Mostrando las entradas con la etiqueta Philip Roth. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Philip Roth. Mostrar todas las entradas

miércoles, octubre 15, 2025

Yo soy la emergencia - Philip Roth



«Vivo solo, no tengo a nadie de quien responsabilizarme o con quien pasar el tiempo. Mi agenda es absolutamente mía. Normalmente, escribo todo el día, pero si quiero vuelvo al estudio al final de la tarde, después de cenar, no tengo que sentarme en el cuarto de estar porque haya alguien que haya pasado el día entero solo. No tengo que sentarme allí y ser entretenido o divertido. Vuelvo para allá y trabajo dos o tres horas más. 

»Si me despierto a las dos de la mañana —esto ocurre raramente, pero a veces ocurre— y algo me ha aparecido, enciendo la luz y escribo en mi dormitorio. Tengo estas pequeñas cosas amarillas por todos lados. Leo hasta la hora que quiero. Si me levanto a las cinco de la mañana y no puedo dormir y quiero trabajar, me voy al estudio. 

»Y trabajo, estoy de guardia. Soy como un médico en urgencias. Yo soy la emergencia».

miércoles, mayo 23, 2018

Philip Roth (1933-2018)

«Meses de mirar el manuscrito y decir: "Esto está mal, pero ¿qué pasa?" Me pregunto: "Si este libro fuera un sueño, ¿sería un sueño de qué?" Pero cuando pregunto esto, estoy también tratando de creer en lo que escribí, olvidar que estoy escribiendo y decir: "Esto ha sucedido", incluso si no lo ha hecho. La idea es percibir tu invención como una realidad que puede ser entendida como un sueño. La idea es convertir carne y sangre en personajes literarios, y personajes literarios en carne y hueso...»

* * * * * 

«Escribir te convierte en alguien que siempre se equivoca. La ilusión de que algún día puedes acertar es la perversidad que te impulsa a seguir adelante.»

* * * * *

«Cuando decidí dejar de escribir, me puse a releer los libros que había publicado. Quería ver si había estado perdiendo el tiempo. Cuando terminé, mi conclusión hace eco de las palabras de un héroe mío del box, Joe Louis: “Hice lo mejor que pude con lo que tenía".»

* * * * * 

«Un escritor necesita sus venenos. O, al menos este escritor los necesitaba. Y el antídoto a sus venenos suele ser un libro.»

* * * * *

«Soy como un médico en la sala de urgencias. Yo soy la urgencia.»

* * * * *
«La Literatura perturba a la Organización. No es que esté de un modo flagrante, ni siquiera sutil, a favor o en contra de algo. Perturba a la Organización porque no es general.»

* * * * *

«Uno escribe un libro repulsivo (y muchos consideraban que El mal de Portnoy era únicamente eso) no para ser repulsivo, sino para representar lo repulsivo, para airear lo repulsivo, para exponerlo, para revelar a qué se parece y qué es. Chejov aconsejaba sabiamente que la tarea del escritor no consiste en resolver problemas, sino en presentar adecuadamente el problema.»

* * * * *
«Comenzar un libro es desagradable. Estoy completamente inseguro sobre el personaje y su predicamento, y un personaje en su situación es con lo que tengo que empezar. Peor que no saber de tu sujeto es no saber cómo tratarlo, porque finalmente eso es todo. Escribo los comienzos y son horribles, más una parodia inconsciente de mi libro anterior que la escapada que deseo. Necesito algo que pase por el centro de un libro, un imán para dibujar todo: eso es lo que busco durante los primeros meses de escribir algo nuevo. A menudo tengo que escribir cien páginas o más antes de que haya un párrafo que esté vivo. De acuerdo, me digo a mí mismo, ese es tu comienzo, comienza allí; ese es el primer párrafo del libro. Revisaré los primeros seis meses de trabajo y subrayaré en rojo un párrafo, una oración, a veces no más que una frase, que tenga algo de vida, y luego escribiré todo en una página. Por lo general, no llega a más de una página, pero si tengo suerte, ese es el comienzo de la página uno. Busco la vivacidad para establecer el tono. Después del espantoso comienzo, vienen los meses de juego libre, y después del juego vienen las crisis, volviéndose contra tu material y odiando el libro...»


viernes, enero 26, 2018

Dejar de escribir... - Philip Roth

«Como expreso en Why Write?, en 2010 tenía “la fuerte sospecha de que ya había hecho mi mejor trabajo y cualquier cosa más sería inferior. Para entonces ya no poseía la vitalidad mental, la energía verbal ni la condición física necesarias para emprender y sostener un ataque creativo grande de cualquier duración para una estructura compleja tan demandante como una novela… Todos los talentos tienen sus límites: su naturaleza, su alcance, su fuerza; y también su final, un periodo, un ciclo de vida… no todos podemos ser fructíferos por siempre”.»

Entrevista en The New York Times

jueves, abril 02, 2015

Escribir - Milan Kundera

Milan Kundera, en entrevista con Philip Roth

«Pero hay una frontera entre la vida íntima y la pública, diría que hay una frontera mágica que no puede cruzarse impunemente. Sólo un hipócrita afirmaría que esta frontera no existe, y que un hombre pueda ser la misma persona en la vida pública y en la íntima. Cualquier hombre que fuese el mismo en público y en la intimidad sería un monstruo.

«Hay una gran diferencia entre un novelista y un fotógrafo: Ana Karenina, Emma Bovary, Bloom, son personas inventadas. El estudio de vida íntima que realiza un escritor no es tan sólo una labor de observación sino que, primordialmente, es una tarea de la imaginación. Por eso ninguna madame Bovary real puede compararse con la de Flaubert. Y todavía hay una segunda diferencia de orden moral. Imagínate que Flaubert hubiese escrito su novela describiendo la vida de una cecina de Rouen, una existente madame Bovary. En este caso, el autor sería un monstruo de indiscreción, un espía, un cotilla, un hombre al que se le retiraría el saludo. El autor siempre inicia la narración a partir de su propia vida, pero crea algo que no se le parece en absoluto.

«Una de las cosas que encuentro más divertidas de Occidente, y especialmente de Francia, es cierta “sacralización” que se produce no de la literatura, sino de uno mismo como escritor. Parece que se escribe la literatura como si se tratase de algún tipo de acto místico, como si se estuviese rezando. Se puede escribir, pues, una porquería increíble con tema ‘increíble seriedad’. Un poeta checo escribió en una ocasión: “Si no pudiese escribir poemas debería llorar”. Mi respuesta fue: "¡pues llora!" Puedo asegurarte que hay ocasiones en las que es mucho más fácil renunciar a escribir de lo que te imaginas.

«En estos días sólo puede ser optimista un gran cínico.

«Cuando era un niño de pantalones cortos solía soñar con un ungüento milagroso que me hiciese invisible. Después llegué a adulto, comencé a escribir y quería hacerme famoso y tener éxito. Ahora soy famoso y quisiera tener el ungüento que me hiciera invisible.»

viernes, noviembre 23, 2012

"Basta. Es suficiente"

“Decidí que estaba terminado con la ficción. Ya no la quiero leer, no la quiero escribir y ni siquiera quiero hablar de ella. He dedicado mi vida a la novela: la he estudiado, la he enseñado, la he escrito y la he leído. Basta. Es suficiente. Ya no siento la dedicación a la escritura que he sentido en toda mi vida. La idea de luchar con la escritura una vez más me resulta intolerable”

miércoles, junio 06, 2012

no se salga del sendero...

¿Cómo cambiar el pasado? ¿Cómo rehacer nuestra vida? ¿Hay futuro? Anoche veía fotografías, o mejor dicho veía miradas. Y me puse a escribir con furia, con una energía que hace mucho no sentía, a pesar de la migraña y los pensamientos. Una fotografía, la imagen congelada en el tiempo, como apunté en el post anterior, puede tener la calidez como para hacernos el día, para alborotar las mariposas que solemos traer en el estómago algunas personas. Las palabras igual.

Después de poner el post, ya recostado, se me ocurrió pensar a cuántos grados arden qué cosas, y el peligro de que haya quien decida lo que quemamos y lo que tenemos derecho a tener. Sobre cómo nos quemamos, o nos queman. Y me dormí casi al amanecer.

Este miércoles murió Ray Bradbury y se anunció el premio Príncipe de Asturias a Philip Roth, escritores ambos que me han acompañado en momentos clave de mi vida. Debido a sus obsesiones y a pesar de ellas, ambos se reinventan en cada texto, vuelven sobre sí, dejan el sendero que les habían marcado. Advierten, critican. Nos hablan de la desazón (en uno y en los demás) de salirse del sendero, de parar en la estación equivocada. "Uno debe inventarse a sí mismo todos los días y no sentarse a ver cómo el mundo pasa allí adelante, sin que uno participe", dijo Bradbury, autor de Crónicas marcianas, Remedio para melancólicos y la genial Fahrenheit 451, referencia a la temperatura a la que arde el papel, y que da pie a una sociedad distópica donde los libros son prohibidos y quemados. "No intento describir el futuro. Intento prevenirlo", comentaba.

En vacaciones de semana santa (entre muchos otros libros) saqué de la biblioteca Remedio para melancólicos, y con él pasé varias horas. "El amor es la respuesta a todo. Es la única razón para hacerlo todo. Si no escribes historias que amas, nunca funcionará. Si no escribes historias que otras personas aman, nunca funcionará".

Llegar a marte, llegar a amarte, legar la muerte. Transformarnos en pesadillas o en algo extraterrestre. Además del amor, que apunta Bradbury, está el dolor, recurrente en los personajes de Roth. Y aunque el dolor no tenga significado el escritor trata de dárselo en sus personajes, aunque él mismo sea un personaje, no siempre el protagonista. Y entre amor y dolor, escribir.

Dice Bradbury (el zen de la escritura):

«No escribir, para muchos de nosotros, es morir.

Debemos tomar las armas cada uno y todos los días, quizás sabiendo que la batalla no podrá ser ganada enteramente, pero pelear nosotros debemos, así sea sólo un gentil combate. El más pequeño esfuerzo por ganar significa, al final de cada día, una suerte de victoria. Recuerda al pianista quien dijo que si no practicaba cada día él sabría, si no practicaba por dos días, los críticos sabrían, y después de tres días, la audiencia lo sabría.

Una variación de esto es verdad para los escritores. No es que tu estilo, cualquiera que sea, se derretirá fuera de forma en esos pocos días.

Pero lo que podría pasar es que el mundo te alcance y trate de enfermarte. Si no escribes todos los días, los venenos se acumularán y comenzarás a morir, o actuar como loco o ambos.

Debes quedarte intoxicado en escritura de manera que la realidad no te destruya.»

Muchos optan por no involucrarse con tal de no sufrir, no discutir, no pelearse. introspección peligrosa la de muchos, y lo más preocupante, de jóvenes. Me quedo en mi burbuja rosita, piensan. Zuckerman, personaje de Roth, escritor también, se asume como personaje del teatro del ridículo. Yo me asumo como personaje secundario que acompaña a su personaje principal. Acaso un cronista de alguien que sabe ver la realidad. Yo no. Otra verdad es que un personaje puede marcar toda la obra así salga en un solo pasaje... Lo malo es cuando todas las lecturas coinciden en que soy el antagonista.

"Escribir falsa biografía y falsa historia, tramar una existencia semiimaginaria a partir del drama real de mi vida es mi vida...", escribió Philip Roth (citado aquí), y sus novelas y artículos son así, una cruza de realidades y vidas. Hay vidas obvias que pecan de linealidad, o que tienen mucha imaginación pero la tuercen en su perjuicio. Cuando hay una chispa no se puede uno quedar callado ni dejar el pasado tal cual. Para eso es cada día. Para eso están las imágenes y las letras.

sábado, junio 18, 2011

Eros y poder: Kundera por Roth

"El juego erótico y el poder son los temas que con frecuencia están en el centro de los relatos que Kundera titula, colectivamente, El libro de los amores ridículos. La sexualidad como un arma (en este caso el arma de quien, por lo demás, es totalmente atacable, también es esencial en La broma: para vengarse del amigo político que se volvió contra él en su remota época estudiantil, Ludvík Jahn, liberado por fin de las minas de carbón, concibe un plan para seducir a la esposa de ese hombre. En esta decisión de poner su virilidad al servicio de su cólera, el héroe de Kundera muestra una afinidad con ciertos personajes de Mailer y Mishima, por ejemplo, el marido vengativo de Colores prohibidos de Mishima, que convence a un joven y bello homosexual para que despierte la pasión y rompa los corazones de mujeres que le han traicionado y rechazado, o el instructor de toreo del Greenwich Village en "The Time of Her Time", de Mailer, cuyos furiosos actos sexuales parecen ir dirigidos a proporcionar placer a su pareja en forma de castigo. Sin embargo, lo que distingue al hombre de excepcional virilidad de Kundera del de Mailer y el de Mishima es la facilidad con que su poder erótico resulta frustrado y se convierte en una broma más a sus expensas..." 

Philip Roth, Lecturas de mí mismo, Mondadori, 2008

viernes, diciembre 17, 2010

Sí, Roth

On Black


"La imagen que me perseguía durante aquellos años era la de un tren que hubieran desviado a una vía equivocada. A los veintipocos años había avanzado de acuerdo con el horario, solo con las paradas de un expreso y teniendo claro el destino final; y de repente me encontraba en la vía equivocada, avanzando a toda velocidad por el qunto pino. Me preguntaba: "¿Cómo puedes hacer que esta locomotora vuelva a la vía correcta?". Pues bien, no es posible. En el transcurso de los años he seguido sorprendiéndome cada vez que, a altas horas de la noche, descubria que había parado en la estación equivocada..."

Philip Roth, Lecturas de mi mismo.

miércoles, diciembre 08, 2010

Fingir - Philip Roth

"Escribir falsa biografía y falsa historia, tramar una existencia semiimaginaria a partir del drama real de mi vida es mi vida. Algún placer ha de haber en esa actividad, y estriba en eso. Ir por ahí disfrazado. Interpretar un personaje. Hacerte pasar por lo que no eres. Fingir. La socarrona y astuta mascarada. Piensa en el ventrílocuo. Habla de manera que su voz parece proceder de alguien que se encuentra a cierta distancia de él. Pero si no estuviera en tu línea de visión, su arte no te produciría tanto placer. Su arte consiste en estar presente y ausente; es más él mismo al ser simultaneamente otro, ninguno de los cuales es una vez que ha bajado el telón. Como escritor, no es necesario que abandones por completo tu biografía para dedicarte a representar. Puede ser más intrigante si no lo haces. La distorsionas, la caricaturizas, la parodias, la torturas y subviertes, la explotas... y todo para dar a la biografía esa dimensión que excitará tu vida verbal. Millones de personas hacen eso continuamente, por supuesto, y sin la justificación de que están haciendo literatura. Lo hacen en serio..."

Philip Roth, Lecturas de mí mismo
(Mondadori, 2008)

martes, abril 27, 2010

El dolor según Roth (2)

"Donde un médico piensa "todo termina mal, no hay nada que yo pueda hacer, se está muriendo y no puedo curar la vida", el buen escritor es incapaz de dejar a su personaje en manos de la muerte o de los narcóticos, en pleno sufrimiento. Como tampoco puede abandonar a un personaje a su propia suerte, diciendo que ese dolor se lo merece, porque se lo ha provocado él mismo. El escritor ha de estar al quite, no le queda más remedio, para extraerle sentido a esta incurable vida, para cartografiar los vericuetos del castigo ignoto, aun en el caso de que no haya sentido alguno que extraer de ninguna parte".

viernes, marzo 12, 2010

Como limpiar la casa...

"Se tira uno veinte años ganándose la vida con una cosa, y sigue discutiéndose en público si es a eso a lo que tendrías que dedicarte o si lo haces como es debido. Y hasta uno mismo duda. [...] ¿Qué pasaría si resultara que mis veinte años de literatura sólo son fruto de mi impotencia ante la compulsión de escribir, de mi sometimiento a una compulsión bajuna e insignificante que he dignificado con todos mis principios pero que, a fin de cuentas, no se distingue en mucho de lo que quiera que fuese obligaba a mi madre a pasarse cinco horas diarias limpiando la casa? ¿En qué quedo yo entonces?"

Philip Roth, "La lección de anatomía", Zuckerman desencadenado.
.

domingo, julio 05, 2009

El dolor según Roth (1)

"Todo el mundo pretende hacer interesante el dolor: primero, las religiones, luego los poetas, luego, no nos olvidemos de ellos, incluso los médicos, interviniendo con su obsesión psicosomática. Todo el mundo quiere darle significado. ¿Qué significa este dolor? ¿Qué está usted ocultando? ¿Qué está exhibiendo? ¿Qué está traicionando? Es imposible limitarse a sufrir el dolor, también hay que sufrir su significado. Pero el caso es que no es interesante, ni tiene significado: es lisa y llanamente dolor, estúpido dolor, lo contrario de interesante, y nada, nada hay en él de valor, a no ser que el sujeto esté loco desde el principio".

Philip Roth, La lección de anatomía.

miércoles, junio 03, 2009

Roth desencadenado

Lo mentaban mucho pero no lo había leído. Mea culpa. Tras buscar en varias librerías de este rancho modernizado a punta de luz escénica encontré apenas un libro, Zuckerman desencadenado (Ramdom House, Debolsillo, 2007). Candidato al nobel, el material que hoy voy conociendo habla sobre escritores y es bastante divertido. ¿Candidato al nobel? Necesito conocerlo más a fondo, y ver qué dicen los demás, así que ojalá haya comentarios.

Como aperitivo, algunas opiniones de Javier Cercas sobre varias obras de Philip Roth en Pasen y lean:

"Es una novela sobre la vida de los escritores. O mejor, sobre la no-vida, sobre aquello a lo que renuncian para consagrarse a su imaginación. Viven pobremente en la realidad para gozar de una existencia rica en su mente. Los escritores buenos suelen ser meticulosos y exigentes. Y también vanidosos. Esto es Roth, y es Zuckerman..."

"la aguda mirada de un escritor tan sabio como miope que nos hace, a pesar de todo, volver una y otra vez a él a la espera del milagro que nunca llega".

"Empiezan a cansarme un poco los libros de Roth. Lo malo es que se me olvida de una vez para otra y sólo pienso en el buen rato literario (en cierto sentido) que voy a pasar. Es como ver a un purasangre chapoteando en un barrizal de 3 metros por tres. Un desperdicio".

"Si en América hay escritores rostro pálido, representantes de una cultura delgada, solemne y semiclerical, de exquisita atmósfera moral, remilgados, snobs y pedantes, como James o T.S. Eliot, y pieles rojas del mundo de los bajos fondos de las fronteras y grandes ciudades, más emocionales y espontáneos, que dan expresión a la vitalidad y aspiraciones reales de la gente, como Twain, Whitman, Wolfe (Thomas), o Anderson, Roth se sitúa a caballo de ambos grupos, con una autoconciencia de su superioridad que no consigue disimular".

* * * * *

Y por mientras comparto dos párrafos de los varios que subrayé:

"¿Para qué me metí en el oficio? Pues mira, yo también era un buen chico con camisola de Peter Pan, y me creí todo lo que contaba Aristóteles sobre la literatura. La tragedia agota la compasión y el miedo llevándolos al límite, y y la comedia promueve en el público un estado de ánimo ligero y despreocupado, haciéndolo ver que sería absurdo tomarse en serio la acción que la obra imita. Bueno, pues me falló Aristóteles. No se le ocurrió decir nada del teatro del ridículo, uno de cuyos personajes principales soy yo en este momento... por culpa de la literatura".

"Primero te encierras para poner en marcha tu imaginación, ahora te encierras porque has puesto en marcha la imaginación de los demás".

Ya abundaremos en sus imágenes, en la poesía de Yeats de la que también abrevan los hermanos Cohen, otros párrafos. Por lo pronto me regreso a leer.