argentina y se llama Borges. (El venerable Borges). Naipaul no lo quiso ver así y llamó a Borges bogus. Así quería pronunciarlo Naipaul: bogus quiere decir falso, falaz. Naipaul prefiere a Conrad como su héroe moral.

[…]

Dice Derek Walcott, otro premio Nobel, otro poeta del inglés, mulato del Caribe, que Naipaul odia a los negros. No lo creo, pero sí creo que, como Mark Twain, puede decir: no me hablen de blancos ni de negros. Háblenme del hombre: no puede haber nada —o nadie— peor. Pero su isla no tiene un nombre negro ni indio. Se llama Trinidad. Para decirlo con etiquetas: el subdesarrollo, la nada privilegiada realidad, el tercer mundo sin siquiera las mayúsculas. Quien calificó al hombre como un animal sin ilusiones parecería estar hablando de Naipaul. Pero él es el hombre de una sola ilusión: la literatura.

La verdad del texto es la verdad del autor del texto y Naipaul ha escrito sus mejores páginas sobre el otro. Ese otro escritor es un antepasado y antiguo artífice —y se llama Joseph Conrad. Pero no es una relación fácil. Conrad, contra todas las opiniones de los expertos, no es un escritor fácil. Cuando Nabokov lo llamó un escritor para “gente joven” estaba declarando que no lo había leído o lo había leído mal. Al contrario su dificultad es uno de los motores de su éxito crítico. Conrad es un escritor difícil de leer, Naipaul no es difícil para nada. Al contrario, su prosa es diáfana y sus ideas son la expresión de una o dos obsesiones. La suciedad humana y el hedor son su hobby-horse: su caballo de batalla. Otra obsesión es la soledad que, a pesar de sí mismo, busca a toda costa.

[…]

Naipaul es el único gran escritor inglés que vale la pena leer.

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(Fragmentos de "Las tribulaciones de V. S. Naipaul", en Biblioteca Ignoria)
(También recomendable: "La  monstruosa vida de sir Vidia Naipaul", en La Vanguardia)

martes, junio 26, 2018

Xabier Docampo (1946-2018)

Carta a la amada

Querida:

No creo que sea un disparate que te envíe una carta, porque todo lo que he escrito siempre ha sido una larga carta que te dirigía. Además, era una carta con trampa, pues siempre podía espiar tu cara mientras la leías. Nunca estabas lejos, siempre a una distancia tan corta que podía ver tus ojos y tocarte con mi mano.

Puedo escuchar tu palabra e inventar la palabra que deseas para entregártela como mi mejor regalo. Estoy convencido de que son las palabras lo que más nos une. Tú sabes que siempre he dicho que contar un cuento es el acto de amor más sublime que se puede ofrecer a un ser querido. Los amantes se cuentan cuentos para que el amor habite entre ellos y nunca los abandone. Es el conjuro más poderoso para ahuyentar cualquier hechizo que se pueda preparar para destruir el amor. ¿Contaba cuentos Sherezade cada noche para conjurar la muerte? No..., lo hacía para seducir al rey Sahriyar en las redes de la palabra. Preparó aquella rueda sinfín de cuentos para que el amor fuese brotando en su corazón. Para ella la muerte era el desamor de aquel hombre que, poco a poco, iba siendo presa de la palabra; y por ella, por la palabra, se le metió dentro aquella mujer que parecía la dueña de todas las palabras.

Pues ya ves... Tú y yo, igual. Las palabras fueron nuestro cobijo más suave y amable. En él nos sentíamos tan a gusto que no queríamos salir. Cuántas palabras le robé a la literatura para llevártelas a ti como quien lleva una valiosa ofrenda al altar. Cuántos poetas me prestaron las palabras que más me emocionaban para emocionarte. Eso es la literatura: una emoción compartida. Qué hermoso juego de complicidades fue la mano que nos tendíamos el uno al otro llevando en ella el libro que contenía las palabras que nos queríamos decir. Los libros fueron el lugar de encuentro al que íbamos buscándonos, hasta el punto de amarlos como objetos preciosos. Verte tocar un libro, mirar cómo pasabas tu mano por la portada muy lentamente, con suavidad, era como ver tu mano cuando me acaricias. Pensaba: «Así caminan tus manos sobre mi piel». Después lo tocaba y era como leer tu caricia.

Y, entonces, quise ser escritor para entregarte mis palabras, aquellas que inventaba sólo para ti. Y en todos estos años conseguí escribir unas pocas líneas que te vi leer con emoción, la misma emoción que me oprimía el alma y que me cerraba la garganta al escribirlas. Una nueva emoción compartida... ¡Otra vez la literatura!... La magia de las palabras...

Y aquí estamos... Seguimos en el camino, recogiendo palabras hermosas. Dentro de poco nuestras manos, esas que acarician las portadas de los libros, las mismas que se tocan y se buscan mientras leemos un poema en voz alta; esas, con las que nos ofrecemos las palabras encerradas en un libro, comenzarán a mostrar las manchas que nos avisan que el tiempo se agota. Seguiremos buscando palabras nuevas y estoy seguro de que, en ese momento, seremos más generosos que nunca al compartirlas. Y seguiré deseando tocarte..., y llegar a tu lado..., y besarte los pies, porque, dicho también ahora con palabras prestadas: «Bajo tus pies está el Paraíso».

Te quiero.

martes, enero 23, 2018

Parásitos y hedonistas - Jorge Ibargüengoitia

«Esto de usar para expresarse un medio que todos conocen a la perfección desde primero de primaria, hace que los escritores tengamos una cantidad de críticos exactamente igual al número de personas que saben leer y escribir. El de lectores, en cambio, es mucho más reducido, porque la mayoría de los críticos son apriorísticos.

—¡Novelas, las mías! —dicen, y no compran las nuestras. Criticar a un pintor o a un músico es más difícil. Al primero porque sus cuadros no los ven más que los culteranos que van a las exposiciones, y porque, además, ése sabe mezclar los colores, que requiere cierta ciencia; al segundo, porque nadie sabe leer música. Esos son desechados por locos que, en nuestro medio, es lo mismo a ser desechado por genio. Pero nosotros, los escritores, estamos en la línea de fuego.

—Oye, ¿cómo no me habías dicho que eras escritor? —me preguntó una mujer con quien he tenido la desgracia de trabajar varias veces en congresos—. A ver qué día me regalas uno de tus libros.

Ha de creer que uno tiene que andar anunciándose, y que los libros los escribe uno para regalarlos. Yo nunca le pregunté si era casada, y si me enteré de que tenía una tortillería automática, fue por boca de terceros. Además, nunca se me hubiera ocurrido pedirle una tortilla.

—Oiga, patrón, ¿cuándo escribe un libro de veras bueno? —me preguntó un mimeografista a quien cometí la torpeza de regalarle un libro—. Digo, porque ése es de relajo.

Pasa uno muchas vergüenzas.

—Tus libros me parecen superficiales —me dijo una culta, y por supuesto, mal educada— pero mi yerno dice que tienen mucho porvenir, y él es argentino—. Fue un consuelo.

Pero veamos cómo se comportan las demás profesiones. Un ingeniero se pone Ing. antes del nombre, y cuando su mujer llega a la casa, le pregunta a la criada: ¿ya llegó el ingeniero?.

Ninguna esposa de escritor le ha preguntado nunca a ninguna criada si ya llegó el escritor. Entre otras cosas, porque lo más probable es que no tenga criada, y porque sabe que su marido no ha salido; está en su cuarto, frente a la máquina, devanándose los sesos.

Un Lic., un Arq., un Dr., un Ing. antes del nombre, o un CPT después son signo de que alguien se ha pasado años leyendo libros que nadie leería de motu proprio. ¿Pero nosotros? para escribir novelas no se necesita más que leer novelas, que, después de todo, se supone que la gente lee por gusto. Así que además de parásitos superfluos, somos hedonistas...»


viernes, diciembre 08, 2017

William H. Gass (1924-2017)

"Debemos tomar nuestras construcciones verbales en serio, lo que significa que debemos entenderlas filosóficamente, y lo curioso es que los pocos que sí lo hacen —que las toman con total seriedad sobria, con la absoluta seriedad de los párrocos de derecha y los salvadores políticos, los propietarios de los pomeranos— son los mentirosos que quieren ser creídos, los novelistas y poetas, que saben que las criaturas que imaginan no tienen otro ser que las sílabas que el lector dirá en su propia cabeza, cansada y distraída..."

* * *

"El lenguaje sin ritmo, sin forma física, sin la resaca de ese mar que alguna vez cubrió todo y del cual surgió por primera vez y que tocó tierra con un prudente dedo, en voz baja, sin voz, sin prosa, nunca puede ser artísticamente completo..."

* * * 

"En cuanto a la escritura en sí misma —aunque esa sección del alma que hace el dinero, hace el amor o hace que el jardín crezca puede permanecer relativamente poco afectada—, un buen escritor debe cumplir cinco tareas psicológicas fundamentales: (1) debe reemplazar su equipo editorial actual, en la medida de lo posible, con un sentido del gusto único, rico pero preciso, amplio pero discriminatorio, extraído de toda su lectura, pero preferiblemente de la tradición de excelencia más inclusiva que puede asimilar; un sentido al que le da el poder de un padre; (2) sin embargo, no debe darse por vencido ante el loro que le hablará a su musa: ¡No es lo suficientemente bueno, no es lo suficientemente bueno, awk! ¡No es suficiente"; pero obtenga su aprobación final para sus propias transformaciones individuales; (3) debe desplazar, al hacerlo, el principio de la realidad de mundo a palabra, de modo que con las palabras y sus estructuras formales pueda (4) superar los impulsos destructivos intensos que son la base de sus desesperadas actividades creativas; para la escritura superlativa es amor prodigado en la palabra con el fin de reparar un mundo que la fantasía vengativa ha destruido, así como persuadir a sus aspectos agradables de permanecer sin cambios, porque si indican un deseo de partir, serán salvajemente atacados, bombardeados en olvido; y (5) debe componer su trabajo de tal manera que las características completas de la vida infantil se actualicen sin los sacrificios de expresión exigidos por sus ex jefes: el niño completo debe surgir en todo el hombre o la mujer que invierte y modela un estilo exitoso, de una manera exactamente contraria a la situación que describí anteriormente en la que un niño molesto enojado reduce al adulto a otro niño amenazante molesto enojado, y este uso de los primeros impulsos por los más sofisticados puede lograrse solo si el los poderes que existen pueden ser persuadidos de retroceder, aprobar y alabar, porque solo entonces se puede recibir el perdón en la paz y la bendición de las grandes líneas; solo entonces la psiquis creerá que sus impulsos no son satánicos, que no todo está perdido, que el yo no ha sido dejado solo entre los escombros de su propia demolición, las cenizas de su ira..."

* * * 

"Pero si tu lenguaje está destinado a ser el medio de un arte si tú, su usuario, eres un artista y no un reportero, un persuasor, un narrador; si no estás escribiendo principalmente para recibir elogios o pagos, pero deseas evitar las ajetreadas avenidas de entretenimiento, traficar con lo trágico tal vez, cavar en lo más profundo, entonces (aunque hay algunos casos excepcionales y contrarios) comprenderás de inmediato lo bendecido que estás por el idioma con el que naciste, el idioma que comenzaste a dominar en el momento en que también comenzaste a aprender sobre la vida, a leer las líneas en las caras, la luz en la ventana que significaba leche, la puerta que te privó de la madre, las canciones a medias cantadas por esa persona que te prestó el pecho que amamantaste, el pecho que considerabas más que pariente..."


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Tomado de Big Other.

viernes, octubre 13, 2017

Being writer - Joey Guidone


Una de las estupendas ilustraciones de Joey Guidone, en su reciente libro Being writer. Y obviamente quiero ese libro, en movimiento perpetuo. Más por acá. Y acá.

martes, marzo 28, 2017

Hábitos de lectura

Según la agencia Notimex "el 81.2 por ciento de los mexicanos tienen malos hábitos de lectura y el 63.8 por ciento están poco interesados en ella".

Esto según la encuesta encargada por la misma Notimex a una consultora. Y aunque los políticos no saben de libros, o se inventan los que les han cambiado la vida, destaca también lo siguiente:
"De los encuestados, el 32.2 por ciento no sabe el nombre de un escritor, el 18.8 optó por no responder y solo el 12.9 por ciento recordó a Octavio Paz, el 2.9 a Carlos Cuautémoc Sánchez, el 2.5 a Juan Rulfo y el 2.2 a Carlos Fuentes..."
Lo libros que a muchos nos cambian la vida son los que no leen los políticos, empresarios y otros dirigentes, quienes deberían poner el ejemplo precisamente por estar en posiciones de poder.

jueves, marzo 09, 2017

Parejas literarias

Vera y Vladimir Nabokov
Hace tiempo compartí aquí algunos fragmentos de un texto de Noemí López Trujillo sobre las esposas ("chachas") de los escritores del boom latinoamericano. Inútiles— a veces laboral, a veces sentimentalmente—, algo idos, obsesionados con su obra, parasitarios en general, los escritores machistas no fueron sólo los del boom. Por miedo, a veces enfermedad, prejuicios, incapacidad, soberbia o de plano egolatría, muchos resultan fuera del papel horrorosos insectos. Véanse si no las cartas de Franz Kafka o de James Joyce. O esa otra historia que terminó en manicomio, la de Auguste Rodin y Camille Claudel.

Laura Freixas comenta en "Grandes autores, vistos por sus compañeras" que una característica que tienen en común Hermann Hesse, Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald, Juan Ramón Jiménez, Dylan Thomas o José Donoso es que "suelen tener al lado a una mujer que dedica su vida a servirle y apoyarle". Freixas apunta como caso célebre y positivo a la pareja de Beauvoir y Sartre pero
"Si miramos al pasado, sin embargo, lo que encontramos en la mayoría de casos son escritores hombres casados con mujeres cuya vida consiste en facilitarle a él la suya (nunca al revés: no existen musos). Y a juzgar por los testimonios que nos quedan —los de Caitlin Thomas, Sofía Tolstói, Pilar Donoso o las varias mujeres de Hermann Hesse—, el de esposa de escritor da la impresión de ser el oficio más triste del mundo..."
"Casadas con el trabajo sucio de los escritores" es un texto de Lorena G. Maldonado que abre con un poema de Esther Morillas:
"No me habla en toda la mañana, / pero no está enfadado: / mi novio es escritor, / y cuando lee o escribe o no hace nada / es que está trabajando. / Trabaja todo el día: los escritores son gente contumaz / llena de pensamientos. / Acuérdate de mí, le digo, / cuando lo dejo solo. / Yo sé que piensa en mí sin darse cuenta".
Y es que, abunda, las mujeres de escritores (supongo que de muchos artistas, con y sin comillas), fueron para ellos mecanógrafas, correctoras, promotoras, abogadas, enfermeras, nanas (de ellos y de sus hijos), choferes, administradoras, madres y muchas veces su sostén económico mientras ellos se dedicaban a crear. Se repiten aquí los casos de Juan Ramón Jiménez y Hermann Hesse, y se añaden los de Vera Nabokov, Sophia Behrs (Tolstoi) y Anna Snítkina (Dostoievski).
"Quizá una de las esposas más célebres sea la brillante Zenobia Camprubí, pareja de Juan Ramón Jiménez, que vivió con el talento medio a enterrar porque todas sus energías se centraron en subrayar la obra del poeta. "La vida es vana", escribía ella. "Un poco de amor, / un poco de odio, / y luego, buenos días...". Camprubí resistió a las neurosis depresivas y al carácter enfermizo y gris de Jiménez con toneladas de alegría innata. Él era un hombre que había aprendido ya de niño a hacerse el débil para recibir continuamente mimos y cuidados. Trabajaba en una habitación acolchada. No soportaba ningún agente externo. Le chirriaba hasta la risa de su amor, y eso que la carcajada limpia de Camprubí fue lo que lo prendó de ella. Esta es la vida después del The End: el poeta era un rarito. Exigía silencio y dedicación."
En el discurso, en el léxico, muchas cosas han cambiado. Las historias de musas y dedicatorias ya son arcaicas, como las de princesas de cuentos de hadas. Del amor (por favor) no hablemos por ahora. Hay muchos trabajadores de la palabra que se quedan solteros, y al menos así no le cargan su alterada psique a nadie, mientras otros se hacen crecer mutuamente, como personas y como pareja. En vivo y a distancia (redes sociales) conozco varios casos de parejas de escritores exitosos, que se apoyan con todo, que comparten risas, lecturas y trabajo (intelectual y del hogar). No menciono a algunos para no fallarle a otros, pero me congratulo. Todo es cuestión de imaginarlo, de apoyarse, de intentarlo.

miércoles, febrero 08, 2017

Eusebio Ruvalcaba (1951-2017)

Este martes en la noche falleció el maestro Eusebio Ruvalcaba. Se hacía querer, y eso lo supimos cuantos lo conocimos. Horas y horas de charla y enseñanzas, horas y horas en el taller y en el bar, horas y horas que se iban como agua. Escribía profesionalmente, desde la mente y desde el corazón, ensayo, poesía, cuento... y compartía con gusto ese amor por la vida y la palabra. Hoy todos, lectores y amigos, compartimos una gran tristeza. Los invito a leer mi columna  de este domingo en Pulso, y principalmente a visitar su blog y a hacer un brindis por él.

San Luis Potosí, 2015

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miércoles, diciembre 21, 2016

Ante la muerte: ladrones de cenizas (y memorias)

Y ante tantas muertes, tan sentidas unas, otras que nos dejan cavilando, viene bien leer "Ladrones de cenizas", artículo publicado por Javier Marías en El País, en 2005. No pierde su vigencia.

«Los ladrones de cadáveres han existido siempre, pero dudo que nunca abundaran ni gozaran de tanto crédito y eco como en estos tiempos, en que los medios de comunicación, sin comprobación ni criterio, propagan y aventan cuanto los ladrones inventan, cuentan y venden. Éstos suelen ser individuos secundarios, megalómanos y por consiguiente acomplejados, que se respetan poco y proclives a pensar que su contacto con gente más famosa, o de más talento, los ennoblece y aun los asemeja a ella. Son los que emplean términos como "grandes figuras", "primeros espadas" o "firmas de categoría", o bien esa expresión detestable, "de la talla de", seguida de una ristra de nombres. Son muy conscientes de las jerarquías, como todos los subalternos y subordinados. Y ven el cielo abierto cuando alguien muere. La ventaja de traficar con cadáveres es que ya no pueden desmentirnos. Los hay que acechan como tricoteuses, a ver qué les trae la guillotina del tiempo.
»Ante el fallecimiento de alguien notable, los periódicos se llenan de necrológicas y evocaciones. Algunas parecen sentidas y algunas son objetivas, pero en nuestro país escasean ambas clases. La mayoría deberían llevar por título "Fulano y yo", o más bien "Yo y Fulano". El autor se dirige al muerto en segunda persona y lo llama invariablemente por su nombre de pila -una modalidad que por fuerza resulta falsa, porque el muerto ya no lee ni atiende-, y exhibe su propio dolor más que otra cosa: "Miren cuán desgarrado estoy", viene a decirnos, "yo lo amé y lo admiré más que nadie". En otras ocasiones, el necrólogo enumera lo que él hizo por el difunto, lo mucho que éste se lo agradeció y los elogios que le dispensó: "Yo lo defendí cuando tantos lo atacaban", viene a contarnos, cuando no "Yo lo descubrí, yo lo lancé, cuánto nos admirábamos recíprocamente, en cuánta estima me tenía, casi que fui fundamental en su vida". No es eso infrecuente entre quienes de verdad lo trataron y hasta es probable que lo quisieran bien, a su modo especular: "Si tan gran hombre o mujer me profesan amistad, grandeza he de tener yo también; luego en realidad pertenecemos a la misma casta y somos pares".»