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lunes, julio 28, 2025

Decálogo (apócrifo) para escribir con riesgo y risa - Harold Lloyd

Hollywood, junio de 1925



1. La historia debe correr. Si no te hace sudar, no sirve.

2. Escribe escenas donde el peligro y el deseo caminen juntos.

3. El héroe no es perfecto. Es torpe, decidido y siempre tarda.

4. Cada obstáculo debe ser una oportunidad para hacer reír o sufrir (o ambas).

5. El romance funciona mejor si casi se cae del reloj de un edificio.

6. Nunca subestimes el poder de un sombrero bien lanzado.

7. El gag se construye como una torre: paso a paso, hasta el colapso.

8. Haz que el espectador olvide que está viendo una historia. Que viva dentro de ella.

9. La comedia no es escape. Es enfrentarse al mundo con una sonrisa temblorosa.

10. Si el público contiene el aliento… y luego ríe: escribiste bien.


* * *
Tomado de la página de Facebook El inquilino guionista

martes, julio 22, 2025

Decálogo (apócrifo) - Louis Weber

DECÁLOGO (APÓCRIFO) PARA ESCRIBIR CINE QUE PIENSE Y SIENTA
Los Ángeles, octubre de 1921

1. El cine es un púlpito y un espejo: úsalos con conciencia.
 
2. No escribas lo que agrada; escribe lo que importa.
 
3. Una historia bien contada no necesita disculparse por ser femenina.
 
4. La moral no debe dictar la forma, pero sí el fondo.
 
5. Cualquier personaje que no tenga voz propia es un adorno.
 
6. La emoción más poderosa es la que no necesita gritar.
 
7. Los problemas reales también tienen derecho a la pantalla.
 
8. El drama no está en los gestos, sino en las decisiones.
 
9. Si una historia no puede ser contada sin crueldad, no vale la pena.
 
10. Las mujeres no vienen a decorar el cine. Venimos a escribirlo, dirigirlo y transformarlo.

Lois Weber fue pionera del cine mudo, directora, guionista y editora, profundamente comprometida con el poder del cine para provocar pensamiento social y emocional, escrito con su tono firme, inteligente y ético. 

viernes, abril 05, 2024

Para ser escritor - Abelardo Castillo

* Podrás beber, fumar o drogarte. Podrás ser loco, homosexual, manco o epiléptico. Lo único que se precisa para escribir buenos libros es ser un buen escritor. Eso sí, te aconsejo no escribir drogado ni borracho ni haciendo el amor con la mano que te falta ni en mitad de un ataque de epilepsia o de locura.

* Un albañil puede habitar la casa que construye, decía más o menos Sartre, un sastre usar el traje que ha hecho: un escritor no puede ser lector de su propio libro. Un libro es lo que los lectores ponen en él. Ningún escritor puede agregar un sentido nuevo a sus propias palabras. Si puede hacerlo, debería escribir el libro otra vez.

* Lo mejor que se ha dicho sobre el cuento es lo que Edgar Poe escribió en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne. No pienso facilitarte las cosas reproduciéndolo. Tendrás que encontrarlo solo. Un escritor es un buscador de tesoros. Los descubre o no. Esa es la única diferencia entre la biblioteca de un escritor y el mueble del mismo nombre de las personas llamadas cultas.

* Podrás corregir tus textos o no corregirlos. Toltstoi escribió siete veces Guerra y Paz; Stendhal terminó La Cartuja de Parma en cincuenta y dos días. El único problema es cómo se las arregla uno para ser Toltstoi o Stendhal.

* Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.

* Los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga.

* Los cuentistas afirman que el cuento es el género más difícil. Tampoco les creas. Sólo es más corto. El cuento es díficil únicamente para aquellos que nunca deberían intentarlo. Para Poe era facilísimo, para Cortazar, Chéjov o Hemingway también.

* No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.

* Podrás escribir: "Volvió a verla tres días más tarde", pero sólo a condición de saber perfectamente (aunque no lo digas) qué le pasó a tu personaje en esos tres días, y por qué fueron tres días y no una semana o un año.

* No es lo mismo ambigüedad que confusión. Una historia debe tener siempre un único final. Si quisiste sugerir dos o más desenlaces, esos desenlaces son un único final: se llama ambigüedad. Si nadie entiende ni medio se llama confusión.

* No describas sino lo esencial. La posición de un pie, en casi todos los casos, es más importante que el color de los zapatos.

* Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. No es lo mismo decir: "ahí está la ventana" que "la ventana está ahí". En un caso se privilegia el espacio; en el otro, el objeto. Toda sintaxis es una concepción del mundo.

* En el origen del conocimiento y de la literatura está el acto de contar. La crítica de la razón pura nos cuenta lo que Kant pensaba de los límites de la razón; los versos de La Eneida, la epopeya del Lacio; el teorema de Pitágoras, el cuadrado de la hipotenusa. El hombre es el único animal que cuenta.

* Cortázar solía decir que empezaba sus cuentos sin saber a dónde iba. No le creas. En sus mejores cuentos lo sabía perfectamente, aunque no supiera que lo sabía.

* Los grandes novelistas aconsejan ignorar el final de la historia, no tener nada claro qué hará el personaje en el próximo capítulo, no atarse a un plan previo. A ellos sí podrás creerles, pero con moderación. Digamos, hasta llegar a la página 150. Más allá de eso, saber tan poco de tu propio libro ya es mera imbecilidad.

* Cuidado con Borges, Kafka, Proust, Joyce, Arlt, Bernhard. Cuidado con esas prosas deslumbrantes o esos universos demasiado intensos. Se pegan a tus palabras como lapas. Esa gente no escribía así: era así.

martes, febrero 06, 2024

Decálogo para jóvenes poetas - Héctor Carreto

(Nocturnario)

1. No tengas miedo a las influencias. Todos, cuando empezamos a escribir, necesitamos modelos, como ocurre con los estudiantes de otras disciplinas, como las artes visuales. Imita al escritor que admiras, a tu padre poético y, cuando te sientas preparado para irte de casa, independízate. Sin embargo, regresa de vez en cuando a visitar a tus padres.
No te preocupes mucho por la retórica, y menos por la tradicional. Te recomiendo conocerla y olvidarla a la hora de escribir. La retórica puede servir de ayuda, pero jamás garantiza la buena y legítima escritura.

2. Sobre la intertextualidad, si decides insertar en tu obra versos o incluso párrafos de otro poeta, busca que éstos cambien de sentido en tu discurso. Es decir que, integrados a un poema tuyo, lo enriquezcan. En cambio, si lo único que haces es acomodarlos junto a los tuyos, el lector opinará, con justa razón, que lo valioso en tu texto son los versos del otro, que seguramente serán un autor importante.
Aunque todos estamos acostumbrados al saqueo, te aconsejo que, si los versos que robas no son muy conocidos, pongas la fuente al pie de la página, o por lo menos por los versos robados en cursivas.

3. Si buscas escribir poesía de corte clásico, rimada y medida, piensa que los maestros de otros siglos ya agotaron esas formas. Si insistes en dedicar tu vida literaria, por ejemplo, al soneto, valdrá la pena si los tuyos pueden alcanzar la altura de los escritos por Shakespeare, Quevedo o Sor Juana, lo cual es prácticamente imposible. Y en la lectura de sonetos, el lector siempre elegirá leer a los grandes poetas.
En un poema, igual que en la narrativa, puedes incluir diálogos, personajes, plegarias, noticias de periódico. Asimismo, el verso puede ser corto o largo, o una combinación de ambos, e incluso puedes escribir el poema en prosa. La poesía es tan flexible como las necesidades que requiere quien la escriba.

4. No escribas una poesía explicativa, pero tampoco una tan oscura que nadie entienda. No es lo mismo un poema misterioso que una adivinanza. Si necesitas poner símbolos, éstos deberán ser localizados por el lector. Es decir, debe localizarlos aunque no los descifre. Un poema muy explicativo aburre por lo obvio y uno oscuro difícilmente se le termina de leer.
El poema debe tener tanta causalidad como la prosa. Aunque te propongas escribir un poema oscuro, no debes perder nunca la lógica del discurso. Esto es, nunca pierdas el sujeto ni la concordancia en los tiempos verbales. De otro modo, corres el riesgo de que nadie entienda lo que escribiste.

5. Si los temas que elijas son políticos, amorosos, sociales o eróticos, haz crecer el poema asociando el tema elegido con otro complementario. Por ejemplo, el tema amoroso está prácticamente agotado si únicamente se aboca a expresar el sentimiento; éste ya fue explotado con éxito por los poetas de épocas pasadas, por lo que el tuyo tendrá que contener un plus. Esto es, que además de amoroso lo vuelvas, al mismo tiempo, político o social, o que tenga sentido del humor. Los epigramas de Ernesto Cardenal, por ejemplo, son amorosos y, al mismo tiempo, políticos; los de las poetas estadounidenses son eróticos pero también son políticos o feministas. Cuestionan a la sociedad en la que viven.

6. Escribe sólo sobre lo que conoces bien. De otra manera, el lector lo sentirá falso. Escribe sobre lo que te interese. No hay temas vedados a la poesía. No existen temas exclusivos para la prosa ni exclusivos para la poesía. Simplemente, se abordan desde ángulos distintos. Donde termina la prosa empieza el poema, y viceversa. No pierdas de vista el sujeto. Aun si escribes poesía hermética, debe haber precisión en el discurso. De otra manera, el lector no entenderá el poema y abandonará la lectura.

7. No busques palabras “poéticas” para escribir. Todas las palabras que hay en el diccionario pueden ser útiles en un poema. Todo depende de la naturaleza del texto. La utilización de palabras “elegantes” o en desuso causará un efecto artificial o cursi en el lector. Hay diccionarios que señalan que la poesía busca la belleza. Es una afirmación a la ligera. En todo arte legítimo tiene que estar presente la belleza. En la poesía la belleza está en el conjunto, no en la elección de ciertas palabras.

8. Evita el hipérbaton. Muchos principiantes creen que cambiando el orden de una frase, ésta se convierte en verso. Nada más falso. El trazo debe ser sencillo, natural, como en la prosa. Aplica el hipérbaton sólo si tiene alguna función en la rima.

9. Los poemas no necesariamente deben tener metáforas ni muchas imágenes. Hay muchos poemas de grandes autores que no contienen imágenes y otros que, aunque las tengan, no elaboran metáforas. No es una regla que el uso de las imágenes deba ser muy elaborado. Hay poetas que sólo incluyen las imágenes que son necesarias al discurso.

10. Sobre el tono. Te recomiendo familiarizarte con la música de concierto, o clásica, y también con el jazz, sobre todo si tu proyecto es escribir un poema extenso. Muchos poetas tienen la tendencia a escribir poemas largos sin cambiar ni el ritmo y ni el tono del discurso. Esto hace que los textos lleguen a ser pesados, aburridos y en algún momento llegan a caerse, pues es casi imposible, por ejemplo, mantener la nota alta (el éxtasis) siempre arriba. Si escuchas con atención un concierto o una sinfonía, podrás observar los diversos matices y cambios de ritmo que tienen las obras.

lunes, octubre 16, 2023

Decálogo periodístico de Miguel Ángel Granados Chapa

1. Nunca escriba o diga algo de una persona que no se lo pueda decir a la cara.

2. Combata la ambigüedad: no insinúe, no exagere, no minimice. Elija una postura y defiéndala. Un juicio no depende de la complicidad del lector sino del apego a la verdad.

3. Use las palabras precisas, no sólo por la riqueza del lenguaje sintético sino para lograr exactitud en lo que uno quiere decir.

4. Evite los lugares comunes, la vulgaridad y la falsa familiaridad con los entrevistados.

5. Construya su propia opinión, aunque no coincida con los demás, y sobre todo, si coincide con los demás.

6. No se ponga usted mismo en el centro de la noticia.

7. No haga juegos de palabras ni sorna con el nombre o la apariencia de una persona.

8. No aspire a recompensas materiales, no acepte regalos que puedan significar un soborno, ni siquiera los más pequeños. Hay que practicar una extremada ambición ética, aunque parezca una soberbia de la virtud.

9. Considere los fenómenos en su larga duración y en toda su anchura.

10. Encuentre el camino o hágalo.

lunes, mayo 30, 2022

Las 8 reglas de la escritura de Neil Gaiman

1. Escribe.

2. Pon una palabra después de otra. Encuentra la palabra correcta, escríbela.

3. Termina lo que estás escribiendo. No importa lo que tengas que hacer para terminarlo, termínalo.

4. Marca las distancias. Léelo imaginando que nunca antes lo has leído. Muéstraselo a amigos cuya opinión respetes y a los que les gusten cosas del estilo de la que has escrito.

5. Recuerda: cuando la gente te diga que algo está mal o que les parece que algo no funciona, casi siempre tienen razón. Cuando te dicen exactamente lo que creen que está mal y cómo arreglarlo, casi siempre están equivocados.

6. Arréglalo. Recuerda esto: tarde o temprano, antes de que alcance la perfección, tendrás que dejarlo ir y avanzar o empezar a escribir tu siguiente trabajo. Buscar la perfección es como intentar alcanzar el horizonte. Avanza.

7. Ríete de tus propios chistes.

8. La principal regla de la escritura es que, si lo haces con suficiente confianza y seguridad, podrás hacer lo que quieras. (Puede que esto sea una regla también válida para la vida, pero desde luego es cierta para la escritura). Por eso escribe tu historia como necesite ser escrita. Escribe de forma honesta y cuéntalo lo mejor que puedas. No estoy seguro de que haya otras reglas. Al menos, que importen.

miércoles, octubre 06, 2021

Anticonsejos a un joven - Carlos Drummond de Andrade

I. Sólo escriba cuando del todo no pueda dejar de hacerlo. Y siempre se puede dejar.

II. Al escribir, no piense que va a derribar las puertas del misterio. No derribará nada. Los mejores escritores consiguen apenas reforzarlo, y no exija de sí tamaña proeza.

III. Si permanece indeciso entre dos adjetivos, deje fuera ambos, y use el sustantivo.

IV. No crea en la originalidad, está claro. Pero no vaya a creer tampoco en la banalidad, que es la originalidad de todo el mundo.

V. Lea mucho y olvide lo más que pueda.

VI. Anote las ideas que tenga en la calle, para evitar desarrollarlas. La casualidad es mal consejero.

VII. No se sienta orgulloso si le dicen que su nuevo libro es mejor que el anterior. Quiere decir que el anterior no era bueno.

VIII. Pero si le dicen que su nuevo libro es peor que el anterior, puede ser que le digan la verdad.

IX. No responda a los ataques de quien no tiene categoría literaria: sería perder el tiempo. Y si el atacante tuviera categoría, no ataque, pues tiene otras cosas que hacer.

X. ¿Cree que su infancia fue maravillosa y merece ser recordada en todo momento en sus escritos? Sus compañeros de infancia ahí están, y tienen opinión diferente.

XI. No salude con humildad al escritor famoso, ni al escritor oscuro con soberbia. A veces ninguno de ellos vale nada, y en la duda lo mejor es ser atento para con el prójimo, incluso si se trata de un escritor.

XII. El portero de su edificio probablemente ignora la existencia, en el inmueble, de un escritor excepcional. No juzgue por eso que todos los asalariados modestos sean insensibles a la literatura, ni que haya obligatoriamente escritores excepcionales en todos los edificios.

XIII. No saque copias de sus cartas, pensando en el futuro. El fuego, la humedad y las polillas pueden inutilizar su cautela. Es más simple confiar en la falta de método de esos tres críticos literarios.

XIV. Procure hacer que su talento no ofenda el de sus compañeros. Todos tienen derecho a presumir genialidad exclusiva.

XV. Haga fichas de lectura. Las papelerías aprecian ese hábito. Las fichas absorberán su exceso de vitalidad y, no usadas, son inofensivas.

XVI. Si siente propensión hacia el gang literario, instálese en el seno de su generación y ataque. No hay policía para ese género de actividad. El castigo son sus compañeros y luego el tedio.

XVII. No se juzgue más honesto que su amigo porque sabe identificar un elogio falso, y él no. Tal vez usted sea apenas más duro de corazón.

XVIII. Evite disputar premios literarios. Lo peor que puede suceder es que los gane, otorgado por jueces a los que usted y su sentido crítico jamás premiarían.

XIX. Su vanidad asume formas tan sutiles que llega a confundirse con la modestia. Haga una prueba: proceda conscientemente como vanidoso, y verá cómo se siente.

XX. Sea más tolerante con el fanfarronismo de su amigo; casi siempre esconde una deficiencia, y sólo impresiona a otros fanfarrones.

XXI. En cuanto a su propio fanfarronismo, éste se enfriará si usted observa que, en la hipótesis más cristalina, es objeto de tolerancia ajena.

XXII. Antes de reproducir en la solapa de su libro la opinión del cofrade, piense, primero, que él no autorizó su divulgación; segundo, que la opinión puede ser mera cortesía; tercero, que usted no admira tanto a su cofrade.

XXIII. Procure ser justo con los otros; si fuera muy difícil, bondadoso; en el peor de los casos, elusivo.

XXIV. Opinión duradera es la que se mantiene válida por tres meses. No exija mayor coherencia de los otros ni se sienta obligado intelectualmente a tanto. Y proceda a la revisión periódica de sus admiradores.

XXV. Procure no mentir, a no ser en los casos indicados por la cortesía o por la misericordia. Es arte que exige gran refinamiento, y usted será recibido allí dentro de diez años, si llega a ser famoso; y si no llega, no habrá valido la pena.

XXVI. Déjese fotografiar con placer, sin llamar a los fotógrafos; no rechace dar autógrafos y se mortifique si no se los piden. Homero no dejó cartas ni retratos, Baudelaire dejó unos y otros. Lo esencial sucede con otros papeles.

XXVII. Usted tiene un diario para explicarse: ¿se encuentra tan confundido? Para justificarse: ¿su conciencia anda medio turbia? Para proyectarse en el futuro: ¿se juzga tan extraordinario?

XXVIII. Trate a las corporaciones con cortesía, pues algún día puede ingresar en una; con indiferencia, pues lo más probable es no ingresar nunca.

XIX. Aplíquese a no sufrir con el éxito de su compañero, incluso admitiendo que él sufra por el suyo. Por egoísmo, ahórrese cualquier especie de sufrimiento.

XXX. Una buena combinación moral es la del orgullo y la humildad; ésta nos absuelve de nuestras flaquezas, aquél nos impide caer en otras. En cuanto a los santos escritores, es de suponer que fueran canonizados a pesar de su condición literaria.

XXXI. Sea discreto. Es lo más cómodo.

miércoles, enero 27, 2021

Kurt Vonnegut: 8 principios para escribir una historia corta

1. Utiliza el tiempo de un completo extraño de tal manera que él o ella no sienta que ha perdido el tiempo.

2. Dale al lector al menos un personaje al que él o ella pueda apoyar.

3. Todo personaje debería querer algo, incluso si es solamente un vaso de agua.

4. Cada oración debe hacer una de dos cosas: revelar el carácter [de un personaje] o hacer avanzar la acción.

5. Empieza lo más cerca posible del final.

6. Sé sádico. No importa cuán dulces e inocentes sean tus personajes principales, haz que les sucedan cosas horribles, para que el lector pueda ver de qué están hechos.

7. Escribe para complacer solo a una persona. Si abres una ventana y le haces el amor al mundo, por así decirlo, tu cuento se enfermará de neumonía.

8. Brinda a tus lectores tanta información como sea posible lo antes posible. Al diablo con el suspenso. Los lectores deben tener una comprensión tan completa de lo que está sucediendo, dónde y por qué, que podrían terminar la historia ellos mismos si las cucarachas se comen las últimas páginas.

lunes, septiembre 07, 2020

Decálogo para escritores - Carlos Fuentes

1. Disciplina. Los libros no se escriben solos ni se cocinan en comité. Es un acto solitario y, a veces, aterrador. Es como entrar a un túnel sin saber si habrá salida.

2. Leer mucho, todo, vorazmente. La vida no te va a alcanzar para leer y releer todo lo que quisieras.

3. Relación entre tradición y creación. No hay nueva creación literaria que no se sostenga sobre la tradición, de la misma manera que no hay tradición que perviva sin la savia de la creación. El autor de ayer se convierte en autor de hoy, y el de hoy, en el de mañana. Es así porque el lector conoce algo que el autor desconoce: el futuro. El siguiente lector de Don Quijote será siempre el primer autor de Don Quijote.

4. La imaginación. “La loca de la casa”, abre con todas sus locuras toda las ventanas. Respeta a los vampiros que duermen en los sótanos. Levanta los techos de las casas. La imaginación vuela y sus alas son la mirada del escritor. Mira y sus ojos son la memoria, el presagio del lector. La imaginación es la unidad de nuestras sensaciones lideradas. Es el haz en que se reúne lo disperso (…) Imaginar es trascender o por lo menos darle sentido a la experiencia, es convertir la experiencia en destino y salvar al destino con suerte de la simple fatalidad.

5. La importancia de la realidad literaria. No se limita a reflejar la realidad objetiva. Añade algo que no estaba allí, enriquece y potencia la realidad primaria.

6. El tiempo en la literatura transforma la historia en poesía y ficción. La literatura ve a la historia y ésta se subordina fatalmente porque la historia es capaz de verse a sí misma sin un lenguaje.

7. Publicada, la obra literaria ya no te pertenece, se convierte en propiedad del lector. También en objeto de la critica y en un diálogo con la obra. La literatura es idéntica al instrumento de su crítica, que es su propio lenguaje; ni las artes plásticas, ni música, el cine, incluso el teatro sufren de esta incestuosa relación entre palabra creadora y palabra crítica.

8. No dejarse seducir por el éxito inmediato ni la ilusión de la inmortalidad. La mayoría de los best sellers de una temporada se pierden muy pronto en el olvido; el bad seller de hoy puede ser el long seller de mañana. Sé fiel a ti mismo y escucha la voz profundad tu vocación. Asume el riesgo tanto de lo clásico como de lo experimental.

9. Posición social del escritor. El escritor cumple con una función social siempre, manteniendo vivas en la escritura la imaginación y el lenguaje. Aunque no tenga opiniones políticas, el escritor, le plazca o no, contribuye a la vida de la ciudad con el vuelo de la imaginación y la raíz del lenguaje. No hay sociedad libre sin ella. No es fortuito que los regímenes totalitarios traten de silenciar a los escritores.

10. El décimo mandamiento está en tu imaginación y de todos los escritores “de su palabra y su libertad”.

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(Dicho durante una conferencia impartida en la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey, marzo de 2001.)

domingo, junio 28, 2020

Lecturas para la proximidad


Los invito a ler mi columna que este domingo se llamó Casi, pero no.

Gracias al CIES.

De Ana García Bergua; Decálogo de cuentista en pandemia.

De Chantal Maillard: Sísifo y la muerte.

Diseño basado en plagio gana un concurso.

De Yásnaya Aguilar: La lengua no es cultura.

El Financiero: Agonizan pequeñas librerías de la ciudad.

Actualizaciones en mis blogs de nubes y de trazos, así como mi canal de YouTube.

Bienvenidos, como siempre, comentarios, aportaciones y críticas.






miércoles, junio 13, 2018

Consejos para escribir - Paul Auster

1. No existe el estilo.
2. escribir sin ego.
3. Olvidarse de los estudios literarios.
4. No obsesionarse con la "identidad" de los personajes.
5. Vagabundear.
6. Citar a otros.
7. "Todo viene de dentro y sale fuera. Nunca al contrario. La forma no precede al contenido. El material mismo encontrará su propia forma a medida que lo vayas trabajando”

(la explicación de cada consejo y algo más en El Español)

lunes, mayo 14, 2018

La técnica del escritor en trece tesis - Walter Benjamin

I. Quien se proponga escribir una obra de gran envergadura, que se dé buena vida y, al terminar su tarea diaria, se conceda todo aquello que no perjudique la prosecución de la misma.

II. Habla de lo ya realizado, si quieres, pero en el curso de tu trabajo no leas ningún pasaje a nadie. Cada satisfacción que así te proporciones, amenguará tu ritmo. Siguiendo este régimen, el deseo cada vez mayor de comunicación acabará siendo un estímulo para concluirlo.

III. Mientras estés trabajando, intenta sustraerte a la medianía de la cotidianidad. Una quietud a medias, acompañada de ruidos triviales, degrada. En cambio, el acompañamiento de un estudio musical o de un murmullo de voces puede resultar tan significativo para el trabajo como el perceptible silencio de la noche. Si éste agudiza el oído interior, aquél se convierte en la piedra de toque de una dicción cuya plenitud sepulta en sí misma hasta los ruidos excéntricos.

IV. Evita emplear cualquier tipo de útiles. Aferrarse pedantemente a ciertos papeles, plumas, tintas, no es provechoso. No el lujo, pero sí la abundancia de estos materiales es imprescindible.

V. No dejes pasar de incógnito ningún pensamiento, y lleva tu cuaderno de notas con el mismo rigor con que las autoridades llevan el registro de extranjeros.

VI. Que tu pluma sea reacia a la inspiración; así la atraerá hacia ella con la fuerza del imán. Cuanto más cautela pongas al anotar una ocurrencia, más madura y plenamente se te entregará. La palabra conquista al pensamiento, pero la escritura lo domina.

VII. Nunca dejes de escribir porque ya no se te ocurra nada. Es un imperativo del honor literario interrumpirse solamente cuando haya que respetar algún plazo (una cena, una cita) o la obra esté ya concluida.

VIII. Ocupa las intermitencias de la inspiración pasando en limpio lo escrito. Al hacerlo se despertará la intuición.

IX. Nulla dies sine linea dies sine linea —pero sí semanas.

X. Nunca des por concluida una obra que no te haya retenido alguna vez desde el atardecer hasta el despuntar del día siguiente.

XI. No escribas la conclusión de la obra en tu cuarto de trabajo habitual. En él no encontrarías el valor para hacerlo.

XII. Fases de la composición: idea-estilo-escritura. El sentido de fijar un texto pasándolo en limpio es que la atención ya sólo se centra en la caligrafía. La idea mata la inspiración, el estilo encadena la idea, la escritura remunera al estilo.

XIII. La obra es la mascarilla funeraria de la concepción.

martes, abril 10, 2018

10 consejos para escribir - Virginia Woolf

1. Ten método. Todo método es correcto, cualquier método lo es, ya que expresa lo que nosotros escritores queremos expresar.

2. Ten disciplina. Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción.

3. Lee a los clásicos. Sí, siempre ten a la mano a los clásicos para prevenir la caída.

4. Lleva un diario. Es mi creencia que el hábito de escribir para mí misma es una buena práctica. Afloja los ligamentos. No importan los accidentes y los tropiezos.

5. Confía en tu talento. Nunca he conocido a ningún escritor que no alimentara una enorme vanidad.

6. Ten paciencia. No es necesario apresurarse. No es necesario brillar. No es necesario ser nadie más que una misma.

7. Enfréntate a ti misma. Cuando uno empieza a escribir una novela lo más importante no consiste tanto en sentir que puedes escribirla como que existe al otro lado de un abismo que las palabras no consiguen cruzar. Algo que solo se conseguirá con una angustia sin aliento.

8. Madura. La mayoría de las fallas de los poemas que he estado leyendo pueden explicarse, pienso, por el hecho de que han sido expuestos a la feroz luz de la publicidad siendo aún muy jóvenes para resistir esta presión.

9. Me gusta pasar de una habitación iluminada a otra; así es mi cerebro, habitaciones iluminadas; y los paseos por los campos son los corredores.

10. Valora tu trabajo. Yo me aventuraría a pensar que el Anon (anónimo), quien escribiera tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer.

domingo, marzo 18, 2018

12 lecciones para el ensayista contemporáneo - Andrés Malamud

1. Prioridad. Los médicos tienen un lema: primum non nocere – lo primero es no dañar. Si pueden, curan; si no, al menos no empeoran. Salvando las distancias, la comunicación de ideas debería parafrasearlos: primum non abhorrere, lo primero es no aburrir. El mejor argumento es estéril si la audiencia cambia de canal.

2. Tema. Para elegir el contenido no hay reglas: puede responder a un pedido del editor, a un tema candente, a una antigua obsesión. Pero el supremo estimulante son las ganas de ganar una discusión, de demostrar que el otro está equivocado. Los argumentos mejoran cuando tienen rivales.

3. Objetivo. Aunque la motivación sea ganar una discusión, la finalidad es ayudar a entender al que la mira de afuera. Un artículo cumple su función no cuando el público aclama sino cuando exclama: “ahhh…”

4. Foco. Pensar, decía Borges, es olvidar diferencias. No sirve de nada el mapa cuando tiene el mismo tamaño que el territorio. Hay que identificar lo esencial y relegar lo accesorio. Los matices son importantes, pero el detallismo y los firuletes juegan para el rival.

5. Secuencia. Los mejores artículos de opinión o difusión siguen la fórmula de The Economist: entender, simplificar, exagerar.

6. Estilo. La clave de la buena escritura es KISS: Keep It Short and Simple. Frases cortas y sin miedo al punto y aparte. Ni cero ni dos: una idea fuerte por párrafo. Limitar las enumeraciones y los adjetivos. Minimizar las oraciones subordinadas. Riqueza de vocabulario sí, jerga no.

7. Conceptualización. Hace falta definir los conceptos, sobre todo cuando el uso cotidiano es ambiguo o disputado. Pero puede hacérselo mediante metáforas, que denotan menos pero connotan más. El truco es convertir al lector en cómplice, y no en víctima, del texto.

8. Datos. Las opiniones son como las narices: todos tenemos una, y sólo nos sirve a nosotros. Los argumentos se defienden con evidencia, no con impresiones. No pretendamos que el lector crea en nuestra palabra sólo porque es nuestra: a la brigada de los sin datos se la combate mostrando aquello que más detestan.

9. Fuentes. Una nota periodística no es un paper: hay que evitar el tono y la forma del académico. Pero tampoco hay que robar. Cuando una idea tiene autor, es cortés recordarlo. Y también es útil: el lector curioso (o desconfiado) puede así chequear nuestras afirmaciones y, si lo desea, ir más allá y ampliar sus lecturas. La presentación conjunta de datos y fuentes contribuye a tornar una columna de análisis política en una de divulgación científica.

10. Encuadramiento. ¿Nuestro tema es un caso de qué? ¿A qué reino, familia, género y especie pertenece? Es crucial distinguir si tratamos de una regularidad histórica o una coyuntura crítica, de tiempos normales o excepcionales, de un estado, un gobierno o un régimen. Si hay dudas, las respuestas están en El Príncipe, El 18 Brumario, El político y el científico o cualquier trabajo de Giovanni Sartori.

11. Comparación. A partir de un caso es imposible generalizar, ¡pero también es imposible individualizar! ¿Cómo saber que algo es único si no miramos otra cosa? Quien solo conoce su país no conoce ningún país. Y así con todo.

12. Humor. Un chiste contribuye a no aburrir, pero además cumple otra función: enfriar. El humor obliga a tomar distancia y da perspectiva. Porque un ciudadano indignado es un buen ciudadano, pero un analista indignado es un mal analista.

(tomado de la revista Anfibia)

viernes, enero 12, 2018

Decálogo para escritores - Margaret Atwood

1. Coge un lápiz si vas a escribir en un avión. Los bolígrafos y las plumas gotean, pero si el lápiz se rompe no hay más que sacarle punta. Pero como igual no te dejan subir algo afilado, mejor lleva dos lápices.

2. Si los dos lápices se rompen, inténtalo con un cortauñas.

3. Lleva siempre algo encima para escribir. El papel está bien. En un apuro, servirán trozos de madera o tu propio brazo.

4. Si estás usando una compuradora, haz una copia de todo lo que escribas en una memoria.

5. Haz ejercicios de espalda. El dolor es un distractor.

6. Capta la atención del lector. Pero como no sabes quién va a ser el lector, será como buscar un gato negro en una habitación a oscuras.

7. Vas a necesitar un diccionario, un libro de gramática básica y un ancla de realidad. Esto último quiere decir que no existen las comidas gratis. Escribir es trabajo, pero también es jugártela. No tienes un plan de pensiones. Otras personas podrán ayudarte pero, esencialmente, estás solo. Nadie te hace escoger esto, así que no lloriquees.

8. Nunca vas a poder leer tu propio libro con la anticipación inocente que viene con esa primera y deliciosa página de un libro nuevo, porque tú la escribiste. Has estado entre bambalinas. Has visto esconder los conejos dentro del sombrero. Pedirle a un amigo que le pegue un vistazo o dos a la novela antes de que salga al mundo editorial es una buena idea. Es mejor que no mantengas una relación romántica con ese amigo, a menos que quieras romper.

9. No te sientes a la mitad del bosque. Si estás perdido en el argumento o bloqueado, vuelve atrás, revisa tus pasos y mira dónde te equivocaste. Entonces, lige otro camino. Cambia el personaje. Cambia el tono. Cambia la primera página.

10. Rezar puede funcionar. O leer otra cosa. O una constante visualización del santo grial que es la versión terminada y publicada de tu resplandeciente libro.

martes, enero 09, 2018

Estilo e incomprensión según Burroughs

"el estilo es la capacidad de cada uno para elegir qué palabra, entre las muchas que pueden tener matices semejantes, debe ser la que vaya a continuación de otra en esa sucesión de imágenes".

"Cuando un artista o un escritor desarrolla una nueva forma de arte, sea en un lienzo, en una película o en un libro, la mayor parte de la gente no será capaz de percibirla. De hecho, lo normal es que se enfade, se sienta estafada e incluso que reacciones violentamente. Solo con el paso del tiempo serán capaces de apreciarlo..."

(En Yorokobu.)

jueves, diciembre 28, 2017

11 mandamientos para escritores - Henry Miller

1. Trabaja cada vez en un solo proyecto, hasta que lo termines.

2. No empieces más libros ni añadas nuevo material a los trabajos que ya hayas finalizado.

3. No te pongas nervioso. Trabaja con calma, feliz, despreocupadamente en el proyecto que tengas entre tus manos.

4. Trabaja guiándote por un Programa y no guiándote por tu estado de ánimo. ¡Deja de escribir a la hora a la que hayas planeado dejar de hacerlo!

5. Cuando no puedes crear, aún puedes trabajar.

6. Cementa un poco cada día, en lugar de echar más fertilizante.

7. ¡Sigue siendo humano! Queda con gente, ve a sitios, tómate una copa si te apetece.

8. No te limites a ser un caballo de tiro. Trabaja por placer.

9. Sáltate el Programa cuando necesites hacerlo, pero vuelve a él el día siguiente sin falta.

10. Olvídate de los libros que quieres escribir. Piensa sólo en el libro que estás escribiendo en este momento.

11. Que lo primero sea la escritura. Dibujar, la música, los amigos, el cine… dedícate a todo eso sólo después de haber escrito.

viernes, agosto 18, 2017

Decálogo (abreviado) del Manifiesto Futurista

I .- Es necesario destruir la sintaxis, disponiendo los sustantivos al azar, tal como nacen.

2.- Se debe usar el verbo en infinitivo para que se adapte elásticamente al sustantivo y no lo someta al yo del escritor que observa o imagina.

3.- Se debe abolir el adjetivo para que el sustantivo desnudo conserve su color esencial.

4.- Todo sustantivo debe tener su doble, es decir el sustantivo debe ir seguido, sin conjunción, de otro sustantivo al que está ligado por analogía. Ejemplo: hombre-torpedero, mujer-golfo, multitud-resaca, plaza-embudo, puerta-grifo.

5.- Abolir también la puntuación. Al suprimirse los adjetivos, los adverbios y las conjunciones, la puntuación queda lógicamente anulada, en la continuidad variada de un estilo vivo que se crea por si mismo sin las pausas absurdas de las comas y los puntos. Para acentuar ciertos movimientos e indicar sus direcciones se emplearán signos matemáticos: + - x = ( ) y signos musicales.

6.- Sólo por medio de analogías amplisimas se logrará un estilo orquestal, al mismo tiempo policromo, polifónico y polimorfo capaz de contener la vida de la materia. […] Cuanto más amplias relaciones contengan las imágenes, más tiempo conservarán su fuerza de sorpresa. Es necesario, dicen, no fatigar la admiración del lector. ¡Vamos! Curémonos, más bien, de la fatal corrosión del tiempo que destruye no solamente el valor expresivo de una obra maestra sino además su fuerza de asombro. ¿ Nuestros oidos demasiado entusiastas no han destruido a Beethoven y Wagner? Por lo tanto hay que eliminar de la lengua todo lo que ella contiene de imágenes-cliché, metáforas descoloridas, es decir, casi todo.

7.- No existen categorías de imágenes, nobles o groseras, elegantes o vulgares, excéntricas o naturales. La intuición que las percibe no tiene preferencias ni prejuicios. El estilo analógico es, por lo tanto, el dueño absoluto de toda la materia y de su intensa vida.

8.- Para representar los movimientos sucesivos de un objeto es necesario ofrecer la cadena de las analogías que éste evoca, cada una condensada, recogida, en una palabra esencial.

9.- Teniendo en cuenta que toda clase de orden es fatalmente un producto de la inteligencia cauta y reservada, es necesario orquestar las imágenes disponiéndolas según un máximo de desorden.

10.- Destruir en la literatura el "yo", es decir toda la psicología. El hombre completamente deteriorado por la biblioteca y el museo, sumetido a una lógica y a una sabiduría espantosa, ya no ofrece ningún interés. Por lo tanto debemos eliminarlo de la literatura y sustituirlo finalmente por la materia cuya esencia se debe alcanzar a golpes de intuición, cosa que no podrán hacer jamás los físicos ni los químicos...

martes, mayo 02, 2017

Minidecálogo de la ley del minirrelato - Raúl Renán

1) Todo es incipit.
2) Omnipersonaje.
3) Esencia de la esencia.
4) Nadanécdota.
5) Tensión contención.
6) Candado verbal.
7) Honduración.
8) Instantaneidad.
9) Amoral.
10) Vida in nuce.

jueves, agosto 18, 2016

Siete consejos para el escritor principiante - V. S. Naipaul

1. No escribas frases largas. Una frase no debería tener más de diez o doce palabras.

2. Cada frase debe explicar un concepto con claridad. Debería sumarse al concepto que la precedió. Un buen párrafo consiste en una serie de conceptos claros e hilvanados.

3. No uses grandes palabras. Si tu ordenador te dice que sueles usar palabras de más de cinco letras, eso significa que algo va mal. El uso de palabras pequeñas te obliga a pensar en lo que estás escribiendo. Incluso las ideas difíciles pueden partirse en palabras pequeñas.

4. Nunca utilices palabras de cuyo significado no estés seguro. Si te saltas esta regla, deberías buscarte otro trabajo.

5. El principiante debería evitar el uso de adjetivos, a excepción de los relativos a colores, tallas y números. Utiliza los menos adverbios posibles.

6. Evita lo abstracto. Ve siempre hacia lo concreto.

7. Cada día, por lo menos durante seis meses, practica la escritura de este modo: frases cortas, claras y concretas. Puede parecerte extraño, pero te estás entrenando en el uso del lenguaje. Puede incluso que te deshagas de malos hábitos de lenguaje que adquiriste en la universidad. Puedes saltarte estas reglas cuando las hayas comprendido y dominado por completo.