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viernes, septiembre 27, 2019

Cadaver exquisito (Arragoiz, Calvillo, Cortés, Blanco)

Un árbol de monedas
agita su melena
fiera donde el aliento
se sostiene

Deja vibrando flores
pensamientos
que lanzamos a su tronco

Esparce luz violeta
que nos deja ver
lo que era el cielo

Un poco más de cada uno
en los círculos minuciosos
que nos rodean

Las sombras
en su tenue movimiento
advierten una distancia

Las ramas en su oleaje
nos acercan una vez más

Bajo el cielo fuimos
y no somos extraños

Sus colores
nuestros ojos reconocen


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Tomado de La hora y la neblina, de Alberto Blanco. FCE, 2005.

martes, febrero 26, 2019

Un no más grande que el mundo - Alberto Blanco

Llevamos más de veinte semanas avanzando
—siempre penosamente, siempre a contracorriente—
en esta casa enmarañada donde giran los vientos
y los árboles se cruzan en todas direcciones.

La casa no parece tener principio ni fin
ni muros alrededor ni un secreto centro.
Tal vez no habrá nunca una puerta en esta casa.
Estamos dentro y una ventana abarca cuanto hay.

O tal vez salir sea como perder la partida
y por eso preferimos demorarnos en la casa
castigándonos por nuestros propios erores,
nuestros prolongados extravíos y nuestras culpas.

Pero no está en nosotros el tamaño del castigo
ni el imperio de la ley; ni siquiera el escarmiento.
Tampoco parece que la casa estuviera cerrada
a la luz del olvido, ni por fuera ni por dentro.

Y es que llevamos más de veinte siglos avanzando
lo mismo en el balcón que en el sótano y en la azotea,
sin haber podido recontar los restos del naufragio
y sinordenar nuestras exiguas pertenencias.

Pero si hemos de seguir dando vueltas
y girando alrededor de la misma prisión,
de la misma emboscada y del mismo asilo,
que sea soga en mano para acabar con el tiempo.

martes, mayo 31, 2016

Berryman - W.S. Merwin

Les voy a contar lo que me dijo
en los años justo antes de la guerra
como la llamábamos entonces
la segunda guerra mundial

no pierdas tu arrogancia todavía me dijo
ya lo podrás hacer cuando seas viejo
pues si la pierdes demasiado pronto
sólo habrás de reemplazarla con vanidad

sólo una vez me sugirió
cambiar el orden acostumbrado
de las mismas palabras en un verso
para qué señalar dos veces la misma cosa

me sugirió que le rezara a la musa
que me pusiera de rodillas y rezara
allí mismo en un rincón y lo decía
en el sentido literal de la palabra

eran los días antes de la barba y la bebida
pero ya estaba muy metido en sus propias ondas
y las navegaba con el mentón y la cabeza
inclinados como una balandra al garete

era más viejo que lo que las fechas decían
mucho más viejo que yo andaba en los treintas
y hablaba con un acento nasal afectado
que creo había adquirido en Inglaterra

por lo que toca a las publicaciones me aconsejó
que cubriera la pared con las cartas de rechazo
sus labios y los dedos de sus largos dedos temblaban
con la vehemencia de su visión sobre la poesía

me dijo que la gran presencia
que permitía todo y todo lo transmutaba
en la poesía era la pasión pues la pasión
era el genio y él alababa el movimiento y la invención

apenas había comenzado yo a leer
cuando le pregunté cómo podía estar seguro
de que lo que uno escribe es realmente
bueno y me contestó que era imposible saberlo

es imposible nunca puedes estar seguro
te vas a morir sin saber de cierto
si algo de lo que escribiste valía la pena
y si tienes que estar seguro mejor no escribas.

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W.S. Merwin, Después de los alfabetos. Antología poética, 1952-1993,
Prólogo: Octavio Paz, W.S. Merwin, Alberto Blanco, traducción y selección: Alberto Blanco, Pura López Colomé, Hotel Ambos Mundos/Fideicomiso para la Cultura México-USA, México, 1996.

miércoles, febrero 18, 2009

Javier Sicilia, Premio Aguascalientes de Poesia 2009


(Perdón por no hablar antes, Javier, pero no encontraba la foto.)

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Felicidades al amigo, al poeta católico, místico, creyente en tiempos en que nadie sabe nada. Retomo aquí una entrevista que le hicieron para la revista Agulha. Un abrazo.

P. Iniciemos con una pregunta fundamental, ¿qué lugar ocupa en México la poesía religiosa?

JS - Creo que es una poesía que sólo hasta recientes fechas se ha empezado a valorar en su verdadera dimensión. México es un país que ha tenido grandes poetas religiosos. Curiosamente, como una ironía del espíritu, nuestro poeta nacional es un católico que escribió en muchos momentos una muy alta poesía religiosa, una poesía que nació de su drama interior: la ascesis y el erotismo. Otros grandes poetas religiosos son Carlos Pellicer, el Gorostiza de Muerte sin fin y Gilberto Owen. Lamentablemente, nuestra crítica no ha analizado con profundidad estos aspectos, contentándose con ver sólo el lado sagrado que hay en toda poesía.

El problema se ha complicado cuando los poetas manifiestan una expresión relacionada abiertamente con el catolicismo. Estos poetas han sido marginados y sólo, como te he dicho, hasta recientes fechas, han comenzado a ser valorados. El caso más claro es el de Concha Urquiza que los Méndez Plancarte rescataron, pero que después pasó al olvido hasta que Ricardo Garibay, por un lado, y el poeta José Vicente Anaya, por otro, realizaron un trabajo minucioso al respecto. Éste último hizo aproximadamente hace diez años una reedición de El corazón preso y trabajó en una biografía de Concha. Garibay le dedicó hace tres años varias ediciones de radio.

El trabajo de Francisco Alday había permanecido casi inédito hasta que Alberto Paredes publicó en 1987 una antología de su poesía, con prólogo de Manuel Ponce, recientemente fallecido, y había tenido una suerte parecida, ya que publicó siempre de manera marginal, particularmente en la editorial JUS, que en ese entonces tenía un prestigio reaccionario. El poeta Marco Antonio Campos tuvo el acierto de reunir su obra completa para la UNAM en 1988. Otro caso es el del padre Alfredo Plascencia, del que gracias al Cenca pudimos ver, creo que en 1989, una reedición de El libro de Dios; hay poetas religiosos que permanecen en el olvido y confío irán saliendo poco a poco a la luz.

Como ves, es sólo hasta recientes fechas que el sentido religioso, como una realidad profundamente espiritual, comienza a ser valorado. De hecho, mi generación tiene grandes poetas que, aunque no son católicos, tienen una profunda preocupación religiosa: Elsa Cross, Tomás Calvillo, Alberto Blanco, Luis Cortés Bargalló, Jorge González de León, por nombrar sólo algunos.

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Sí. Y como termina sus altas columnas: "Por lo demás, opino que hay que respetar y aplicar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los neozapatistas presos, derruir el Costco-cm del Casino de la Selva, esclarecer y castigar los crímenes de las asesinadas de Ciudad Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro y liberar a los presos de Atenco". Sí. Y hay que festejar el premio. Salud a la distancia.

viernes, enero 18, 2008

Lenguaje - W.S. Merwin

"Hay ciertas palabras que hoy son de nuestro conocimiento que no usaremos nunca más, y que nunca olvidaremos. Las necesitamos. Como la parte de atras de una pintura. Como el tuétano y el color de nuestras venas. Para estar seguros, las alumbramos con la linterna de nuestro sueño y allí están, temblando ya por el día del juicio. Serán enterradas con nosotros y resucitarán como todos los demás".

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W.S. Merwin, Después de los alfabetos. Antología poética, 1952-1993,
Prólogo: Octavio Paz, W.S. Merwin, Alberto Blanco, traducción y selección: Alberto Blanco, Pura López Colomé, Hotel Ambos Mundos/Fideicomiso para la Cultura México-USA, México, 1996.

(Gracias a mi maestro Luis Cortés Bargalló por este maravilloso obsequio)