y no te escondas de mi súplica.
Está atento, y respóndeme;
clamo en mi oración, y me conmuevo,
a causa de la voz del enemigo,
por la opresión del impío;
porque sobre mí echaron iniquidad,
y con furor me persiguen.
Mi corazón está dolido dentro de mí
y terrores de muerte sobre mí han caído.
Temor y temblor vinieron sobre mí
y terror me ha cubierto.
Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.
Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. Selah
Me apresuraría a escapar
del viento borrascoso, de la tempestad.
Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos,
porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
Día y noche la rodean sobre sus muros,
e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
Maldad hay en medio de ella,
y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.
Porque no me afrentó un enemigo,
lo cual habría soportado;
ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
porque me hubiera ocultado de él;
sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
mi guía, y mi familiar
que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
y andábamos en amistad en la casa de Dios.
Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol
porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.
En cuanto a mí, a Dios clamaré
y Jehová me salvará.
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré
y él oirá mi voz.
Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
aunque contra mí haya muchos.
Dios oirá, y los quebrantará luego,
el que permanece desde la antigüedad;
por cuanto no cambian,
ni temen a Dios. Selah
Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
violó su pacto.
Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
pero guerra hay en su corazón;
suaviza sus palabras más que el aceite,
mas ellas son espadas desnudas.
Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
no dejará para siempre caído al justo.
Mas tú, oh Dios, harás descender aquellos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.
clamo en mi oración, y me conmuevo,
a causa de la voz del enemigo,
por la opresión del impío;
porque sobre mí echaron iniquidad,
y con furor me persiguen.
Mi corazón está dolido dentro de mí
y terrores de muerte sobre mí han caído.
Temor y temblor vinieron sobre mí
y terror me ha cubierto.
Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.
Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. Selah
Me apresuraría a escapar
del viento borrascoso, de la tempestad.
Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos,
porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
Día y noche la rodean sobre sus muros,
e iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
Maldad hay en medio de ella,
y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.
Porque no me afrentó un enemigo,
lo cual habría soportado;
ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
porque me hubiera ocultado de él;
sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
mi guía, y mi familiar
que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
y andábamos en amistad en la casa de Dios.
Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol
porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.
En cuanto a mí, a Dios clamaré
y Jehová me salvará.
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré
y él oirá mi voz.
Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
aunque contra mí haya muchos.
Dios oirá, y los quebrantará luego,
el que permanece desde la antigüedad;
por cuanto no cambian,
ni temen a Dios. Selah
Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
violó su pacto.
Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
pero guerra hay en su corazón;
suaviza sus palabras más que el aceite,
mas ellas son espadas desnudas.
Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
no dejará para siempre caído al justo.
Mas tú, oh Dios, harás descender aquellos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.
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