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miércoles, agosto 26, 2026
domingo, abril 12, 2026
Frankentexto (preventa)
Precio de lista: $150.00
Preventa: $100.00
o por $200.00 llévate dos libros:
Frankentexto
y
Memorias funambulistas no aptas para acrofóbicos
o
La bruja guachichil, palabras para otra magia
miércoles, diciembre 30, 2015
Esencia de espectáculo, arte y cultura..., de Moisés Gámez
La consolidación del proyecto del Teatro de la Paz se da gracias a la iniciativa de Pedro Díez Gutiérrez, quien promueve la idea de crear un espacio teatral en 1883, que se vislumbra como el “Teatro del Comercio”. El proyecto tuvo poco impacto pero sirve de base para continuarse en 1889 por la nueva administración gubernamental, entonces en manos de su hermano Carlos.
El nuevo proyecto, en ese momento denominado extraoficialmente “Teatro Díez Gutiérrez”, se enfrenta a una severa crítica debido a la estrategia del gobierno para allegarse recursos financieros que sufragaran los costos de construcción, mediante la deuda externa, que conllevaría impactos en la administración del régimen porfirista.
El Teatro de la Paz se debe al arquitecto José Noriega, quien también diseña otros teatros en el país. El diseño remite al teatro italiano de ópera con la planta de herradura, nombre que recibe por la disposición curva de sus localidades. Fue inaugurado el 4 de noviembre de 1894, intencionalmente, por ser la fecha del onomástico del gobernador Carlos Díez Gutiérrez.
El nombre que recibe se deriva de la política porfirista de “Orden, Paz y Progreso”. El discurso oficial consigna valores del régimen de Porfirio Díaz, remitiendo ideales como la libertad, el respeto, y por supuesto, la paz, un logro del gobierno, base para “los portentosos adelantos del Estado”.
En su historia, el Teatro de la Paz fue materia de debate por la definición de un carácter “aristocrático” y elitista, contra uno de acceso a expresiones y manifestaciones consideradas de “baja cultura”, de cultura popular. Dicho debate permanecería a lo largo de su devenir; en algunos momentos de manera crítica y en otros más diluida en el contexto de la época. En ese tenor, surge la reflexión sobre la apertura de los espacios a las expresiones artísticas generadas en los diversos sectores sociales, en congruencia con el acceso a los bienes culturales.
En el marco de protestas por parte de los empresarios del espectáculo debido a los criterios utilizados para autorizar o censurar puestas en escena, del permanente y cada vez más crítico deterioro de las instalaciones del Teatro a causa del uso, el siglo xx muestra un programa más diversificado. Es interesante señalar que la prensa conceptúa, subraya y difunde la idea de una “época de oro” caracterizada por los espectáculos presentados en primeros años de funcionamiento del Teatro y los principios del siglo.
Se hacen evidentes renovadas estrategias publicitarias, un auge de las compañías de zarzuela, y el surgimiento de nuevos espectáculos, lo que indica mudanzas en la manera de pensar las diversiones públicas. Las nuevas formas de entretenimiento y el desuso en otras de corte “tradicional”, indican la aceptación de innovaciones en el divertimiento, una transformación o la acentuación de los gustos de la gente.
Durante el periodo revolucionario el Teatro de la Paz continuó con un programa variado de representaciones. Si bien es cierto que la Revolución impactó actividades económicas y sectores sociales en diversas partes del país, en la capital potosina se mantiene un interés por contar con las diversiones públicas; incluso se llegan a dar cancelaciones por una agenda saturada.
El debate sobre del Teatro en cuanto a su naturaleza “aristocrática”, elitista o de “baja cultura” vuelve y se vigoriza a mediados del siglo xx, entonces intensificada debido las ideas sobre la remodelación, reconstrucción, intervención o reinvención del Teatro, justo durante el periodo de Gonzalo N. Santos. Surge una acalorada discusión sobre la conveniencia o desgracia de cambiar la fisonomía interior del Teatro, que ciertamente goza de malas condiciones de mantenimiento que ponían en riesgo la salud y la seguridad del público y de los artistas.
El debate generado tiene algunas semejanzas con el hecho de la edificación del Teatro hacia la década de 1890, especialmente relativa a la manera de financiar las obras materiales. Las estrategias al final fueron diferentes.
De la reconstrucción se generan interesantes fenómenos que hay que resaltar, pues sobresale una discusión en torno a la valoración del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico a partir de la crítica de artistas, escritores, políticos, periodistas y la sociedad. Destaca la argumentación que defiende mantener intacto el Teatro con base en criterios de conservación del patrimonio frente a la contundente y categórica política del régimen santista cuyo objetivo primordial es hacer una obra pública “extraordinaria” que fuera inaugurada al final de la administración. Al fin, una manifestación de poder.
El Teatro de la Paz de alguna manera define criterios y prácticas sobre las diversiones públicas, sobre los gustos de la sociedad. En ese proceso, el siglo XX conduce a replanteamientos y reflexiones sobre los espectáculos escenificados y los censurados, pues surgen instituciones que tienen una importante injerencia e impacto en apoyo a la creación, promoción y difusión de expresiones culturales y artísticas, que se suman a la oferta de ocio a partir de las iniciativas individuales y colectivas por medio de compañías de teatro, música, multimedia, y las de corte popular.
El panorama de finales del siglo XX se enmarca con la creación de festivales en la capital potosina que tienen como uno de sus escenarios predilectos el Teatro de la Paz; además de algunos otros como extensiones o que tuvieron su sede en la ciudad de San Luis Potosí. Así se cuentan el Festival de Danza Moderna, Festival Nacional de Danza Contemporánea, Festival Primavera Potosina, Concurso Internacional de Canto Operístico Oralia Domínguez, Festival de San Luis, Festival de Música Antigua y Barroca, Festival de Música Vernácula, Festival del Son, Temporada Teatral Otoño, Festival Musical Enrique Bátiz, entre otros.
A sus 120 años de vida, el Teatro de la Paz se ha posicionado como el escenario predilecto en la capital potosina, a pesar de que coexiste con otros de mayor capacidad y de una infraestructura moderna. La imagen del Teatro de la Paz está indudablemente asociada a una tradición, al sabor de la longevidad en las diversiones públicas, se constituye como la esencia del espectáculo, del arte y la cultura en San Luis Potosí.
(Fragmento del libro Esencia de espectáculo, arte y cultura: 120 años del Teatro de la Paz de San Luis Potosí, SC/Colsan, 2014)
El nuevo proyecto, en ese momento denominado extraoficialmente “Teatro Díez Gutiérrez”, se enfrenta a una severa crítica debido a la estrategia del gobierno para allegarse recursos financieros que sufragaran los costos de construcción, mediante la deuda externa, que conllevaría impactos en la administración del régimen porfirista.
El Teatro de la Paz se debe al arquitecto José Noriega, quien también diseña otros teatros en el país. El diseño remite al teatro italiano de ópera con la planta de herradura, nombre que recibe por la disposición curva de sus localidades. Fue inaugurado el 4 de noviembre de 1894, intencionalmente, por ser la fecha del onomástico del gobernador Carlos Díez Gutiérrez.
El nombre que recibe se deriva de la política porfirista de “Orden, Paz y Progreso”. El discurso oficial consigna valores del régimen de Porfirio Díaz, remitiendo ideales como la libertad, el respeto, y por supuesto, la paz, un logro del gobierno, base para “los portentosos adelantos del Estado”.
En su historia, el Teatro de la Paz fue materia de debate por la definición de un carácter “aristocrático” y elitista, contra uno de acceso a expresiones y manifestaciones consideradas de “baja cultura”, de cultura popular. Dicho debate permanecería a lo largo de su devenir; en algunos momentos de manera crítica y en otros más diluida en el contexto de la época. En ese tenor, surge la reflexión sobre la apertura de los espacios a las expresiones artísticas generadas en los diversos sectores sociales, en congruencia con el acceso a los bienes culturales.
En el marco de protestas por parte de los empresarios del espectáculo debido a los criterios utilizados para autorizar o censurar puestas en escena, del permanente y cada vez más crítico deterioro de las instalaciones del Teatro a causa del uso, el siglo xx muestra un programa más diversificado. Es interesante señalar que la prensa conceptúa, subraya y difunde la idea de una “época de oro” caracterizada por los espectáculos presentados en primeros años de funcionamiento del Teatro y los principios del siglo.
Se hacen evidentes renovadas estrategias publicitarias, un auge de las compañías de zarzuela, y el surgimiento de nuevos espectáculos, lo que indica mudanzas en la manera de pensar las diversiones públicas. Las nuevas formas de entretenimiento y el desuso en otras de corte “tradicional”, indican la aceptación de innovaciones en el divertimiento, una transformación o la acentuación de los gustos de la gente.
Durante el periodo revolucionario el Teatro de la Paz continuó con un programa variado de representaciones. Si bien es cierto que la Revolución impactó actividades económicas y sectores sociales en diversas partes del país, en la capital potosina se mantiene un interés por contar con las diversiones públicas; incluso se llegan a dar cancelaciones por una agenda saturada.
El debate sobre del Teatro en cuanto a su naturaleza “aristocrática”, elitista o de “baja cultura” vuelve y se vigoriza a mediados del siglo xx, entonces intensificada debido las ideas sobre la remodelación, reconstrucción, intervención o reinvención del Teatro, justo durante el periodo de Gonzalo N. Santos. Surge una acalorada discusión sobre la conveniencia o desgracia de cambiar la fisonomía interior del Teatro, que ciertamente goza de malas condiciones de mantenimiento que ponían en riesgo la salud y la seguridad del público y de los artistas.
El debate generado tiene algunas semejanzas con el hecho de la edificación del Teatro hacia la década de 1890, especialmente relativa a la manera de financiar las obras materiales. Las estrategias al final fueron diferentes.
De la reconstrucción se generan interesantes fenómenos que hay que resaltar, pues sobresale una discusión en torno a la valoración del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico a partir de la crítica de artistas, escritores, políticos, periodistas y la sociedad. Destaca la argumentación que defiende mantener intacto el Teatro con base en criterios de conservación del patrimonio frente a la contundente y categórica política del régimen santista cuyo objetivo primordial es hacer una obra pública “extraordinaria” que fuera inaugurada al final de la administración. Al fin, una manifestación de poder.
El Teatro de la Paz de alguna manera define criterios y prácticas sobre las diversiones públicas, sobre los gustos de la sociedad. En ese proceso, el siglo XX conduce a replanteamientos y reflexiones sobre los espectáculos escenificados y los censurados, pues surgen instituciones que tienen una importante injerencia e impacto en apoyo a la creación, promoción y difusión de expresiones culturales y artísticas, que se suman a la oferta de ocio a partir de las iniciativas individuales y colectivas por medio de compañías de teatro, música, multimedia, y las de corte popular.
El panorama de finales del siglo XX se enmarca con la creación de festivales en la capital potosina que tienen como uno de sus escenarios predilectos el Teatro de la Paz; además de algunos otros como extensiones o que tuvieron su sede en la ciudad de San Luis Potosí. Así se cuentan el Festival de Danza Moderna, Festival Nacional de Danza Contemporánea, Festival Primavera Potosina, Concurso Internacional de Canto Operístico Oralia Domínguez, Festival de San Luis, Festival de Música Antigua y Barroca, Festival de Música Vernácula, Festival del Son, Temporada Teatral Otoño, Festival Musical Enrique Bátiz, entre otros.
A sus 120 años de vida, el Teatro de la Paz se ha posicionado como el escenario predilecto en la capital potosina, a pesar de que coexiste con otros de mayor capacidad y de una infraestructura moderna. La imagen del Teatro de la Paz está indudablemente asociada a una tradición, al sabor de la longevidad en las diversiones públicas, se constituye como la esencia del espectáculo, del arte y la cultura en San Luis Potosí.
(Fragmento del libro Esencia de espectáculo, arte y cultura: 120 años del Teatro de la Paz de San Luis Potosí, SC/Colsan, 2014)
El sol está tirado - Ángel Iveer
Es el sol que está tirado, dice mamá; se desplaza lento. Me pregunta: ¿A qué hora regresas? Ahora no le gusta estar sola. Se ha vuelto coleccionista de medicinas, camino con ella como si fuera un pequeño intentando descubrir su sombra. Como una película que intenta retratarse, me cuenta sus historias y los viajes que pretende aún convaleciente.
Ahora tengo que limpiar mi casa y la de ella, solo que en esa me cuesta despegar las aves que se han impregnado en el traspatio y se resisten a emprender el vuelo. Ah, si pudiera inyectarle unas horas de vitalidad, pero sus cápsulas aún guardan esperanza. Ahora debo salir y dejarla con un dulce tiempo que apenas puede saborear igual que yo, es hora de hacer una sopa caliente y acércasela en su tibia dulzura.
(De Anagrama para una noche de mentiras, 2015.)
Ahora tengo que limpiar mi casa y la de ella, solo que en esa me cuesta despegar las aves que se han impregnado en el traspatio y se resisten a emprender el vuelo. Ah, si pudiera inyectarle unas horas de vitalidad, pero sus cápsulas aún guardan esperanza. Ahora debo salir y dejarla con un dulce tiempo que apenas puede saborear igual que yo, es hora de hacer una sopa caliente y acércasela en su tibia dulzura.
(De Anagrama para una noche de mentiras, 2015.)
viernes, enero 16, 2015
miércoles, diciembre 11, 2013
Nota en una agenda que aún no existe
Busco tipografías y motivos para mi próxima publicación, para atrapar el tiempo que aún no llega, 2014. Ya casi está ese tiempo, lo inventaremos entre varios. Las cortinas de baño las inventó Alfred Hitchcock en 1960 para atrapar transparencias, para ser desgarradas. El universo empezó a existir cuando se encontró la partícula de dios; antes era (el universo, no dios, que más bien es un género literario) una ilusión colectiva. Prontito, ya casi. Para anotar fechas, ideas, citas, números y letras. Yo, libidinizado divinamente por Ella. Para anotar sueños:
"He soñado mucho. Estoy cansado de haber soñado, pero no cansado de soñar. De soñar nadie se cansa, porque soñar es olvidar, y olvidar no pesa y es un sueño sin sueños en el que estamos despiertos. En sueños lo he conseguido todo. También he despertado, ¿pero qué importa?" (Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa)
martes, marzo 15, 2011
viernes, enero 28, 2011
Algunas buenas noticias
¿Cansado de notas sobre espionaje telefónico, Kalimba, Diego, Niurka, Laura, narcocarteles, inseguridad, representantes ciudadanos que no lo son y funcionarios que se esconden? Algo para salir de "la rutina", sea lo que sea eso hoy:
Premio a teatro potosino. El grupo teatral “Garage”, conformado por alumnos del Colegio de Bachilleres núm. 13, de Tanquián de Escobedo, SLP, dirigido por el Mtro. Hilario Sánchez Jonguitud, será el encargado de abrir la temporada teatral 2011 de la UNAM, como parte del premio obtenido en el XVIII Festival Nacional de Teatro Universitario 2010, realizado en noviembre pasado.
Sobre escritura creativa a varias manos. To be continued es un concurso de novela ilustrada en colaboración, es decir, una novela que está siendo escrita e ilustrada a 15 manos. Pero además es el germen de una comunidad de personas involucradas en el desarrollo de una historia, personas que están dando su propia visión a través de videos de producción propia y ajena, de imágenes, de música, además, claro de está, de aportar sus propuestas para continuar la novela.
Premian al Flash. El investigador universitario José Refugio Martínez Mendoza, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) recibió el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia 2010, otorgado por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por su destacada labor en el campo de la divulgación y la cultura científica en San Luis por más de 20 años.
Una nueva forma de proximidad. Según un sondeo, las redes sociales llevan más rápido al sexo: "Los teléfonos inteligentes y los ordenadores portátiles son ahora los nuevos juguetes que llevan al dormitorio, y casi el 80 por ciento de las mujeres y el 58 por ciento de los hombres dicen que las herramientas de las redes sociales llevan a practicar sexo antes".
Ah, aún quedan ejemplares del Calendario San Luis Potosí 2011 (puntos de venta en SLP: librería Ochoa, el primer puesto de revistas de los portales de Palacio Municipal y el local de revistas que está en Carranza, casi al lado del hotel Real Plaza).
Premio a teatro potosino. El grupo teatral “Garage”, conformado por alumnos del Colegio de Bachilleres núm. 13, de Tanquián de Escobedo, SLP, dirigido por el Mtro. Hilario Sánchez Jonguitud, será el encargado de abrir la temporada teatral 2011 de la UNAM, como parte del premio obtenido en el XVIII Festival Nacional de Teatro Universitario 2010, realizado en noviembre pasado.
Sobre escritura creativa a varias manos. To be continued es un concurso de novela ilustrada en colaboración, es decir, una novela que está siendo escrita e ilustrada a 15 manos. Pero además es el germen de una comunidad de personas involucradas en el desarrollo de una historia, personas que están dando su propia visión a través de videos de producción propia y ajena, de imágenes, de música, además, claro de está, de aportar sus propuestas para continuar la novela.
Premian al Flash. El investigador universitario José Refugio Martínez Mendoza, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) recibió el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia 2010, otorgado por la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por su destacada labor en el campo de la divulgación y la cultura científica en San Luis por más de 20 años.
Una nueva forma de proximidad. Según un sondeo, las redes sociales llevan más rápido al sexo: "Los teléfonos inteligentes y los ordenadores portátiles son ahora los nuevos juguetes que llevan al dormitorio, y casi el 80 por ciento de las mujeres y el 58 por ciento de los hombres dicen que las herramientas de las redes sociales llevan a practicar sexo antes".
Ah, aún quedan ejemplares del Calendario San Luis Potosí 2011 (puntos de venta en SLP: librería Ochoa, el primer puesto de revistas de los portales de Palacio Municipal y el local de revistas que está en Carranza, casi al lado del hotel Real Plaza).
miércoles, enero 06, 2010
Ya está a la venta: Calendario San Luis Potosí 2010
Obra de los artistas visuales Verónica Elías, Moisés Gámez, Agustín García Mendoza, Verónica Gómez, Luz María Guerrero, Rosa Luz Marroquín, Jesús Ramos, Luis Felipe Rangel, José Ángel Robles, César Roque y Pablo Benjamín Serrano.
Conmemoraciones de barrios y municipios.
Fechas históricas.
Natalicios de artistas y otros personajes.
Edición: Servicios Editoriales Debajo del Agua.
Puntos de venta: Librería Ochoa, Librería Universitaria Potosina
y en los portales de Palacio Municipal (el más cercano a Plaza de Armas)
Puntos de venta: Librería Ochoa, Librería Universitaria Potosina
y en los portales de Palacio Municipal (el más cercano a Plaza de Armas)
miércoles, agosto 19, 2009
miércoles, agosto 02, 2006
La extraña muerte de don Nico
La fiesta de San Panchito y la extraña muerte de don Nico
Don Nicolás Rivera Ramírez, a quien se le apareció el santo, vivía en una humilde casa casi afuera del pueblo, donde solía ofrecer su única silla a quien le visitaba. Parecía que apenas podía moverse, pero cada cuatro de octubre de varias décadas subió y bajó cientos de veces la escalera que lleva al alto altar de la imagen, grabada algo burdamente en una roca. Hasta el año 2003, cuando murió en las más extrañas circunstancias.
Don Nico, como todos le conocían, siempre fue el oficiante de San Panchito, pues enfrentó gran resistencia de la iglesia católica y, por ende, de varios sacerdotes. Encabezaba las caminatas y recibía a los peregrinos. Cada tanto rociaba con agua ¿bendita? a los que llegaban en solitario o en peregrinación, y se rezaban cantado el Rosario o al menos el Padre Nuestro de rigor. Mientras en los alrededores los villajuarenses buscaban el mejor lugar para almorzar y pasar el día, mirando de cerro a cerro a sus paisanos.
Con su voz queda, apenas audible, don Nico nos relató, como lo hacía una y otra vez a quien quería escucharlo, la historia de la aparición. Aunque no recordaba el año exacto fue, dijo, hace unos 40 años, cuando andaba en la sierra buscando un buey que se le había perdido:
"Era ya tarde, el sol estaba bajito. Tomé una veredita que me llevó hasta un arroyo, luego llegué a un pedacito muy lindo, donde había flores. Caminé veinte pasos y que me hablan: “Nico”. Entonces yo me quedé parado, pensando. Yo no había visto a nadie, a lo mejor había por allí algún hombre, algún herido, le picaría una víbora, ha de estar picado, pensaba yo. Entonces me arrendé a buscarlo, y no hallé nada. Que saco la cuchilla y machetié unos árboles hasta que los dejé blanqueando, pa dejarlos de seña de que ahí hablaban, para platicar, así como estoy platicando, y ya me vine. Llegando allí on taban las flores, me dio la claridá y que voy mirando abajo de la roca, en una peña, el señor estaba allí [...] “Mire el señor” esas fueron mis palabras.
"Le pedí el milagro del buey, y que estuviera donde estuviera, me trajera ahí, y yo le llevaba su milagrito y una velita de 50 centavos, probemente. Y así fue toda la manda. Y llegué en la noche, papá, mamá, me estaban esperando todos en la cocina, pues ya era nochecita. Pero ‘onde yo venía caminando traía una claridad y yo veía muy bien. Y yo les dije: les traigo una razón muy linda, les dije pa que se asustaran. Y ya les dije, esto y esto, mañana los llevo yo para que lo vean. Y al día siguiente ellos fueron conmigo, y ahí donde yo había macheteado estaba mi buey. Rápido les dije: yo me voy a regresar a la Villa a comprarle la velita, el milagrito no porque esos hay que irlos a comprar hasta Cerritos, pero la velita sí la podía yo encontrar por ahí en las tienditas. La compré en la tienda de don Higinio Chavira, papá de Manuel Chavira.
Don Nico acudió a la presidencia a avisar, también fue a la iglesia, con el padre Ramón González, quien acudió al Cañón de la Mora a ver la aparición en la peña. Quedó convencido, asegura, pero le dijo a don Nico que al cumplirse los cinco años del fenómeno le daría la bendición y el nombre a la imagen.
Sólo que al santo “le urgía su nombre”, por lo que la imagen le habló nuevamente a don Nico para sugerirle que se pasara con el padre de Cerritos; así lo hizo y el padre del municipio vecino acudió también a conocer la aparición. Lo hizo en un acto público y ahí dio un sermón en el que se le dijo a la gente que San Francisco necesitaba una retocada, porque era como si estuviera desvestido, por lo que todos lo fieles deberían cooperar, y que ya cuando estuviera listo en ese lugar que había escogido para establecerse, entonces sí recibiría bendición y nombre oficial. Él mismo se ofreció a enviar un escultor y así lo hizo, además tramitó una carta del obispo.
Una vez que el trabajo estuvo terminado, el padre de Cerritos le dio la carta del obispo a don Nico para que se la diera al padre Ramón, también le dijo que si el padre Ramón no quería bendecirlo, entonces regresara y él personalmente iría a hacerlo. El padre Ramón ya no puso pretextos y fijó fecha para la bendición, le dijo a don Nico que consiguiera 300 padrinos y madrinas y citara a toda la gente. Fácilmente se reunieron los padrinos necesarios y se llevó a cabo la ceremonia.
El padre le pidió a don Nico que le acercara una reliquia, pero una voz finita llegó a oídos del hombre, diciéndole que “no le acercara una, sino dos”. Don Nico obedeció y el padre al verlas, quedó “humillado” ante el Señor, decía don Nico que exclamando: “una no es ninguna, dos es verdad de Dios”.
Don Nico siempre tuvo la ilusión de que algún día se le hiciera una entrada de cera. Decía que eso le falta al San Francisco del "Cañón de la Mora". Pero ya no lo alcanzó a ver.
Don Nico murió el 4 de octubre de 2003 en pleno festejo anual al “Santito”, frente a la asombrada multitud que acudió al Cañón de la Mora.
No murió de viejo, sino por una piedra que cayó desde lo más alto de la montaña. No fue un alud, fue sólo una piedra, que cayó justo en la nuca del anciano, mientras asistía al sacerdote oficiante.
Cuentan los villajuarenses que unos días antes del lamentable hecho, este hombre se había perdido. Incluso, varias personas se organizaron para salir en su búsqueda y todos pensaban que lo encontrarían muerto. Curiosamente, a pesar de su avanzada edad, fue localizado en un camino cerca de la localidad de Mezquites, en el vecino municipio de Cerritos. ¿Cómo llegó allá? ¿por qué se perdió si él conocía bien los caminos? Nadie lo sabe.
Y luego, el fatal desenlace. Lo cierto es que hasta los más escépticos quedaron sorprendidos ante este extraordinario acontecimiento. Propios y extraños quedan para dar cuenta de que Don Nico murió después de una misa celebrada al pie de su amado San Francisco, sueño que había perseguido por largo tiempo y que por fin había logrado realizar. Precisamente, dicen los testigos que se hallaba sentado al lado del padre, pero parece ser que el “Santito” sólo se lo quería llevar a él.
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(entrevista: Luz Galván Salazar, crónica y redacción: Alexandro Roque).
Tlaxcalilla, sus primeros sueños...

Portada de Tlaxcalilla, Sus Primeros Sueños...
No siempre me persigno frente al templo, pero me gusta ver que la explanada siempre tiene algo que ver, desde los novios que se esconden al fondo hasta los niños que corretean en lo que hace mucho fue un convento, donde vivieron los indios guachichiles y, en realidad, donde comenzó la ciudad de San Luis Potosí.
“Tlaxcalilla, sus primeros sueños”, es un cuaderno en el que también están los primeros sueños del autor en este barrio, el más antiguo de San Luis Potosí, en un ejercicio de autoconocimiento. ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Cómo es que este lugar llegó a ser lo que veo? ¿Lo que veo es real? La anciana que veo todos los días al salir o llegar a la casa, a la hora que lo haga, parece caminar con los pies bien puestos sobre la calle o en la minúscula banqueta, pero no creo que lo que percibimos sea lo único.
Es un cuaderno pequeño de apenas 32 páginas con muchas fotos de tamaño pequeño de algunos ángulos pocos vistos de sus calles y su parroquia. Es un texto ameno, esa fue la intención, y habla de que el pueblo de indios de Tlaxcalilla pasó a ser Tlaxcala, y de que sus primeros habitantes fueron ejemplo de una nueva foma de vida para los pobladores originales de la región.
Contiene fragmentos de libros y temas muy interesantes, como la bruja guachichil, que fue ahorcada por tratar de liberar a los indios del yugo español, o trazos del primer poema potosino, que escribió un brillante autoviudo, que se vengó así de los bureles que por segunda vez le puso su mujer. También está la historia de Pascualillo, un negrito asesinado en el pueblo indígena. Hay descripciones del templo y las calles, pero sobre todo hay cariño.
La lejanía del centro de la ciudad (el eje vial Ponciano Arriaga en realidad no tiene mucho que se enderezó) ha hecho que el Barrio de Tlaxcala se queda un tanto a la zaga de las remodelaciones y el cuidado que se tiene con otros barrios, como el de San Miguelito, que hasta en una canción está, o el de San Sebastián. Con el barrio de Santiago, es de los sitios que menos se ven, y a los que por lo mismo menos atención se les presta. Es de los pocos lugares que no tiene diminutivos: San Sebas, Tequis, San Miguelito, Montecillo. Los dos primeros eran pueblos de indios y los demás de españoles, criollos y mestizos. Tlaxcala o Tlaxcalilla sigue siendo extraño para muchos potosinos.
Este cuadernito es una recopilación de datos, lugares y personajes que poco se conocen. Muchos turistas y muchos locales preguntan por libros sobre los barrios y se encuentra poco material. La mayoría es muy frío y poco accesible. Es un esfuerzo por conocer, porque conociendo se llega a querer. Es, hay que decirlo, un material de presentación de Servicios Editoriales debajo del Agua, pero también una invitación a que todos los que quieren escribir, decir algo, lo hagan. Nadie nace sabiendo, todos necesitamos de los demás.
Este librito es un granito de arena para que nos podamos ver en espejos mágicos, en donde aún andan brujas guachichiles arengando a la población para que no se deje, en donde podemos escribir poemas a la amada, en donde podemos pasear por algunas calles y pensar que estamos en otro siglo, en donde Alicia se podría perder en los laberintos y encontrar gatos, sombrereros y reinas, en donde la fiesta es el 15 de agosto pero se sigue el resto del año.
Hay muchos personajes de varias edades, pero pienso sobre todo en los ancianos y adultos mayores, que podrían ahondar en cada detalle de la vida y de la historia del lugar, pues de aquí han surgido muchas familias de artistas, artesanos y hasta políticos, aunque muchos finjan no acordarse del lugar donde les cortaron el ombligo. Este cuadernito es una invitación a que no dejemos morir la tradición, las leyendas, el amor por nuestro entorno. Es un llamado a las autoridades de todo tipo a que volteen a los lugares donde la vida parece haberse detenido, pero que no por eso deben ser olvidados.
Tlaxcala necesita reconstruir y documentar su vida, pero eso se logrará si todos aportamos lo que podemos, en nuestro campo de trabajo, en nuestros recuerdos, en nuestros sueños.
Alexandro Roque
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