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martes, marzo 19, 2019

Plataformas - Jorge Carrión

"Como explica Michael Bhaskar en Curaduría. El poder de la selección en un mundo de excesos, las plataformas digitales compiten con el museo y la biblioteca como nuevas instituciones de la memoria y la circulación de la información y del arte. Y nos conminan a pensar nuevos modos de prescripción.


“La mayoría de los consumidores son simultáneamente neofílicos (curiosos por descubrir cosas nuevas) y profundamente neofóbicos (temerosos de lo que es demasiado nuevo)”, dice Derek Thompson. El periodismo, la crítica cultural y la academia deberán aumentar su neofilia y anestesiar su neofobia si no quieren ser condenadas al anacronismo. Porque las plataformas culturales nos obligan a pensar algorítmicamente, a reinventar el análisis, a leer de otras maneras. Tanto si nos gusta como si no.

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viernes, octubre 28, 2016

Intertextualidades - Juan Gelman

«La intertextualidad literaria, es decir, la intercalación de textos de otros autores en el propio, es frecuente y nada novedosa. La practicaban los poetas hebreos del siglo XIII agrupados en la escuela del Al-Andalus. Dunah ben Labrat, fundador de la escuela, Menajem ibn Saruk, su colérico rival, y otros colegas desarrollaron una técnica precursora: la inserción en sus poemas de textos bíblicos, desde una frase breve hasta un versículo entero, entretejidos hábilmente en la materialidad del poema. La cita bíblica podía ser literal, ligeramente alterada o elíptica, y creaba una vasta gama de efectos de significado que a veces contradecían el sentido del original: en los poemas de Al-Harizi el efecto es declaradamente cómico. No faltó quien escribiera poemas enteros con la sola articulación de citas de la Biblia y, en ese caso, su acumulación y las alusiones dejan de ser efecto para convertirse en otro texto, transformado por su intención metafórica...»

"Cruces", en Miradas

martes, octubre 25, 2016

Cuerpos que danzan, diálogos interdisciplinares


Mésa de diálogo sobre danza, teatro, periodismo cultural, filosofía y psicoanálisis.
CEART, Jueves 27 de octubre, 10:00 hrs., entrada libre.
Programa completo del festival de danza Jueves en Movimiento aquí.

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sábado, mayo 21, 2016

Antología Virtual de Minificción Mexicana


Los invito a visitar la página de Antología Virtual de Minificción Mexicana, donde podrán leer seis de mis microrrelatos, y los de otros muchos autores, gracias al esfuerzo de José Manuel Ortiz Soto y su equipo.

Se vale dejar comentarios allá, como aquí. La interacción es grata.

Otros de mis cuentos y cuentitos pueden encontrarse en este blog con las etiquetas al pie de este post: Alexandro Roque, cuentos, microcuentos, microficciones, microhistorias, minicuentos, nanorrelatos.

miércoles, mayo 11, 2016

Ideas no tan novedosas

Una chica que sigue a una criatura extraña...


Un ser que parece saber mucho le da un objeto que la salvará...


Un personaje poderoso y con problemas de ira quiere matar a todo mundo.



Sí, suena familiar.
Hasta se parecen al dibujo de Arthur Rackham. Intertextualidad, que le dicen.


lunes, febrero 22, 2016

Respeto por la inteligencia y la buena voluntad del lector - Umberto Eco

Aún sentimental —triste creo que no es la palabra— por la muerte de Eco, ese abuelo sabio, burlón y siempre listo a soltar verdades, consejos, comparto "Doble codificación", capítulo de Confesiones de un joven novelista. Y ya compartiremos algo más de los dichos del abuelo sobre autor, narrador, protagonista, obra, crítico y lector. Nos leeremos.

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No me cuento entre los malos escritores que dicen que solo escriben para sí mismos. Lo único que los escritores escriben para sí mismos son las listas de la compra, que les ayudan a recordar lo que tienen que comprar y pueden tirar después. Todo el resto, incluidas las listas de la lavandería, son mensajes dirigidos a alguien. No son monólogos; son diálogos.

Ahora, algunos críticos han encontrado que mis novelas contienen un rasgo típicamente posmoderno: la doble codificación.

Fui consciente desde el principio —y así lo dije en Apostillas a «El nombre de la rosa»— de que, sea lo que sea el posmodernismo, yo uso por lo menos dos técnicas típicamente posmodernas. Una es la ironía intertextual: citas directas de otros textos famosos, o referencias más o menos transparentes a los mismos. La segunda es la metanarrativa: reflexiones que el texto hace sobre su propia naturaleza cuando el autor habla directamente al lector. La «doble codificación» es el uso simultáneo de la ironía intertextual y de un encanto metanarrativo implícito. El término lo acuñó el arquitecto Charles Jencks, para quien la arquitectura posmoderna «habla por lo menos a dos niveles simultáneos: a otros arquitectos y a una minoría interesada, preocupada por los significados específicamente arquitectónicos, y al público en general, o a los habitantes del lugar de la construcción, a quienes preocupan otros asuntos, relacionados con la comodidad, la arquitectura tradicional y una forma de vivir». Continúa definiéndolo: «El edificio o la obra de arte posmodernos se dirigen simultáneamente a una minoría, un público que constituye una élite que usa códigos «elevados», y un público de masas que usa códigos populares».

Permítaseme citar un ejemplo de doble codificación de mis propias novelas. El nombre de la rosa comienza contando cómo el autor dio con un antiguo texto medieval. Se trata de un caso flagrante de ironía intertextual, ya que el topos (es decir, el lugar común literario) del manuscrito descubierto tiene un venerable pedigrí. La ironía es doble, y es también una sugerencia metanarrativa, pues el texto explica que la existencia del manuscrito se debe a una traducción del original del siglo XIX, una observación que justifica algunos elementos de la novela neogótica presentes en el relato. El lector común o ingenuo no puede disfrutar la narrativa que sigue, a menos que sea consciente de ese juego de cajas chinas, de esa regresión de fuentes, que confiere al relato un aura de ambigüedad. 

Pero si lo recuerdan, el encabezamiento de la página que habla de la fuente medieval dice "Naturalmente, un manuscrito". Es probable que la palabra "naturalmente" tenga un efecto particular en los lectores sofisticados, que se darán cuenta de que están ante un topos literario, y de que el autor está revelando su «ansia de influencia», ya que (al menos para los lectores italianos) la referencia en cuestión apunta al mayor novelista italiano del siglo XIX, Alessandro Manzoni, quien arranca su libro Los novios declarando como fuente un manuscrito del siglo XVII. ¿Cuántos lectores captaron la resonancia irónica de ese "naturalmente"? No demasiados, pues muchos me escribieron preguntando si el manuscrito existía en realidad. Pero si no captan la alusión, ¿serán capaces de apreciar el resto de la historia y paladear su sabor? Creo que sí. Simplemente, se habrán perdido un guiño adicional. 

Admito que al usar esa técnica de la doble codificación, el autor establece una especie de complicidad silenciosa con el lector sofisticado, y que algún lector común, al no captar la alusión culta, puede tener la sensación de que se le escapa algo. Pero la literatura, creo, no está pensada solamente para entretener y consolar a la gente. Pretende también provocar e inspirar a leer el mismo texto dos veces, quizá incluso varias veces, para poder entenderlo mejor. Así que pienso que la doble codificación no es un tic aristocrático, sino una forma de mostrar respeto por la inteligencia y la buena voluntad del lector.

jueves, enero 14, 2016

Renuncias verbales - Andrés Neuman

Tomado de la entrevista de Herson Barona a Andrés Neuman en Tierra Adentro

«Mi idea de la literatura es lo contrario del especialista, que hace una cosa y la hace cada vez mejor. Me parece que no saber cómo se escribe es un objetivo de la escritura, y esa especie de tránsito permanente por el primer libro, esa sensación de que todos los libros son el primero: se está más cerca de ella cuando se cambia de género. Pero también me interesa, tanto como la alternancia, la posibilidad de que un texto transite en la frontera entre distintos géneros. Me interesan las propiedades narrativas de la poesía, la posibilidad lírica de la narrativa, que un ensayo pueda contar una historia, que una novela pueda tener una fuerte dosis de ideas.

»La síntesis y la elipsis siempre me han parecido el colmo del misterio. Lo que no siempre me ha fascinado.

»Creo, como decía Wallace Stevens, que no casualmente era poeta y aforista, y poeta aforístico, y aforista poético […] que en un escritor la experiencia es más ancha que la realidad. Es decir, nuestra experiencia se nutre también de lo que llamamos “no real”: lo temido, lo soñado, lo imaginado. Del mismo modo que me interesa narrar lo que no, me interesa mucho decir lo que no se dice. Y me parece que los géneros más elípticos, que trabajan más con el silencio, son precisamente los breves. Siempre me pareció una tentación el equilibrio misterioso entre lo que se dice y lo que se deja de decir.

»Sí, el microrrelato y el poema están hechos de renuncias verbales y también de sugerencias. Digamos que una forma breve es una primera voz, más o menos lejana, que se queda repercutiendo, reverberando en la cabeza de un lector. Pero sería un eco más interesante que los ecos normales, porque es un eco que en lugar de repetir la voz original, la va reescribiendo».

sábado, mayo 30, 2015

Sirenas (1)

Una sirena en mi camino
me enseñó que mi destino
es naufragar y naufragar
(naufragar y naufragar).
Después me dijo Odiseo
que no hay que llegar primero
pero hay que saber llegar.


jueves, febrero 26, 2015

Ciberespacio - Slavoj Žižek

Hay dos usos estándar de la narrativa del ciberespacio: la lineal, laberíntica aventura de un solo camino y la “posmoderna”, indeterminada e hipertextual forma de ficción en rizoma. La laberíntica aventura de un solo camino guía al interactor hacia una única solución dentro de la estructura de una competencia ganador-perdedor (derrotar al enemigo, encontrar la salida...). De este modo, con todas las posibles complicaciones y desvíos, el camino global está claramente predeterminado: todos los caminos conducen a una meta final. En contraste, el rizoma hipertextual no privilegia ningún orden e lectura ni interpretación: no hay una síntesis última o “mapa cognitivo”, ninguna posibilidad de unificar los fragmentos dispersos en un marco narrativo abarcativo, uno está irreductiblemente tentado en direcciones conflictivas; nosotros los interactores, sólo tenemos que aceptar que estamos perdidos en una inconsistente complejidad de múltiples referencias y conexiones. La paradoja es que esta definitiva e indefensa confusión, esta falta de una orientación final, lejos de causar una angustia insoportable, es extrañamente reaseguradora: la misma falta de un punto final de clausura sirve como un tipo de negación que nos protege de enfrentar el trauma de nuestra finitud, del hecho de que nuestra historia debe terminar en algún punto. No hay un punto definitivo e irreversible, desde que, en este universo múltiple, hay siempre otros caminos que explorar, realidades alternativas en las cuales uno se puede refugiar cuando parece alcanzar un punto muerto. […]

[…] Es solamente de este modo, a través de tocar el núcleo de lo Real, que el ciberespacio puede ser usado para contrarrestar lo que uno estaría tentado en llamar la práctica ideológica de la desidentificación. Es decir, uno debería invertir la noción estándar de ideología como proveedora de la firme identificación a sus sujetos, constriñéndolos a sus “roles sociales”: ¿qué sería si, en un nivel diferente (pero no menos irrevocable y estructuralmente necesario), la ideología es efectiva precisamente por medio de la construcción de un espacio de falsa desidentificación, o falsa distancia hacia las reales coordenadas de la existencia social del sujeto? (13). ¿Es esta lógica de desidentificación indiscernible del caso más elemental de “No soy solamente un americano (marido, trabajador, demócrata, gay...), sino, bajo todos esos roles y máscaras, un ser humano, una compleja y única personalidad” (donde la misma distancia hacia la característica simbólica que determina mi lugar social garantiza la eficiencia de esta determinación), hasta el caso más complejo el ciberespacio jugando con nuestras múltiples identidades? La mistificación operativa en el perverso “es sólo un juego” del ciberespacio es entonces doble: no sólo son los juegos que jugamos en él más serios de lo que tendemos a suponer (no es que, al modo de una ficción, de “es sólo un juego”, un sujeto puede articular y escenificar -sadismo, “perverso”, etc. —características de su identidad simbólica que nunca sería capaz de admitir en sus contactos intersubjetivos “reales”?), sino que también cabe lo contrario, por ejemplo: el muy celebrado juego con múltiples, cambiantes personas (identidades construídas libremente) tiende a confundir (y así falsamente liberarnos de) los constreñimientos del espacio social en los cuales nuestra existencia es atrapada.

miércoles, noviembre 26, 2014

Libro de los pasajes (fragmento) - Walter Benjamin

“Para el recuerdo, el saber humano es una obra fragmentaria en un sentido especialmente conspicuo: a saber, como el montón de piezas recortadas arbitrariamente que componen un puzzle. Una época poco amiga de la meditación conserva en el puzzle la actitud de ésta. Es en particular la del alegórico. El alegórico toma por doquier, del fondo caótico que le proporciona su saber, un fragmento, lo pone junto a otro, y prueba a encajarlos: ese significado con esta imagen, o esta imagen con ese significado. El resultado nunca se puede prever, pues no hay ninguna mediación natural entre ambos...”

domingo, mayo 27, 2012

Pentecostés


No sé. Creo que me equivoqué de lengua. El fuego que me tocó no era el adecuado o no supe mantenerlo.

Ese domingo empezó todo. Estábamos todos juntos cuando de pronto se oyó un ruidajal y que nos cae así como un viento bien fuerte. Además de los que querían charlar en arameo, frigio, árabe y lorem ipsum, uno empezó a hablar con denuedo en mandarín, uno más en klingon, otro en nahuatl y hubo quien discutía en élfico. (Dicen que Judas hubiera hablado en sith, pero ya sus entrañas se habían desparramado en Acéldama.)

A dos más les entró la prisa por escribir: de ahí salió una trilogía dividida en cuatro evangelios.

Nos habíamos echado algunas copas pero no estábamos borrachos, era el Espíritu Santo, como les dijo Pedro a todos los que nos veían (lo bueno que no cantó el gallo dos o tres veces tras pronunciar su discurso).

Quedamos de vernos dentro de algunos años en la torre de Babel, y por mientras cada quien jaló pa donde lo llevó el idioma a hablar de amor y tratar de ponerlo en práctica.

En el lugar que me tocó nunca dije lo que creí decir: o no me ponían atención o yo estaba muy wey para hablar de amor, me cai. Todos se confundían, sólo dos o tres se quedaron conmigo, aunque supe que más allá de creer en la palabra tenían que hacer su vida. Mejor me vine a Real de Catorce mientras se apaga la llama que traigo en mi cabeza, a ver si puedo volver a comunicarme. Total, yo ya lo dije, y el que entendió, entendió.

domingo, enero 31, 2010

Cuando un cuerpo encuentra un cuerpo...

Esta es la canción en la que se basa el título de El guardián entre el centeno, la novela de Jerome David Salinger. Sin embargo, y como bien dice el joven escritor José Agustín, The catcher in the rye es un título intraducible, ya que implica el juego de esta canción (“When a body meets a body comin’ thru the rye": Cuando un cuerpo encuentra un cuerpo que viene por el centeno) de Robert Burns, el deseo del protagonista Holden Caulfield de lo que le gustaría ser de grande si de verdad pudiera elegir y lo que anota José Agustín en su texto publicado este sábado en el suplemento Laberinto de Milenio:

"Holden sería un catcher in the rye, variación, a fin de cuentas, de un don Quijote que salva niños en vez de rescatar doncellas, damsels in distress; un protector de la inocencia y la pureza, del paraíso terrenal, como su contemporáneo Charlie Schultz, el monero de Peanuts. Por eso Holden se ofende tanto cuando ve el grafiti fuck en las paredes de una escuela primaria. Pero `in the rye` también son los sándwiches con pan de centeno, así es que este atrapador está listo para ser comido".


Buen domingo.


viernes, julio 24, 2009

Desde Algún día en alguna parte

Dulcinea del Toboso
(Marco Denevi, Falsificaciones, Thule ediciones)

“Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas”.

jueves, febrero 12, 2009

Tomado de "El Club de los Satíricos"

Entra el “Dandy Guerrillero” a la librería de la Alianza Francesa y buscando, buscando, halla una novela en francés, la paga y se la lleva. Junto a la cajera está el jefe de la librería, y se establece el siguiente breve, pero ilustrativo diálogo:

—Se me hace conocido ese señor.
—Es Carlos Fuentes.
—Se llevó un libro en francés.
—Sí, es su próxima novela.