Mostrando las entradas con la etiqueta inspiración. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta inspiración. Mostrar todas las entradas

viernes, julio 31, 2020

Antes de despertar

«¿Adónde van cuando duermen?»
Paul Dini


«Es un sueño, dices.
No es un sueño, responden ellas.»
Steve Erickson


—Te soñé.
—Cuéntame...


De tres disponibles en el estante de la tienda, elegí un número de The Sandman al azar, 
por coincidencia, cuatro historias cortas y el guion original de la primera:
Calliope: una musa, un escritor bloqueado y un Eterno.

Literatura gráfica y gatitos.

Hasta parece un sueño.
Je.
Por coincidencia, de verano, como el de uno de los personajes.

Hoy se presenta mi libro,
mediante acercamiento (zoom) a la distancia.
Sueños, locura, la forma de llamarle es lo de menos.
Aprovechemos, si pueden, antes de despertar.

viernes, febrero 02, 2018

Las ideas producen energía - Ray Bradbury

Has escrito cientos de relatos cortos, novelas, ensayos, poesías, obras de teatro, programas de TV… ¿De dónde sacaste la energía para hacer todo eso?
—Las ideas producen energía. A lo largo de los años me provocaron para sacarme de la cama y correr hacia la máquina de escribir o coger un bolígrafo y un papel a mitad de la noche. A menudo me despertaba a las 3.00 de la mañana y buscaba una libreta porque tenía que anotar algo antes de que desapareciera.

—¿Cómo decides que algo es lo suficientemente bueno?
—Mi subconsciente acierta casi siempre. Él decide por mí. Apenas se equivoca. Cuando trabajo una idea, escribo notas y las dejo reposar. Cuando vuelvo a verlas, mis instintos me dicen si debo retomarla y acabar la historia. Mi subconsciente me avisa. No decido con el intelecto.

Tomado de Yorokobu.

sábado, enero 20, 2018

Pensar - Paul Auster

«Si uno piensa en una cosa el tiempo suficiente y con la suficiente profundidad, comenzará a repercutir en uno. Una vez que eso ocurre, se emiten ondas que viajan en el espacio y chocan con otras cosas, que a su vez emiten sus propias ondas. Es un proceso de asociación, y si uno lo mantiene en el plano de la conciencia, acabará tocando con sus pensamientos grandes fracciones del mundo. No es una cuestión de casualidad o intención, simplemente ocurre, pero uno tiene que estar alerta para que continúe ocurriendo. Si cogemos un objeto cualquiera —una taza de café, un paquete de cigarrillos o un teléfono— e intentamos imaginar de dónde procede, diez minutos después habremos pensado en un montón de disciplinas distintas: geología, historia, problemas laborales, biología y Dios sabe qué más, toda una variedad de temas. "Ver el mundo en un grano de arena". Si somos capaces de hacer eso, ¡cuántas cosas podremos ver en la luna!...»

Experimentos con la verdad, Anagrama, 2001.

lunes, noviembre 13, 2017

#TweetPorViaje

Con motivo del Día Nacional del Libro la Secretaría de Cultura Federal, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y el Sistema de Transporte Colectivo convocaron a la Cuarta Jornada de Literatura en Twitter, con la etiqueta #TweetPorViaje. Recomiendo en mis talleres como ejercicio tomar cualquier tema y darle vueltas, trabajarlo, no tenerle miedo a la falta de inspiración, buscar gimnasios como Cuentubre o Nanowrimo. Entrarle a juegos literarios como los que a veces organizan Alberto Chimal o José Luis Zárate. Como digo en la columna de ayer, hay que jugar y disfrutar (el lenguaje, en este caso). Total... Y bueno, como ayer estaba de ocioso, esto pasó:



Otros tuits en @corazontodito al respecto:


*
—¡Ya es tarde! —dijo el Conejo Blanco mientras bajaba las escaleras de Miguel Ángel de Quevedo. Lo seguí: cambios de tamaño, sonrisas, llanto y locura. De todo había.


* *
Y Kublai Kan volvió a maravillarse, más si cabe, de los nuevos viajes de Marco Polo en la línea verde, hasta los confines de C.U.


* * *
Metonimia o "metronimia": ¡cuántas historias viajan por las venas de la Ciudad de México y la hacen latir!


* * * *
No es que en La Raza todos vayan corriendo. Es el efecto dimensional de la bóveda celeste en el Tunel de la Ciencia.


* * * * *
Pero al empezar su relato de lo que pasó con los tres estudiantes que subieron en Copilco, Scherezada guardó un discreto silencio... 

domingo, octubre 01, 2017

Escribir

"Cuando se escribe con facilidad siempre se cree tener más talento del que se tiene”.
Joseph Joubert

"El buen escritor no sabe nunca si sabe escribir".
Ramón Gómez de la Serna 

2Un escritor es una persona para quien la escritura es más difícil que para otras personas". 
Thomas Mann

miércoles, junio 07, 2017

Duende - Federico García Lorca

«El maravilloso cantaor El Lebrijano, creador de la Debla, decía: "Los días que yo canto con duende no hay quien pueda conmigo"; la vieja bailarina gitana La Malena exclamó un día oyendo tocar a Brailowsky un fragmento de Bach: "¡Ole! ¡Eso tiene duende!", y estuvo aburrida con Gluck y con Brahms y con Darius Milhaud; y Manuel Torres, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife, esta espléndida frase: "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende". Y no hay verdad más grande.

»Estos sonidos negros son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega lo que es sustancial en el arte. Sonidos negros dijo el hombre popular de España, y coincidió con Goethe, que hace la definición del duende al hablar de Paganini, diciendo: "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica".

»Así, pues, el duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar. Yo he oído decir a un viejo maestro guitarrista: "El duende no está en la garganta; el duende sube por dentro desde la planta de los pies". Es decir, no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto.

»Así, pues, no quiero que nadie confunda al duende con el demonio teológico de la duda, al que Lutero, con un sentimiento báquico, le arrojó un frasco de tinta en Nuremberg, ni con el diablo católico, destructor y poco inteligente, que se disfraza de perra para entrar en los conventos, ni con el mono parlante que lleva el Malgesí de Cervantes en la Comedia de los celos y las selvas de Ardenia.

»No. El duende de que hablo, oscuro y estremecido, es descendiente de aquel alegrísimo demonio de Sócrates, mármol y sal que lo arañó indignado el día en que tomó la cicuta, y del otro melancólico demonillo de Descartes, pequeño como almendra verde, que, harto de círculos y líneas, salió por los canales para oír cantar a los marineros borrachos.

»Todo hombre, todo artista, llámese Nietzsche o Cézanne, cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con su duende, no con su ángel, como se ha dicho, ni con su musa. Es preciso hacer esa distinción fundamental para la raíz de la obra.

»Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas. (Hesíodo aprendió de ella). Pan de oro o pliegue de túnica, el poeta recibe normas en su bosquecillo de laureles. En cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre. Y rechazar al ángel, y dar un puntapié a la musa, y perder el miedo a la fragancia de violetas que exhale la poesía del XVIII y al gran telescopio en cuyos cristales se duerme la musa, enferma de límites.

»La verdadera lucha es con el duende...»

- - - - - - - 
Fragmento de "Teoría del juego y duende", conferencia que pronunció el 20 de octubre de 1933 en la Sociedad de Amigos del Arte de Buenos Aires, completa en Arcadia.

martes, enero 10, 2017

La libre asociación para escribir (crítica de arte, narrativa, ensayo...) - Joan Feliu

«La asociación libre como metodología de investigación le permite al crítico utilizar estímulos para la ideación, para sugerir posibles temas y conceptos, conectar un pensamiento con el siguiente, permitiendo que cada nueva imagen o idea aparezca sin censura ni juicio, escapar de los modos habituales en que asociamos la información, explorar todas las posibles rutas a una solución.

»Si parte del objetivo de una crítica de arte es, además de analizar estilos y técnicas, mediar para que se produzca una comunicación emocional, resulta muy práctico crear conexiones inusuales y potencialmente útiles, porque habitualmente tan pronto como el crítico de arte se enfrenta a una tarea seria excluye estas ideas, ya sea consciente o inconscientemente, simplemente porque no están por lo común asociadas con una solución plausible.

»En el proceso de ceder a las asociaciones libres suscitadas en una investigación artística, el crítico descubre caminos que escapan al pensamiento lineal racional. Aún con la necesidad de juzgar lo que emerge en la mente, puede conectarse a más imágenes y encontrar un sentido a la creación, utilizar su imaginación para explorar la obra, encuadrarla en el contexto cultural en el que fue producida, entender su simbolismo. Sin pensar que hay respuestas correctas o incorrectas, una idea le conduce a otra idea en el proceso de transformar el pensamiento.

»La investigación artística del crítico de arte planteada desde el pensamiento sistémico no busca la opción mejor, la más exitosa, como lo haría el pensamiento analítico, sino que considera todas las opciones para dejar emerger una síntesis, el producto de todos los elementos y algo diferente de la suma de los elementos mismos. El resultado se convierte en la clave para revelar una realidad inesperada y posiblemente un nuevo vértice de observación...»

- - - - - - - - - - 

lunes, mayo 23, 2016

Lecturas engarzadas: realidad y creación

«Si ha habido autores reproductores serviles de la realidad existente, malentendieron su cometido creador y si ha habido otros que aspiraron a crear a partir de la nada, han fracasado, porque, diciéndolo con palabras del creacionista Vicente Huidobro, "el poeta es (sólo) un pequeño dios".» 

* * * * * 
«Nosotros representamos la vida como es, punto y final… Y no conseguirá que vayamos más allá, ni siquiera con una fusta. No tenemos objetivos inmediatos ni lejanos, y en nuestra alma reina el vacío absoluto. Carecemos de convicciones políticas, no creemos en la revolución, no tenemos Dios, no tememos a los fantasmas; en cuanto a mí, ni siquiera temo la muerte o la ceguera. […] Grigoróvich y usted piensan que soy inteligente. Sí, soy inteligente, al menos hasta el punto de no ocultarme mi enfermedad, de no mentirme a mí mismo ni esconder mi vacío bajo harapos ajenos, como por ejemplo los ideales de los años sesenta, etc. Yo no me arrojaré, como Garshin, por el hueco de la escalera, pero tampoco me consolaré con esperanzas en un futuro mejor.» 

* * * * * 
«A Nosotros (y este nosotros es virtual; es un nosotros que sólo involucra el yo; a mí que ahora escribo), los nacidos en los setenta, nos tocó vivir como escritores el inicio del siglo XXI. Y ante nosotros tenemos una serie de preocupaciones (literarias y sociales) que son a la vez alientos:

1). La impostergable desaparición (una desaparición parcial, claro está) del libro como lo conocemos ahora. 2). El nacimiento en medio de una edad oscura donde la literatura mexicana no es otra cosa que una aparente repetición de intentos fallidos y donde no existe, ni siquiera, una nueva La región más transparente (en el entendido de que ésta es una primera novela y que su autor tenía 30 años y que apareció en 1958) que, acaso, alguien cerca del 2050 podrá repetir. 3). Además de la inquietante conciencia de ser antecedidos por una generación postboom, la de los sesenta que acuñó para explicar su presencia términos —o estrategias editoriales cuyos aportes estéticos son nulos— como McOndo, Crack, y Generación Fría que luego devino en Generación de los Enterradores. 4). También, como enigma (¿inútil? o ¿necesario?), la encrucijada de cien aristas que representa la noción de que actualmente (los ríos temáticos que corren en sentido inverso al gran mar que significó el Tema de la Revolución se están secando) no hay Tema Mexicano. 5). Y de la mano del anterior punto, la incertidumbre de la utilidad de encontrar o buscar el Tema Mexicano, a riesgo de que se confunda con un nuevo nacionalismo. 

Las novelas que en México aparecieron y aparecerán del año 2000 al 2010 (la década inicial) son un amasijo multitemático que aparentemente no tiene cohesión. En este lapso, los escritores de Primera Novela, de Segunda y Tercera dan pasos atrabancados, unos, y cuidadosos, otros, sin que ninguno, lógicamente, haya conseguido Obra. Podríamos aventurar que existen unos 80 (¿quizá 100?, hay que ponerse al día revisando los índices de las antologías) escritores nacidos en los setenta publicando en editoriales comerciales, ganando premios nacionales y apareciendo en revistas y suplementos que circulan en todo el país. Ése, según la nueva moda, es el relevo, los que quitarán a los nacidos en los sesenta (el engañoso peor enemigo de esta generación incipiente) de en medio.» 

viernes, abril 01, 2016

Receta para la inspiración - Umberto Eco

«En primer lugar, obviamente, usted necesita una computadora, que es una máquina inteligente que piensa por usted. Eso sería una gran ventaja para mucha gente. Todo lo que necesita es un programa de unas pocas líneas; hasta un niño podría hacerlo. Luego hay que meter en el ordenador el contenido de unas cien novelas, obras científicas, la Biblia, el Corán, y un puñado de listines telefónicos (muy útiles para encontrar nombres de personajes). Digamos, unas 120.000 páginas. Después de eso, usando otro programa, hay que aleatorizarlo todo; en otras palabras, mezclar todos esos textos, ajustados un poco —por ejemplo, eliminando todas las es— para conseguir no solo una novela, sino ya una especie de lipograma de Perec. En ese momento, pulse «imprimir» y, puesto que usted ha eliminado todas las es, salen algo menos de 120.000 páginas. Tras leerlas cuidadosamente varias veces, subrayando los pasajes más significativos, llévelas a una incineradora. Entonces, simplemente siéntese bajo un árbol con una hoja de papel carbón y otra de buen papel de dibujar y, dejando fluir sus pensamientos, escriba dos líneas. Por ejemplo: "La luna está alta en el cielo / El bosque cruje". A lo mejor lo que sale al principio no es una novela, sino más bien un haiku japonés. Pero lo importante es empezar».

jueves, septiembre 17, 2015

"Una forma controlada de esa demencia"

Fragmento del interesante artículo "Instrucciones para jóvenes escritores"
de Rafael Gamucio, publicado en El Mercurio

»Escribir es una forma controlada de esa demencia. Un escritor tiene que ser doblemente cuerdo porque coquetea con esa locura: hacer que permanezca en el papel lo que nació para perderse en la nada. Nuestro trabajo no consiste en otra cosa que hacer visible a ese hombre invisible que habla cuando nos quedamos callados, que piensa cuando no piensa en nada, que camina un paso delante de nosotros y se queda parado un paso atrás a veces también, atrapado por el detalle de un cuadro o una esquina.

»Las fotos de los escritores que coleccionaba cuando empecé a escribir los mostraban casi siempre con un cigarrillo en la mano. Ahora entiendo que esos cigarrillos al borde de sus dedos en blanco y negro simbolizaban el verdadero trabajo del escritor, el de hacer visible mediante el humo que cubre sus movimientos al hombre invisible. Si el humo es demasiado colorido y denso, solo encubrirá al hombre invisible, si es demasiado ligero, si te pones a hacer redondelas con él, se escapará también seguro. Escribir consiste en adivinar lo que el humo no alcanza a mostrar y en caso de necesidad también usar el olfato y los dedos para tocar el cuerpo, convencerlo de sentarse al lado y hablar.

»Siento decirte que eso que ya nadie se atreve a llamar inspiración, existe. Aunque también se podría llamar expiración. La sensación de que otro te dicta lo que estás escribiendo no es ni falsa ni del todo verdadera. Eso de Rimbaud de que "yo es otro" es, para cualquiera que escribe, una verdad de recibo. Querido joven o viejo que escribe, tengo una buena y una mala noticia: a nadie le interesan tus opiniones e ideas, tu vida, tu infancia en dictadura o democracia, tu familia funcional o disfuncional y, sin embargo, nada es más interesante que todo eso. Lo que digas sobre ti mismo es generalmente mentira o muy poco importante, lo que diga ese otro, ese delator infame que es tú sin ser tú, esa fuente cercana a, de ti es siempre urgente, necesario, único, inevitable».




viernes, julio 10, 2015

El editor incomprendido: De Gabriel Zaid: sobre el plagio

"Nada glorioso, en cambio, es tomar un texto ajeno y firmarlo como propio. Es una confesión de impotencia. No hay mayor desgracia que el desdén de las musas, y se comprende que los desgraciados traten de consolarse con un maniquí al que le ponen lo que les gusta...

"Escribir algo notable y celebrado por algunos conocedores es tan afortunado que no hace falta mucho más: basta con una buena edición. Que no salgan reseñas (o sean tontas), que no se venda mucho o que no gane premios, no es para ponerse a llorar. Pero no hay que olvidar el interés público: la injusticia a los lectores por los fraudes y ninguneos..."
Gabriel Zaid: sobre el plagio

domingo, octubre 06, 2013

Pegaso suele ir al paso... (Gustave Flaubert)

“Lo que alimenta no son las grandes cenas ni las grandes orgías, sino un régimen continuo, sostenido. Trabaja pacientemente todos los días el mismo número de horas. Acostúmbrate a llevar una vida tranquila y estudiosa; ante todo verás que tiene un gran encanto y te dará fuerza. Yo también tuve la manía de pasar noches en blanco, solo sirve para agotarte. Hay que desconfiar de todo lo que se parezca a la inspiración y que a menudo no es más que una idea preconcebida y una exaltación ficticia que uno se infunde voluntariamente y no ha llegado por sí misma. Además no se vive de la inspiración. Más que galopar, Pegaso suele ir al paso. El talento consiste en saber llevarlo al aire que uno quiere, pero para eso no debemos forzar sus facultades, como se dice en equitación. Hay que leer, meditar mucho, pensar siempre en el estilo y escribir lo menos posible”.

(cartas)

lunes, junio 11, 2012

sonámbulo

No sé si duermes o estás del otro lado de la pantalla. Te imagino. Toda memoria es una construcción literaria: no hace falta que estés frente a mi para saber de tu sonrisa. No debería decirlo, mas el que calla otorga, y eso es todo. Y todo te lo daría. En todo caso nadie dirá que borro mi memoria: si acaso que alucino.

Apago la lámpara para no escribirte.

Luego despierto, un día más, en una habitación con tu nombre grafiteado en todas las paredes, terriblemente cansado.

jueves, mayo 31, 2012

esquizofrenia artificial

"Se dice que el escritor nace, no se hace. Y con esta vox pópuli se cierra la discusión para sacar la creación literaria del proceso enseñanza-aprendizaje […] la literatura […] se ha visto escindida por una suerte de esquizofrenia, provocada artificialmente, entre "literatos" y "creadores". Los primeros salen de la Academia y su función es la de estudiar, analizar, interpretar y valorar las obras que escriben los segundos, quienes son los depositarios de algo inefable que se ha dado en llamar talento. Los literatos se forman en las universidades; los creadores poseen una musa congénita...
"Desde mi punto de vista, la formación literaria debe ser incluyente, como sucede en otras artes. La confrontación literato-creador puede disolverse proponiendo una definición más coherente y actualizada del difuso concepto de talento...
"Una definición útil de talento podría ser: la adecuada habilitación de una capacidad natural previamente desconocida."

Ethel Krauze, Desnudando a la musa: ¿qué hay detrás del talento literario?, DGP-Conaculta, 2011.

martes, diciembre 22, 2009

Eusebio Ruvalcaba

"La inspiración surge en cualquier momento, en disímiles lugares. Puedes estar en el atrio de una catedral o en la retaguardia de una manifestación, entre las piernas de una mujer o en el regazo de la madre. En verdad no hay reglas. También puede ocurrir a las seis de la mañana viajando por las vacías arterias citadinas, o a las once de la noche rumbo a Querétaro. El requisito no es ser poeta, ni que la muerte te persiga, ni que odies, bebas o estés enamorado. Sobre esta magia, hay que decirlo, no hay nada escrito".

martes, agosto 04, 2009

antenas o robos

"¿Qué es un artista? Es un hombre que tiene antenas, que sabe cómo captar las corrientes que están en la atmósfera, en el cosmos [...] si el supiera realmente lo que es sería muy humilde. Se reconocería como un hombre poseedor de cierta facultad que está obligado a usar para servir a otros. No tiene nada de qué enorgullecerse, su nombre no significa nada, su ego es nulo, él es sólo un instrumento en una larga procesión".

Henry Miller

"Yo copio lo que admiro. Robo. Cuando usted dice influencia sugiere una inflitración del material de otra persona en el de uno, semiconscientemente. Pero yo no leo sólo por gusto, sino como un jornalero, y cuando encuentro un buen efecto lo estudio y trato de reproducirlo. De modo que probablemente soy el ladrón más grande que pueda imaginarse. Le robo a la gente... a mis mayores, quiero decir. Y de hecho, Panic Spring, que según usted es un libro respetable, me parece horrible porque es una antología, ¿ve usted?, con cinco páginas de Huxley, tres de Aldington, dos de Robert Graves y así sucesivamente: en realidad, de todos los escritores que admiro. Pero ellos no me influyeron. Yo plagié efectos, estaba aprendiendo el juego".

Lawrence Durrell

(El oficio de escritor, Era, 1968)

viernes, julio 24, 2009

los ojos de Dios


De niño los caminos de tirol del techo me hacían imaginar historias, personajes. Hoy sus vericuetos de yeso tienen nombre y forman caleidoscópicamente los contornos de una figura, de una piel (aunque la piel es un pretexto: ella es hipodérmica, se mete en cada sinapsis, cada músculo y cada nervio), en dos líneas de tirol que se rozan apenas, en más que se van entrecruzando. Recrean pechos, ojos, vagina. La recrean chiquita, grande, grandota, múltiple, dormida, bailando, en todas las posiciones habidas y por inventar, las estalactitas y sus sombras forman letras (y flores y alas). La miro, leo más en el tirol que en el libro en mis manos que ya se acostumbró a que lo dejo de leer cada cinco minutos.

No sé. Será que miramos al techo en los exámenes y en los dilemas porque todo está escrito allá arriba... Saramago algo sabe.

* * *

"Pues no, estúpido no eres, lo que pasa es que empleas demasiado tiempo en entender las cosas, sobre todo las más simples, Por ejemplo, Que no tenías ningún motivo para buscar a esa mujer, a no ser, A no ser, qué, A no ser el amor, Es necesario ser un techo para tener una idea tan absurda, Creo haberte dicho alguna vez que los techos de las casas son el ojo múltiple de Dios, No me acuerdo, Si no te lo dije con esas precisas palabras te lo digo ahora, Entonces dime cómo podría querer a una mujer a la que no conocía, a quien nunca había visto, La pregunta es pertinente, sin duda, pero sólo tú podrás darle respuesta, Esa idea no tiene pies ni cabeza, Es indiferente que tenga cabeza o que tenga pies, te hablo de otra parte del cuerpo, del corazón, ese que decís que es el motor y la sede de los afectos, Repito que no podía querer a una mujer que no conozco, a la que nunca he visto, salvo en retratos antiguos, Querías verla, querías conocerla y eso, concuerdes o no, ya es amar, Fantasías de techo, Fantasías tuyas, de hombre, no mías, Eres pretencioso, te crees que sabes todo sobre mí, Todo no, pero alguna cosa habré aprendido después de tantos años de vida en común, apuesto a que tu nunca habías pensado que tú y yo vivimos en común, la gran diferencia que existe entre nosotros es que tú sólo me prestas atención cuando necesitas consejos y levantas los ojos hacia arriba, mientras yo me paso todo el tiempo mirándote, El ojo de Dios, Toma mis metáforas en serio, si quieres, pero no las repitas como si fueran tuyas. Después de esto, el techo decidió callarse..."


José Saramago, Todos los nombres

miércoles, febrero 27, 2008

Inspirado

“La inspiración es una tensión de las facultades del alma que hace posible el grado de atención indispensable a la composición en planos múltiples. El que no sea capaz de una atención semejante recibirá un día esta capacidad si se obstina con humildad, perseverancia y paciencia, y si se siente impulsado por un deseo inalterable y violento.

Simone Weil
(citada por Ricardo Yañez en su columna "Isocronías")