miércoles, agosto 02, 2006

Tlaxcalilla, sus primeros sueños...



Portada de Tlaxcalilla, Sus Primeros Sueños...

No siempre me persigno frente al templo, pero me gusta ver que la explanada siempre tiene algo que ver, desde los novios que se esconden al fondo hasta los niños que corretean en lo que hace mucho fue un convento, donde vivieron los indios guachichiles y, en realidad, donde comenzó la ciudad de San Luis Potosí.

“Tlaxcalilla, sus primeros sueños”, es un cuaderno en el que también están los primeros sueños del autor en este barrio, el más antiguo de San Luis Potosí, en un ejercicio de autoconocimiento. ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Cómo es que este lugar llegó a ser lo que veo? ¿Lo que veo es real? La anciana que veo todos los días al salir o llegar a la casa, a la hora que lo haga, parece caminar con los pies bien puestos sobre la calle o en la minúscula banqueta, pero no creo que lo que percibimos sea lo único.

Es un cuaderno pequeño de apenas 32 páginas con muchas fotos de tamaño pequeño de algunos ángulos pocos vistos de sus calles y su parroquia. Es un texto ameno, esa fue la intención, y habla de que el pueblo de indios de Tlaxcalilla pasó a ser Tlaxcala, y de que sus primeros habitantes fueron ejemplo de una nueva foma de vida para los pobladores originales de la región.

Contiene fragmentos de libros y temas muy interesantes, como la bruja guachichil, que fue ahorcada por tratar de liberar a los indios del yugo español, o trazos del primer poema potosino, que escribió un brillante autoviudo, que se vengó así de los bureles que por segunda vez le puso su mujer. También está la historia de Pascualillo, un negrito asesinado en el pueblo indígena. Hay descripciones del templo y las calles, pero sobre todo hay cariño.

La lejanía del centro de la ciudad (el eje vial Ponciano Arriaga en realidad no tiene mucho que se enderezó) ha hecho que el Barrio de Tlaxcala se queda un tanto a la zaga de las remodelaciones y el cuidado que se tiene con otros barrios, como el de San Miguelito, que hasta en una canción está, o el de San Sebastián. Con el barrio de Santiago, es de los sitios que menos se ven, y a los que por lo mismo menos atención se les presta. Es de los pocos lugares que no tiene diminutivos: San Sebas, Tequis, San Miguelito, Montecillo. Los dos primeros eran pueblos de indios y los demás de españoles, criollos y mestizos. Tlaxcala o Tlaxcalilla sigue siendo extraño para muchos potosinos.

Este cuadernito es una recopilación de datos, lugares y personajes que poco se conocen. Muchos turistas y muchos locales preguntan por libros sobre los barrios y se encuentra poco material. La mayoría es muy frío y poco accesible. Es un esfuerzo por conocer, porque conociendo se llega a querer. Es, hay que decirlo, un material de presentación de Servicios Editoriales debajo del Agua, pero también una invitación a que todos los que quieren escribir, decir algo, lo hagan. Nadie nace sabiendo, todos necesitamos de los demás.

Este librito es un granito de arena para que nos podamos ver en espejos mágicos, en donde aún andan brujas guachichiles arengando a la población para que no se deje, en donde podemos escribir poemas a la amada, en donde podemos pasear por algunas calles y pensar que estamos en otro siglo, en donde Alicia se podría perder en los laberintos y encontrar gatos, sombrereros y reinas, en donde la fiesta es el 15 de agosto pero se sigue el resto del año.

Hay muchos personajes de varias edades, pero pienso sobre todo en los ancianos y adultos mayores, que podrían ahondar en cada detalle de la vida y de la historia del lugar, pues de aquí han surgido muchas familias de artistas, artesanos y hasta políticos, aunque muchos finjan no acordarse del lugar donde les cortaron el ombligo. Este cuadernito es una invitación a que no dejemos morir la tradición, las leyendas, el amor por nuestro entorno. Es un llamado a las autoridades de todo tipo a que volteen a los lugares donde la vida parece haberse detenido, pero que no por eso deben ser olvidados.
Tlaxcala necesita reconstruir y documentar su vida, pero eso se logrará si todos aportamos lo que podemos, en nuestro campo de trabajo, en nuestros recuerdos, en nuestros sueños.

Alexandro Roque

2 comentarios:

  1. Anónimo8:58 p.m.

    Hm... las únicas dos referencias directas acerca de la bruja huachichil las haces tú, en sendos blogs. Ya vi la portadilla del libro de Tlaxcalilla y lo tengo aquí en mi librero.

    Homero Adame

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  2. Anónimo1:28 a.m.

    Quisiera saber de que documentos o de que fuentes se recupera la leyenda de la bruja de tlaxcalilla, es un dato que me interesaría conocer, así como dónde consultar dicha referencia.

    gracias

    mi correo es chichimecahikurmetal1@hotmail.com

    saludos desde el desierto

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