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viernes, diciembre 02, 2022

Carta a Dios - Malcolm Lowry



Querido Señor Dios:

Te ruego encarecidamente que me ayudes a ordenar este trabajo, aunque parezca feo, caótico y pecaminoso, de modo que sea aceptable a Tus ojos, para que de este modo, según le parece a mi cerebro desordenado e imperfecto, pueda alcanzar los más altos cánones del arte, abriendo, no obstante, nuevos caminos y rompiendo viejas reglas cuando sea necesario; tiene que ser estimulante, tempestuoso, atronador, la vivificante palabra de Dios debe resonar en él proclamando la esperanza para el hombre, y sin embargo tiene que ser también equilibrado, grave, lleno de ternura y compasión, y humor: como el escritor se halla él mismo cargado de pecados, si se le deja solo no puede escapar a conceptos en ocasiones falsos e inanes, y somete su voluntad a la de una bandada de becacinas que lo llevan por senderos equivocados…

Por favor —creo que necesitas escritores—, deja que verdaderamente te sirva como tal, convirtiendo este material en algo grande y hermoso, y si mis motivos para escribir son oscuros, y si ahora las palabras están dispersas y a menudo faltas de sentido, por favor, perdóname por ello pero, te lo suplico, pon alguna Musa, algún Nordahl Grieg —ángel del arte— a mi disposición para ordenarlas de un modo bello; por favor, ayúdame, de lo contrario estoy perdido.

Mis plegarias también para San Judas, ¡querido patrón de los imposibles!

Malcolm Lowry.

martes, diciembre 14, 2021

De San Juan de la Cruz



Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.

Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.

Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.

Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.


jueves, marzo 29, 2018

martes, marzo 27, 2018

La vida nueva - Raúl Zurita

Escritura en el cielo


MI DIOS ES HAMBRE

MI DIOS ES NIEVE

MI DIOS ES NO

MI DIOS ES DESENGAÑO

MI DIOS ES CARROÑA

MI DIOS ES PARAÍSO

MI DIOS ES PAMPA

MI DIOS ES CHICANO

MI DIOS ES CÁNCER

MI DIOS ES VACÍO

MI DIOS ES HERIDA

MI DIOS ES GHETTO

MI DIOS ES DOLOR

MI DIOS ES

MI AMOR DE DIOS

jueves, junio 15, 2017

Lo incomprensible - Marcel Schwob

"Si pueden imaginar un Dios que no sea su persona y una palabra bien diferente de la suya, conciban que Dios habla: entonces el universo será su lenguaje. No es necesario que nos hable. Ignoramos a quién se dirige. Pero sus cosas intentan hablarnos a su vez, y nosotros, que formamos parte de ellas, intentamos comprenderlas sobre el mismo modelo con que Dios ha imaginado proferirlas. No son más que signos, y signos de signos. Como nosotros mismos, son máscaras de caras eternamente oscuras. Así como las máscaras son el signo de que hay caras, las palabras son el signo de que hay cosas. Y estas cosas son signos de lo incomprensible. Nuestros sentidos perfeccionados nos permiten separarlas y nuestro razonamiento las calcula de forma continua, sin duda porque nuestra burda organización centralizadora es una especie de símbolo de la facultad de unificar del Centro Supremo. Y como todo aquí abajo no es más que una colección de individuos, células o átomos, sin duda el Ser que podemos suponer no es más que el conjunto perfecto de los individuos del universo. Cuando razona las cosas, las concibe bajo el signo del parecido; cuando las imagina, las expresa bajo el signo de la diversidad..."

[Y es que como cada vez entiendo al mundo, busco, oigo, sueño...]

"La diferencia y el parecido",  Ensayos y perfiles.

Y antes:
“Vivir, escribió Ibsen, es combatir contra los seres fantásticos que nacen en las cámaras secretas de nuestro corazón y de nuestro cerebro; ser poeta es juzgarse a sí mismo”.

martes, octubre 20, 2015

El juicio de los otros es el juicio final - Pierre Bourdieu

«Hay por mucho que diga Marx, una filosofía de la miseria más próxima a la desolación de los ancianos vagabundizos e irrisorios de Beckett que al optimismo voluntarista tradicionalmente asociado al pensamiento progresista. Miseria del hombre sin Dios, decía Pascal. Miseria del hombre sin misión ni consagración social. En efecto, sin llegar tan lejos como Durkheim, la 'sociedad es Dios', diría con él: a fin de cuentas, Dios no es otra cosa que la sociedad. Lo que se espera de Dios sólo se consigue de la sociedad, que es la única que tiene el poder de consagrar, de salvar de la facticidad, de la contingencia, de la absurdidad; pero -y en eso estriba sin duda la antinomia fundamental- sólo de manera diferencial, distintiva: todo lo sagrado tiene su complemento profano, toda distinción produce su vulgaridad y la rivalidad por la existencia social conocida y reconocida, que salva de la insignificancia, es una lucha a muerte por la vida y la muerte simbólica.
'Citar', dicen los cabilos, es 'resucitar.' El juicio de los otros es el juicio final; y la exclusión social la forma concreta del infierno y la maldición. Debido también a que el hombre es un Dios para el hombre, el hombre es un lobo para el hombre».

Lección sobre la lección

lunes, octubre 21, 2013

A propósito de una película dominguera


Constantine es una película de 2005, basada en la historieta Hellblazer. La vi de nuevo en televisión abierta. Sí, otra vez, hay películas que no puedo evitar ver cuando las pasan en la tele, así tenga el dvd. El diálogo de Lucifer con el protagonista, o el de éste con el andrógino arcángel Gabriel, bajo su pie, son muy reales, tan reales como este infierno que habitamos todos los días, Calvino dixit. Y se relaciona con la entrada anterior en este blog, con un libro de ensayos sobre mitología que estoy leyendo (que luego compartiré, of course), y con el Fausto, de Goethe —artista que se trasciende, fascinante, sabio como al que en verdad nada humano le es ajeno, aunque a veces le sea extraño—, que está en la lista de mis relecturas. Me gustan de esta película, y de otros textos, los diálogos, la apuesta, el juego entre seres o mentes. Los paisajes oníricos, el vuelo. Disfruto los enfrentamientos entre ángeles y demonios, en la ficción y en la vida real, cuando hay honor, amor e inteligencia. La interacción entre mundos opuestos. Siempre hay posibilidad de perder, pero ya pocas veces se nos presenta la oportunidad de confrontarnos mediante la palabra, de presentar argumentos, reconocernos, de jugarnos el alma con una sonrisa. 

Dice Giovanni Papini sobre el diablo: "Es necesario que alguien le tienda la mano y reavive su espíritu y ese alguien no puede ser Dios. Pero este alguien, que en el lenguaje humano se llama hombre, no sabe o no recuerda o no quiere. Debía ser el salvador de Satanás y se ha convertido en su siervo: lo ayuda a permanecer donde está, en el fondo sin fondo de la soledad..."

Coincidencias, casualidad, las lecturas cruzadas (películas, blogs, libros, tuits, música) llegan sin pensarlo pero, como el escribir, quizá surjan del deseo, inconfesable o no, de ese algo que nos hermana en la condena o la salvación, como si quisiéramos un pacto. Hay quien abre sus alas en medio de la tormenta. Y antes de soñar, de dejarme llevar, releo sonriente —a pesar de un intenso dolor de cabeza—, un fragmento inicial del Fausto:

Mefistófeles: "Ya que de nuevo te llegas acá, Señor, y preguntas cómo andan las cosas entre nosotros, y ya que en otro tiempo solías verme con agrado, aquí me ves también entre la servidumbre. Perdona, yo no sé expresarme con palabras altisonantes, aunque me escarnezca el coro entero. Mi jerigonza te movería ciertamente a risa, si no hubieras perdido la costumbre de reírte. Nada puedo decir del sol ni de los mundos, no veo más que una casa: la miseria del hombre. El pequeño dios de mundo es siempre de la misma calaña y tan extravagante como en el primer día. Un poco mejor viviera si no le hubieses dado ese vislumbre de la luz celeste a la que da el nombre de Razón y que no utiliza sino para ser más bestial que las bestias todas. Me parece, con perdón de vuestra Señoría, una de esas langostas de largas patas, que siempre vuelan y saltan al volar, sin que por ello dejen de entonar su antiguo cantar en la hierba. ¡Si tan sólo se quedara para siempre en la hierba! ¡Pero no, le es preciso meter la nariz en todo lugar!
Y tras la apuesta:
El Señor: "Puedes aparecerte, pues, también a tu albedrío. Jamás odié a tus semejantes; de todos los Espíritus que niegan, el burlón es el que menos me molesta. Harto fácilmente puede rajarse la actividad del hombre, y éste no tarda en aficionarse al reposo absoluto. Por esta razón le doy gustoso un compañero que, debiendo obrar como diablo, le incite y ejerza influencia sobre él..." 
Mefistófeles (solo): "De tiempo en tiempo pláceme ver al Viejo, y me guardo bien de romper con Él. Muy linda cosa es, por parte de todo un gran Señor, el hablar tan humanamente con el diablo..."


Y suscribo. Todos los textos tienen una letra pequeña que casi nadie lee.

¿Dónde hay que firmar?

jueves, abril 26, 2012

Déjenme si leo llorando

Total, ya que... a veces ando de un cursi insoportable. ¡Voto a Júpiter tonante! Antes no leí para que no me vieran pero no soy de los que cruzan el pantano y no chillan. Hasta eso que mis ganas de llorar me dan risa, y hasta eso que mis lágrimas son grandes y transparentes: son de un buen humor. A veces yo tampoco creo que existo, y por eso comprendo que sea fácil hacerme a un lado, aunque mi siquiatra diga lo contrario.

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Y aunque allá las lecturas suelen ser el día de Júpiter,
nos vemos este día de Venus en la Libertad de Querétaro
para entonarnos como si fuera el último día.