Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos
conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer
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jueves, mayo 07, 2020
domingo, marzo 01, 2020
viernes, abril 07, 2017
Día Mundial de la Salud 2017: depresión
"La depresión afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales y de todos los países. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede provocar el suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad" (OMS).
"En México una de cada tres personas presenta un desorden psiquiátrico a lo largo de su vida" (Sin Embargo).
"En México, el Inegi ha documentado que 34.85 millones de personas se han sentido deprimidas. De esa cantidad, 14.48 millones son hombres y 20.37 millones corresponde a las mujeres. De los enfermos con depresión en nuestro país, sólo la décima parte recibe tratamiento y sólo apenas el uno por ciento se atiende con un médico especialista" (Cultura Colectiva).
Canción
"En México, el Inegi ha documentado que 34.85 millones de personas se han sentido deprimidas. De esa cantidad, 14.48 millones son hombres y 20.37 millones corresponde a las mujeres. De los enfermos con depresión en nuestro país, sólo la décima parte recibe tratamiento y sólo apenas el uno por ciento se atiende con un médico especialista" (Cultura Colectiva).
Canción
Samuel Beckett
Vejez es cuando a un hombre
arrimado al fuego de la chimenea
temblando a causa de las brujas
para poner el cazo sobre el lecho
y traerle su ponche
viene ella en las cenizas
quien amada no pudo ser vencida
o vencida no amada
o alguna otra aflicción
viene con las cenizas
como en esa luz vieja
el rostro en las cenizas
aquella vieja luz de las estrellas
en la tierra otra vez.
corazón, qué oquedad,
y dentro cuánta suciedad
dormir hasta la muerte
nos cura siempre
ven a aliviar
esta vida este mal
¿La esperanza?, un bribón, el más grande embustero,
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis.
Pide al todo-lo-cura, al todo-lo-consuela pensamiento
solaz y salvación para el dolor que os donó con esfuerzo
Vejez es cuando a un hombre
arrimado al fuego de la chimenea
temblando a causa de las brujas
para poner el cazo sobre el lecho
y traerle su ponche
viene ella en las cenizas
quien amada no pudo ser vencida
o vencida no amada
o alguna otra aflicción
viene con las cenizas
como en esa luz vieja
el rostro en las cenizas
aquella vieja luz de las estrellas
en la tierra otra vez.
corazón, qué oquedad,
y dentro cuánta suciedad
dormir hasta la muerte
nos cura siempre
ven a aliviar
esta vida este mal
¿La esperanza?, un bribón, el más grande embustero,
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis.
Pide al todo-lo-cura, al todo-lo-consuela pensamiento
solaz y salvación para el dolor que os donó con esfuerzo
domingo, diciembre 20, 2015
Hospitales
Voy hacia lo que menos conocí en mi vida: voy hacia mi cuerpo.
(Héctor Viel Temperley, Hospital Británico, 1984)
¿Quién quiere escribir en un hospital? Tanto tiempo y sin embargo tan pocas ganas. El cuerpo que nos sostiene (y ama y goza y lo que somos) hoy no responde. Las palabras se agolpan en los sueños. Las ansias de dormir inmovilizan. El goteo de la venoclisis arrulla. En otra cama un "Ay, Dios mío" se vuelve un gemido, una forma de respirar. Mejor, de exhalar. Y uno calla, mira al techo y cede a la nostalgia.
—¿En qué piensas?
—Muchas cosas.
En las áreas de urgencias del ISSSTE y del IMSS hay un sistema de semáforo: rojo para atender de inmediato, por riesgo de muerte; amarillo, en minutos, verde si no hay riesgo. Diferencia entre emergencias "reales" y emergencias "sentidas". El riesgo es ¿quién diagnostica? Pueden pasar horas si el médico se equivoca y manda en verde a alguien (72 años, con vómito constante, debilidad y palidez notorias) o si, como en el caso de otro paciente, se traspapela su solicitud de entrada.
¿Cómo me llamo? ¿Qué hora es? ¿Desde cuándo estoy aquí? ¿Quién está afuera?
¿Quién nos acompaña en el lecho? ¿Quién quisiéramos que nos acompañe?
En estos días, con sus tres noches, largas, frías, nadie ha sabido dar información. Demasiadas contradicciones. Los doctores están muy ocupados, intenta justificar un guardia. Un médico desdice al anterior en dietas y medicinas, en información a medias. El personal, sí, hace lo que puede, pero a veces ni siquiera alcanzan los desayunos y los parientes tienen que ir a comprar algo para su paciente.
Gritos, sangre, dolor, mucho dolor. Enfermos posiblemente contagiosos junto a otros heridos, o mujeres parturientas.
Sí, muchos no queremos ir al doctor, lo dejamos para cuando ya no aguantamos el dolor. Y mucho es por esta espera, esta incertidumbre, estos diagnósticos.
Hospital viene de hospitalidad, y a veces no se cumple. Equivale a miedo.
—¿En qué piensas?
—Muchas cosas.
En las áreas de urgencias del ISSSTE y del IMSS hay un sistema de semáforo: rojo para atender de inmediato, por riesgo de muerte; amarillo, en minutos, verde si no hay riesgo. Diferencia entre emergencias "reales" y emergencias "sentidas". El riesgo es ¿quién diagnostica? Pueden pasar horas si el médico se equivoca y manda en verde a alguien (72 años, con vómito constante, debilidad y palidez notorias) o si, como en el caso de otro paciente, se traspapela su solicitud de entrada.
¿Cómo me llamo? ¿Qué hora es? ¿Desde cuándo estoy aquí? ¿Quién está afuera?
¿Quién nos acompaña en el lecho? ¿Quién quisiéramos que nos acompañe?
En estos días, con sus tres noches, largas, frías, nadie ha sabido dar información. Demasiadas contradicciones. Los doctores están muy ocupados, intenta justificar un guardia. Un médico desdice al anterior en dietas y medicinas, en información a medias. El personal, sí, hace lo que puede, pero a veces ni siquiera alcanzan los desayunos y los parientes tienen que ir a comprar algo para su paciente.
Gritos, sangre, dolor, mucho dolor. Enfermos posiblemente contagiosos junto a otros heridos, o mujeres parturientas.
Sí, muchos no queremos ir al doctor, lo dejamos para cuando ya no aguantamos el dolor. Y mucho es por esta espera, esta incertidumbre, estos diagnósticos.
Hospital viene de hospitalidad, y a veces no se cumple. Equivale a miedo.
viernes, abril 13, 2012
Sé que a la muerte me estará esperando/en el dulce infierno mi amigo Cioran
"Acceso involuntario a nosotros mismos, la enfermedad nos obliga a la "profundidad", nos condena a ella. —¿El enfermo? Un metafísico involuntario."
*
"Una enfermedad es nuestra a partir del momento en que nos dicen su nombre, en que nos ponen la soga al cuello..."
*
"Gozaba de perfecta salud, me sentía mejor que nunca. De pronto, un frío me sorprendió haciéndome comprender que ya no tenía remedio. ¿Qué sucedía? No era, sin embargo, la primera vez que una sensación similar me asaltaba. Sólo que antes la soportaba sin intentar comprenderla. Ahora quería saber, y de inmediato. Descarté hipótesis tras hipótesis: no era cuestión de enfermedad. Ni la sombra de un síntoma al cual aferrarme. ¿Qué hacer? Estaba desorientado, incapaz de encontrar aunque fuera un simulacro de explicación, cuando me vino la idea —y fue un verdadero alivio— de que se trataba de una versión del grande, del último frío, y que estaba únicamente ejercitándome, ensayando..."
*
"¿Soy demasiado consciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada? Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca".
*
"Un enfermo me decía: "¿Para qué sufro yo mis dolores si no soy poeta para vanagloriarme o servirme de ellos?"
*
"Cualquier enfermo piensa más que un filósofo. La enfermedad es disyunción, es decir, reflexión. Siempre nos separa de algo, a veces de todo. Hasta el idiota supera su idiotez cuando experimenta una sensación violenta de dolor; es consciente de su sensación y se coloca fuera de ella, y puede que hasta de sí mismo, en cuanto siente que es él quien sufre."
*
"Tras una grave enfermedad, en algunos países de Asia, como en Laos, existe la posibilidad de cambiar de nombre. Qué clarividencia demuestra semejante costumbre. En realidad, deberíamos cambiar de nombre tras cada experiencia importante."
domingo, marzo 25, 2012
Un límite de resistencia
el estado de vigilia tiene un límite de resistencia,
algo así como el dolor, y varía con el variar de la edad.
A.T.
Querida mía:
En sus paredes, las palabras desechos, muestras, tóxico, espera, grave, medicinas, urgencia, no son precisamente hospitalarias. Una anciana llora y se acerca a un hombre. Le dice "no se vaya a poner más mal", y sigue su camino. ¿Cuál dolor pone más mal? La sala desespera de sespera de espera, la cama más. Algunos deben ser cubiertos con batas que dejan el trasero al aire, otros traen cubrebocas que dejan ver miradas inquietas. Nadie se cubre por completo y aún se puede ver demasiado, hasta que lo cubren a uno con una sábana.
Qué mejor lugar para tener la certeza de que, como decía Tabucchi, "llega siempre el momento en el que comprendes que la ilusión sucesiva de los días, o su música, ha llegado a su fin. Si era ilusión, es como cuando, en el instante del alba, los contornos de lo real, antes difusos, se ven invadidos por la luz creciente y se vuelven nítidos, cortantes como hojas, y sin remisión. Si era música, es como si las notas de una orquesta, después del movimiento 'allegro, scherzoso, adagio y allegro maestoso', se volvieran solemnes y se apagaran lentamente: las luces se amortiguan y el concierto ha terminado". Pero otra vez te soñé, y ahí yo estaba sano, no sólo sedado.
Todos los humores se concentran aquí y las visitas duran tan poco tiempo, amor, como la lluvia o el sexo. Sólo el dolor parece eternizarse. Las visitas son oasis, espejismos necesarios. Apenas dos o tres frases, una sonrisa y se van, y los suspiros marcan la distancia; los dispositivos móviles no ayudan, y el que se queda piensa si acaso los verá de nuevo, si pensarán en él, en por qué no vinieron otros... y los disculpa, y vuelve a lo suyo que es respirar aunque sea por medio de un tubo. La vida sigue afuera. El hospital es una terminal, de un modo u otro, aunque las maletas no siempre están hechas. "Partir es siempre morir un poco". Ansia, recuerdo, ritmo nada asépticos.
Los gestos, acompasados por cardiógrafos y toses, por goteos en los tubos, suelen ser fáciles de interpretar. Se trata del verdadero aquí y ahora, amor, la mayoría lo sabe; lo presiente o lo teme. Un día a la vez, un respiro, una mirada. Una línea en la libreta manchada. Gestos. Un viejo aprieta los labios, la enfermera mira su reloj al revisar la bolsa de suero, el visitante deja en la cama Se está haciendo cada vez más tarde y aprieta la mano de ese otro ("yo estoy aquí sin que tú tengas necesidad de estar conmigo,/ ni de saberlo, porque tu órbita es única e irrepetible,/ y en cambio la mía es sincrónica consigo misma,/ y gira y gira hasta el infinito").
Ojalá así de fácil fuera adivinar qué significa el rostro del especialista que tarda unos segundos en dar su diagnóstico tras abrir el sobre. El azar es falta de tiempo para calcular las probabilidades.
Ojalá así de fácil fuera adivinar qué significa el rostro del especialista que tarda unos segundos en dar su diagnóstico tras abrir el sobre. El azar es falta de tiempo para calcular las probabilidades.
Lo finito. Y sus posibilidades. Quisiera seguir, soñando. Despertar, que todo fuera ficción.
Escrito está.
Tuyo siempre, pase lo que pase,
jueves, diciembre 17, 2009
Agua en los oídos
"Me operaron del oído.
Fui al médico y me preguntó, antes de la operación,
qué siento en los oídos.
Le dije que siento todo el tiempo
Le dije que siento todo el tiempo
que mis pensamientos se están duchando".
Tamir, 6 años
Tamir, 6 años
En el diario El Porvenir publican ésta y otras entradas de un diccionario escrito en hebreo por niños y para niños, a los que los médicos del hospital Hadassah de Jerusalén agregan a veces alguna información, ilustrando dolencias que padecen, así como tratamientos requeridos.
lunes, agosto 17, 2009
buffete (famosas últimas palabras)
A moi, ma chère amie!
(‘¡A mí, mi querida amiga!’)
Jean Paul Marat "
"Apaguen la luz"
Theodore Roosevelt
"¡Cara de poto!"
Vicente Huidobro, a la pintora Heriette Petit que lloraba en su lecho de muerte.
"Crito, le debo un gallo a Asclepio"
Sócrates, dirigiéndose a sus discípulos después de tomar la cicuta.
Das ist absurd! Das ist absurd!
(‘¡Es absurdo!... ¡Esto es absurdo!)
Sigmund Freud
"De verdad: ¿tengo pinta de marica?"
Rodolfo Valentino, a los médicos que lo atendían.
Es ist gar nichts, es ist gar nichts...(‘No es nada, no es nada...’)
Francisco Fernando, archiduque de Austria
"Es una pena irse, esto comienza a ponerse divertido"
Louis Gay-Lussac, químico y físico francés, a propósito de los nuevos descubrimientos científicos.
"¡Hay que meter la cortina de la ducha por dentro!"
Richard Hilton
Mè mou tous kuklous taratte
(Μη μου τους κύκλους τάραττε)
(‘¡No me toque los círculos!’)
Arquímedes (a un soldado que lo estaba forzando a reportarse ante el general)
"¿Me estoy muriendo o es mi cumpleaños?"
Nancy, Lady Astor, al ver a toda su familia reunida en torno a su lecho.
"No le dará ningún trabajo: tengo el cuello muy fino"
Ana Bolena, ex-esposa de Enrique VIII, antes de morir decapitada.
"No sé, es la primera vez que me ejecutan"
Maximiliano de Habsburgo (cuando estaba ante el pelotón otro condenado le preguntó: «¿Es esa la señal de la ejecución?»).
"No se preocupen, no alcanzarían a un elefante a esta distanc..."
John B. Sedgwick, cuando un oficial le advertía de la extraordinaria puntería de los francotiradores confederados durante la Guerra de Secesión.
"Ocho horas con fiebre, ¡me habría dado tiempo a escribir un libro!"
Honoré de Balzac
Please don't leave me. Please don't leave me
‘Por favor no te vayas, no me dejes’.
Chris Farley, a una prostituta después de un fin de semana de sexo y drogas.
"¡Qué pérdida irreparable!"
Augusto Comte
"Quiero dormir..."
George Bernard Shaw
"Vete... estoy bien"
H. G. Wells
Why not? After all, it belongs to Him!
(‘¿Por qué no? ¡Después de todo le pertenece a Él!’)
Charlie Chaplin. Una persona al lado de su cama le dijo: «Que Dios bendiga su alma»
(‘¡A mí, mi querida amiga!’)
Jean Paul Marat "
"Apaguen la luz"
Theodore Roosevelt
"¡Cara de poto!"
Vicente Huidobro, a la pintora Heriette Petit que lloraba en su lecho de muerte.
"Crito, le debo un gallo a Asclepio"
Sócrates, dirigiéndose a sus discípulos después de tomar la cicuta.
Das ist absurd! Das ist absurd!
(‘¡Es absurdo!... ¡Esto es absurdo!)
Sigmund Freud
"De verdad: ¿tengo pinta de marica?"
Rodolfo Valentino, a los médicos que lo atendían.
Es ist gar nichts, es ist gar nichts...(‘No es nada, no es nada...’)
Francisco Fernando, archiduque de Austria
"Es una pena irse, esto comienza a ponerse divertido"
Louis Gay-Lussac, químico y físico francés, a propósito de los nuevos descubrimientos científicos.
"¡Hay que meter la cortina de la ducha por dentro!"
Richard Hilton
Mè mou tous kuklous taratte
(Μη μου τους κύκλους τάραττε)
(‘¡No me toque los círculos!’)
Arquímedes (a un soldado que lo estaba forzando a reportarse ante el general)
"¿Me estoy muriendo o es mi cumpleaños?"
Nancy, Lady Astor, al ver a toda su familia reunida en torno a su lecho.
"No le dará ningún trabajo: tengo el cuello muy fino"
Ana Bolena, ex-esposa de Enrique VIII, antes de morir decapitada.
"No sé, es la primera vez que me ejecutan"
Maximiliano de Habsburgo (cuando estaba ante el pelotón otro condenado le preguntó: «¿Es esa la señal de la ejecución?»).
"No se preocupen, no alcanzarían a un elefante a esta distanc..."
John B. Sedgwick, cuando un oficial le advertía de la extraordinaria puntería de los francotiradores confederados durante la Guerra de Secesión.
"Ocho horas con fiebre, ¡me habría dado tiempo a escribir un libro!"
Honoré de Balzac
Please don't leave me. Please don't leave me
‘Por favor no te vayas, no me dejes’.
Chris Farley, a una prostituta después de un fin de semana de sexo y drogas.
"¡Qué pérdida irreparable!"
Augusto Comte
"Quiero dormir..."
George Bernard Shaw
"Vete... estoy bien"
H. G. Wells
Why not? After all, it belongs to Him!
(‘¿Por qué no? ¡Después de todo le pertenece a Él!’)
Charlie Chaplin. Una persona al lado de su cama le dijo: «Que Dios bendiga su alma»
domingo, julio 19, 2009
credos, crédulos, creaciones
Que si el hombre no llegó a la luna o que si la muerte del miliciano de Cerro Muriano fue un montaje o que si los personajes de tantas historias son sólo productos de la imaginación, ¿a quién le importa? Han cumplido, cumplen su papel de símbolos. Cuestión de fe; como casi todas las creencias, cuestión risible. Creo que alguien leerá estas palabras. Creo que estoy vivo, pero es una hipótesis apenas, con tanto placebo, tanto producto similar a lo que podría ser la vida. Pero creo, pero creemos. Nadie me puede decir que el paraiso no existe, he estado en él.
La Real Academia dice de placebo que es la "sustancia [ésta sí y no el estupefaciente] que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción". Y viene del latín: complacer, agradar, agradecer. De ser una oración mortuoria o una elegía el placebo pasó a ser una sustitución, algo así como una metáfora contra el dolor, una sustancia que por la magia de la palabra ("te va a curar") obra milagrosamente en la psique y en el cuerpo.
La Real Academia dice de placebo que es la "sustancia [ésta sí y no el estupefaciente] que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción". Y viene del latín: complacer, agradar, agradecer. De ser una oración mortuoria o una elegía el placebo pasó a ser una sustitución, algo así como una metáfora contra el dolor, una sustancia que por la magia de la palabra ("te va a curar") obra milagrosamente en la psique y en el cuerpo.
Si con atolito vamos sanando pues atolito vámosle dando...
Ojo: se calman los síntomas, no la enfermedad, el significado es otro (léase lo que dice Philip Roth sobre el dolor). Las hazañas no repetidas, o hasta imaginarias, las fotos de momentos claves (remember Villa a caballo en la batalla o el beso del final de la guerra) son preseas y esperanzas para quienes no han tenido la suerte de que se les aparezca la Virgen en un comal. La esperanza no muere, dicen, aunque a veces se ve tan marchita.
También hay veces en que es peor el remedio que la enfermedad pero si la medicina viene acompañada de apapachos (un besito en la herida, una sobada) suele sanar, aunque sea por la vía menos esperada, como un supositorio.
miércoles, julio 08, 2009
etimologías... una cada seis horas
Como pedía aquella historia, no puedo dejar de leerle. Palabras con sus historias, coincidencias, sonidos parecidos y tal vez las mismas raíces. No puedo dejar de escribirle, Morfeo puede esperar. Estupefaciente es lo que causa estupefacción (pasmo, estupor) y también lo contrario, aquello que hacer perder la sensibilidad. La Real Academia no dice que tenga que ser una sustancia, aunque todo la tiene. Cuando algo (o alguien) deja estupefacto (verbigracia el Síndrome de Stendhal, una pastilla, una inyección o la aparición de Beatriz y Laura ante los respectivos Dante y Petrarca) puede ser por un aumento a veces vertiginoso de la sensibilidad, por el descubrimiento de nuevas vías hacia el conocimiento, o porque nulifica. Cause o quite esta facultad de sentir o este dejarse llevar por los afectos, un estupefaciente es adictivo (no de adición, que añade algo, que puede serlo, sino de adicción, de ahí la mala fama de la palabra, encerrada en lo políticamente incorrecto), y también es cierto que sentir tanto y no sentir, lo dice la etimología, puede llevar a parecer o estar como estúpido. Auch. Pero sigo tratando de ser el lector ideal.
martes, abril 28, 2009
La influenza y sus metáforas (2)
"La proliferación de informes o de proyecciones de posibles fines del mundo irreales (es decir, inaferrables) tiende a producir una serie de reacciones que niegan la realidad […] El modo con que la enfermedad se presenta como perfecto depositario de los miedos al futuro más generalizados hace que hasta cierto punto sean irrelevantes los predecibles esfuerzos por colgar la enfermedad como una etiqueta a determinados grupos".
Susan Sontag, La enfermedad y sus metáforas,
Santillana, 2003
Susan Sontag, La enfermedad y sus metáforas,
Santillana, 2003
lunes, abril 27, 2009
El amor en los tiempos de la influenza (2)
"Cuando Florentino Ariza la vio por primera vez, su madre lo había descubierto desde antes de que él se lo contara, porque perdió el habla y el apetito y se pasaba las noches en claro dando vueltas en la cama. Pero cuando empezó a esperar la respuesta a su primera carta, la ansiedad se le complicó con cagantinas y vómitos verdes, perdió el sentido de la orientación y sufría desmayos repentinos, y su madre se aterrorizó porque su estado no se parecía a los desórdenes del amor sino a los estragos del cólera. El padrino de Florentino Ariza, un anciano homeópata que había sido el confidente de Tránsito Ariza desde sus tiempos de amante escondida, se alarmó también a primera vista con el estado del enfermo, porque tenía el pulso tenue, la respiración arenosa y los sudores pálidos de los moribundos. Pero el examen le reveló que no tenía fiebre, ni dolor en ninguna parte, y lo único concreto que sentía era una necesidad urgente de morir. Le bastó con un interrogatorio insidioso, primero a él y después a la madre, para comprobar una vez más que los síntomas del amor son los mismos del cólera. Prescribió infusiones de flores de tilo para entretener los nervios y sugirió un cambio de aires para buscar el consuelo en la distancia, pero lo que anhelaba Florentino Ariza era todo lo contrario: gozar de su martirio".
Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera
(toca al lector cambiar "cólera" por "influenza" y los nombres de los personajes por los que se le antojen... total, que para eso es la literatura...)
Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera
(toca al lector cambiar "cólera" por "influenza" y los nombres de los personajes por los que se le antojen... total, que para eso es la literatura...)
moda
Después de la crisis económica —aunque ese después suena sospechoso—, llega esta epidemia a nivel mundial. De todo se ha dicho: apocalipsis, experimento, error humano, castigo divino, exageración con motivos económicos, distracción, venganza de un planeta cansado... y para colmo tiembla en sus centros la tierra.
En San Luis Potosí hay desconfianza hasta del aire que respiramos, y nadie sabe nada y no hay cubrebocas. Salgamos con capa embozados al estilo drácula o adoptemos un look acorde con el gobierno y el sistema económico que padecemos.
sábado, abril 25, 2009
La influenza y sus metáforas (1)
"Tal como la Enfermedad es la mayor de las miserias, así la mayor miseria de la enfermedad es la soledad que tiene lugar cuando la naturaleza infecciosa de la enfermedad disuade de acudir a quienes han de asistir; cuando hasta el Médico apenas se atreve a venir...se trata entonces de una proscripción, de una Excomunión del paciente..."
John Donne, Devotions upon Emergent Occasions
citado por Susan Sontag, La enfermedad y sus metáforas
Santillana, 2003
John Donne, Devotions upon Emergent Occasions
citado por Susan Sontag, La enfermedad y sus metáforas
Santillana, 2003
sábado, abril 05, 2008
En cuarentena

letra. Enfermedad infecciosa crónica, caracterizada
principalmente por síntomas cutáneos
principalmente por síntomas cutáneos
y nerviosos, sobre todo tubérculos, manchas,
úlceras, metáforas y amnesias.
---
úlceras, metáforas y amnesias.
---
Afuera todos se ven normales, felices. Hiere mirar hacia allá, todo deslumbra. Aquí entre la oscuridad me estoy deshaciendo, como mis compañeros, dejando un reguero de letras, de cicatrices, de suspiros dérmicos y fluidos, a cada paso, líneas que nadie leerá. La piel ya no lo es, es un cúmulo de estigmas, de recuerdos. Nadie nos quiere ver, ya casi ni entre nosotros cruzamos miradas, somos monstruosos, y nos aislan porque piensan que podríamos contagiar a los demás de algo muy malo. La letra, más peligrosa, dicen, que cualquier otro mal. Quedará un rastro, aunque ya nadie espera el milagro de una palabra.
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