No me escuches; mi corazón se ha roto.
No veo nada objetivamente.
Me conozco; aprendí a escuchar como una psiquiatra.
Cuando hablo apasionadamente
es cuando menos soy confiable.
Es muy triste, de verdad: toda mi vida me han elogiado
por mi inteligencia, los poderes de mi lenguaje, de mi intuición
—al final están desperdiciados—
Nunca me veo a mí misma
de pie en los escalones de la entrada. Sosteniendo la mano de mi hermana.
Por eso no puedo darme cuenta
de los moretones en su brazo donde termina la manga...
En mi propia mente, soy invisible: por eso soy peligrosa.
Gente como yo, que parece desinteresada
somos los lisiados, los mentirosos:
somos los que deberíamos ser tomados en cuenta
en beneficio de la verdad.
Cuando estoy callada, es cuando la verdad emerge.
Un cielo despejado, las nubes como blancas fibras.
Debajo, una casita gris. Las azaleas
rojas y rosa brillante.
Si quieres la verdad, tienes que cerrarte
para la hermana mayor, bloquéala:
Cuando lo vivo duele eso,
en su funcionamiento más profundo,
toda la función se altera.
Por eso no soy confiable.
Porque una herida en el corazón
también es una herida en la mente.
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viernes, octubre 09, 2020
miércoles, agosto 07, 2019
Toni Morrison (1931-2019)
«Hay y habrá un lenguaje que excite a los ciudadanos a mantenerse armados, asesinando y siendo asesinados en los "shoppings", juzgados, correos, plazas, cuartos y bulevares; un lenguaje agitado, conmemorativo, que enmascara la pena y el gasto de una innecesaria muerte. Va a haber un lenguaje diplomático que apruebe la violación, la tortura, el asesinato. Hay y seguirá habiendo más lenguajes seductores, mutantes, designados para estrangular a las mujeres, hacer de sus gargantas un paté con sus propias palabras transgresivas e imposibles de decir; va a haber más lenguajes de vigilancia disfrazados como investigación; de política e historia, calculados para someter al silencio a millones de personas que sufren; un lenguaje glamoroso para maravillar a los insatisfechos para que asalten sus barrios, arrogantes lenguajes pseudoempíricos maquinados para encerrar a las mentes creativas en jaulas de inferioridad y desamparo.
»Debajo de la elocuencia, el glamour, las asociaciones aprendidas de memoria, por más seductoras o incitantes que sean, por debajo, el corazón de ese lenguaje está languideciendo o quizá ya no late más…»
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Fragmento del discurso de Morrison al recibir el Premio Nobel de Literatura 1993.
miércoles, mayo 09, 2018
martes, octubre 17, 2017
Richard Wilbur (1921-2017)
Malabarista
Una pelota rebotará; pero cada vez menos. No es
Una cosa alegre, resiente su propia resistencia.
La caída es lo que ama y cae la tierra
en nuestros corazones, desde la brillantez,
Se instala y se olvida.
Se necesita un malabarista azul cielo con cinco bolas rojas
Sacudir nuestra gravedad. Huy, en el aire
Las bolas giran, giran sobre sus manos giratorias,
Aprendiendo las formas de ligereza, alterando a las esferas
Pastorea la punta de sus dedos,
Se aferran allí a sus cursos,
Meciendo un pequeño cielo sobre sus oídos.
Pero un cielo es más fácil hecho de nada en absoluto
Que la tierra recobrada, y quieta y única por dentro
El giro de los mundos, con un gesto claro y noble.
Él rueda ese cielo adentro,
Aterriza de balón en balón,
Y lo cambia todo por una escoba, un plato, una mesa.
Oh, en su pata la mesa está girando, la escoba
Equilibra su nariz, y la placa gira
¡En la punta de la escoba! Maldita sea, qué espectáculo, lloramos:
Los muchachos patean y las chicas
Gritan y los golpes del tambor
Y todo baja, y él se inclina y dice adiós.
Si ahora el malabarista está cansado, si la escoba está parada
En el polvo de nuevo, si la mesa comienza a caer
A través de la oscuridad diaria de nuevo, y aunque el plato
Se encuentra en la parte superior de la mesa,
Para él, batimos nuestras palmas
Quien ganó por una vez el peso del mundo.
Una pelota rebotará; pero cada vez menos. No es
Una cosa alegre, resiente su propia resistencia.
La caída es lo que ama y cae la tierra
en nuestros corazones, desde la brillantez,
Se instala y se olvida.
Se necesita un malabarista azul cielo con cinco bolas rojas
Sacudir nuestra gravedad. Huy, en el aire
Las bolas giran, giran sobre sus manos giratorias,
Aprendiendo las formas de ligereza, alterando a las esferas
Pastorea la punta de sus dedos,
Se aferran allí a sus cursos,
Meciendo un pequeño cielo sobre sus oídos.
Pero un cielo es más fácil hecho de nada en absoluto
Que la tierra recobrada, y quieta y única por dentro
El giro de los mundos, con un gesto claro y noble.
Él rueda ese cielo adentro,
Aterriza de balón en balón,
Y lo cambia todo por una escoba, un plato, una mesa.
Oh, en su pata la mesa está girando, la escoba
Equilibra su nariz, y la placa gira
¡En la punta de la escoba! Maldita sea, qué espectáculo, lloramos:
Los muchachos patean y las chicas
Gritan y los golpes del tambor
Y todo baja, y él se inclina y dice adiós.
Si ahora el malabarista está cansado, si la escoba está parada
En el polvo de nuevo, si la mesa comienza a caer
A través de la oscuridad diaria de nuevo, y aunque el plato
Se encuentra en la parte superior de la mesa,
Para él, batimos nuestras palmas
Quien ganó por una vez el peso del mundo.
lunes, julio 04, 2016
Bruce Springsteen - Born in the U.S.A.
Got in a little hometown cream
So they put a rifle in my hand
Sent me off to a foreign land
To go and kill the yellow man...
viernes, abril 08, 2016
Trump, el espantapájaros - Tomás Calvillo
D: ¿Y cómo es que hablas si no tienes cerebro?
E: Eso no lo sé, pero hay muchas personas sin
cerebro que hablan demasiado, ¿verdad?
Dorothy y Espantapájaros. El Mago de Oz (1939).
Basada en The Wonderful Wizard of Oz de L. Frank Baum.
La carretera se pierde en el horizonte, cruza los campos de maíz, a la mitad de su trayecto se levanta un famoso espantapájaros al que nombran Trump. Está ahí, perdiendo peso cada día, al ser golpeado por los vientos cruzados de la región.
Los pájaros también hacen lo suyo al picotear sus hombros y cabeza; cuervos hostiles que abundan hoy en día por todos los campos sembrados.
Tiempo atrás solían algunos pasajeros detenerse frente a su esfinge de paja dorada amarrada con alambres de púas y cubierta por un viejo saco de cuadros verdes, y un sombrero de forma cilíndrica como el del tío Sam de azules y rojos deslavados; e incluso familias enteras se llegaban a tomar algunas fotografías junto a su silueta.
Pero eso ya pasó, y ahora ya pocos lo miran de reojo; y cada vez se aprecia más como una sombra, una mancha pequeña en la distancia de este camino hacia el norte.
Recuerdo que hace algunos años habían levantado el grito al cielo en señal de alarma, como si los espantapájaros pudieran caminar y caminar, decían que tenían la llave para cerrar las puertas del sendero, decían muchas cosas, algunas inverosímiles. Lo cierto es que se olvidaron de lo que pasaba a su alrededor, de las fosas y los crímenes de la ruptura de los corazones que oscureció otros horizontes. Una caja china, dijo un estudioso del comportamiento de la política en tiempos que ya no tienen calificativo, no alcanzan los sustantivos y menos los adjetivos.
Los pájaros también hacen lo suyo al picotear sus hombros y cabeza; cuervos hostiles que abundan hoy en día por todos los campos sembrados.
Tiempo atrás solían algunos pasajeros detenerse frente a su esfinge de paja dorada amarrada con alambres de púas y cubierta por un viejo saco de cuadros verdes, y un sombrero de forma cilíndrica como el del tío Sam de azules y rojos deslavados; e incluso familias enteras se llegaban a tomar algunas fotografías junto a su silueta.
Pero eso ya pasó, y ahora ya pocos lo miran de reojo; y cada vez se aprecia más como una sombra, una mancha pequeña en la distancia de este camino hacia el norte.
Recuerdo que hace algunos años habían levantado el grito al cielo en señal de alarma, como si los espantapájaros pudieran caminar y caminar, decían que tenían la llave para cerrar las puertas del sendero, decían muchas cosas, algunas inverosímiles. Lo cierto es que se olvidaron de lo que pasaba a su alrededor, de las fosas y los crímenes de la ruptura de los corazones que oscureció otros horizontes. Una caja china, dijo un estudioso del comportamiento de la política en tiempos que ya no tienen calificativo, no alcanzan los sustantivos y menos los adjetivos.
En la distancia se aprecian más espantapájaros, siempre habrá algunos sobres los cuales, volando en círculos, los cuervos graznarán.
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Publicado originalmente en Sin Embargo
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