Puedo dejar que pasen las metas
como pasa el tranvía
bajo los cables hacia el Renowned.
Incluso puedo dejar que brille
el rubor de un gladiolo bajo la lluvia
o un estornino en la rama del abeto
y no escribir, siquiera, una frase.
Puedo acunar mi cuerpo sobre el césped
recién cortado por la máquina eléctrica
mientras me pudre con su manta
el frío sol de estos cantones
no definidos todavía por la temprana luz.
Dormido sobre la hierba recién cortada
(sin leer el periódico que traen por las mañanas
los muchachos en la furgoneta amarilla),
puedo levantarme y salir de paseo
a una librería en la ciudad de Berna
para ver qué nuevo libro de poemas
adorna con su aroma los estantes.
Y aún allí, frente al estante de los poetas,
puedo dejar que pase la ocasión
más propicia para ejecutar mi suicidio,
una vez que la meta esté cumplida.
Pues si digo: "esta soga es muy gruesa
para ahorcarme / el fuego me da miedo /
morir bajo el tranvía no es mi causa",
no por ello escapo a mi destino.
Siento que nunca podré ahuyentar los perros
del deseo suicida de mi mente
(los perros que me hincan los colmillos
en el cerebro y fluyen por mis ideas
como el bote de Caronte por un río).
Hasta después de la muerte, creo,
fluirá ese bote del anhelo suicida
por mi pensamiento, y esos deseos me atarán,
con enormes cuerdas, a sus perros.
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lunes, junio 11, 2018
lunes, agosto 07, 2017
El suicida - Jorge Luis Borges
No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.
domingo, agosto 06, 2017
La habitación del suicida - Wislawa Szymborska
Seguramente crees que la habitación estaba vacía.
Pues no. Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
¿Crees que no estaban en ella nuestras direcciones?
Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una reanimante trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se mantenían erguidos.
No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.
Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.
Pues no. Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
¿Crees que no estaban en ella nuestras direcciones?
Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí. Había una reanimante trompeta en unas manos negras.
Saskia con una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los políticos justo al lado se mantenían erguidos.
No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.
Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar.
Zumbaba una mosca, o sea que aún vivía.
Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros, amigos, y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso.
jueves, julio 20, 2017
viernes, julio 14, 2017
Las cero horas
"No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías vienen a continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder. Y si es cierto, como quiere Nietzsche, que un filósofo, para ser estimable, debe predicar con el ejemplo, se advierte la importancia de esta respuesta, puesto que va a preceder al gesto definitivo. Se trata de evidencias perceptibles para el corazón, pero que deben profundizarse a fin de hacerlas claras para el espíritu..."
El mito de Sísifo, Albert Camus
viernes, abril 07, 2017
Día Mundial de la Salud 2017: depresión
"La depresión afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales y de todos los países. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede provocar el suicidio, que actualmente es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años de edad" (OMS).
"En México una de cada tres personas presenta un desorden psiquiátrico a lo largo de su vida" (Sin Embargo).
"En México, el Inegi ha documentado que 34.85 millones de personas se han sentido deprimidas. De esa cantidad, 14.48 millones son hombres y 20.37 millones corresponde a las mujeres. De los enfermos con depresión en nuestro país, sólo la décima parte recibe tratamiento y sólo apenas el uno por ciento se atiende con un médico especialista" (Cultura Colectiva).
Canción
"En México, el Inegi ha documentado que 34.85 millones de personas se han sentido deprimidas. De esa cantidad, 14.48 millones son hombres y 20.37 millones corresponde a las mujeres. De los enfermos con depresión en nuestro país, sólo la décima parte recibe tratamiento y sólo apenas el uno por ciento se atiende con un médico especialista" (Cultura Colectiva).
Canción
Samuel Beckett
Vejez es cuando a un hombre
arrimado al fuego de la chimenea
temblando a causa de las brujas
para poner el cazo sobre el lecho
y traerle su ponche
viene ella en las cenizas
quien amada no pudo ser vencida
o vencida no amada
o alguna otra aflicción
viene con las cenizas
como en esa luz vieja
el rostro en las cenizas
aquella vieja luz de las estrellas
en la tierra otra vez.
corazón, qué oquedad,
y dentro cuánta suciedad
dormir hasta la muerte
nos cura siempre
ven a aliviar
esta vida este mal
¿La esperanza?, un bribón, el más grande embustero,
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis.
Pide al todo-lo-cura, al todo-lo-consuela pensamiento
solaz y salvación para el dolor que os donó con esfuerzo
Vejez es cuando a un hombre
arrimado al fuego de la chimenea
temblando a causa de las brujas
para poner el cazo sobre el lecho
y traerle su ponche
viene ella en las cenizas
quien amada no pudo ser vencida
o vencida no amada
o alguna otra aflicción
viene con las cenizas
como en esa luz vieja
el rostro en las cenizas
aquella vieja luz de las estrellas
en la tierra otra vez.
corazón, qué oquedad,
y dentro cuánta suciedad
dormir hasta la muerte
nos cura siempre
ven a aliviar
esta vida este mal
¿La esperanza?, un bribón, el más grande embustero,
hasta que la perdí, no supe de la felicidad.
Copiaré del infierno en la puerta del cielo:
dejad toda esperanza los que entráis.
Pide al todo-lo-cura, al todo-lo-consuela pensamiento
solaz y salvación para el dolor que os donó con esfuerzo
lunes, diciembre 05, 2016
De Jorge Manrique
Este dolor desigual
rabia mucho por matarme;
por hacerme mayor mal,
Muerte no quiere acabarme.
¿Qué haré? ¿Adónde iré
que me hagan algún bien?
Helo pensado y no sé
cómo ni dónde ni a quién...
- - - - -
rabia mucho por matarme;
por hacerme mayor mal,
Muerte no quiere acabarme.
¿Qué haré? ¿Adónde iré
que me hagan algún bien?
Helo pensado y no sé
cómo ni dónde ni a quién...
- - - - -
completo acá
sábado, diciembre 03, 2016
No soporto más esta vida de privaciones - Guerasim Luca
Trato de suicidarme estrangulándome
con ayuda de una corbata que ato
al pomo de la puerta
He dejado sobre la mesa una carta
que me parece de una comicidad irresistible
La ausencia de toda razón perceptible
halla en mi suicidio «a causa de la miseria»
una réplica groseramente económica
pero llena de encanto
De todas las razones aparentes
invocadas por los suicidas
esta me ha provocado siempre
una repulsa especial
debido a su carácter esclavista, masoquista
y claramente contrarrevolucionario
No podía dejar una carta
más desconcertante sobre mi cadáver
Para él la sola palabra «privaciones»
resume toda la languidez
y la beatitud del miserable
Aunque saque la lengua
con una involuntaria tendencia
satírica antagónica
mi arribista cadáver supera
gracias a esta carta
el primer grado de la escala social
Un vértigo en el que reconozco mi pasión
por la intoxicación, por la asfixia
por la desaparición de las certidumbres
Llevo las manos a mi garganta
probablemente para impedir el estrangulamiento
pero el gesto es tan violento
que se diría que quiero rematarlo
No me he puesto una corbata desde hace ocho años
con ayuda de una corbata que ato
al pomo de la puerta
He dejado sobre la mesa una carta
que me parece de una comicidad irresistible
La ausencia de toda razón perceptible
halla en mi suicidio «a causa de la miseria»
una réplica groseramente económica
pero llena de encanto
De todas las razones aparentes
invocadas por los suicidas
esta me ha provocado siempre
una repulsa especial
debido a su carácter esclavista, masoquista
y claramente contrarrevolucionario
No podía dejar una carta
más desconcertante sobre mi cadáver
Para él la sola palabra «privaciones»
resume toda la languidez
y la beatitud del miserable
Aunque saque la lengua
con una involuntaria tendencia
satírica antagónica
mi arribista cadáver supera
gracias a esta carta
el primer grado de la escala social
Un vértigo en el que reconozco mi pasión
por la intoxicación, por la asfixia
por la desaparición de las certidumbres
Llevo las manos a mi garganta
probablemente para impedir el estrangulamiento
pero el gesto es tan violento
que se diría que quiero rematarlo
No me he puesto una corbata desde hace ocho años
jueves, julio 07, 2016
Riesgos profesionales del artista
Muchos músicos tienen la ilusión de morir en el escenario, como le pasó hace unos días a don Lupe Tijerina, de Los Cadetes de Linares. El músico se presentaba en Ciudad Fernández, San Luis Potosí cuando llegó el infarto. Ha habido muertes propias y ajenas (por enfermedad o por asesinato), como la del italiano Giuseppe Mango o el asesinato de Dimebag Darrell, del grupo Pantera.
A algunos toreros como El Pana se les cumple morir en la arena, frente al toro.
¿Y los escritores? Cuentan que el principal riesgo profesional de un escritor es el suicidio: Emilio Salgari, Yukio Mishima, Stephan Zweig, Sylvia Plath, John Kennedy Toole, Virginia Woolf o Ernest Hemingway. En El Mundo se dice:
A algunos toreros como El Pana se les cumple morir en la arena, frente al toro.
¿Y los escritores? Cuentan que el principal riesgo profesional de un escritor es el suicidio: Emilio Salgari, Yukio Mishima, Stephan Zweig, Sylvia Plath, John Kennedy Toole, Virginia Woolf o Ernest Hemingway. En El Mundo se dice:
"Si bien no puede establecerse de forma categórica una mayor incidencia de suicidios entre los escritores que entre la población general (la dificultad de delimitar con precisión la profesión de escritor es una de las muchas razones que impiden semejante estadística), Pérez Rojo cita estudios según los cuales sí cabe inferir un índice superior de patología mental "que otros profesionales considerados de éxito". "El viaje de la creatividad es azaroso -reflexiona-. Se necesita una estructura interior fuerte para que el viaje pueda ser de ida y vuelta, no sólo de ida".
La noción de patología mental, resbaladiza en extremo, nos conduce a la relación mil veces comentada entre creatividad y locura, y suele pasar por alto en demasiadas ocasiones que los locos de ayer podrían ser los extravagantes de hoy. Tras varias crisis nerviosas, Gérard de Nerval volvió a ser internado después de sacar a pasear a una langosta con un lazo azul por los jardines del Palais Royal de París. En nuestros días, quizá saldría en las revistas del corazón y marcaría tendencia".
Siempre será asombroso, doloroso, ver que una vida se transforma en sólo un cuerpo, aunque siempre lo haya sido. Y más si ocurre frente a nosotros, si queríamos a ese alguien en nuestra vida. Ya no es quien conocíamos, a quien admirábamos. Nunca los seres queridos son tan viejos para morir, ni tan enfermos (ya verás que pronto vas a estar bien, les (¿nos?) decimos). Pero también es cierto que a cada instante ya no somos los mismos, que hay momentos en que ni nosotros nos aguantamos. Cuando es voluntaria, la muerte suele calificarse de valiente o de cobarde, como si no hubiera tantas gamas entre una y otra. En todo caso, es atender a la individualidad, valor tan poco apreciado en el sistema que vivimos.
Cuando llega haciendo lo que queremos o nos gusta, la muerte es parte del mismo ciclo. Creación y destrucción. A veces sólo se necesita que el corazón se acelere un poco, sea en la cama, en el escenario o con ciertos recuerdos.
martes, agosto 12, 2014
Reír llorando - Juan de Dios Peza
Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
—Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
llegóse un hombre de mirar sombrío:
—Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
—Viajad y os distraeréis. —¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer. —¡Si soy amado!
—Un título adquirid. —¡Noble he nacido!
—Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer. —¡Si soy amado!
—Un título adquirid. —¡Noble he nacido!
—¿Pobre seréis quizá? —Tengo riquezas.
—¿De lisonjas gustáis? —¡Tantas escucho!
—¿Qué tenéis de familia? —Mis tristezas.
—¿Vais a los cementerios? —Mucho… mucho.
—De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.
—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
—¿A Garrik? —Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
—¿Y a mí me hará reír? —¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; mas… ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo—, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.
viernes, enero 25, 2013
La certeza de tu bondad...
"Si alguien hubiera podido salvarme hubieras sido tú. Todo me ha abandonado excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida. No creo que dos personas pudieran ser más felices a como nosotros lo hemos sido”.
Virginia Woolf
viernes, enero 27, 2012
Suicidio - Federico García Lorca
El jovencillo se olvidaba.
Eran las diez de la mañana.
Su corazón se iba llenando
de alas rotas y flores de trapo.
Notó que ya no le quedaba
en la boca más que una palabra.
Y al quitarse los guantes, caía,
de sus manos suave ceniza.
Por el balcón se veía una torre,
él se sintió balcón y torre.
Vio, sin duda, cómo le miraba
el reloj detenido en su caja.
Vio su sombra tendida y quieta,
en el blanco diván de seda.
Y el joven rígido, geométrico,
con un hacha rompió el espejo.
Al romperlo, un gran chorro de sombra
inundó la quimérica alcoba.
Eran las diez de la mañana.
Su corazón se iba llenando
de alas rotas y flores de trapo.
Notó que ya no le quedaba
en la boca más que una palabra.
Y al quitarse los guantes, caía,
de sus manos suave ceniza.
Por el balcón se veía una torre,
él se sintió balcón y torre.
Vio, sin duda, cómo le miraba
el reloj detenido en su caja.
Vio su sombra tendida y quieta,
en el blanco diván de seda.
Y el joven rígido, geométrico,
con un hacha rompió el espejo.
Al romperlo, un gran chorro de sombra
inundó la quimérica alcoba.
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