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sábado, enero 23, 2016

El beneficio de la duda

La Historia nos enseña dos cosas: que jamás los poderosos coincidieron con los mejores, y que jamás la política fue tejida por los políticos. 
Camilo José Cela

Hay que darle el beneficio de la duda a ese funcionario, me comentó un amigo. Parece que trae buenas intenciones, añadió. 

Suspiré. ¿El beneficio de la duda? ¿Cuánto más? Algunos prometen que ahora sí, va a haber cambios y democracia, después de días, meses, años en el cargo, en un área que necesitan "conocer", aunque han sido parte de los lastres económicos, culturales y políticos de otras administraciones. ¿Por qué, si aunque cambian los nombres el esquema no cambia? ¿Por qué, si el primer acto de ciertos nuevos funcionarios es aplaudir a quienes antes que ellos demostraron ineptitud? ¿Por qué, si en general se buscan amigos y no perfiles profesionales para la mayoría de los cargos?

A nivel federal, se anuncia como parte del show mediático la investigación de una marca de tequila propiedad de una actriz, cuando la fortuna del narcotraficante es muy anterior, conocida y reconocida en todo el mundo. Se le detiene y se escapa y se le detiene, y nunca se tocan sus redes económicas. Lo mismo en el PRI y en otros partidos: las instituciones no son responsables de los individuos, dicen, y se reparten el botín. 

A nivel local, esta noche hay una ciudad con algunas calles llenas de bolsas de basura, otras abiertas, otras plagadas de comercios semifijos (llamarles ambulantes es eufemismo), otras llenas de inmundicia provenientes de otras colonias, unas más con bancas feas y otras maltratadas.

¿La solución? Echarle la culpa a la administración anterior pero sin fincarle responsabilidades, o agarrar un chivo expiatorio y dejarlo un año encerrado. No pasa nada, hasta sancionados con inhabilitación regresan como si nada a vivir de nuestros impuestos. Incluso el actual gobierno estatal tuvo la delicadeza de anunciar la orden de aprehensión contra la ex alcaldesa de la capital del estado para que pudiera presentarse amparada.

Y no, no se puede dar el beneficio porque no hay duda: mientras no se vean hechos concretos tenemos el derecho de desconfiar. 


viernes, noviembre 25, 2011

Carlos Jonguitud Barrios (1924-2011)

Murió el exgobernador de San Luis Potosí Carlos Jonguitud Barrios y, como el personaje que fue, el suceso ha levantado opiniones de toda índole, en diversos círculos. El decir que fue personaje no es sólo por decirlo: nos debemos la biografía de quien consolidó alrededor de si mismo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) (y fue el padre putativo, en el sentido trágico, de Elba Esther Gordillo), quien puso en boga el casi título real "profesor y licenciado", quien hizo muchas obras de las que se sí se notan (no alcantillado o pavimentación, eso no se ve) como el parque Tangamanga o el boulevard Río Santiago, quien hizo del PRI una marca (edificio nuevo y la mercadería necesaria) con todas las de la ley y hasta lució su "Primavera Potosina".

Un personaje al que mucho se ha comparado con Gonzalo N. Santos y Saturnino Cedillo, por su origen huasteco y su actuar caciquil. Es conocida la rivalidad o antipatía histórica entre el centro y la Huasteca, y los tres personajes se enfrentaron a la "gente bien" aunque supieron negociar y prestarse servicios mutuamente con "los del altiplano". Hablar de un gobierno caciquil no es peyorativo: es un modo de gobierno con ascendencia indígena y con un sistema medieval de producción, la combinación de convencimiento con mano dura, fiestas y decisiones enérgicas. El "patrón", entre líder carismático y autoritario, es el amo, pero es "buena gente" con "la peonada", pues quiere que se le recuerde. Sombras y luces.

Como Santos, Jonguitud convocó a su antítesis e hizo salir de su retiro al doctor Salvador Nava Martínez, quien fue presidente municipal de la capital potosina y sufrió los desaires económicos y políticos del "líder vitalicio del magisterio". En los encabezados que recuerdo de la época, Jonguitud era el bueno y Nava el malo.

Yo estaba en la primaria, federal para más señas, y a la mayoría nos tocó ir al estadio Plan de San Luis numerosas veces en calidad de escenografía, bien para hacer cuadros gimnásticos o para hacer mosaicos gigantes con cuadros de tela, pero siempre para gritar porras a Jonguitud.

En el parque Tangamanga I, que también se llama Carlos Jonguitud Barrios, él y su esposa Lupita Rodea hicieron muchos actos, y aún está ahí el monumento al eclipse que finalmente transcurrió en un día nublado. Están también las estatuas de potosinos ilustres resguardando el pasillo de entrada, el líder vitalicio incluido, por supuesto.

Apenas se supo de su muerte, convenenciero como siempre, el Congreso local dio a conocer que ya había decidido otorgarle la presea al mérito del potosino distinguido Plan de San Luis. Periodistas, políticos y expolíticos comentaban sobre su don de gentes, su obra para la posteridad, su mano firme al autorizar un virtual toque de queda mediante el arresto de "pandilleros" con el llamado "convoy". Hubo alguien que comentó con nostalgia de esa época en que "robaban pero salpicaban"...

Desde que era un "cuitolito" en la Huasteca hasta su defenestración debida a los ajustes de cuentas del presidente Carlos Salinas de Gortari (como pasó con La Quina), Jonguitud fue un personaje y nos debemos su biografía, que tal vez podría llamarse "El último cacique huasteco".

sábado, septiembre 17, 2011

El mito de Sísifo y la democracia

A poco de iniciar la contienda electoral de 2012 hay varios escenarios factibles, pero a juzgar por el índice de abstencionismo en recientes jornadas regionales, por las encuestas y el cuestionamiento a participantes, medios y arbitros de los procesos, va a ser una elección difícil.

Recordemos el mito griego de Sísifo, quien condenado por los dioses era obligado una y otra vez a empujar cuesta arriba una enorme piedra. Al llegar a la cima de la montaña la piedra caía, por lo cual él debía bajar y reiniciar su castigo. Pero acerca del mito, el escritor Albert Camus advierte: “Uno debe imaginarse a Sísifo dichoso”.

Así la democracia, la construcción de una vida social. No sólo en la temporada electoral, se deben construir todos los días la sociedad y sus reglas, sus resultados, porque cada día la piedra cambia de lugar, desciende, y hay que empujarla una vez más hacia la cima. “El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre”, dice Camus, y es el ciudadano común, no los partidos, quien debe empujar la existencia de procesos que ayuden a democratizar a las instituciones.

A raíz de las recientes disputas en torno a la conformación del Consejo Estatal Electoral en nuestro estado, se ha puesto en la agenda pública el tema de la definición de ciudadanía. No debe ser un Consejo de Expertos, dicen unos; debe haber conocimiento previo y su consecuente responsabilidad, responden otros.

En San Luis Potosí —lo que podría estar sucediendo a nivel nacional—, se considera sinónimo de ciudadanos elegibles a quienes tienen “buen nombre” o “fama pública”, Como si no fueran ciudadanos tanto los consejeros como los representantes de los partidos políticos o los políticos de carrera. La diferencia es la creación de intereses, la representatividad de alguien en su barrio, empresa o colonia. En el trabajo. El buen nombre lo puede tener alguien en su comunidad rural o en una oficina donde evita la corrupción, o promueve el trabajo en equipo, aunque el que más se destaca es el que se adquiere en organismos, instituciones, asociaciones, oficinas académicas o gubernamentales. La ciudadanía es un concepto valioso, en constante cambio por las necesidades de una sociedad demandante y cada vez más informada.

Cuando se habla de cuotas de género, o de representantes de la diversidad o necesidades diferentes —en cualquiera de sus vertientes— es en buena medida por la cerrazón que ha privado en la vida institucional, ya que lo ideal sería que esta participación se dé naturalmente, sin imposiciones ni porcentajes, sin nombres. Las inconformidades deberían ser las menos. Todas las voces merecen ser oídas, respondidas y respetadas, y la contraparte debe corresponder en la misma tónica.

Cuesta trabajo ir cuesta arriba, pero hay que buscar la participación de muchas personas, la voz de otras, construir entre todos un futuro mejor para México. Ese es el papel que debemos buscar, una participación ciudadana, fuera de los partidos políticos, para ver que cada elección sea mejor, que se afiance (o se recupere) la credibilidad ganada con tanto esfuerzo por varias generaciones.

Albert Camus centra su magnífico ensayo en lo que sentía Sísifo, pero habría que pensar si había espectadores, o algunos dioses que le impusieron el castigo iban a mofarse de él, o a compadecerse como pasó con Prometeo. ¿Cuál es el papel de cada quién? Platiquemos y discutamos.

martes, julio 19, 2011

Lo electoral y sus trácalas en SLP

Tras de tantas negociaciones en lo oscurito y burlas a los ciudadanos, ahora hasta presunción de documentos falsos. La representatividad y la ciudadanización de su órgano electoral queda otra vez por los suelos en San Luis Potosí, región que presume de reformas de avanzada y aportes a la vida democrática del país a lo largo de su historia...

Total, soberbios y sordos, los diputados tienen la facultad legal de hacer y deshacer, pese a ser juez y parte en el juego electoral. Sobre todo los de los partidos mayoritarios (PRI, PAN) hicieron y deshicieron, se encapricharon en mover (o no mover) sus fichas, en no tomar en cuenta a nadie más que a ellos mismos.

El año pasado, cuando se convocó a ser parte del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac), el Congreso del Estado recibió 128 solicitudes, de las cuales tenía que elegir a nueve consejeros propietarios y ocho suplentes, entrevista, currículum y ensayo mediante. En diciembre que se integró el nuevo consejo no entraron todos los que eran ni fueron todos los que entraron.

Desde el principio reconocieron que hubo plagios totales o parciales en algunos ensayos (de wikipedia y otras páginas), y a la hora de la votación en el pleno no se eligió necesariamente a los de mayor calificación promedio (entrevista, ensayo y currículum). El plagio, dijeron los "legisladores" no sería impedimento. No por nada un diputado local acusado de plagio en una iniciativa se defiende diciendo que no copia sino que hace "Derecho comparado". Otro dijo que si se cancelara el proceso pondrían a los mismos.

En la primera integración hubo opacidad en el manejo del proceso, y prosperaron las demandas de inconformes ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que pidió la reposición. Para la segunda (¿la vencida?) quedaron casi los mismos, y solo dejaron fuera a dos de los consejeros originales, —que ya habían dejado oír su voz crítica y se negaban a sumarse al apoyo unánime a un "consejero presidente", en la más pura línea del presidencialismo— que para eso los diputados dejaron "caer" la primera elección y no dieron pruebas al TEPJF.

Fernando Navarro González, elegido presidente del Ceepac en las dos ocasiones, "obedece a un juego de peones, son “posiciones” de alguien, material negociable que un día puede estar y al siguiente ya no". Y lo más reciente es que fue acusado ante la PGR por presentar un título falso de licenciado en mercadotecnia, precisamente el documento que aumentó su calificación porque los diputados lo consideraron lo "más afín a la materia electoral", aunque dejaron fuera, entre otros, a un politólogo que es investigador en una prestigiada institución y a la mujer mejor calificada en ambos procesos.

Pura pena ajena con estos legisladores, con estos partidos, con caciquitos de pueblo que ya han de estar preparando su brinco a otro puesto que les impida vivir en el error.

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Actualización, 20 de julio: El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó de nueva cuenta reponer el proceso de selección de los integrantes del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac).
Los magistrados cuestionaron el hecho de que el Congreso se haya apartado de la convocatoria de selección y se haya elegido a los integrantes de manera subjetiva, sin tomar en cuenta la formación de los aspirantes en materia electoral.
La votación se definió por unanimidad.
El magistrado Salvador Olimpo Nava Gomar advirtió que pareciera que el Congreso del Estado de San Luis Potosí está caminando en el filo entre seguir la tesitura de avance democrático en el que SLP es pionero, "o caer en un estado de regresión".
Aparte el magistrado José Alejandro Luna Ramos expuso que la selección se basó en criterios "evidentemente subjetivos" y no en los de la convocatoria, además de apartarse de los principios constitucionaels de equidad y justicia.
El magistrado ponente, Flavio Galván Rivera estableció que es evidente el desapego de a convocatoria "en este acto de carácter administrativo" y por ello su propuesta de reponer el proceso".

viernes, julio 08, 2011

Un jueves

El coraje es que ya no hay buenos ni malos: hay negociadores (de puestos, de intereses, de vidas) y oportunistas, y solo varía quén escribe qué historia. ¿Cómo hacer que los partidos se hagan para atrás si son ellos los que por medio de las leyes y los gobiernos, a veces hasta por medio de los órganos "ciudadanos" y los medios de comunicación, se apapachan y se sirven con la cuchara grande?

Ganó el PRI el domingo pasado en tres estados de México. Y a menos que ocurra un milagro podría recuperar la presidencia en 2012. Creo en los milagros. Espero que podamos organizarnos a pesar de la derecha y de la izquierda, pero para eso necesitamos quitarnos de encima a los partidos de cualquier tendencia, agazapados en sus oficinas partidistas o de gobierno, con leyes y noticias a modo, asociados con periodistas, intelectuales, "líderes de opinión" y representantes "ciudadanos".

Por mientras, Elba Esther confiesa con cinismo haber transado candidaturas, puestos y apoyos; en Televisa se crean y recrean versiones oficialistas; Cordero se lanza como precandidato diciendo que con seis mil pesos la hacemos; Calderón mediatiza los reclamos ciudadanos y dice que no va a cambiar su guerra contra el crimen organizado... y felicita este jueves a la selección de futbol sub17 por su triunfo, aunque no habla de lo que pasó unas horas antes en Michoacán, donde inició su guerra particular.

Y en mi tierra, una de tantas, carros incendiados, balaceras, gente corriendo y otros escondidos tras las paredes, los que no viven en casas de madera y lámina. Apatzingán y Morelia vivieron una jornada de guerra, aunque el gobierno ya no le llame así.

En mi otra tierra, San Luis Potosí, cultura y política por los suelos, no pasa nada a menos que el gran hermano quiera que pase. Pero esa es otra historia...

viernes, septiembre 29, 2006

De obsesiones y mitos en la politica mexicana

Florescano, Enrique (Coord.),
Mitos mexicanos, Nuevo Siglo/Aguilar,
México, 1995
(reseña publicada originalmente en 2003)

La política siepre ha sido tema de escritores y académicos. Desde La República, de Platón, hasta La Silla del Águila, de Carlos Fuentes, hay obras que desmenuzan, mediante la historia, la narración o la ficción, lo que pasa con quienes detentan el poder, lo que debemos hacer los ciudadanos, y cómo inmiscuirnos en la cosa pública para que se oiga nuestra voz.

Coordinados por el historiador Enrique Florescano, un grupo de académicos, escritores y politólogos escribió el catálogo de los mitos “más entrañables, populares u obsesivos entre los mexicanos”. Dividido en tres apartados, “La nación y sus mitos”, “La sociedad y sus mitos” y “personajes”, nos interesa aquí a propósito del tema central de entrelíneas, que es el de elecciones y transición, inconclusa, traicionada o no, dar a conocer algunos de los temas que tratan plumas como las de Alfredo López austin, Carlos Monsiváis, Armando Bartra, José Joaquín Blanco, Luis González de Alba, Hugo Hiriart y Enrique Serna.

Estos mitos, como muchas prácticas políticas, parecieran hoy un tanto lejanos, pero las noticias dan cuenta de los coletazos que aún tiran los dinosaurios que siguen aquí, como en un cuento que todavía no acabo de leer.

Antes de hablar de la mitología de la revolución mexicana, Arnaldo Córdova define al mito como “el inicio de una identidad espiritual de una comunidad, un pueblo o una nación; algo o alguien que dan sentido y voluntad de vivir a sus integrantes”.
Jorge Hernández Campos asegura que fue en 1968 cuando se rompió el mito del presidente todopoderoso y desapareció en 1994. Su inicio lo marca en la figura del general Lázaro Cárdenas, quien “logra concentrar en el Ejecutivo […] la fuerza de la revolución transformada en genio de la justicia social”.

El omnipresente Monsiváis escribe sobre “el político: arquetipo y estereotipo”, al que ve caer de su cómodo lugar por los cambios en el poder real: es la economía y no la política la que manda: “las elecciones son el prerrequisito fastidioso, caerle bien a los electores no es ni siquiera hazaña menor. Los políticos siguen siendo visibles pero el verdadero poder ya se localiza en otra parte”.

José Woldenberg, consejero presidente del IFE, es el encargado de desmenuzar la institución de “el tapado”, el elegido por el presidente para seguir haciendo vigentes los proclamados logros de la revolución. Y ya auguraba que no hay tapadismo que dure cien años ni pueblo que los aguante, aunque poco faltó. “Porque si la competencia se instala, si el presidente emerge de un proceso electoral en donde contiendan diferentes ofertas, El Tapado de un partido será entonces un candidato más y no El Ungido”.

El tema que aborda el también ubicuo Lorenzo Meyer es el PRI, hasta hace poco “algunas veces un cuento y otras un ente sobrenatural, con poderes mágicos que no están al alcance de los partidos comunes y corrientes”. Hijo natural del presidencialismo, “también el presidencialismo lo llevaría a su fin”.

“El licenciado” es el tema de Mario Guillermo Huacuja. El licenciado es el tuerto en el país de ciegos, “el oráculo de la nación” desde los años cincuenta, y un título honorario que se da incluso a quienes no lo son siempre y cuando lo parezcan. El autor rescata “los empeños de los licenciados más nobles para darle la limpieza a las elecciones”, pero refiere que el licenciado “tendrá que pedir una licencia definitiva en la historia”. Es tiempo de los doctores.

Aunque el mismo Florescano se disculpa por la falta de tiempo, recursos y personal para redondear más esta obra, quizá habría que añadir a los mitos/personajes que manejan en el libro (el pueta, el charro cantor, el indigenista, la prostituta, el narcotraficante, las secretarias, el vulcanizador) los del diputado, de las campañas, del gobernador, del elector, de la primera dama, del locutor y otros tantos que siguen allí, renovándose en la conciencia colectiva, dando de qué hablar e imaginar.