Tomado de El boomeran(g)
«Si Versicida es quien cree que para hacer poesía basta con poner voz de poeta y una entonación grave, mientras emite una prosa ramplona y doliente, el Poesílego o Velociego es el lector que ojea un poema con la misma velocidad con la que revisa las notificaciones de su teléfono, buscando un mensaje literal, una utilidad práctica o una frase motivacional, pobre ignorante de que la poesía es, precisamente, el sabotaje de la prisa. También están el Prosancudo, que camina por el poema con zancos de prosa, porque teme rozar el misterio, una analfabeto del asombro, y el Versisordo, carente de silencio y música.
Edificar un buen poema requiere una técnica y una sensibilidad que está al alcance de muy pocos en cada generación. Hoy predominan lo que Cortázar llamaba novelistas vagos para un lector vago y sentimentaloide. Puestos a ser vagos, el poema más breve sería el de un solo verso, o monóstico, cercano al aforismo, como el enigmático «Il ne faut pas voir la réalité telle que je suis», de Éluard, o el famosísimo «Hoy es siempre todavía», de Machado.
Si perdemos la capacidad de leer poesía, nos volvemos literales. Y el literalismo es la antesala de la intolerancia. Para el literalista, un hombre es solo un hombre, una frontera es solo una línea y un poema es solo tinta. Sin la flexibilidad mental que otorga la metáfora, somos incapaces de ponernos en el lugar del otro, porque el otro deja de ser una posibilidad poética para convertirse en un dato estadístico.
La tragedia del Poesilego es que vive en un mundo donde nada significa más de lo que parece.
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domingo, abril 19, 2026
lunes, enero 16, 2017
De poesía y prosa - Susan Sontag
«La república de las letras es, en realidad, una aristocracia. Y "poeta" siempre ha sido un titre de noblesse. Aunque en el periodo romántico la nobleza del poeta ya no fue sinónimo de mera superioridad y adoptó un carácter adverso: el poeta como avatar de la libertad. Los románticos inventaron al escritor heroico, una figura central de la literatura rusa (la cual no se desarrolla hasta comienzos del siglo XIX); y como en efecto ocurrió, la historia hizo de la retórica una realidad. Los grandes escritores rusos son héroes (no tienen opción si han de ser grandes escritores) y esa literatura continúa fomentando las nociones románticas del poeta. Para los poetas rusos modernos la poesía defiende el inconformismo, la libertad, el individualismo frente a la sociedad, el presente despreciable y vulgar, el esclavo comunitario. (Como si la prosa en su verdadero estado fuera, en definitiva, el Estado). Por ello es natural que insistan en el carácter absoluto de la poesía y su diferencia radical con la prosa.
»La prosa es a la poesía, afirmó Valéry, lo que el andar a la danza: la supuesta superioridad inherente de la poesía en los románticos apenas se limita a los grandes poetas rusos. Siempre es una caída, sostiene Brodsky, que un poeta elija la prosa, es "como pasar del galope tendido al trote". El contraste no sólo se refiere a la velocidad, desde luego, sino a la masa: la naturaleza compacta de la poesía lírica frente a la cabal extensión de la prosa. (Gertrude Stein, aquella virtuosa del arte antilacónico, de la prosa extensa, sostenía que la poesía es sustantivos, la prosa, verbos. Es decir, el genio característico de la poesía es nombrar; el de la prosa, mostrar el movimiento, el proceso, el tiempo: el pasado, el presente y el futuro). La prosa reunida de todo poeta excepcional que haya escrito prosa de excepción —Valéry, Rilke, Brecht, Mandelstam, Tsvietáieva— es mucho más voluminosa que el conjunto de su poesía. En literatura hay algo semejante al prestigio que los románticos conferían a la esbeltez.
»Que los poetas escriban prosa con regularidad y los prosistas casi nunca poesía, no es, como sostiene Brodsky, prueba de la superioridad de esta última. Para él, "El poeta, en principio, es 'superior' al prosista… pues un poeta menesteroso es capaz de sentarse y redactar un artículo, mientras que, en parecidos apremios, a un prosista apenas se le ocurriría pensar en un poema". Pero el meollo sin duda no es que escribir poesía sea menos rentable que escribir prosa, sino que es singular: la marginación de la poesía y su público; lo que antaño se tenía por un oficio común, como tocar un instrumento musical, parece en la actualidad coto de lo difícil e intimidante. Ya no sólo los prosistas, sino en general la gente cultivada, no escribe poesía. (Al igual que la poesía, como había sido común, ya no se memoriza). El desempeño mismo en la literatura moderna está condicionado en parte por el amplio descrédito de la noción de virtuosismo literario; por la manifiesta merma de virtuosismo. Parece absolutamente extraordinario que hoy alguien pueda escribir una prosa brillante en más de un idioma: nos maravillan Nabokov, Beckett y Cabrera Infante, pero hasta hace dos siglos semejante virtuosismo se habría dado por sentado. Lo mismo sucedía, hasta fecha reciente, con la capacidad de escribir poesía así como prosa.
»En el siglo XX, la escritura de poemas tiende a ser la distracción juvenil del prosista (Joyce, Beckett, Nabokov…) o una actividad ejercida con la mano izquierda (Borges, Updike…). Ser poeta es presuntamente más que escribir poesía, incluso poesía excepcional: Lawrence y Brecht, quienes escribieron grandes poemas, no son tenidos en general por poetas de excepción. Ser poeta es definirse, y persistir en seguir siendo (a pesar de todo), sólo poeta. Así, Thomas Hardy, que fuera considerado por todos ejemplo literario en el siglo XX en cuanto prosista excepcional y también gran poeta, renunció a la novela para así escribir poesía. (Hardy dejó de ser prosista. Se convirtió en poeta). En este sentido, el concepto romántico de poeta, el que sostiene la máxima relación con la poesía, ha prevalecido, y no sólo entre los escritores rusos modernos...»
»La prosa es a la poesía, afirmó Valéry, lo que el andar a la danza: la supuesta superioridad inherente de la poesía en los románticos apenas se limita a los grandes poetas rusos. Siempre es una caída, sostiene Brodsky, que un poeta elija la prosa, es "como pasar del galope tendido al trote". El contraste no sólo se refiere a la velocidad, desde luego, sino a la masa: la naturaleza compacta de la poesía lírica frente a la cabal extensión de la prosa. (Gertrude Stein, aquella virtuosa del arte antilacónico, de la prosa extensa, sostenía que la poesía es sustantivos, la prosa, verbos. Es decir, el genio característico de la poesía es nombrar; el de la prosa, mostrar el movimiento, el proceso, el tiempo: el pasado, el presente y el futuro). La prosa reunida de todo poeta excepcional que haya escrito prosa de excepción —Valéry, Rilke, Brecht, Mandelstam, Tsvietáieva— es mucho más voluminosa que el conjunto de su poesía. En literatura hay algo semejante al prestigio que los románticos conferían a la esbeltez.
»Que los poetas escriban prosa con regularidad y los prosistas casi nunca poesía, no es, como sostiene Brodsky, prueba de la superioridad de esta última. Para él, "El poeta, en principio, es 'superior' al prosista… pues un poeta menesteroso es capaz de sentarse y redactar un artículo, mientras que, en parecidos apremios, a un prosista apenas se le ocurriría pensar en un poema". Pero el meollo sin duda no es que escribir poesía sea menos rentable que escribir prosa, sino que es singular: la marginación de la poesía y su público; lo que antaño se tenía por un oficio común, como tocar un instrumento musical, parece en la actualidad coto de lo difícil e intimidante. Ya no sólo los prosistas, sino en general la gente cultivada, no escribe poesía. (Al igual que la poesía, como había sido común, ya no se memoriza). El desempeño mismo en la literatura moderna está condicionado en parte por el amplio descrédito de la noción de virtuosismo literario; por la manifiesta merma de virtuosismo. Parece absolutamente extraordinario que hoy alguien pueda escribir una prosa brillante en más de un idioma: nos maravillan Nabokov, Beckett y Cabrera Infante, pero hasta hace dos siglos semejante virtuosismo se habría dado por sentado. Lo mismo sucedía, hasta fecha reciente, con la capacidad de escribir poesía así como prosa.
»En el siglo XX, la escritura de poemas tiende a ser la distracción juvenil del prosista (Joyce, Beckett, Nabokov…) o una actividad ejercida con la mano izquierda (Borges, Updike…). Ser poeta es presuntamente más que escribir poesía, incluso poesía excepcional: Lawrence y Brecht, quienes escribieron grandes poemas, no son tenidos en general por poetas de excepción. Ser poeta es definirse, y persistir en seguir siendo (a pesar de todo), sólo poeta. Así, Thomas Hardy, que fuera considerado por todos ejemplo literario en el siglo XX en cuanto prosista excepcional y también gran poeta, renunció a la novela para así escribir poesía. (Hardy dejó de ser prosista. Se convirtió en poeta). En este sentido, el concepto romántico de poeta, el que sostiene la máxima relación con la poesía, ha prevalecido, y no sólo entre los escritores rusos modernos...»
lunes, marzo 14, 2016
Credo y técnica para la prosa moderna - Jack Kerouac
1. Libretas secretas con apuntes y páginas brutalmente mecanografiadas; pura alegría privada.
2. Sumiso a todo, abierto, atento.
3. No emborracharse nunca fuera de casa.
4. Amar la vida propia.
5. Algo que sientas va a encontrar su forma única.
6. Hay que convertirse en un santo estúpido.
7. Hay que respirar tan profundo como se quiera respirar.
8. Lo mejor es escribir desde el fondo del espíritu como si no hubiera fondo.
9. Las visiones indecibles del individuo.
10. No darle a la poesía más tiempo del que exactamente demande.
11. Tics visionarios que se agitan en el pecho.
12. Soñar en trance con el objeto que se tiene delante.
13. Suprimir las inhibiciones literarias, gramaticales y sintácticas.
14. Ser, como Proust, un viejo ebrio del té del tiempo.
15. Contar la verdadera historia del mundo bajo la forma de un monólogo interior.
16. El centro de interés es una piedra preciosa, el ojo dentro del ojo.
17. Escribir con los recuerdos y asombrándose de uno mismo.
18. Trabajar desde el expresivo ojo central, nadar en el mar de la lengua.
19. Aceptar que se puede perder sin remedio.
20. Creer en el santo contorno de la vida.
21. Luchar para bocetar el flujo que existe ya intacto en la mente.
22. No hay que pensar en palabras al detenerse, excepto para contemplar el cuadro completo.
23. Preservar la huella de cada día, la fecha que es emblema de las mañanas.
24. No sentir temor ni vergüenza en la dignidad de la experiencia, el lenguaje y el conocimiento.
25. Escribir para que el mundo lea y se reconozca en tus propias imágenes.
26. Una película hecha libro es una película en palabras, la forma visual americana.
27. Celebrar el carácter en la árida soledad inhumana.
28. Composiciones indómitas, indisciplinadas, puras, que provienen de abajo, cuanto más insensatas mejor.
29. Siempre somos genios.
30. Director-escritor de películas terrenales patrocinadas y angeladas en el Paraíso.
domingo, febrero 04, 2007
Linda marquesa - Moliere
JOURDAIN: Le digo que sí. Ah, quiero hacerle una confidencia. Estoy enamorado de una persona de categoría, y desearía que me ayudase a escribirle una cartita que quiero dejarle caer a sus pies.
MAESTRA: ¡Muy bien! ¿Son versos los que quiere escribir?
JOURDAIN: No, no; nada de versos...
MAESTRA: ¡Prosa entonces!
JOURDAIN: No, no quiero ni verso ni prosa...
MAESTRA: Tiene que ser necesariamente una cosa o la otra.
JOURDAIN: ¿Por qué?
MAESTRA: Porque para expresarse no hay más que dos formas: la prosa o los versos.
JOURDAIN: ¿No hay más que la prosa o los versos?
MAESTRA: No señor. Todo lo que no es prosa es verso y todo lo que no es verso es prosa.
JOURDAIN: Y como uno habla, ¿qué es eso?
MAESTRA: Prosa.
JOURDAIN: ¡Cómo! Cuando digo: "Nicolasa, dame mi gorro de dormir" ¿Eso es prosa?
MAESTRA: Si señor.
JOURDAIN: Entonces hace más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo; le doy las gracias por habérmelo enseñado. Quisiera entonces ponerle en la cartita: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor". Pero querría que esto estuviese escrito de una manera elegante, que parezca expresado en forma bella.
MAESTRA: Podemos poner que los fuegos de sus ojos reducen a cenizas su corazón que sufre noche y día las violencias de un...
JOURDAIN: No, no, no me gusta nada de eso. Quiero únicamente lo que he dicho: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor".
MAESTRA: Habrá que extender un poco más la cosa.
JOURDAIN: No. No quiero otras palabras que esas en la esquela, pero colocadas de tal manera que estén de moda y arregladas como se debe. Le pido que me diga, para que yo lo vea, las diversas maneras en que puede redactarse.
MAESTRA: Puede redactarse, primero, como lo dijo usted: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor". O si no: "De amor, morir me hacen, linda marquesa, vuestros hermosos ojos". Y también: "Vuestros hermosos ojos, de amor me hacen, linda marquesa, morir". O si no: "Me hacen, vuestros hermosos ojos, morir, linda marquesa, de amor"
JOURDAIN: Pero ¿cuál es la mejor de todas esas formas?
MAESTRA: La que dijo usted: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor".
JOURDAIN: Y sin embargo no estudié. Le doy las gracias y le pido que venga mañana temprano.
MAESTRA: No voy a faltar.
MAESTRA: ¡Muy bien! ¿Son versos los que quiere escribir?
JOURDAIN: No, no; nada de versos...
MAESTRA: ¡Prosa entonces!
JOURDAIN: No, no quiero ni verso ni prosa...
MAESTRA: Tiene que ser necesariamente una cosa o la otra.
JOURDAIN: ¿Por qué?
MAESTRA: Porque para expresarse no hay más que dos formas: la prosa o los versos.
JOURDAIN: ¿No hay más que la prosa o los versos?
MAESTRA: No señor. Todo lo que no es prosa es verso y todo lo que no es verso es prosa.
JOURDAIN: Y como uno habla, ¿qué es eso?
MAESTRA: Prosa.
JOURDAIN: ¡Cómo! Cuando digo: "Nicolasa, dame mi gorro de dormir" ¿Eso es prosa?
MAESTRA: Si señor.
JOURDAIN: Entonces hace más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo; le doy las gracias por habérmelo enseñado. Quisiera entonces ponerle en la cartita: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor". Pero querría que esto estuviese escrito de una manera elegante, que parezca expresado en forma bella.
MAESTRA: Podemos poner que los fuegos de sus ojos reducen a cenizas su corazón que sufre noche y día las violencias de un...
JOURDAIN: No, no, no me gusta nada de eso. Quiero únicamente lo que he dicho: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor".
MAESTRA: Habrá que extender un poco más la cosa.
JOURDAIN: No. No quiero otras palabras que esas en la esquela, pero colocadas de tal manera que estén de moda y arregladas como se debe. Le pido que me diga, para que yo lo vea, las diversas maneras en que puede redactarse.
MAESTRA: Puede redactarse, primero, como lo dijo usted: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor". O si no: "De amor, morir me hacen, linda marquesa, vuestros hermosos ojos". Y también: "Vuestros hermosos ojos, de amor me hacen, linda marquesa, morir". O si no: "Me hacen, vuestros hermosos ojos, morir, linda marquesa, de amor"
JOURDAIN: Pero ¿cuál es la mejor de todas esas formas?
MAESTRA: La que dijo usted: "Linda marquesa, vuestros hermosos ojos me hacen morir de amor".
JOURDAIN: Y sin embargo no estudié. Le doy las gracias y le pido que venga mañana temprano.
MAESTRA: No voy a faltar.
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