martes, septiembre 29, 2026

Natalicio de Miguel Álvarez Acosta

Fragmento de la Crónica familiar (inédita) de Miguel Álvarez Acosta:
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La historia de mi vida empieza en dos entancias. Una es el árido occidente de San Luis Potosi en el área desértica del estado: Charcas. Ahí nace un niño que registran en Venado. Sus padres, Don Francisco Alvarez y Doña Dionicia Aldape. No hay en ellos cosa que valga la pena mencionar. Todo gris.

Don Francisco es un comerciante de abarrotes, serio, bondadoso, apacible. La señora Aldape de Alvarez, menudita, severa, con el mal humor espolvoreado en el rostro. Lacónica por fortuna, no sabe de empalagos. De esa pareja dispareja viene el niño. Ella: "El niño podría llanar se José". Él: "No sé por qué preferiría que se llamara Cirilo". Ella insiste: José. El también: Cirilo. Ella, enjuta, arreglada, provinciana pero indómita; él, suave pero inflexible. Hay empate: se llamará José Cirilo Álvarez Aldape.

Ese niño crecerá, terminará su primaria y pronto será tenedor de libros, contraerá matrimonio en otras tierras y tendrá también un hijo, pero no habră disputas por el nombre. La bondad de la madre y el afable criterio del padre coinciden en que lo menos complicado es asomarse al calendario. Nació el domingo 29 de septiembre de 1907. Dia de San Miguel. Y como el calendario habla sin austeridad y sin halago, ese será el nombre del niño.

El señor es mi padre, su esposa obviamente, es mi madre. Sí, el niño de Charcas: José Cirilo Álvarez Aldape, y la señora María Macedonia Acosta de Guadalupe, Zacatecas. Su hijo Miguel Álvarez Acosta Guerrero Medina Villapando y Romo.


Retrato de MAA por Raúl Gamboa

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