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jueves, marzo 12, 2020

El Diván Negro en la 45 FNLUASLP

En el stand 19 de la Feria Nacional del Libro de la UASLP

Y este viernes 13, la primera presentación editorial de El Diván Negro en la FNLUASLP







viernes, octubre 27, 2017

Revista Esquizia, año 2, número 1, 2017

Presentación
J. Ramón Rodríguez

Intimidad, secreto y violencia
Daniel Gerber

Infancia fragmentada: Entre la bios y la psico política
Liora Stavchansky

C17H18F3NO
Samuel Hernández Huerta

Educación, ética y complejos-psi
Ian Parker

El lugar de Ernesto Laclau en la izquierda lacaniana
Carlos Gómez Camarena

Dos gestos del marxismo althusseriano ante el sujeto: Ruptura con la psicología y articulación con el psicoanálisis
David Pavón-Cuéllar

Retorno a Lacan
Alejandro Velázquez

¿Se puede superar el pasado? A propósito del “disciplinamiento de género” desde una perspectiva feminista descolonial y filosófica contemporánea
Fabiana Parra

El sujeto del feminismo en México
Consuelo Llanas Gámez & Cintia Martínez Velasco

Blancas, madres y heterosexuales: Los constructos femeninos hegemónicos en los Congresos de México y Paraguay
Sarah Patricia Cerna Villagra

La filosofía como técnica de sí: Los hypomnémata y las redes sociales
Roque Farrán
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lunes, abril 24, 2017

Sala 18 - Alejandra Pizarnik

Sala 18
cuando pienso en laborterapia me arrancaría los ojos en una casa en ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua,
15 o 20 horas escribiendo sin cesar, aguzada por el demonio de las analogías, tratando de configurar mi atroz materia verbal errante,
porque —oh viejo hermoso Sigmund Freud— la ciencia psicoanalíti­ca se olvidó la llave en algún lado:
abrir se abre
pero ¿cómo cerrar la herida?

El alma sufre sin tregua, sin piedad, y los malos médicos no resta­ñan la herida que supura.
El hombre está herido por una desgarradura que tal vez, o segura­mente, le ha causado la vida que nos dan.
«Cambiar la vida» (Marx)
«Cambiar el hombre» (Rimbaud)

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martes, octubre 25, 2016

Cuerpos que danzan, diálogos interdisciplinares


Mésa de diálogo sobre danza, teatro, periodismo cultural, filosofía y psicoanálisis.
CEART, Jueves 27 de octubre, 10:00 hrs., entrada libre.
Programa completo del festival de danza Jueves en Movimiento aquí.

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jueves, septiembre 15, 2016

Revista Esquizia, año 1, número 0, 2016


Esquizia. Revista de psicoanálisis, filosofía y ciencias sociales es un proyecto editorial que desde la ciudad de San Luis Potosí (México) busca crear nexos y dar apertura a otro tipo de lectura de los supuestos saberes que se instauran desde diversos lugares; así mismo, busca impulsar el diálogo entre autores de distintas nacionalidades y campos académicos. A partir del 1 de octubre de 2016 se podrá adquirir el número 0 de la revista en su versión impresa o versión digital, pero ha iniciado su camino por el diálogo al estar ya en preventa en ambas versiones.
Mayores informes con Samuel Hernández Huerta.

Este es el índice de contenido:

"La clínica del humor negro"
Cuitláhuac Moreno Romero

"Cuando Antígona conoció a Don Juan: lo trágico y lo musical en el pensamiento de Kierkegaard"
Alejandra Gudiño Aguilar

"Ontología de la mirada"
Álvaro Barrios Requena

"Una aproximación biopolítica a la Ciudad Genérica"
Roberto Sanz Bustillo

"El campo expandido de la coreopolítica. Hacia una recuperación del cuerpo"
Omar Francisco Armella Romero

"¿Qué es una operación antifilosófica? Cuatro ejemplos en la enseñanza de Lacan"
Amorhak Ornelas Vázquez & Carlos Gómez Camarena

"La sutura del nombre propio"
Antonio Chávez Toro

"J’ouis sens, la razón sexual en psicoanálisis"
Martín Krymkiewicz

"¿Escapar al psicoanálisis?"
Samuel Hernández Huerta

sábado, mayo 07, 2016

Doppelgänger (Los elixires del diablo, de E. T. A. Hoffman)

E.T.A. Hoffman y el actor Ludwig Devrient
La locura, ese estado mental que se escapa al ser humano promedio —al que algunos llaman "normal"—es un tema que atrapa, con gusto o con susto, al artista. Desde Don Quijote la exploración de lo real y lo fantasioso, su función de salvación, nos acompaña. En cada lectura nos escapamos de lo normal, y saliendo de los libros recobramos la cordura.

"Un juego de palabras es, en manos de la locura, un ardiente rizador con que ella tuerce los pensamientos", dice un personaje en Los elixires del diablo, de E.T.A. Hoffman, novela publicada en Alemania en dos partes, 1815 y 1816. Como muchas obras, en su época no tuvo eco de la crítica pero los lectores (los que cuentan, en todos los sentidos) se la apropiaron.

Es una obra precursora de la novela psicológica, de terror y redención. Medardus es un monje que cae en la tentación de tomar de una pócima que se supone elaborada por el mismo diablo y resguardada entre las reliquias de un santo, y así conoce lo mejor y lo peor: al matar por accidente a un noble toma su identidad, se enamora de Aurelia, conoce la corte, comete asesinatos. Al dar a Medardus la maldición de asumir otra identidad, de ver como su igual a a quien supuestamente mató, de contemplar al diablo con el mismo rostro que ve en los espejos, de desdoblarse, Hoffman —escritor y músico, jurista y dibujante, todo un hombre renacentista— redondea la idea del doppelgänger, el otro que camina, el narciso que intenta apoderarse de su reflejo o viceversa.

Las otras voces no son esquizofrenia. O no sólo eso. En Los elixires del diablo hay pócimas, miedos, designios divinos y diabólicos, y hasta libros como posibles causales. Y de ahí surgen desde el Mr. Hyde del Dr. Jekyll (de Robert Louis Stevenson) y el Tyler Durden de El club de la pelea hasta los personajes de películas como Psicosis, La isla siniestraLa ventana secreta, El último héroe de acción, y las dobles personalidades de tantos personajes de historietas (Batman/Bruce Wayne, Spiderman/Peter Parker.

Durante su estancia en un pueblo Medardus se encuentra con un peluquero extraño, pequeñito. Es Pietro Belcampo, del que se cuenta que se ha vuelto loco con tanta lectura. Este extravagante personaje (que en su locura resulta más cuerdo que otros), sin saber del doppelgänger de Medardus, le platica al protagonista que también tiene otra personalidad, Peter Schönfeld, que le dice:

«No seas bobo y creas que tú existes, pues en realidad yo soy tú, y soy una idea genial, y si no lo crees te derribaré con un pensamiento puntiagudo, afiladísimo".

Más adelante, en el reencuentro de estos dos personajes dobles, en un manicomio, Schönfeld se revela como una especie de Sancho Panza de Medardus, y reta así al monje:

«Tu razón es una cosa miserabilísima y no puede mantenerse derecha, se tambalea de aquí para allá como un chiquillo enclenque y debe ir en compañía de la locura que la ayudará a levantarse y sabe encontrar el verdadero camino a la patria... que es el manicomio. […] La locura se presenta en la tierra como la auténtica reina de los espíritus. La razón es sólo una perezosa virreina que nunca se preocupa por lo que sucede más allá de las fronteras del imperio, que sólo por aburrimiento hace ejercitar a los soldados en la plaza de armas, y ellos después no pueden realizar ningún disparo correcto cuando el enemigo asalta desde afuera. Pero la locura, la verdadera reina del pueblo, irrumpe estrepitosamente: ¡arre! ¡arre! A su paso hay júbilo, júbilo. Los vasallos se levantan de los asientos en que la razón los tenía atrapados y ya no quieren estar de pie, sentados o acostados como lo quiere el afectado mayordomo mayor...»

Y anticipa lo que hoy, gracias a Freud, llamamos inconsciente:

»Yo me refiero a la particular función espiritual llamada conciencia y que no es otra cosa que la maldita actividad de un condenado portalero, un recaudador de aduana, asistente del control superior, que ha abierto su infame despacho en la mollera y que a cualquier mercancia que quiere salir le dice: "¡Ja...! ¡Ja...! La exportación está prohibida... debe quedarse en el país, en el país". Las joyas más hermosas son colocadas cual indignas semillas en la tierra, y lo que crece son a lo sumo remolachas forrajeras, a las cuales la práctica extrae, prensándolas con un peso de quinientos quintales métricos, un cuarto de onza de azúcar incomible... ¡Qué bien! ¡Qué bien!»


lunes, octubre 19, 2015

Fragmentos de lo leído en estos días

“No pienso entrar en Twitter, la gente constantemente me invita a hacerlo, dicen que debería meterme, defenderme. Pero odio el medio. La calidad del discurso tuiteado. Las redes sociales son como las especies invasoras, simplemente toman el control. Las puedes fumigar, pero no servirá de nada. Es como esa tierra que hay ahí fuera. Era un precioso humedal y ahora está tomada por el hinojo y la mostaza. Si no quitas con cuidado las especies invasoras, esparcirás las semillas y agravarás el problema”.

"Es imposible desenmarañar una red. A diferencia de los laberintos unilineales y multilineales, que tienen tanto un interior como un exterior, este tipo de laberinto no tiene nada de eso. Y puede extenderse hasta el infinito.
"Hoy día tenemos el concepto de que la estructura del universo es una red. Pero la ciencia no tiene por qué temer eso pues, si una hipótesis resulta falsa, siempre hay otra para poner a prueba. (Muy adecuadamente, el lema de la Academia del Cemento, una de las primeras sociedades científicas italianas, era: “prueba y prueba otra vez”). Pero como individuos no es fácil renunciar a nuestras convicciones. Y aun si quisiéramos, no podríamos revertir nuestro curso a través del laberinto. La red es refractaria al paso del tiempo, pero nosotros no.
"Y así, el laberinto en forma de red nos revela nuestros grandes miedos, nuestras contradicciones internas y nuestra ilimitada capacidad de error. A fin de cuentas, nosotros somos nuestro propio minotauro".

"La absorción de un argumento largo, complejo, es un trabajo duro, que requiere de los estudiantes sintetizar, organizar y reaccionar a medida que escuchan. En nuestra época, cuando cualquier tarea de leer más que un mensaje de Facebook parece pesada, los estudiantes tienen poca experiencia en hacer esto. Algunas investigaciones sugieren que los estudiantes de minorías y de bajos ingresos luchan aún más. Pero si abandonamos la lectura porque los estudiantes la encuentran difícil, les hacemos un flaco favor. Por otra parte, capitulamos ante los peores rasgos de la mentalidad de servicio al cliente que del mundo de los negocios se ha filtrado en la universidad. La solución, en cambio, es enseñar a los estudiantes cómo apropiarse de todo lo que un gran curso de lecturas puede darles".

"Los escritores hablan de sus neurosis. Del incesto con sus padres. De su madre. De su vida privada. Cada escritor cuenta su caso, mientras que los analistas publican cada vez menos. Toda la literatura esta invadida por el Yo, el relato del super yo, las neurosis. Cuando leo literatura contemporánea, leo relatos de pacientes, no novelas. Nuestro mundo se ha vuelto freudiano pero al revés".
Elisabeth Roudinesco

jueves, marzo 13, 2014

Nombre y coincidencia - Carl Gustav Jung

«Nos encontramos ante una especie de dilema cuando tenemos que decidirnos sobre el fenómeno que Stekel llama la «compulsión del nombre». Lo que quiere decir con esto es que en ocasiones se producen coincidencias bastante grotescas entre el nombre de una persona y sus peculiaridades o profesión. Por ejemplo. Herr Gross (Señor Grande) padece delirio de grandeza. Herr Kleiner (Señor Pequeño) tiene complejo de inferioridad. Las hermanas Altmann se casan con hombres que tienen veinte años más que ellas. Herr Feist (Señor Robusto) es ministro de alimentación, Herr Rosstäuscher (Sr. Negociador astuto) es abogado: Her Kalberer (Sr. Calver —to calve en inglés significa parir la vaca—) es tocólogo. Herr Freud (alegría) defiende el principio del placer, Herr Adler (águila) tiene ansias de poder, Herr Jung (joven) la idea de la reencarnación, y así sucesivamente. ¿Son caprichos del azar o los efectos sugestivos del nombre, como Stekel parece sugerir, o son más bien "coincidencias significativas"? (Die Verpflichtung Des Names. Zeitschrift für Psychotherapie und medizinische Psychologie, Stuttgart, III, 1911, 110 ss.)».

(Nota al pie en Sincronicidad)

martes, octubre 16, 2012

El erotismo - Carl Gustav Jung

«El erotismo es algo sospechoso y siempre lo será, diga lo que diga cualquier futura legislación sobre el tema. Pertenece, por un lado, a la naturaleza animal originaria del hombre, la cual subsistirá mientras el hombre posea un cuerpo animal. Por otro lado, se encuentra emparentado con las formas más altas del espíritu. Pero solamente florece cuando el espíritu y el instinto se encuentran en verdadera armonía. Si carece de uno u otro aspecto, entonces se produce un daño o, por lo menos, una unilateralidad sin equilibrio que se desliza fácilmente hacia lo patológico.

»Demasiada animalidad desfigura al hombre cultural, demasiada cultura crea animales enfermos. Este dilema revela toda la inseguridad que implica el erotismo para las personas. El erotismo es sustancialmente una superpotencia que, al igual que la naturaleza, se deja dominar y utilizar como si fuese impotente. Pero el triunfo sobre la naturaleza es algo que se paga caro. La naturaleza no precisa de declaraciones de principios, sino que se satisface con tolerancia y la medida justa.

»"Eros es un gran demonio", le dice la sabia Diotima a Sócrates. Uno jamás se libera totalmente de él, y si lo hace es para su propio perjuicio. No representa toda nuestra naturaleza, pero sí al menos uno de sus aspectos centrales».