Coronada de rosas y jazmines,
Arrullada por auras sonadoras,
En medio de recónditos jardines
Que guardan por do quier aves canoras;
Perdiéndose á lo lejos sus confines
Del Oceano en las ondas bramadoras,
América felice é inocente
Muelle doblega la morena frente.
Era un tiempo de paz; serena, pura,
La faz del indio descuidado enseña
Sello de libertad y de ventura;
No conoce opresor, ni se domeña,
Ni bebe en sus placeres la amargura:
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martes, septiembre 15, 2020
domingo, septiembre 13, 2020
viernes, septiembre 16, 2016
Jactancia de quietud - Jorge Luis Borges
Escrituras de luz embisten la sombra, más prodigiosas que meteoros.
La alta ciudad inconocible arrecia sobre el campo.
Seguro de mi vida y de mi muerte, miro los ambiciosos
y quisiera entenderlos.
Su día es ávido como el lazo en el aire.
Su noche es tregua de la ira en el hierro, pronto en acometer.
Hablan de humanidad.
Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria.
Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja espada,
la oración evidente del sauzal en los atardeceres.
El tiempo está viviéndome.
Más silencioso que mi sombra, cruzo el tropel de su levantada codicia.
Ellos son imprescindibles, únicos, merecedores del mañana.
Mi nombre es alguien y cualquiera.
Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera llegar.
La alta ciudad inconocible arrecia sobre el campo.
Seguro de mi vida y de mi muerte, miro los ambiciosos
y quisiera entenderlos.
Su día es ávido como el lazo en el aire.
Su noche es tregua de la ira en el hierro, pronto en acometer.
Hablan de humanidad.
Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria.
Hablan de patria.
Mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja espada,
la oración evidente del sauzal en los atardeceres.
El tiempo está viviéndome.
Más silencioso que mi sombra, cruzo el tropel de su levantada codicia.
Ellos son imprescindibles, únicos, merecedores del mañana.
Mi nombre es alguien y cualquiera.
Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera llegar.
lunes, julio 04, 2016
Bruce Springsteen - Born in the U.S.A.
Got in a little hometown cream
So they put a rifle in my hand
Sent me off to a foreign land
To go and kill the yellow man...
lunes, septiembre 16, 2013
De Pierre Bourdieu
“Es en la esfera intelectual donde los intelectuales deben sostener el combate, no sólo porque es allí donde sus armas gozan de mayor eficacia, sino también porque las nuevas tecnocracias consiguen imponerse frecuentemente en nombre de la autoridad intelectual. La nueva demagogia se apoya principalmente en las encuestas para legitimar las medidas represivas contra los extranjeros, o las políticas culturales hostiles a la vanguardia. He aquí porque los intelectuales deben de disponer de medios de expresión autónomos que no dependan de subvenciones públicas o privadas y organizarse colectivamente, para poner sus propias armas al servicio de los combates progresistas”
“No se trata de leer ponencias, como en la universidad, sino de exponerse, lo cual es muy distinto: los académicos exponen mucho en los coloquios, pero se exponen poco...”
“No se trata de leer ponencias, como en la universidad, sino de exponerse, lo cual es muy distinto: los académicos exponen mucho en los coloquios, pero se exponen poco...”
viernes, septiembre 16, 2011
Mi país, oh mi país - Efraín Huerta
Ardiente, amado, hambriento, desolado,
bello como la dura, la sagrada blasfemia;
país de oro y limosna, país y paraíso,
país-infierno, país de policías.
Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,
república de ángeles, patria perdida.
País mío, nuestro, de todos y de nadie.
Adoro tu miseria de templo demolido
y la montaña de silencio que te mata.
Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes.
Morirse todo de terror y de angustia.
Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos
y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.
Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga
y hay miedo en los ojos y nadie habla
y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,
porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,
sobre el cuerpo del pueblo perseguido.
Porque hay engaño y miseria
y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.
Porque al granadero lo visten'
de azul de funeraria y lo arrojan
lleno de asco y alcohol
contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,
y así mutilan la esperanza
y le cortan el corazón y la palabra al hombre―
y la voz oficial, agria de hipocresía,
proclama que primero es el orden
y la sucia consigna la repiten
los micos de la Prensa,
los perros voz-de-su-amo de la televisión,
el asno en su curul,
el león y el rotario,
las secretarias y ujieres del Procurador
y el poeta callado en su muro de adobe,
mientras la dulce patria temblorosa
cae vencida en la calle y en la fabrica.
Este es el panorama:
Botas, culatas, bayonetas, gases ...
¡Viva la libertad!
Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…
todo el país amortajado, todo,
todo el país envilecido,
todo eso, hermanos míos,
¿no vale mil millones de dólares en préstamo?
¡Gracias, Becerro de oro! ¡Gracias, FBI!
¡Gracias, mil gracias, Dear Mister President!
Gracias, honorables banqueros, honestos industriales,
generosos monopolistas, dulces especuladores;
gracias, laboriosos latifundistas,
mil veces gracias, gloriosos vendepatrias,
gracias, gente de orden.
Demos gracias a todos
y rompamos
con un coro solemne de gracia y gratitud
el silencio espectral que todo lo mancilla.
¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!
Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.
¡Siempre más y más pobres!
¡Siempre menos, es cierto,
pero siempre más ricos!
Amoroso, anhelado, miserable, opulento,
país que no contesta, país de duelo.
Un niño que interroga parece un niño muerto.
Luego la madre pregunta por su hijo
y la respuesta es un mandato de aprehensión.
En los periódicos vemos bellas fotografías
de mujeres apaleadas y hombres nacidos en México
que sangran y su sangre
es la sangre de nuestra maldita conciencia
y de nuestra cobardía.
Y no hay respuesta nunca para nadie
porque todo se ha hundido en un dorado mar de
dólares
y la patria deja de serlo
y la gente sueña en conjuras y conspiraciones
y la verdad es un sepulcro.
La verdad la detentan los secuestradores,
la verdad es el fantasma podrido de MacCarthy
y la jauría de turbios, torpes y mariguanos inquisidores
de huaraches;
la verdad está en los asquerosos hocicos de los cazadores
de brujas.
¡La grande y pura verdad patria la poseen,
oh país, país mío, los esbirros,
los soldadones, los delatores y los espías!
No, no, no. La verdad no es la dulce espiga
sino el nauseabundo coctel de barras y de estrellas.
La verdad, entonces, es una democracia nazi
en la que todo sufre, suda y se avergüenza.
Porque mañana, hoy mismo,
el padre denunciará al hijo
y el hijo denunciará a su padre y a sus hermanos.
Porque pensar que algo no es cierto
o que un boletín del gobierno
puede ser falso
querrá decir que uno es comunista
y entonces vendrán las botas de la Gestapo criolla,
vendrán los gases, los insultos,
las vejaciones y las calumnias
y todos dejaremos de ser menos que polvo,
mucho menos que aire o que ceniza,
porque todos habremos descendido
al fondo de la nada,
muertos sin ataúd,
soñando el sueño inmenso
de una patria sin crímenes,
y arderemos, impíos y despiadados,
tal vez rodeados de banderas y laureles,
tal vez, lo más seguro,
bajo la negra niebla
de las más negras maldiciones…
bello como la dura, la sagrada blasfemia;
país de oro y limosna, país y paraíso,
país-infierno, país de policías.
Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,
república de ángeles, patria perdida.
País mío, nuestro, de todos y de nadie.
Adoro tu miseria de templo demolido
y la montaña de silencio que te mata.
Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes.
Morirse todo de terror y de angustia.
Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos
y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.
Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga
y hay miedo en los ojos y nadie habla
y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,
porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,
sobre el cuerpo del pueblo perseguido.
Porque hay engaño y miseria
y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.
Porque al granadero lo visten'
de azul de funeraria y lo arrojan
lleno de asco y alcohol
contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,
y así mutilan la esperanza
y le cortan el corazón y la palabra al hombre―
y la voz oficial, agria de hipocresía,
proclama que primero es el orden
y la sucia consigna la repiten
los micos de la Prensa,
los perros voz-de-su-amo de la televisión,
el asno en su curul,
el león y el rotario,
las secretarias y ujieres del Procurador
y el poeta callado en su muro de adobe,
mientras la dulce patria temblorosa
cae vencida en la calle y en la fabrica.
Este es el panorama:
Botas, culatas, bayonetas, gases ...
¡Viva la libertad!
Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…
todo el país amortajado, todo,
todo el país envilecido,
todo eso, hermanos míos,
¿no vale mil millones de dólares en préstamo?
¡Gracias, Becerro de oro! ¡Gracias, FBI!
¡Gracias, mil gracias, Dear Mister President!
Gracias, honorables banqueros, honestos industriales,
generosos monopolistas, dulces especuladores;
gracias, laboriosos latifundistas,
mil veces gracias, gloriosos vendepatrias,
gracias, gente de orden.
Demos gracias a todos
y rompamos
con un coro solemne de gracia y gratitud
el silencio espectral que todo lo mancilla.
¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!
Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.
¡Siempre más y más pobres!
¡Siempre menos, es cierto,
pero siempre más ricos!
Amoroso, anhelado, miserable, opulento,
país que no contesta, país de duelo.
Un niño que interroga parece un niño muerto.
Luego la madre pregunta por su hijo
y la respuesta es un mandato de aprehensión.
En los periódicos vemos bellas fotografías
de mujeres apaleadas y hombres nacidos en México
que sangran y su sangre
es la sangre de nuestra maldita conciencia
y de nuestra cobardía.
Y no hay respuesta nunca para nadie
porque todo se ha hundido en un dorado mar de
dólares
y la patria deja de serlo
y la gente sueña en conjuras y conspiraciones
y la verdad es un sepulcro.
La verdad la detentan los secuestradores,
la verdad es el fantasma podrido de MacCarthy
y la jauría de turbios, torpes y mariguanos inquisidores
de huaraches;
la verdad está en los asquerosos hocicos de los cazadores
de brujas.
¡La grande y pura verdad patria la poseen,
oh país, país mío, los esbirros,
los soldadones, los delatores y los espías!
No, no, no. La verdad no es la dulce espiga
sino el nauseabundo coctel de barras y de estrellas.
La verdad, entonces, es una democracia nazi
en la que todo sufre, suda y se avergüenza.
Porque mañana, hoy mismo,
el padre denunciará al hijo
y el hijo denunciará a su padre y a sus hermanos.
Porque pensar que algo no es cierto
o que un boletín del gobierno
puede ser falso
querrá decir que uno es comunista
y entonces vendrán las botas de la Gestapo criolla,
vendrán los gases, los insultos,
las vejaciones y las calumnias
y todos dejaremos de ser menos que polvo,
mucho menos que aire o que ceniza,
porque todos habremos descendido
al fondo de la nada,
muertos sin ataúd,
soñando el sueño inmenso
de una patria sin crímenes,
y arderemos, impíos y despiadados,
tal vez rodeados de banderas y laureles,
tal vez, lo más seguro,
bajo la negra niebla
de las más negras maldiciones…
martes, septiembre 13, 2011
La Independencia: momento clave (otro) en nuestra historia cultural
Símbolos. Imágenes, palabras más allá de una noche de fiesta al año, con bigotes falsos y ensarapados, o trenzudas y con rebozo, rodeados del olor a gorditas y tacos en el Zócalo de la capital del país o en otras plazas públicas que, por algo, siguen siendo “plazas de armas” o, en muchos casos, plazas Hidalgo. Los trayectos y las búsquedas (individuales y colectivas) siguen, mientras la fiesta suele convertirse en apenas una parte de la memoria, en esa historia que no siempre es como la vivimos, sino como la recordamos, dijo Gabriel García Márquez.
Se avecina una noche más en la plaza cualquiera, con grito o con silencio, con fiesta patria o reflexión sobre las nuevas dudas, sobre lo que nos depara el ser que, mal que bien, vamos compartiendo. Suspiros. Vivas. A un año de las fiestas del Bicentenario y del Centenario qué nos ha quedado sino otros acercamientos a la historia, la posibilidad de conocer obras académicas y literarias que abordan aspectos o puntos de vista distintos a los que estábamos acostumbrados....
(Texto completo en el blog Con-Ciencia, de El Universal)
Se avecina una noche más en la plaza cualquiera, con grito o con silencio, con fiesta patria o reflexión sobre las nuevas dudas, sobre lo que nos depara el ser que, mal que bien, vamos compartiendo. Suspiros. Vivas. A un año de las fiestas del Bicentenario y del Centenario qué nos ha quedado sino otros acercamientos a la historia, la posibilidad de conocer obras académicas y literarias que abordan aspectos o puntos de vista distintos a los que estábamos acostumbrados....
(Texto completo en el blog Con-Ciencia, de El Universal)
viernes, septiembre 17, 2010
las otras armas
Fragmento de "Insurgentes y seductoras: las mujeres durante la guerra de Independencia", de Denise Avalos Calderón, en 12 ensayos sobre política y sociedad potosina durante la Independencia y la Revolución (Flor de Maria Salazar Mendoza, coordinadora; UASLP/AHESLP, 2009).
Resulta muy interesante observar que al ser la mujer considerada transmisora de ideas y valores, los insurgentes se valieron de ellas para invitar a otros a la lucha por la liberación del "yugo español". La idea era simple: las mujeres tenían como arma su belleza y ésta fue utilizada en beneficio de la Independencia. Hasta los más fieles realistas, por más valerosos y fervientes seguidores de la Corona que fueran, cayeron rendidos a los pies de la hermosura femenina [...]
Además, incurrieron en otras acciones "peligrosas", como las llevadas a cabo por Tomasa Estévez [nacida en Villa de Reyes, SLP], quien se infiltró dentro de las filas realistas para seducir a sus soldados y convencerlos de pasarse al bando insurgente; esta hazaña le costó la vida, pues Agustín de iturbide la mandó fusilar. [...] claro está, que si se seguía la idea de que el clima de nuestro continente contribuyó en gran medida a la formación de la belleza de la mujer americana, lo menos que podía hacer ésta era retribuirle el favor a esta tierra ayudando en la liberación del dominio español.
La seducción se convirtió en la acusación más frecuente en contra de las mujeres de parte de los realistas. Conviene aclarar que no siempre se trató de actos carnales, sino que en la gran mayoría de los casos la seducción consistió en convencer a los hombres de adherirse a la causa insurgente. Tanto afectó la seducción al ejército realista que el mismo Félix María Calleja reconoció la importancia de esta actividad femenina. [...]
miércoles, septiembre 15, 2010
mitote y tequio
Desdendenantes, en lo que hoy se llama México, dirigentes y plebe (pipiltzin y macehuales; peninsulares, criollos, mestizos y demás castas; estirados y peladitos; los de la alta y la broza; Slim y los demás) nos hemos dado tiempo y hemos designado espacios para gozar del mitote y para cumplir con el tequio, para la guerra y la guerra florida; para repicar o andar en la procesión. Los dioses y los símbolos han cambiado cada tanto, así como el enemigo común contra el que se grita y se maldice, o del que nos burlamos.
La bronca es que ya no hay reglas: quieren que hoy mezclemos todo eso al mismo tiempo, y no sabemos ya quién es el enemigo.
Como chiflar y comer pinole.
La bronca es que ya no hay reglas: quieren que hoy mezclemos todo eso al mismo tiempo, y no sabemos ya quién es el enemigo.
Como chiflar y comer pinole.
lunes, septiembre 13, 2010
Potosinos ilustres: Fernando Zamarripa
Paralela (es un decir, porque ninguna calle en San Luis Potosí está derecha) a la de Independencia, la calle donde viven mis papás —una calle que sale del centro de la ciudad y termina en la avenida Salvador Nava (o diagonal sur, o avenida de los maestros, o sencillamente los puentes)— debe su nombre al fraile Fernando Zamarripa, quien nació en Soledad de los Ranchos (luego Soledad Diez Gutiérrez, y luego y hasta la actualidad Soledad de Graciano Sánchez), "un triste pueblo, con un nombre también triste", como escribió el historiador Nereo Rodríguez Barragán.
En la noche del 10 al 11 de noviembre de 1810, con el capitán Joaquín Sevilla y Olmedo, Fernando Zamarripa fue de los "rescatadores" de Luis Herrera, quien estaba preso en en el convento del Carmen, bajo el cargo de conspirador (era enviado de Miguel Hidalgo. aunque en SLP no lo pelaron mucho, que digamos). Esa misma noche Zamarripa confesó a los caudillos potosinos por si acaso morían en la pelea. Fue asimismo amigo y compañero de batallas de Juan de Villerías, el alferez Nicolás Zapata y Francisco Lanzagorta.
De la narración de Nereo Rodríguez Barragán destaca la respuesta de Fernando Zamarripa a quienes lo juzgaron: "Siento en mi alma no haber sido tan grande en la guerra como el señor Hidalgo, para que se me hubiera degradado y cortado la cabeza. Iré a morir muy lejos de mi tierra, sin poder ayudar más a mis compañeros..." El religioso fue condenado a diez años de presidio en San Juan de Ulúa, y de él "nunca más se supo nada".
Transcribo aquí el último párrafo del artículo (1939) de Rodríguez Barragán sobre el independentista, y trataremos de ir publicando algunas notas más sobre los nombres de calles y de quienes les dieron origen.
(más)
En la noche del 10 al 11 de noviembre de 1810, con el capitán Joaquín Sevilla y Olmedo, Fernando Zamarripa fue de los "rescatadores" de Luis Herrera, quien estaba preso en en el convento del Carmen, bajo el cargo de conspirador (era enviado de Miguel Hidalgo. aunque en SLP no lo pelaron mucho, que digamos). Esa misma noche Zamarripa confesó a los caudillos potosinos por si acaso morían en la pelea. Fue asimismo amigo y compañero de batallas de Juan de Villerías, el alferez Nicolás Zapata y Francisco Lanzagorta.
De la narración de Nereo Rodríguez Barragán destaca la respuesta de Fernando Zamarripa a quienes lo juzgaron: "Siento en mi alma no haber sido tan grande en la guerra como el señor Hidalgo, para que se me hubiera degradado y cortado la cabeza. Iré a morir muy lejos de mi tierra, sin poder ayudar más a mis compañeros..." El religioso fue condenado a diez años de presidio en San Juan de Ulúa, y de él "nunca más se supo nada".
Transcribo aquí el último párrafo del artículo (1939) de Rodríguez Barragán sobre el independentista, y trataremos de ir publicando algunas notas más sobre los nombres de calles y de quienes les dieron origen.
A la hora bendita de las recompensas, consumada la Independencia, cuando todos pretenden haber salvado a la Patria, expuesto su vida y gastado sus caudales, no se presentó Zamarripa. Tal vez murió en la prisión, y una calle sórdida, que va a perderse en el polvo del camino, es todo lo que recuerda al héroe, honrándose con su nombre.Calle sórdida...
(más)
jueves, septiembre 09, 2010
¿Qué celebramos en el bicentenario de la independencia?
"Desde 1812, cuando la Independencia se celebró por primera vez, gracias a Ignacio López Rayón, este festejo ha cumplido, al menos, cuatro funciones:
Artículo de Sergio A. Cañedo Gamboa y Flor de María Salazar Mendoza
(completo en el blog Con-Ciencia de El Universal)
a) ser un instrumento para la formación de una conciencia o sentido de comunidad;
b) contribuir con el Estado en la transmisión de imágenes que coadyuven a la dominación;
c) reiterar anualmente la idea de comunidad y la posición que ocupa cada uno de los habitantes en el espacio y tiempo que implica el proceso de dominación, y
d) una oportunidad para que los opositores al régimen hagan visibles sus desacuerdos..."
Artículo de Sergio A. Cañedo Gamboa y Flor de María Salazar Mendoza
(completo en el blog Con-Ciencia de El Universal)
martes, septiembre 16, 2008
Hace 198 años...
La mayoría peleaba sin saber quién era el enemigo.
Se llamaba a la revuelta social. Los que lo hacían eran en su mayoría españoles (criollos).
Se descabezó a los jefes de la rebelión.
Se cargaban piedras en la espalda.
Había cientos de muertos en los enfrentamientos. No siempre eran los que lideraban a los grupos.
Independencia era la última palabra en el vocabulario. Surgió como proclama de un emperador.
Las ciudades se siguen llenando de vehículos, de palabras, de nombres, pero no siempre de recuerdos y mucho menos de ideas. Nombres de calles potosinas cuyos habitantes no lo saben: Villerías, Guerrero, Mariano Jiménez, Miguel Barragán, Rayón, Zamarripa, Fernando Rosas.
"Todo el objeto de nuestra presente guerra sea únicamente separar lo preciso de lo vil", escribió Mariano Jiménez. "Llamaban patriotas a los defensores del gobierno; patriotas se llamaban asimismo los que luchaban contra él", escribió Primo Feliciano Velázquez.
Se llamaba a la revuelta social. Los que lo hacían eran en su mayoría españoles (criollos).
Se descabezó a los jefes de la rebelión.
Se cargaban piedras en la espalda.
Había cientos de muertos en los enfrentamientos. No siempre eran los que lideraban a los grupos.
Independencia era la última palabra en el vocabulario. Surgió como proclama de un emperador.
Las ciudades se siguen llenando de vehículos, de palabras, de nombres, pero no siempre de recuerdos y mucho menos de ideas. Nombres de calles potosinas cuyos habitantes no lo saben: Villerías, Guerrero, Mariano Jiménez, Miguel Barragán, Rayón, Zamarripa, Fernando Rosas.
"Todo el objeto de nuestra presente guerra sea únicamente separar lo preciso de lo vil", escribió Mariano Jiménez. "Llamaban patriotas a los defensores del gobierno; patriotas se llamaban asimismo los que luchaban contra él", escribió Primo Feliciano Velázquez.
domingo, septiembre 16, 2007
Esa patria tan mentada...
Fragmento de “Esa Patria tan mentada” (capítulo II de Cuando bajan los cuervos, en El sur quema), de Jorge Ferretis.
* * *
* * *
Y aquel Juan, anda que anda, caminando, se tornaba caviloso. Era una interrogación en marcha. La misma inconcebible interrogación: "Pero güeno, digo yo, ¿pero quén es esa patria tan mentada?"
Y a poco andar, tras de ingerir otro trago de vino, pensó: "¡Tengo que conocerla!"
Y se hizo el milagro del alcohol.
* * *
Alguien estaba allí, entre la tarde. Aunque había tanta bruma, que lo mismo pudiera no estar nadie.
—Siéntate, Juan.
—Ta bien, siñora Patria.
(Y también se detuvo, estudiando botánica, el jumento.)
Juan se fue a sentar sobre una piedra, a la orilla del camino. Nada veía, y a pesar del frío él sólo tenía la sensación de estar lleno de una bruma caliente. Y ya sentado, repitió:
—Ta bien, siñora Patria.
—No me llames así, que soy tan pobre como tú mismo, aunque más desdichada.
Pero el indio se rascó la cabeza. Era su inconfundible signo de incredulidad: ¡Tantos señores gastando su dinero en festejarla! ¡Y tantos sacrificios como le ofrecían a voz en cuello, entre banderas y repiques! ¡Tenia que ser una señora muy querida! ¡Y muy pudiente!
—Pobre Juan, que no sabes lo que piensas. Todos esos señores despilfarran en holgorios, mas no son sus dineros, siempre son los del prójimo. Cohetes, papelillos, es lo que se volvieron algunos de los centavos que a ti te quitan por vender tu leña. Como es tan humano holgar, festejan. ¿Un motivo? ¿Cuál hay mejor que yo, que no protesto? Pero me tienen, Juan, como dijeras tú, casi "tullida". En la hora oficial muchos honores, sí, con muchos cantos; pero después me venden, Juan (y mientras llega comprador, me alquilan). Ojalá todos tus centavos se volviesen papelillos de colores: otros se hacen gangrena en manos que sobornan, prestidigitación, mujeres caras, discursos, y promesas, y muchas cosas más que tú no sabes entender. Y sangre, mucha sangre y muchas balas.
Y a poco andar, tras de ingerir otro trago de vino, pensó: "¡Tengo que conocerla!"
Y se hizo el milagro del alcohol.
* * *
Alguien estaba allí, entre la tarde. Aunque había tanta bruma, que lo mismo pudiera no estar nadie.
—Siéntate, Juan.
—Ta bien, siñora Patria.
(Y también se detuvo, estudiando botánica, el jumento.)
Juan se fue a sentar sobre una piedra, a la orilla del camino. Nada veía, y a pesar del frío él sólo tenía la sensación de estar lleno de una bruma caliente. Y ya sentado, repitió:
—Ta bien, siñora Patria.
—No me llames así, que soy tan pobre como tú mismo, aunque más desdichada.
Pero el indio se rascó la cabeza. Era su inconfundible signo de incredulidad: ¡Tantos señores gastando su dinero en festejarla! ¡Y tantos sacrificios como le ofrecían a voz en cuello, entre banderas y repiques! ¡Tenia que ser una señora muy querida! ¡Y muy pudiente!
—Pobre Juan, que no sabes lo que piensas. Todos esos señores despilfarran en holgorios, mas no son sus dineros, siempre son los del prójimo. Cohetes, papelillos, es lo que se volvieron algunos de los centavos que a ti te quitan por vender tu leña. Como es tan humano holgar, festejan. ¿Un motivo? ¿Cuál hay mejor que yo, que no protesto? Pero me tienen, Juan, como dijeras tú, casi "tullida". En la hora oficial muchos honores, sí, con muchos cantos; pero después me venden, Juan (y mientras llega comprador, me alquilan). Ojalá todos tus centavos se volviesen papelillos de colores: otros se hacen gangrena en manos que sobornan, prestidigitación, mujeres caras, discursos, y promesas, y muchas cosas más que tú no sabes entender. Y sangre, mucha sangre y muchas balas.
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