Mostrando las entradas con la etiqueta laberintos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta laberintos. Mostrar todas las entradas

lunes, abril 17, 2023

Permiso para lavarme - Roque Dalton


Nunca entendí lo que es un laberinto
hasta que cara a cara con mi mismo
perfil hurgara en el espejo matutino
con que me lavo el polvo y me preciso.
Porque así somos más de lo que fuimos
a la orilla del sol alado y fino:
de sangre reja y muro bien vestidos
de moho y vaho y rata amados hijos.

martes, febrero 28, 2023

Cuando me paro a contemplar mi estado - Lope de Vega

Cuando me paro a contemplar mi estado,
y a ver los pasos por donde he venido,
me espanto de que un hombre tan perdido
a conocer su error haya llegado.

Cuando miro los años que he pasado,
la divina razón puesta en olvido,
conozco que piedad del cielo ha sido
no haberme en tanto mal precipitado.

Entré por laberinto tan extraño,
fiando al débil hilo de la vida
el tarde conocido desengaño;

mas de tu luz mi escuridad vencida,
el monstro muerto de mi ciego engaño,
vuelve a la patria, la razón perdida.

martes, junio 29, 2021

Un favorable azar (JLB)

«No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma...»

El jardín de los senderos que se bifurcan, Jorge Luis Borges

martes, octubre 06, 2020

El universo se investiga a sí mismo - Roberto Juarroz

 El universo se investiga a sí mismo.

Y la vida es la forma

que emplea el universo

para su investigación.

La flecha se da vuelta

y se clava en sí misma.

Y el hombre es la punta de la flecha.

El hombre se clava en el hombre,

pero el blanco de la flecha no es el hombre.

Un laberinto

sólo se encuentra

en otro laberinto.




martes, marzo 17, 2020

Cuarentena

Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
Jaime Sabines



Era cuestión de días. Todo se ha pospuesto por quienes pueden o podemos. Algunas actividades se han cancelado, otras ya se verá. Muchos calendarios y agendas se han quedado en blanco. Posponer es, sí, un privilegio. No lo tienen personas en situación de calle, gente que trabaja por su cuenta, los hoy llamados «operarios», los antes llamados «cerillos» de supermercado, taqueros, vendedores, repartidores, choferes, trabajadores del servicio público, comerciantes formales e informales que dependen de lo que consigan cada día. En el símil bíblico, parece que se alargarán los días en el desierto para meditar o ser tentados. Parece que habrá pasión, mas no crucifixión. Hay que ver cómo se da y se aplica la alerta sanitaria en las colonias, en los pueblos. 

De mi parte, tomo otro receso en mi laberinto de distancias plenas de ecos, no sin antes invitar a quien lea estas líneas a que lea Fuera de mí, eufemismos para ciertas locuras. Aquí al lado están los datos de El Diván Negro. También, en unos días, vienen algunos textos extra para Pulso.

Reitero la invitación a escribir sobre este y otros apocalipsis. Y a compartir esos textos.

Habitar la soledad, conocerse a uno mismo, es un arte. Cuestión de ego, de yo y ello, de karma. La paz mental no se logra de un día para otro, como todo amor es cuestión de tiempo y constancia. Si podemos, son horas de habitarnos cada uno, de comprendernos y perdonarnos, de recuperar a golpe de latidos las distancias físicas. Higiene también en nuestra mente, con el mismo cuidado con que debemos lavarnos las manos. 

Si alguien sonríe o nos piensa no todo está perdido. 

En mi laberinto no suelo hablar. Buenas vibras. Nos leemos pronto, espero. 

lunes, diciembre 14, 2015

Un laberinto oscuro - Sabato

(Fragmento de El túnel)

—¡Le digo que la necesito! ¿Me entiende?
—Siempre mirando el árbol, musitó:
—¿Para qué?

No respondí en el instante. Dejé su brazo y quedé pensativo. ¿Para qué, en efecto? Hasta ese momento no me había hecho con claridad la pregunta y más bien había obedecido a una especie de instinto. Con una ramita comencé a trazar dibujos geométricos en la tierra.

—No sé —murmuré al cabo de un buen rato—. Todavía no lo sé.

Reflexionaba intensamente y con la ramita complicaba cada vez más los dibujos.

—Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas. No, no es eso...

Me sentía bastante tonto, de ninguna manera era esa mi forma de ser. Hice un gran esfuerzo mental, ¿acaso yo no razonaba? Por el contrario, mi cerebro estaba constantemente razonando como una máquina de calcular; por ejemplo, en esta misma historia ¿no me había pasado meses razonando y barajando hipótesis y clasificándolas? Y, en cierto modo, ¿no había encontrado a María al fin, gracias a mi capacidad lógica? Sentí que estaba cerca de la verdad, muy cerca, y tuve miedo de perderla: hice un enorme esfuerzo.

Grité:

—¡No es que no sepa razonar! Al contrario, razono siempre. Pero imagine usted un capitán que en cada instante fija matemáticamente su posición y sigue su ruta hacia el objetivo con un rigor implacable. Pero que no sabe por qué va hacia ese objetivo, ¿entiende?

lunes, octubre 19, 2015

Fragmentos de lo leído en estos días

“No pienso entrar en Twitter, la gente constantemente me invita a hacerlo, dicen que debería meterme, defenderme. Pero odio el medio. La calidad del discurso tuiteado. Las redes sociales son como las especies invasoras, simplemente toman el control. Las puedes fumigar, pero no servirá de nada. Es como esa tierra que hay ahí fuera. Era un precioso humedal y ahora está tomada por el hinojo y la mostaza. Si no quitas con cuidado las especies invasoras, esparcirás las semillas y agravarás el problema”.

"Es imposible desenmarañar una red. A diferencia de los laberintos unilineales y multilineales, que tienen tanto un interior como un exterior, este tipo de laberinto no tiene nada de eso. Y puede extenderse hasta el infinito.
"Hoy día tenemos el concepto de que la estructura del universo es una red. Pero la ciencia no tiene por qué temer eso pues, si una hipótesis resulta falsa, siempre hay otra para poner a prueba. (Muy adecuadamente, el lema de la Academia del Cemento, una de las primeras sociedades científicas italianas, era: “prueba y prueba otra vez”). Pero como individuos no es fácil renunciar a nuestras convicciones. Y aun si quisiéramos, no podríamos revertir nuestro curso a través del laberinto. La red es refractaria al paso del tiempo, pero nosotros no.
"Y así, el laberinto en forma de red nos revela nuestros grandes miedos, nuestras contradicciones internas y nuestra ilimitada capacidad de error. A fin de cuentas, nosotros somos nuestro propio minotauro".

"La absorción de un argumento largo, complejo, es un trabajo duro, que requiere de los estudiantes sintetizar, organizar y reaccionar a medida que escuchan. En nuestra época, cuando cualquier tarea de leer más que un mensaje de Facebook parece pesada, los estudiantes tienen poca experiencia en hacer esto. Algunas investigaciones sugieren que los estudiantes de minorías y de bajos ingresos luchan aún más. Pero si abandonamos la lectura porque los estudiantes la encuentran difícil, les hacemos un flaco favor. Por otra parte, capitulamos ante los peores rasgos de la mentalidad de servicio al cliente que del mundo de los negocios se ha filtrado en la universidad. La solución, en cambio, es enseñar a los estudiantes cómo apropiarse de todo lo que un gran curso de lecturas puede darles".

"Los escritores hablan de sus neurosis. Del incesto con sus padres. De su madre. De su vida privada. Cada escritor cuenta su caso, mientras que los analistas publican cada vez menos. Toda la literatura esta invadida por el Yo, el relato del super yo, las neurosis. Cuando leo literatura contemporánea, leo relatos de pacientes, no novelas. Nuestro mundo se ha vuelto freudiano pero al revés".
Elisabeth Roudinesco

domingo, junio 28, 2015

Lo mejor es enemigo de lo bueno - León Bloy

«En esta ocasión, lo confieso, mi título me abruma y de muy buena gana abandonaría el pulpito. Exégesis significa precisamente explicación, y aquí tenemos un monstruo de lugar común que viene a mi encuentro por la carretera de Tebas. Sin duda nunca le fue propuesto a ningún Edipo enigma más difícil.

Veámoslo sin embargo.

Si lo mejor es enemigo de lo bueno, es preciso necesariamente que lo bueno sea enemigo de lo mejor, pues las abstracciones filosóficas, como la humildad, no conocen la excepción. Un hombre puede responder al odio con el amor, una idea jamás, y cuanto más excelente es esa idea, más recalcitrante es.

Se afirma, por tanto, implícitamente, que lo bueno siente horror por lo mejor, y que un odio feroz los enfrenta. Una eterna lucha a muerte. Pero entonces, ¿qué es lo bueno y qué es lo mejor, y cuál fue el origen de su conflicto? ¿Qué pretende de nosotros este maniqueísmo gramatical?

¿Es bueno, por ejemplo, ser tonto, y mejor ser un genio? Cuando decimos que Dios ha hecho siempre lo mejor, ¿debemos entender que no ha hecho nada bueno? ¿En qué caverna metafísica se han declarado la guerra ese comparativo y ese positivo? Es como para volverse loco.

Me tomo la cabeza entre las manos y me digo a mí mismo tiernamente: "¡Veamos!, ¡inténtalo una vez más, mi querido amigo, mi tesoro, mi conejito azul! Un poco de calma, y tal vez encontremos el hilo. Hemos dicho o hemos oído que lo mejor es enemigo de lo bueno, ¿no es así? Ahora bien, ¿qué es lo enemigo del bien, sino el mal? Por tanto, lo mejor y el mal son idénticos. Aquí hay ya un poco de luz, parece…"

Sí, pero si lo mejor es realmente el mal, vamos a estar obligados a reconocer que el bien, a su vez, es también el mal de una manera irrefutable, puesto que todos los hombres confiesan que es mejor que el mal, que es lo mejor, y que, por consiguiente, es mejor que lo mejor, que sería entonces lo peor (!!!???).

¡Mierda! Ariadna me abandona y oigo mugir al Minotauro.

jueves, marzo 20, 2014

Biografía de una noche cualquiera - Eduardo Chirinos

Reviens-moi fanlôme de mes nuits,

revois-moi que je me trouve

César Moro


Atravesar un pasadizo a oscuras,
palpar la tibia humedad de sus paredes, su babosa suavidad
de recto laberinto. Hacia el fondo una luz Gritas
pero nadie escucha tu grito. Tiemblas,
pero nadie siente tu temblor. Tienes miedo.
Tú que nunca lo tuviste, ahora tienes miedo.
Has tropezado a ciegas con obstáculos, has encendido inútiles
antorchas, has maldecido y orado y vuelto a maldecir.
Tus dedos se aferran al hilo conductor. Ese hilo
es una larga vena en la que corre tu sangre;
estás atado al punió de partida,
pero algo más fuerte te impide volver.

('¡Ariadna!, tú que ideaste este ardid, dime ahora cómo salgo
de este laberinto, dime
cómo he de palpar estas paredes sin rasgarme las manos,
cómo es que hay un afuera que me atrae como al suicida el
vacío. Ariadna, tú que alimentaste amargamente mis deseos, tú
que me creaste para concebir contigo, dime
qué horrenda verdad se oculta bajo esta ciega luz. qué palabras
moverán las columnas de este palacio derruido, que voz
arrullará mi sueño cuando retorne al sueño.
No dejes, Ariadna, que se corte el hilo que me ata a tu vientre,
no permitas
que el negro dolor se apodere de tu cuerpo y me destruya.')
Ya es de noche.
El viento mueve con furia las copas de los árboles, escuchas
sonidos inútiles y un breve jadeo índica que todo está bien,
no tienes de qué preocuparte.

jueves, septiembre 03, 2009

las estancias de Asterión

basta una dosis tímida de alcohol
—o de distracción—
para que cualquier edificio
provisto de escaleras
y corredores resulte un laberinto.
JLB

Con el sugerente título "No me sigas, estoy perdido", El País informa de El laberinto. Historia y mito, un libro recién publicado, del arqueólogo Marcos Méndez Filesi, un "hilo de Ariadna […] para no perderse por los mejores laberintos del planeta". Se dice que "atendiendo al tipo de recorrido, el autor del libro distingue dos tipos: los clásicos, con una única vía sin encrucijadas que es necesario recorrer en su totalidad para llegar al centro, y los mazes o perdederos, con múltiples caminos alternativos que pueden conducir al exterior o a un callejón sin salida".

Click aquí para ir allá.