Presentación de Memorias funambulistas no aptas para acrofóbicos en el foro Zozobra de la Casa Museo Interactivo Ramón López Velarde de Jerez, Zacatecas: Jesús Humberto Carrera (aganador este año del premio de los Juegos Florales en Narrativa), Fabiola Amaro, Alexandro Roque y el Mtro. Víctor Iturriaga (director del Instituto Jerezano de Cultura). Fue un lujo que fuera justamente el 15 de junio, en el natalicio del poeta jerezano.
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domingo, junio 16, 2024
domingo, junio 18, 2023
sábado, junio 17, 2023
Una ceremonia preciosa en el teatro Hinojosa
La ceremonia está en video en la página de Fcebook del Ayuntamiento de Jerez (o dele click aquí). En estos días subiré fotos aquí y en mis redes sociales.
domingo, junio 11, 2023
domingo, abril 19, 2020
Amparo Dávila (1928-2020)
Amparo Dávila nació en Pinos, Zacatecas, y cursó sus estudios en San Luis Potosí, donde inició su trayectoria literaria. Colaboradora de las publicaciones potosinas Estilo y Cuadrante, presenta en esa misma ciudad los libros de poesía Salmos bajo la luna (1950), Perfil de soledades (1954) y Meditaciones a la orilla del sueño (1954), antes de derivar a la narrativa. Alcanza el reconocimiento como una de contadas y más reputadas exponentes del relato fantástico en la literatura mexicana con sus volúmenes de cuentos Tiempo destrozado (1959; una versión ligeramente ampliada apareció ese mismo año con el título Muerte en el bosque) y Música concreta (1964). Becaria del Centro Mexicano de Escritores (CME) durante el bienio 1966-1967, tardó más de una década en sacar a luz un nuevo libro, pero Arboles petrificados (1977) fue recibido el mismo año de su publicación con el Premio Xavier Villaurrutia. Las publicaciones tapatías Ariel y Summa, Revista de Bellas Artes, Revista Mexicana de Literatura y Universidad de México son algunos otros espacios literarios donde ha participado la autora zacatecana. Desde 2015 el Premio Nacional de Cuento del INBA lleva su nombre. Por su trayectoria, en 2020 fue designada ganadora del Tercer Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura que otorga la Universidad de Guanajuato (UG).
(tomado de ResearchGate)
miércoles, mayo 08, 2019
Rafael Coronel (1931-2019)
(1)
De nada serviría apuñalar los retratos. No es tan simple. La magia de muchos de los retratados, tú y yo, nosotros, nuestra vejez y nuestros sueños, permanecerían ahí. A sabiendas, es inevitable saber que somos nosotros, que las ofrendas y los gorros son los que llevaríamos puestos si supiéramos soñar y apreciar las pesadillas que, afortunadamente, a cuentagotas, nos brinda nuestra mente.
(3)
En Zacatecas, es obligada y maravillosa la visita a su museo, donde su arte y sus colecciones son magia pura. En el antiguo convento franciscano habitan retratos de alquimistas que corresponden a las miradas, máscaras que se apoderan de la pared, instrumentos que suenan a través del cristal, marionetas que no se avergüenzan de sus hilos.
De nada serviría apuñalar los retratos. No es tan simple. La magia de muchos de los retratados, tú y yo, nosotros, nuestra vejez y nuestros sueños, permanecerían ahí. A sabiendas, es inevitable saber que somos nosotros, que las ofrendas y los gorros son los que llevaríamos puestos si supiéramos soñar y apreciar las pesadillas que, afortunadamente, a cuentagotas, nos brinda nuestra mente.
(2)
Salvador Elizondo: “Las imágenes de Rafael Coronel no pertenecen ni a la realidad ni al sueño, alientan en esa zona intermedia entre una y otro en que parecen sueños, pero son reales, en que parecen reales, pero son soñadas".
Salvador Elizondo: “Las imágenes de Rafael Coronel no pertenecen ni a la realidad ni al sueño, alientan en esa zona intermedia entre una y otro en que parecen sueños, pero son reales, en que parecen reales, pero son soñadas".
(3)
En Zacatecas, es obligada y maravillosa la visita a su museo, donde su arte y sus colecciones son magia pura. En el antiguo convento franciscano habitan retratos de alquimistas que corresponden a las miradas, máscaras que se apoderan de la pared, instrumentos que suenan a través del cristal, marionetas que no se avergüenzan de sus hilos.
viernes, junio 28, 2013
Corazón de mierda - Gonzalo Lizardo
"Esta novela se basa en hechos reales. Cierto: se modificaron algunos nombres, se omitieron algunos personajes, ya no existen los escenarios ni los expedientes, y no sobreviven testigos presenciales de los hechos aquí narrados. Tales simulaciones, hurtos y tramoyas no se proponen restarle crédito a la Historia, sino agregárselo a la Escritura".
La foto de un difuntito, close up al rostro, medio de ladito, así, en blanco y negro, nos da fe de que así fue, de que se trata de un personaje que ni muerto perdió el estilo, dice ahí. La historia de Ricardo Olmedo Ríos es contada entre risas y cervezas por su escudero el Candingas, muchos años después. En la tradición del pícaro que viene desde el Lazarillo de Tormes o el Periquillo Sarniento, y en la vertiente de La Onda (maunque se quejen los onderos, ni como quitarse el apodo) que reza sexo, droga y rock and roll (pero no sólo eso, sino las metamorfosis de quienes habitan la ciudad y sus nocturnidades, sus injusticias), el narrador va de su niñez al aparente rescate del profe Olmedo, galán y jefe de una banda de desvalijadores de autos, de su caída en el tambo, ni más ni menos que en el Palacio Negro, a su redención aparente tras la muerte de "Ricardo Corazón de Perro".
Pilar, bailarina y burra, se atraviesa en los propósitos realistas del Candingas: "no existe poder que someta a nuestro pinche corazón de atole", y ante ella se convierte en "corazón de leche derramada" aunque ella tiene "corazón de motel". La capirucha, el barrrio, la violencia y la soledad de Lecumberri se retratan bien en la prosa de Lizardo, ágil y llena de ecos de Armando Jiménez o José Agustín.
"Haz corazón de tripas", pero no se puede. El narrador se ufana de que se le pegan todas las palabrejas que oye y así combina el caló de la ciudad de México con algunas expresiones poéticas. Huye de su mamá y de sus parejas golpeadoras, para llegar al afamado apando con compañías como el reverendo Smith y el pintor David, a quien da consejos de pintura "aunque la historia, como la mujer, se haga tanto del rogar". Prosa sabrosa, personajes de carne y hueso y algo que les atora en el pescuezo. Destaca el Morocho, veracruzano de hablar desordenado que desaparece y aparece casi a voluntad, en escenarios "de mis pesadillas y mis corazonadas".
Alguna página en blanco, alguna otra en negro, ecos de Nido de ratas o de Los olvidados, donde James Dean o Tin-tán se aparecen de repente pa hacer más llevadera la jodidez de las calles o de la bartolina. Picardía revitalizada. "Digo, yo nada más digo", dijo otro.
La foto de un difuntito, close up al rostro, medio de ladito, así, en blanco y negro, nos da fe de que así fue, de que se trata de un personaje que ni muerto perdió el estilo, dice ahí. La historia de Ricardo Olmedo Ríos es contada entre risas y cervezas por su escudero el Candingas, muchos años después. En la tradición del pícaro que viene desde el Lazarillo de Tormes o el Periquillo Sarniento, y en la vertiente de La Onda (maunque se quejen los onderos, ni como quitarse el apodo) que reza sexo, droga y rock and roll (pero no sólo eso, sino las metamorfosis de quienes habitan la ciudad y sus nocturnidades, sus injusticias), el narrador va de su niñez al aparente rescate del profe Olmedo, galán y jefe de una banda de desvalijadores de autos, de su caída en el tambo, ni más ni menos que en el Palacio Negro, a su redención aparente tras la muerte de "Ricardo Corazón de Perro".
Pilar, bailarina y burra, se atraviesa en los propósitos realistas del Candingas: "no existe poder que someta a nuestro pinche corazón de atole", y ante ella se convierte en "corazón de leche derramada" aunque ella tiene "corazón de motel". La capirucha, el barrrio, la violencia y la soledad de Lecumberri se retratan bien en la prosa de Lizardo, ágil y llena de ecos de Armando Jiménez o José Agustín.
"Haz corazón de tripas", pero no se puede. El narrador se ufana de que se le pegan todas las palabrejas que oye y así combina el caló de la ciudad de México con algunas expresiones poéticas. Huye de su mamá y de sus parejas golpeadoras, para llegar al afamado apando con compañías como el reverendo Smith y el pintor David, a quien da consejos de pintura "aunque la historia, como la mujer, se haga tanto del rogar". Prosa sabrosa, personajes de carne y hueso y algo que les atora en el pescuezo. Destaca el Morocho, veracruzano de hablar desordenado que desaparece y aparece casi a voluntad, en escenarios "de mis pesadillas y mis corazonadas".
Alguna página en blanco, alguna otra en negro, ecos de Nido de ratas o de Los olvidados, donde James Dean o Tin-tán se aparecen de repente pa hacer más llevadera la jodidez de las calles o de la bartolina. Picardía revitalizada. "Digo, yo nada más digo", dijo otro.
sábado, junio 02, 2012
provincianismo...
"Todo se renueva en estas cabeceras de Guanajuato, de San Luis, de Zacatecas... renuévase el árbol, y la belleza de la mujer, y el agua. Todo, sí, menos el pensamiento, que se momifica en una tradición feudal o se cristaliza en la ñoñez jacobina. Yo no lo deploro: antes me alegro que los iracundos y pueriles sectarios lleven trazas de poder ofrecernos siempre un sabroso sainete de ideas. me alegro, porque es saludable asistir a los escenarios en que se disputan la candidez y la petulancia".
- - - - - -
Ramón López Velarde, "La provincia mental",
Una música íntima (antología), Editorial Ponciano Arriaga, SLP
selección e introducción de Armando Adame, 2011
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Ramón López Velarde, "La provincia mental",
Una música íntima (antología), Editorial Ponciano Arriaga, SLP
selección e introducción de Armando Adame, 2011
martes, octubre 11, 2011
2 libros 2 de Jesús Flores Olague
De los libros que más recientemente me han regalado les presumo de dos de Jesús Flores Olague, cuyo nombre me sonaba familiar (el autor, no los libros): Guitarra de arena (2008) y Ya de otoño (2011), ambos publicados por El Traspecio Oscilante.
Flores Olague es doctor en historia y director del proyecto Historia de Zacatecas, periodista y promotor cultural "en medio de miles de tareas, oficios y disfraces".
Le agradezco al profe Armando Adame, director de la Casa López Velarde este obsequio, que en cuanto termine de leer estará a disposición de todo el público en la biblioteca Rafael Montejano y Aguiñaga de El Colegio de San Luis (otro juego de estas dos publicaciones ya fue entregado a la biblioteca de la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades de la UASLP).
De Ya de otoño les comparto un poema:
Alguien se puso a elaborar
una lista de temas
para con ellos escribir sus libros;
se sorprendió de su gran variedad
y luego se puso a clasificar
las formas en que aquellos
magníficos hallazgos serían tratados,
tenía ya el plan de vida perfecto,
sólo sería cuestión de esperar
un poco de inspiración
y una paciente labor cotidiana
para que se fueran hilando las palabras;
no se dio cuenta, lo que había encontrado,
al mismo tiempo,
eran la piedra de Sísifo
y el ave de Prometeo.
Flores Olague es doctor en historia y director del proyecto Historia de Zacatecas, periodista y promotor cultural "en medio de miles de tareas, oficios y disfraces".
Le agradezco al profe Armando Adame, director de la Casa López Velarde este obsequio, que en cuanto termine de leer estará a disposición de todo el público en la biblioteca Rafael Montejano y Aguiñaga de El Colegio de San Luis (otro juego de estas dos publicaciones ya fue entregado a la biblioteca de la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades de la UASLP).
De Ya de otoño les comparto un poema:
Alguien se puso a elaborar
una lista de temas
para con ellos escribir sus libros;
se sorprendió de su gran variedad
y luego se puso a clasificar
las formas en que aquellos
magníficos hallazgos serían tratados,
tenía ya el plan de vida perfecto,
sólo sería cuestión de esperar
un poco de inspiración
y una paciente labor cotidiana
para que se fueran hilando las palabras;
no se dio cuenta, lo que había encontrado,
al mismo tiempo,
eran la piedra de Sísifo
y el ave de Prometeo.
domingo, mayo 01, 2011
Serrat
Y Joan Manuel Serrat, o Tarres, su doble, al que no querían invitar, estuvo, estuvieron, en Zacatecas, en el festival. Y Spyro Gyra, un día antes. Buenas noches, ricas en emociones, como final del asueto santo de los días idem. Les debo la crónica (de la que puse algunos apuntes en Twitter) para dentro de unos días.
bidas de varro, miradas
Otro album de quienes viven en el museo Rafael Coronel, en Zacatecas.
Más imágenes en el álbum de Itzcuincalli, en Flickr.
Más imágenes en el álbum de Itzcuincalli, en Flickr.
Máscaras
Recuerdos de mi visita al museo Rafael Coronel, en Zacatecas.
Más fotos en el álbum de Itzcuincalli, en Flickr.
Más fotos en el álbum de Itzcuincalli, en Flickr.
viernes, diciembre 07, 2007
Zacatecas
Fui a Zacatecas. Menos de 24 horas. De entrada por salida, pero lo disfruté, mucho, departiendo con los colegas de esos rumbos, con otros de San Luis Potosí. Por el camino me acompañó Cortazar, quien susurraba:
"Cuando los cronopios van de viaje encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios".
Y más me maravillé porque eso fue lo que soñé: una gran fiesta con amigos escritores, buen vino y buena música, con todo y platillos voladores surcando el cielo sobre la catedral zacatecana, lanzando rayos color rosa.
La fiesta en esto que se ha dado en llamar realidad quedó puesta para mejor ocasión
"Cuando los cronopios van de viaje encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios".
Y más me maravillé porque eso fue lo que soñé: una gran fiesta con amigos escritores, buen vino y buena música, con todo y platillos voladores surcando el cielo sobre la catedral zacatecana, lanzando rayos color rosa.
La fiesta en esto que se ha dado en llamar realidad quedó puesta para mejor ocasión
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