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lunes, enero 17, 2022

Intervalo doloroso - Fernando Pessoa

Todo me cansa, hasta lo que no me cansa. Mí alegría es tan dolorosa como mi dolor.

Ojalá fuese un niño que echa barcos de papel en el estanque de una quinta con un dosel-rústico de entrelazamientos de emparrado que pone ajedreces de luz y sombra verde en los reflejos sombríos de la poca agua.

Entre mí y la vida hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.

¿Raciocinar mi tristeza? ¿Para qué, si el raciocinio es un esfuerzo? Y quien es triste no puede esforzarse.

Ni siquiera abdico de esos gestos triviales de la vida de los que tanto querría abdicar. Abdicar es un esfuerzo, y yo no poseo el del alma con que esforzarme.

¡Cuántas veces me aflige el no ser el accionador de aquel coche, el conductor de aquel tren! ¡Cualquier trivial Otro supuesto, cuya vida, por no ser mía, deliciosamente se me penetra de yo quererla y se me empostiza ajena!

Yo no tendría el horror a la vida como a una Cosa. La noción de la vida como un Todo no me agobiaría los hombros del pensamiento.

Mis sueños son un refugio estúpido, como un paraguas contra un rayo.

Soy tan inerte, tan pobrecillo, tan falto de gestos y de actos. Por más que por mí me embreñe, todos los atajos de mi sueño van a dar en los claros de la angustia.

Incluso yo, el que sueña tanto, tengo intervalos en que el sueño huye de mí. Entonces, las cosas se me aparecen claras. Se desvanece la niebla de que me rodeo. Y todas las aristas visibles hieren a la carne de mi alma. Todas las durezas miradas me lastiman lo que en mí las sabe durezas. Todos los pesos visibles de objetos me pesan por dentro del alma.

Mi vida es como si me golpeasen con ella. 

sábado, mayo 04, 2019

Canción del insomne - Andrés Neuman

Todo se vuelve oscuro
y es mentira la luz que nadie ve.
Nos deslumbran, nos ciegan.
Un café.
Es lo que necesito.
No es la sed.
Podré tocar la noche
y no temer su beso de una vez.
Que acudan otros héroes a los sueños:
yo prefiero quemar la lucidez
mientras duren mis párpados. Café.

El insomnio del artista (Mauricio Vides Almonacid, 2016)

miércoles, marzo 20, 2019

El olvido pequeño - Julio Cortázar

Ningún juego te hará olvidar: tu alma es una máquina fría, un lúcido registro.
Nunca olvidarás nada en un torbellino que arrase lo grande y lo pequeño para tirarte a otro presente.

Dormir, el olvido pequeño.

Una lenta ceremonia incomprensible nos había acercado en la noche desde nuestras infinitas distancias.

No me dormiré, no me dormiré en toda la noche, veré la primera raya del alba en esa ventana de tantos insomnios, sabré que nada ha cambiado.

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En Modelo para armar

lunes, marzo 19, 2018

Sueños y escritura - Rodrigo Fresán

«Todos somos más o menos iguales en los sueños, aunque seamos todos diferentes en cuanto a lo que soñamos, ¿no? Pero la diferencia reside básicamente en lo que hace el escritor cuando se despierta con eso que soñó. La mayoría de la gente o lo cuenta en el bar o lo anota en un librito o lo cuenta al psicoanalista. Los sueños no tienen mucha más potencia que un chiste. Cuando cuentas un chiste, dices mira lo que me pasó, aunque no te haya pasado nada. Hay obras famosas de la literatura que surgen directamente a partir de sueños. El asunto del doctor Jekyll y mister Hyde es un caso que Stevenson lo sueña...


»Estoy escribiendo la tercera parte pero ya muy sobreseguro, porque ya muchas cosas que me parecía que no cabían en La parte soñada van directamente a la tercera parte ya. Y de hecho, una vez armada la estructura, y pensados los títulos, me gustaba mucho esta idea de pensar y utilizar los tres motores básicos que uno tiene a la hora de narrar, que son la invención, el sueño y el recuerdo. Ver cómo funcionaban. De hecho, si bien todos los libros están escritos en español, a mí me gusta pensar que cada uno va a estar escrito en un idioma diferente, que van a pertenecer a cómo se te ocurren las cosas, cómo sueñas las cosas o cómo recuerdas las cosas. Pero un recuerdo a veces puede ser un invento y un sueño también. O sea, que están bastante implicadas e imbricadas las tres facetas...»


- - - - - 
De una entrevista publicada en Diario Córdoba.

jueves, noviembre 23, 2017

Abierta día y noche...

"Es fácil y sencillo bajar a las profundidades del Averno, pues la tenebrosa
puerta del sepulcro está abierta día y noche; sin embargo, el regreso hacia arriba, a
la clara atmósfera del cielo, pasa por un sendero duro y doloroso..."

Virgilio: Eneida, VI. 126-129


* * *


"Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor; 
por mí se va hacia la raza condenada; la justicia animó a mi sublime arquitecto; 
me hizo la divina potestad, la suprema sabiduria y el primer amor. 
Antes que yo no hubo nada creado, a excepción de lo eterno, y yo duro eternamente. 
¡Oh, vosotros, los que entráis, abandonad toda esperanza!..."

Dante: La Comedia, El infierno, Canto Tercero


* * *


Viene a cantar (si canta) a nuestra puerta,
a todas las puertas. Aquí se queda,
aquí planta su casa y paga su condena
porque nosotros somos el Infierno.

Eugenio Montejo: Orfeo

miércoles, noviembre 01, 2017

Insomnios... - Franz Kafka

Me aislaré de todos hasta la inconsciencia. Me enemistaré con todos, no hablaré con nadie.
(Diarios).

6 de julio. Una y otra vez el mismo pensamiento, la ansiedad, el miedo. Pero más tranquilo que en otras ocasiones, como si se estuviera preparando un gran progreso, cuyo temblor lejano ya siento. He dicho demasiado.
(Diarios).

Incapaz de vivir, de hablar con seres humanos. Completo ensimismamiento, un pensar exclusivamente en mí mismo. Apático, falto de ideas, angustiado. No tengo nada que decir, nunca, a nadie.
(Diarios).

Probablemente notarás que no duermo desde hace unas noches. Es simplemente el «miedo».
(A Milena).

Insomnio. Ya la tercera noche seguida. Me duermo con facilidad, pero despierto transcurrida una hora, como si hubiera introducido mi cabeza en el agujero erróneo. Estoy completamente despierto…, ante mí está de nuevo el trabajo de dormirme y me siento rechazado por el sueño.
(A Milena)

No me he redimido con la escritura. He muerto durante toda mi vida y ahora moriré realmente. Mi vida fue más dulce que la de otros, tanto más horrible será mi muerte.
(A Max Brod).

El escritor que hay en mí morirá, naturalmente, enseguida, pues una figura semejante carece de suelo, de consistencia, no es ni siquiera de polvo; sólo es posible en la vida terrenal más absurda, sólo es una construcción de la sensualidad. Éste es el escritor. Yo mismo, sin embargo, no puedo seguir viviendo, puesto que no he vivido. He permanecido siempre barro, no he logrado que la chispa se convirtiese en fuego, sólo la he utilizado para iluminar al cadáver. Será un entierro peculiar: el escritor, algo, por consiguiente, inconsistente, entregará al viejo cadáver, al cadáver de siempre, a la tumba.
(A Max Brod).

viernes, enero 13, 2017

Viernes 13

Escribo estas líneas a las tres de la mañana del viernes 13. Quiero dormir pero me sobran pensamientos y cafeína. Y palpitaciones. Leo aquí y allá noticias (pésimos pretextos, ataques, notas que parecen pagadas), y algunas nuevas anotaciones en blogs literarios. Escribo que me extraño. Quisiera recordar más y extrañar menos. Menos mal que no soy triscaidecafóbico. ¿Dónde estaba otros viernes 13? La asignación arbitraria de números a los días y la misma existencia de los días no es fiable. Mido el tiempo desde que no la abrazo. Desde el lunes son muchos días.

"Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto, sino de cómo lo he visto", escribió Anton Chejov. Y creo que, si no todo, he visto mucho. Y quiero escribirlo, a pesar de mi cerebro que no retiene tantos detalles. A ratos creo que merezco todos los epítetos que me han endilgado quienes me imaginan. Eso somos, seres imaginarios tras el fin del mundo. Parece que el mundo se acaba. Por lo menos para mí. Pero quiero escribir, bucear en lo poco que queda. Y es que adentro de mí hay sensaciones que nadie parece comprender —ni con quien he hablado más de mí (de lo que pienso y siento) parece entenderlo—, quizá hacen bien. Ni yo sé por qué reacciono, digo, siento, digo, hago, digo, digo. Escribir es un poco como hablar solo, y en voz alta. Quizá alguien te escuche y hasta te responda.

"La realidad es una mera ilusión, aunque una muy persistente", dijo Einstein. La realidad es el abrazo, ese que nos dimos al despedirnos. Lo demás han sido horas insignificantes, olvidables.

jueves, enero 12, 2017

viernes, julio 08, 2016

Café

Se me cayó el café en el papel a las tres de la mañana. Creo que ya estaba medio dormido, o fuera de mí, o dormido. Según yo estaba escribiendo. No sé. En fin, miré el papel y me gustaron las manchas: otro alfabeto. Metí el pincel en la taza y continué escribiendo. Tinta, café, sangre... Todos somos humores, hacia adentro y hacia afuera, somos flujos. La taza (mi "tacita", de la que tantas bromas se han hecho) es parte de la escritura, siempre lo ha sido.




jueves, septiembre 24, 2015

Schlaflosigkeit

Apunte tomado al natural del genial Julio Ruelas 
durante uno de esos Schlaflosigkeit que nos hermanan.

viernes, enero 02, 2015

Autopsia

En busca de esos porqués que tanto angustiaban a su amada, hoy él se hizo una autopsia, cuando se dio cuenta de que ya tenía un par de días muerto. Con un cutter tiró el primer trazo, del cuello al pubis. La piel se abrió y la línea se tornó roja. Sin prisa se desentrañó, o eso intentaba: hurgó en sus brazos, en su torso, y no encontró palabras pero sí cientos de porqués, miles, que no se estaban quietos, fluyendo sin cesar de la cabeza al corazón, de los ojos al pene, de sus oídos a las manos. Quiso aprovechar su rigor mortis para disecarse y no supo cómo, todo le temblaba. Ya cansado, en medio del persistente insomnio, ese que no lo había dejado ver su muerte, decidió clavarse un alfiler en el pecho y aceptar que sólo era parte de una colección.

lunes, noviembre 10, 2014

He pasado toda la noche sin dormir - Fernando Pessoa

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.

Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.

Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,

y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.

Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.

No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.

Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
para no tener que dejarla luego.

No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
pensar en ella.

Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

sábado, agosto 23, 2014

No es lo mismo

—Te amo —dijo el principito…
—Yo también te quiero —dijo la rosa.
—No es lo mismo —respondió él—. Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.

domingo, julio 13, 2014

El insomnio - Antonio Muñoz Molina

«En algunos viajes se sobrelleva el insomnio como una maleta muy pesada; esa maleta que se ha subido y bajado por escaleras, que se ha recogido de cintas transportadoras, que se ha ido volviendo una roma compañía, que se ha levantado con dificultad para depositarla en el portaequipajes de un taxi. De una noche a otra, el insomnio se ha ido agravando, se ha adaptado a los sucesivos tamaños mezquinos de las habitaciones de hotel, se ha dejado adivinar en la perspectiva de un corredor vacío y en el dibujo de la moqueta. Al abrir la puerta con la llave magnética, en la primera ojeada a la cama y a la luz recién encendida en las mesas de noche, el insomnio es otro huésped fantasma que se ha adelantado para ocupar su sitio. El insomnio es una criatura de las habitaciones de hotel como el pulpo gigante lo es de las profundidades submarinas. La presencia exagerada del televisor enfrente de la cama ya anuncia las deshoras inevitables frente a la pantalla encendida. Las cortinas en la ventana están de antemano ligeramente separadas para permitir el paso de la primera claridad del día que advertirán los ojos extenuados de permanecer abiertos...

Hay que encender la luz de nuevo. Hay que mirar la hora. Hay que elegir entre quedarse en la oscuridad con los ojos muy abiertos o apretando los párpados y capitular del todo al insomnio. En el extremo del cansancio es posible alcanzar una serenidad resignada, y entonces la privación del sueño se convierte en una conquista: horas por delante de un silencio muy limpio, en las que será posible leer sin ninguna interrupción, oyendo si acaso, cuando se acerque el amanecer, un canto solitario de mirlo. El purgatorio del no dormir se transmuta sin esfuerzo en un paraíso de lectura...

martes, abril 22, 2014

Cesare Lombroso: sueño, locura, arte

"El propio arte puede producir y fomentar el desarrollo de las enfermedades mentales. Vasari habla de un tal Spinelli, pintor aretino que, cuando estudiaba cómo pintar la deformidad de Lucifer, éste se le apareció en un sueño y le reprendió por haberlo hecho tan feo. Esa imagen quedó grabada en el pintor durante años y estuvo a punto de morir. Verga relata otro caso de un pintor que se ejercitaba en el trazo de líneas serpentinas; poco a poco comenzó a soñar con ellas día y noche hasta que se convirtieron en verdaderas serpientes y llegó a intentar ahogarse a causa de las pesadillas que le producían estas imágenes (Verga, Lazzaretti, Milán, 1880).
"En algunos casos ni siquiera influye la fantasía, sino una especie de automatismo, que cobra más fuerza cuando todas las demás actividades psíquicas van desapareciendo, como en los niños que emborronan más los dibujos que los adultos, siguiendo un verdadero movimiento automático.
"Podría ser que el estudio de estas características del arte de los locos, más allá de manifestar una nueva faceta de estos misteriosos enfermos, beneficiase a la estética o, al menos, a la crítica de arte, permitiendo comprender que la predilección exagerada por los símbolos, los detalles lo más exactos posibles y la complejidad de las escrituras, la preponderancia exagerada de un cierto color (y todos sabemos cómo le va ahora a uno de nuestros pintores geniales que peca de esto, y mucho), la indecente lascivia y el propio exceso de originalidad forman parte de la patología del arte."
Completo por acá.

viernes, marzo 07, 2014

Escribir

Quizá debí ser relojero. Aprender cómo encajan los engranes entre sí, ya que así son las palabras. Dar coherencia en el tiempo, hacer que signifiquen tiempo y más, algo que habite el tiempo. Se mide y se oye. Se articula. El ojo importa tanto como el oído. De la prisa del conejo a la poca importancia que le damos al estar junto a, juntos. Tic-tac, tic-tac. No ha pasado ni un minuto desde que empecé a escribir. No se trata de qué es lo que sucede en ese lapso, sino en que debe estar coordinado, exacto, imperturbable en su camino, de manecilla a manecilla, de una a dos. Tic-tac, tic-tac. Ancora, ancla que hace vibrar. Oscilo. Cada uno en su papel, en su ajuste de tiempo. Cómo surge la fuerza de un toque, de una pieza que se va desenredando poco a poco. Tic-tac, tic-tac. Pero al escribir siempre me adelanto, sobran algunos segundos, un minuto extra, no veo la hora. Tic-tac, tic-tac. Palabras como engranes, latidos. Sé que tu nombre es la pieza central, la que da cuerda, pero no sé calcular bien la fuerza que imprime a verbos y adverbios. Qué predicado.

viernes, agosto 09, 2013

Cangrejos

Incertidumbre, iremos lejos
y alegres, sin volver jamás,
Así como van los cangrejos;
De para atrás... de para atrás...
"El cangrejo", Guillaume Apollinaire


Envidio a los cangrejos, que no piensan en su inmortalidad como yo en mi muerte. Yo me quedo noches en vela a veces apagada, ideando. Quiero escribir, aunque no escriture. Soñar no cuesta nada, pero dormirse a veces sí: el insomnio es una figura retórica. Los envidio. Ellos, felices crustaceos decápodos, van muy con su caparazón por el mundo. Hacen concha. No miran atrás; simplemente se agachan y se van de lado, querido amigo.

lunes, junio 11, 2012

(apostilla sabiniana al post anterior)

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.

- - - - - - -
("Tu nombre", Jaime Sabines)

miércoles, junio 06, 2012

insomnio

Extraños buitres negros describían sus círculos
en el cielo incendiado de tu agitada mente
bajo el sol obsesivo de un solo pensamiento.

No hay remedio: la marea está crecida. Y todo parece arder.
Demasiado calor, como para despellejar la noche.
Los sesos ya hirvieron. Sólo queda refugiarme en tus fotografías 
e imaginar congelarme ahí, 
en tu mirada congelada por la cámara.

Pero igual quema: me derrites.

viernes, febrero 26, 2010

Al otro lado - Eduardo García

Te digo que esta vez lo digo en serio.
No consigo dormir, me asusta el tiempo
que tengo que pasar sin ver tu risa
liviana apoderarse de la casa.
Noche tras noche vienes y me dejas
más sólo que la luna. Ese recuerdo
me basta para hacer un melodrama
del día que me espera, sin un beso
que llevarme a la boca. Mi mujer
no sospecha de ti; sólo pregunta
de dónde ese aire huérfano, esa leve
sonrisa que me vuelve transparente
me llegan
                        y hacia dónde me conducen.
Ya no voy a fingir. Hoy es el día.
Esta noche nos vemos para siempre.
Cruzaré en un descuido la pantalla.
Me quedaré contigo al otro lado.