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jueves, abril 06, 2023

3. Jueves Santo - Joaquín Antonio Peñalosa

Las hijas de María prendieron las gasas y se picaron las manos con alfileres. Las hermanas de la Vela les pusieron moños a los candeleros. Las terciarias trajeron lindas macetas de hortensia, de begonias, de malvas. Las catequistas arreglaron los floreros. El sacristán dio el visto bueno, complaciente. Los monaguillos tumbaron las gasas y los candeleros. Sea por Dios. A la gente le gustó más el altar del año pasado.

¡Oh, la visita a los site altares! ¡Siete veces el agua fresca, a la salida!


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(fragmento de "Estampería de Semana Santa", publicado originalmente en El Sol de San Luis el 12 de marzo de 1956 y recopilado en Caminando camina el manantío, poesía reunida, Secult SLP, 2019.) 

martes, enero 24, 2023

Lunes de palique: el humor con agua bendita de JAP



Les invito a ver el video de la charla "El humor con agua bendita de Peñalosa" en el canal de Facebook de la Casa Museo Manuel José Othón. Agradezco nuevamente a su directora, mi querida Ana Neumann, así como a Jorge Aurelio Ramírez y a Victoria Carreón Urbina sus comentarios, y sí, a todos los asistentes.   



Agradezco a Angélica Maldonado de El Sol de San Luis por la entrevista: "Monseñor Peñalosa Santillán, un escritor prolífico con un gran legado: Alexandro Roque".


Les dejo el enlace a mi columna de esta semana en Pulso: Letras de amor y humor, también referente a Joaquín Antonio Peñalosa.

Falta un "Lunes de palique" dedicado a Peñalosa. Ahí nos vemos. 

lunes, enero 09, 2023

100 años de JAP

 Caricatura de Joaquín Antonio Peñalosa (JAP) por Brígido Roque Rodríguez (Roque).

Dedicatoria de JAP:
«Para don
—tiene todos los dones—
Brígido Roque,
autor de la más bella
caricatura de este
amigo que lo admira y
aprecia cordialmente.
Joaquín Antonio Peñalosa,
San Luis Minas del Potosí, mayo 1993»









domingo, enero 08, 2023

viernes, diciembre 22, 2017

Orden del día - Joaquín Antonio Peñalosa

Dime
si hay una taza de café más sabrosa
que estos pequeños verbos regulares:
levantarse y que la luz se te eche encima
como un baño de jugo de naranja,
sentarse al desayuno partiendo en rebanadas el otoño
dar al teléfono eficaz respiración de boca a boca
picotear la máquina de escribir por si cruza un ala
llevar a mano el encendedor, la fogata amistosa
enviar un telegrama de felicidades a la lluvia
poner girasoles a los ojos para seguir más cielo
cerrarlos por ver su luz cristalizarse dentro
ir por la calle con unos pies sismógrafos 
registrando la ternura de la tierra,
pasar de largo bancos, estatuas, cuarteles
pararse donde estalle un silencio o un quejido
dar cuerda al corazón para que marche aprisa
decir adiós, el último
como decir los buenos días.

domingo, abril 13, 2014

A un cristo hecho de caña de maíz - Joaquín Antonio Peñalosa


Cristo tameme, cargador de oficio,
cargas a Dios y cargas la criatura,
doble peso te dobla la cintura
y se derrumba todo el edificio.

Por levantarte voy a tu servicio,
por sopesar, si puedo, tu escultura,
seguro de la fuerza de su hechura,
dudoso de mi débil ejercicio.

Pero al sentir a Cristo tan liviano,
le pregunté dónde dejó los huesos
y descargó la carga del pecado,

como al surco, me dijo, me han clavado
con cañas y con flores y con besos,
y así no pesa el Cristo mexicano.

lunes, marzo 07, 2011

Lo femenino en la literatura potosina (2)

Como en el campo poético, la labor de Joaquín Antonio Peñalosa en la historiografía literaria es invaluable. Gracias a ella tenemos acercamientos a la literatura potosina, o regional, producida en muchas épocas. Destaquemos aquí su libro Letras virreinales de San Luis Potosí, en el que da cuenta de lo femenino y lo trágico en los inicios de las letras de nuestra entidad.


Juan de Gabiria es el autor y Martha de Rentería la musa, apenas a 14 años de la fundación de San Luis Potosí. La pareja vivía en el entonces pueblo de Tlaxcalilla, hoy barrio de Tlaxcala. Cuando supo del primer amante de Martha, Juan de Gabiria desapareció un tiempo. A su regreso, aun cuando ella estaba embarazada “del otro”, la perdonó. En 1606, cuando ella tuvo un segundo amante, la mató a puñaladas. En la causa criminal aparece el poema de diez décimas, que es, según el padre Peñalosa, “el mejor preámbulo y augurio de la poesía y de la historia literaria de San Luis Potosí”.

Tlaxcalilla era un pueblo de indios, donde las costumbres eran más relajadas que en el pueblo de españoles. La “vida licenciosa” de Martha de Rentería era conocida de todos y por ello al poeta sólo se le destierra durante seis meses, aunque nunca se vuelve a saber de él. Se considera un crimen menor, por ser “en defensa de la honra”.

Dice Peñalosa que de las diez décimas “A Martha de Rentaría” al parecer la última fue escrita tras la muerte de la musa esquiva:

Caído me has a las manos,
pagas por donde pecaste,
que si de mi te burlaste,
yo de tus gustos livianos;
que los cielos soberanos,
viendo mi justa querella,
te dan por sentencia en ella
que, como desconocida,
la que me quitó la vida
se quede sin mi y sin ella.


* * * * *

Con los calificativos de “escogida, moral y recreativa”, en sus antologías de poesía y prosa, publicadas respectivamente en 1904 y 1905, Adolfo B. González incluye un total de 29 mujeres potosinas (12 y 17). Son textos poéticos y narrativos dedicados en gran parte a una búsqueda del ser mujer, sea mediante el canto al amor donde la sensualidad se esconde, a la maternidad como realización personal o la devoción o súplica a la divinidad, principalmente a la Virgen. Otra vez la madre como figura literaria, que da, que protege a sus crías.

Del trabajo antologador de Adolfo B. González, cuyas muestras femeninas se pueden consultar gracias a las módicas ediciones publicadas por El Colegio de San Luis, destacaré dos textos. El primero está fechado en 1887, obra de Refugio Marmolejo. Titulado con sencillez, “a mis lectoras”, la autora habla de la diferencia moral que hay entre el simple aseo y el demasiado adorno y se dirige a las mujeres que “tienen la desgracia de carecer” de una madre que con sus consejos las libren de ese defecto.

Recordemos que el texto en mención es propuesto en pleno porfiriato, en un San Luis afrancesado y en expansión, con muchas obras planeadas o en construcción, un lugar donde todos se conocen. Aquella que dedica demasiado tiempo a su “demasiado adorno”, advierte doña Refugio, “no va al templo más que para ver y ser vista”, con el consecuente descuido de “la educación intelectual tan necesaria y de las faenas domésticas”, amén de que el murmullo que levanta a su paso “es muchas veces de burla y de desprecio”.

Quiero también compartir con ustedes un fragmento de “La educación de la mujer”, escrito el 3 de octubre de 1892 por la también poeta Guadalupe Vázquez Castillo y publicado en la antología citada. En su texto, ella pide énfasis en materias como ciencias naturales o antropología, a la vez que enaltece la procreación y asegura que “las operaciones más comunes del cálculo, la economía domestica, el arreglo de piezas de ropa, etc., han de ocupar un sitio preferente en su educación; tanto porque es lo único que a muchos preocupa y lo que sólo buscan en la mujer, como es lo que siempre y a cada paso le está poner en práctica”.

Es decir, aquí sigue vigente la visión de las mujeres como amas de casa y madres de familia, el inevitable círculo vicioso o virtuoso, según se mire. Son las mujeres quienes legitiman el estatus quo, proponiendo una mayor educación a las niñas, “mujeres en miniatura”, preparándolas “para que cumplan más tarde los importantes deberes de que ellas mismas se hallan investidas”.

* * * * *

Concepción Urquiza fue una poeta michoacana que llegó a San Luis Potosí a revitalizar los a veces cansados círculos literarios. Peñalosa y otros críticos la consideran una de las mejores entre los poetas místicos, acaso la más grande después de sor Juana Inés de la Cruz. En su libro Concha Urquiza: la embriaguez de Dios, la investigadora de la UNAM Margarita León da a conocer datos interesantes sobre los años que Urquiza pasó en San Luis, de 1939 a 1994, bajo el amparo de su amiga Rosario Oyárzum, “abogada y destacada mujer de letras”. Aquí, en la universidad, da clases de lógica, literatura e historia de las ideas filosóficas, y es una etapa fructífera en lo poético y en lo personal. Eran muy comentados sus paseos en bicicleta por la alameda, pues ella y Rosario iban en pantalones. Un escándalo para su época. Mientras, Urquiza escribía tranquilamente:

Quiero decir que te amo y no lo digo
aunque bien siento el corazón llagado,
porque para mi mal tengo probado
que soy tibio amador y flaco amigo.

No amarte más es culpa y es castigo,
que de ansias de tu amor me has abrasado,
y con sólo dejarme en mi pecado
extremas tu rigor para conmigo.

Sólo quiero vivir para buscarte,
sólo temo morir antes de hallarte,
sólo siento vivir cuando te llamo;

y, aunque vivo ardiendo en vivo fuego,
como la entera voluntad te niego
no me atrevo a decirte que te amo.

Concha Urquiza dejó San Luis con una obra sólida, que prometía mucho más y que interrumpió su desaparición en el mar de Baja California cuando apenas tenía 35 años...

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(Sigue aquí)
Antes: Lo femenino en la literatura potosina (1)

viernes, agosto 27, 2010

JAP: De los prólogos, líbranos Señor

Yo te dije muchas veces, Jesús Loredo León. Déjate de prólogos. La rosa es más rosa en su rama. Déjala sin la red de cristal, artificiosa y extraña.

Deja así la puerta. Sale sobrando el llamador y el portero electrónico.

[…] No permitas que nadie ponga flechas al camino de tus versos, deja que el lector se pierda entre las ramas, que sólo quien se pierde encuentra.

No necesitan prólogos el mar, la primavera, la poesía. Ni siquiera el amor. Se entra de pronto, por entrega inmediata, por asalto vital, y ya está el ojo bañándose de azul y el corazón de infinito.

Lo que importa de la poesía no es lo que pueda decirse antes, sino lo que se dice después […]

...
(fragmento del prólogo de Joaquín Antonio Peñalosa a Palabras en la lluvia, de Jesús Loredo León, Editorial Universitaria Potosina, 1974)

viernes, agosto 13, 2010

Letras de San Luis 2010

El Festival Letras de San Luis (organizado por el ayuntamiento de la capital de este estado) presenta este año a autores potosinos de literatura, política e historia, revistas culturales y literarias, lecturas de atril y un homenaje a Juan José Arreola. Además del programa oficial, nos visitan autores reconocidos a nivel nacional que nos compartirán su obra y experiencia en actividades (lecturas, pláticas, conbebencias, afters) de las que en los próximos días daremos más información.

lunes, agosto 09, 2010

Hijo de la noche - Joaquín Antonio Peñalosa

Mentira que la noche acuna el sueño,
que me muero al dormir con una muerte
anticipada y breve y de tal suerte
que en cadaver vivo me despeño.

Mentira que en la noche no soy dueño
de entrever y entreverme y entreverte,
que el alma con el alba se despierte
y se duerma a la sombra todo empeño.

Abre la noche cuanto la luz sella,
abre la flor, la flor del universo
y al hombre vuelve su vivir primero.

Soy hijo de la noche por su estrella,
uno en la sombra y a la luz disperso,
dormido vivo si despierto muero.

sábado, enero 09, 2010

Joaquín Antonio Peñalosa: "Soy hijo del desierto..."


 Ilustración: Brígido Roque
 
En una anterior entrada o post sobre Joaquín Antonio Peñalosa (JAP, como a veces firmaba, también conocido como monseñor Peñalosa, el padre Peñalosa o en corto "Peñafiel") hablamos sobre su genialidad, pero fue apenas un apunte sobre este doctor en letras españolas, poeta, cronista, filósofo, catedrático, historiador, académico de la lengua, humanista, fundador de una casa-hogar para niños, un maestro del que poco se sabe fuera de este pueblote que es San Luis Potosí, ni se sabe mucho sobre su obra aquí en el pueblote. Hoy el padre Peñalosa cumpliría 88 años y aquí les comparto algo más. 

Cuando yo era niño, en los libreros de la casa paterna había libros que releí muchas veces, tanto que terminaron deshojados varios, casi todos. Entre ellos estaban Vida, pasión y muerte del mexicano y Humor con agua bendita, escritos con elegancia y con humor, con estilo ameno pero que mostraba un gran conocimiento. No sabía entonces que el autor vivía en la misma ciudad, pero luego supe que era el mismo gordito chapeteado de lentes redondos que conducía un programa decembrino en la televisión local, para conseguir ayuda para niños enfermos o en pobreza extrema. 

Vaya, pensé, se puede ser escritor aquí, en San Luis.

Con otros niños ganadores de un concurso internacional de pintura me tocó estar como invitado en Camino a Belén, el citado programa. Era el primer programa del año. Fue entonces que vi al padre Peñalosa dando indicaciones a los camarógrafos: "nada de tomas lejanas, necesitamos que la gente vea las heridas, el daño, las caritas de los niños y sus mamás para que ellos tengan lo que necesitan.

Lo seguí leyendo: El ángel y el prostíbulo, Cien mexicanos y Dios, Elogio de la silla, Más humor con menos agua bendita. Lo reencontré cuando empecé de periodista de las fuentes cultural y religiosa; el pater era vocero del arzobispado junto con Darío Pedroza y cada miércoles presidía una conferencia de prensa. Mientras esperábamos a que llegaran las decanas de la fuente religiosa, Cleta y Queta, hubo sabrosas pláticas sobre lo que me faltaba por leer, y chistes de todos los colores que sólo el sabía.

Al encontrarnos en las librerías él ya llevaba varios ejemplares en las manos, me regalaba alguno y me recomendaba muchos más. Cuando pedí una beca para el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, Peñalosa me hizo el honor de darme su aval.

Ojalá se llegue a reconocer en su real dimensión la obra de Peñalosa, sobre todo su poesía, religiosa y no, siempre vital. Platicaba hace unos días con el profe Armando Adame sobre el riesgo de los poetas por caminar al filo de lo cursi, de lo sentimentaloide, riesgo del que sólo unos cuantos pueden salir invictos, y del que Peñalosa salió incólume. La poesía completa de Peñalosa está publicada por el gobierno potosino (Hermana poesía, Ponciano Arriaga, 1997), y el año pasado, en su aniversario luctuoso (17 de noviembre), se organizó un maratón de lectura de su obra. Pero no basta, hay que reeditar la obra en ediciones accesible$ a los chavos y promover el estudio de su obra en las incipientes licenciatura y maestría en letras. Diría un amigo: es un buen tema de tesis.

Su poesía debe ser leída porque, como escribió Javier Sicilia, "a diferencia de otros poetas y sacerdotes religiosos, Peñalosa vivió y experimentó el mundo no como una teofanía del Cielo, sino como su presencia misma. Por ello su canto y su vida fueron una constante celebración y una búsqueda del acogimiento. Para Peñalosa el mundo es una bienaventuranza. Si no estuviera prometido el encuentro cara a cara con Dios, este mundo le habría bastado. Por eso su poesía nunca es desgarradora, sino alegre y puntuada de humor".

Hace unos días, con motivo del año nuevo, presa del espíritu cursilón y emo de las fiestas, envié a familiares y alumnos un powerpoint de esos de imágenes bucólicas con el poema Os votos (te deseo), atribuido a Victor Hugo, aunque es en realidad del poeta brasileño Sergio Jockymann (1930). Y atribuido a Hugo, a veces con algún comentario aclaratorio, así anda el poema de trazas cursis brincando en las cuentas de correo, con las mejores intenciones.

Don Quijote nunca dijo aquello de "los perros ladran, Sancho, señal es que cabalgamos", ni Sherlock Holmes le atizó a su compañero eso de "elemental, mi querido Watson" (por cierto, la película es buena, luego la comentamos)... Mucho se dijo, aún se dice, que el texto "La marioneta", atribuido a Gabriel García Márquez, constituía su despedida, aunque mucho se ha intentado aclarar que el texto es de un titiritero que salía en Televisa, y cuentan que cuando Gabo lo supo dijo: "Lo que me puede matar es que alguien crea que escribí una cosa tan cursi. Esto es lo único que me preocupa". Plagio, hoaxes, vox populi, historias cruzadas, inspiraciones paralelas, el caso es que la autoría no corresponde. Un caso reciente y cercano es el del escritor Ignacio Betancourt demandando por plagio al director de la película Morenita. Ya lo comentaremos.


Algo así pasa con un texto de Joaquín Antonio Peñalosa. Su texto "Entrevista con Dios", publicada en El ángel y el prostíbulo (Jus, México, 1977), contiene un fragmento que ha sido circulado en cartelitos, powerpoints, páginas de Internet y tarjetitas, plagiado y registrado por "escritores" y poetas de otros idiomas y vuelto "a traducir" al español ad nauseam. 

Alguna palabra cambiada, una sonrisa o lágrimas de Dios y lugares comunes le han sido aderezados al texto de Peñalosa, que es como sigue:

—Pasa —me dijo—, ¿conque quieres entrevistarme?
—Bueno, si es que tienes tiempo…
Se sonrió por entre la barba.
—Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo.
—Señor, qué envidia.
—¿Qué preguntas vas a hacerme?
—Ninguna nueva ni difícil para ti. Por ejemplo, ¿qué es lo que más te divierte de los hombres?
—Que se aburren de ser niños por la prisa de llegar a adultos y luego suspiran por regresar a niños. Que primero pierden la salud para tener dinero y en seguida pierden el dinero para recuperar la salud. Que de pensar ansiosamente en el futuro descuidan su hora actual, con lo que ni viven el presente ni el futuro. Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido...

En San Luis Potosí era común una frase que surgió con el nombre del obispo Ignacio Montes de Oca pero que terminó siendo: "Nooo, ¿qué dirán los Meade y el padre Peñalosa?"

Y como dijo JAP:  

“No se escribe al margen de la propia vida. Escribir es una forma de vivir, de autorrealizarse, de dar sentido y plenitud al hecho efímero y trascendente de ser hombre. Ser escritor y ser hombre no son dos líneas más o menos paralelas que a veces se tocan. Todo se funde en una síntesis esencial. Escribo, luego existo. Existo, luego escribo”.

“Me cuesta mucho escribir lo que sea. Soy hijo del desierto, de este árido altiplano potosino donde una rosa apunta un milagro”.

“Escribir un poema duele. Dichosos los que gozan al crear. Mi pequeño grano de trigo sabe de sepulturas, de cribas y de hoces. Noche oscura, llama de amor viva”.

domingo, diciembre 13, 2009

La genialidad de JA Peñalosa

En el diario potosino Pulso, y con el título "Camiones, del albur al debate teológico", el cronista Juan Antonio Hernández nos comparte un hallazgo sobre la obra de Joaquín Antonio Peñalosa, quizá el mejor escritor del siglo pasado nacido en San Luis Potosí.

Juan Antonio Hernández habla de la biblia Picardía Mexicana y la vincula con la historia y los letreros que los conductores, principalmente transportistas, suelen poner en la parte posterior de su vehículo para advertir, hacer reír o alburear a quienes lo vean. Los dejo con la pluma del cronista:

Armando Jiménez, el autor de ese divertimento popularísimo, me confesó en una entrevista que el extraordinario "Soy materialista pero no dialéctico" lo encontró en la defensa delantera de un polvoriento volquete local de modelo sesentero. El uso de esas categorías de El Capital no era ajeno a una ciudad que tuvo sindicatos socialistas entre los panaderos, los obreros de la España Industrial y los cooperativistas de la Fábrica Atlas.
Jiménez tenía entre sus corresponsales más eficaces a monseñor Joaquín Antonio Peñalosa, quien lo dotó de la memorable cuarteta sobre la respuesta que un talentoso versificador anónimo ofreció a la absurda pretensión de la empresa de los Ferrocarriles Nacionales de México de que los pasajeros hicieran del cuerpo en los sanitarios de las estaciones y no en el W.C. de los trenes.
No se sabe si la respuesta la copió Peñalosa en el W.C. del tren o en los sanitarios de la estación local. Personalmente creo que él la fraguó, pues es una cuarteta inteligente y digna de su excepcional sentido del humor:
Me causa mucha extrañeza
este anuncio estrafalario
pues debe saber la empresa
que el culo no tiene horario.