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lunes, abril 10, 2017

De Jesucristo Gómez - Vicente Leñero

—¿Por qué hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco? —preguntaba Jesucristo.
—¿Por qué hay gente pidiendo limosna en la entrada de la iglesia?
—¿Por qué hay cárcel en el pueblo?
—¿Por qué le damos dinero a la señora de la tienda?
—¿Por qué el señor cura es tan rico?
—¿Por qué doña Mercedes les pega a sus hijos?
—¿Por qué se muere la gente? —preguntaba Jesucristo Gómez a su madre.
Y su madre la respondía, le iba respondiendo.

—¿Por qué hay ricos y por qué hay pobres? —volvió a preguntar Jesucristo cuando José Gómez regresó del trabajo.
—Porque así es el mundo —contestó el albañil.
—Pues qué mundo tan pinche —dijo Jesucristo.

[…]

—¿Se acuerdan ustedes cuando los envié por los pueblos a trabajar solos? —siguió Jesucristo Gómez—. Los mandé sin dinero, ¿se acuerdan? Les dije que no llevaran nada para el camino ni pensaran en dónde iban a dormir o cómo conseguirían qué comer. ¿Les faltó algo entonces? 

—Nada, maestro —dijo Juan Zepeda. 
—Nos fue de maravilla —completó Justo de Santiago. 

—Pues ahora les digo que los tiempos ya no son los mismos y que no esperen respuestas de la gente. Si alguien tiene forma de conseguir dinero, consígalo; y el que no consiga nada, que venda su camisa o su chamarra para comprar un arma. Porque ahora me persiguen como a un asesino y tratarán de acabar conmigo y con ustedes.

[…]

—¿Ves cómo acaban los cabrones como tú? —siguió diciendo Mijares—. ¿Ves de qué sirvió toda tu palabrería? Tanta lucha para soliviantar al pueblo en mi contra y mira dónde estás ahora, hecho una lástima, todo jodido. ¿Y dónde está tu gente, a ver? La de borregos que te seguían ¿dónde están? Quién mueve ahora un dedo por ti, cabrón… Y lo que son las cosas, eh: el único que puede hacer algo a tu favor soy yo, mi amigo, no hay otro. A lo mejor hasta te compadezco y te salvo, ¿cómo la ves?


(El Evangelio de Lucas Gavilán)

domingo, abril 09, 2017

Domingo de ramos: una columna y un poema

Comparto aquí mi columna de esta semana en Pulso, "Postevangelistas y mercaderes" y el poema del autor polaco Czeslaw Milosz (1911- 2004)


Lecturas

Usted me preguntó qué es lo bueno de leer El Evangelio en Griego.
Yo respondo que eso es propio de nosotros mover nuestro dedo
A lo largo de las letras que perduran más que esas grabadas en la piedra,
Y que, despaciosamente pronunciando cada sílaba,
Descubrimos la verdadera dignidad de la palabra.
Compelido a ser obsequioso pensaremos esa época
No es más distante que ayer, aunque las cabezas de los Césares
En monedas sean diferentes hoy. Aún hasta esto es la misma eternidad.
Miedo y deseo son lo mismo, aceite y vino
Y pan significan lo mismo. Por tanto la misma veleidad de la multitud
Ávida de milagros como en el pasado. Todavía costumbres,
Fiestas de bodas, drogas, lamentaciones por la muerte
Solamente parecen diferir. Por consiguiente, también, por ejemplo,
Hubo muchos a quienes el texto llama
Daimonizomenoi, esto es, los endemoniados
O, si usted prefiere, lo diabólico (Lo de "los posesos" es el capricho
de un diccionario).

Convulsiones, espumarajos, rechinar de dientes
No se consideraron signos de talento.
lo diabólico no tuvo acceso a la impresión y a las pantallas,
escasamente comprometidas en artes y literatura.
Pero la Parábola Evangélica permanece con fuerza:
que el espíritu dominándolos puede entrar en puercos,
El cual, exasperado por semejante repentino choque
Entre dos naturalezas, la de ellos y la de Lucifer,
Salta dentro del agua y se ahoga (ocurre repetidamente).
Y, así, en cada página, un persistente lector
Va veinte centurias como veinte días
En un mundo que un día vendrá a su fin.

domingo, mayo 27, 2012

Pentecostés


No sé. Creo que me equivoqué de lengua. El fuego que me tocó no era el adecuado o no supe mantenerlo.

Ese domingo empezó todo. Estábamos todos juntos cuando de pronto se oyó un ruidajal y que nos cae así como un viento bien fuerte. Además de los que querían charlar en arameo, frigio, árabe y lorem ipsum, uno empezó a hablar con denuedo en mandarín, uno más en klingon, otro en nahuatl y hubo quien discutía en élfico. (Dicen que Judas hubiera hablado en sith, pero ya sus entrañas se habían desparramado en Acéldama.)

A dos más les entró la prisa por escribir: de ahí salió una trilogía dividida en cuatro evangelios.

Nos habíamos echado algunas copas pero no estábamos borrachos, era el Espíritu Santo, como les dijo Pedro a todos los que nos veían (lo bueno que no cantó el gallo dos o tres veces tras pronunciar su discurso).

Quedamos de vernos dentro de algunos años en la torre de Babel, y por mientras cada quien jaló pa donde lo llevó el idioma a hablar de amor y tratar de ponerlo en práctica.

En el lugar que me tocó nunca dije lo que creí decir: o no me ponían atención o yo estaba muy wey para hablar de amor, me cai. Todos se confundían, sólo dos o tres se quedaron conmigo, aunque supe que más allá de creer en la palabra tenían que hacer su vida. Mejor me vine a Real de Catorce mientras se apaga la llama que traigo en mi cabeza, a ver si puedo volver a comunicarme. Total, yo ya lo dije, y el que entendió, entendió.