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jueves, noviembre 26, 2015

Dentro de El túnel de Sabato

Tomado de El Escritor y sus fantasmas, 1963.

¿Es El Túnel un relato autobiográfico? ¿Se identifica usted con el protagonista? 
Ninguno de los episodios fundamentales de esa narración está meramente tomado de la vida real, empezando por el crimen: hasta hoy no he matado a nadie. Aunque las ganas no me han faltado. Y es probable que esas ganas expliquen en buena medida el crimen de Castel. Porque en un sentido más profundo, no hay novela que no sea autobiográfica, si en la vida de un hombre incluimos sus sueños y pesadillas. En tales condiciones ¿cómo puedo identificarme y cómo puedo no identificarme con Castel? El representa un momento o aspecto de mi yo, en tanto que otro momento quizá esté representado por María. Castel expresa, me imagino, el lado adolescente y absolutista, María el lado maduro y relativizado. Y también Allende representa algo mío, y también Hunter.

Castel vive en una total e irremediable soledad, el encuentro con los otros le resulta imposible. ¿Se siente usted en una situación similar?
No. El representa una situación extrema, cosa que a menudo sucede con los personajes novelescos de nuestro tiempo. Naturalmente, yo mismo he sentido en momentos de mi vida una incomunicación parecida, pero jamás hasta ese punto. La diferencia, además, entre un novelista y un loco es que el novelista puede ir hasta la locura y volver. Los locos no vuelven, ni son capaces de escribir una novela de locos. Una novela es un cosmos, un orden. Y el demente vive en el desorden total.

¿Qué se propuso con El Túnel? ¿Es una descripción del problema de los celos, o un intento de describir el drama de la soledad y de la incomunicación? 
Mientras escribía esa narración, arrastrado por sentimientos confusos e impulsos no del todo conscientes, muchas veces me detuve perplejo a juzgar lo que estaba saliendo, tan distinto de lo que había previsto. Y, sobre todo, me intrigaba la creciente importancia que iban adquiriendo los celos y el problema de la posesión física. Mi idea inicial era la de escribir un cuento, el relato de un pintor que se volvía loco al no poder comunicarse con nadie, ni siquiera con la mujer que parecía haberlo entendido a través de su pintura. Pero al seguir el personaje me encontré con que se desviaba de este tema para «descender» a preocupaciones casi triviales de sexo, celos y crimen. Esa derivación no me agradó mucho y repetidas veces pensé en abandonar el relato que que me alejaba tan decididamente de lo que me había propuesto. Más tarde comprendí la raíz del fenómeno: los seres humanos no pueden representar nunca las angustias metafísicas al estado de puras ideas, sino que lo hacen encarnándolas, oscureciéndolas con sus sentimientos y pasiones. Los seres carnales son esencialmente misteriosos y se mueven a impulsos imprevisibles, aun para el mismo escritor que sirve de intermediario entre ese singular mundo irreal pero verdadero de la ficción y el lector que sigue el drama. Las ideas metafísicas se convierten así en problemas psicológicos, la soledad metafísica se transforma en el aislamiento de un hombre concreto en una ciudad bien determinada, la desesperación metafísica se transforma en celos, y la novela o relato que estaba destinado a ilustrar aquel problema termina siendo el relato de una pasión y de un crimen. Castel trata de apoderarse de la realidad-mujer mediante el sexo. Empeño vano.

miércoles, agosto 24, 2011

ebrios 8:24

"Acerca de la psicología del artista. Para que haya arte, para que haya algún obrar y contemplar estético, es indispensable una condición fisiológica previa: la ebriedad. Es necesario que la ebriedad haya incrementado primero la excitabilidad de toda la máquina: mientras no se llegue ahí, no hay arte. Todas las modalidades de la ebriedad, por distintas que sean sus causas, tienen la fuerza para ello: sobre todo la ebriedad de la excitación sexual, que es la forma más antigua y primigenia. Lo mismo la ebriedad que viene en el séquito de todos los grandes apetitos, de todas las emociones fuertes: la ebriedad de la fiesta, de la competición, del do de pecho, de la vitoria, de todo movimiento extremo; la ebriedad de la crueldad, de la destrucción; la que se da bajo ciertas circunstancias meteorológicas, por ejemplo la ebriedad primaveral; o bajo la influencia de los narcóticos, finalmente, la ebriedad de la voluntad, la de una voluntad repleta e hinchada. Lo esencial es la sensación de incremento de fuerza, de plenitud. De esta sensación se da también a las cosas, se las fuerza a que tomen de nosotros, se las viola; a esta sensación se la denomina idealizar. Librémonos aquí de un prejuicio: el idealizar no consiste, como se cree comúnmente, en retirar o descontar lo pequeño, lo accesorio. Un enorme resaltar los rasgos principales es más bien lo decisivo, de modo que así los demás desaparecen".

El crepúsculo de los ídolos, Friedrich Nietzsche.

lunes, febrero 28, 2011

Yo también, Carlitos, yo también

"Estoy cansado de fingir que no soy especial", es una de las perlas sicológicas que soltó el actor Charlie Sheen en un par de entrevistas televisivas, luego que la cadena CBS canceló su programa Two and half men. Tres millones de dólares por episodio (ya gana 1.2 millones) pide el galán con "sangre de tigre y el ADN de Adónis", como se definió.



Una historia visible entre tantas invisibles, aquí y allá: egos, ambiciones, vicios, dinero, sexo, dependencias varias. Hay otras al lado de esta habitación, y cada que cruzamos una puerta, en la oficina o en la escuela, pero no todas llegan a ser publicdas. Otros nomás fornican, o se drogan, o se mueren o sueñan que lo hacen. Y a veces. Y nos morimos tan tranquilos. O nos quedamos callados imaginándolo como si sólo en las pantallas hubiera motivos y desmotivaciones.

miércoles, junio 09, 2010

no a los ojos...

"deberíamos mirar sólo 
hacia donde vamos a patear la pelota 
e ignorar al guardameta"

Leído en La Jornada

lunes, noviembre 30, 2009

Fobofobia

Estos días, además del video (ya en categoría viral) de los Muppets covereando la de Rapsodia Bohemia, de Queen, he encontrado muchas entradas de blogs sobre fobias. Ello —aunado a las voces cada vez más fuertes, a la paranoia que me da cuando mi computadora se conecta automáticamente a una red desconocida y los sueños de los que no puedo despertar—, me da mucho qué pensar (sí, es en serio, a veces lo hago: cuando quiero pensar no pienso y a veces pienso sin querer).

Será la época, será el sereno, pero cada vez más desequilibrios mentales nos aquejan, al menos hay más palabras para subdividir lo que antes era sencillamente locura o rareza. Trastornos que antes eran una sola enfermedad hoy son síndromes, parafilias y fobias, gracias a la nosología. Como los cinco minutos de fama, cada quien tendrá su fobia, su patología.

Es extraño ver que la extrañeza es más común de lo que creía. Bueno, no. No tanto, lo presentía al tratar de adivinar miradas, de reconocer mensajes. En realidad, al ver las listas de fobias y síndromes me he sentido más acompañado. Las vocecitas en mi cabeza gritan jubilosas: ya ves, no eres el único...

Pero no le extrañe a nadie que aún no me hayan encerrado en uno de esos centros de retiro espiritual más conocidos como el maniquiur o la casa de la risa: todos los que me rodean están locos y así no notan las fallas de mi mente. Es fascinante cómo las mentes desequilibradas se van encontrando y construyen nuevos mundos, a veces sostenidos en el canto de un naipe.

Algo así como lo que el Gato le develó (sí, prefiero develó a desveló, sólo a solo) un día a Alicia:

             Si no estuvieras un poco loca no estarías leyéndome.
             Si no estuvieras tan loca escaparías de mi lado...

Te comparto estos terrores de muestra:


Bibliofobia: Miedo a los libros.
Didaskaleinofobia: Miedo a ir a la escuela.
Enosiofobia: Miedo a confiar un pecado imperdonable o a la crítica.
Hippopotomonstrosesquippedaliophobia: Miedo a las palabras largas.
Hypengyofobia: Miedo a la responsabilidad.
Hypnofobia: Miedo al sueño o a ser hipnotizado.
Ideofobia: Miedo a las ideas.
Maniafobia: Miedo a la locura.
Metrofobia: Miedo u odio a la poesía.
Nomatofobia: Miedo a los nombres.
Odynofobia: Miedo al dolor.
Oneirofobia: Miedo a los sueños.
Paralipofobia: Miedo a descuidar un deber o responsabilidad.
Pediofobia: Miedo a las muñecas.
Philosofobia: Miedo a la filosofía.
Phronemofobia: Miedo al pensamiento.
Psychofobia: Miedo a la mente.
Scriptofobia: Miedo a escribir en público.
Sophofobia: Miedo a aprender.
Verbofobia: Miedo a ciertas palabras.

Y un síndrome (muy gustado en la serie del dotor Greg House) de entre los cientos que hay, el de Münchausen: "enfermedad que se caracteriza por inventarse y fingir dolencias (o incluso provocárselas uno mismo, mediante la ingesta de medicamentos o mediante autolesiones) para llamar la atención".

sábado, noviembre 07, 2009

Prejuicios cognitivos (1)

Los de el traje nuevo del emperador

Defensa de estatus:
"Es la tendencia de los individuos, cuando estos se sienten amenazados o en evidencia, a no pararse a razonar, atender y reconocer los razonamientos de la contra. Es decir, cuando el individuo se considera con cierto estatus éste tenderá a negar y a defenderse de cualquier comentario que le contradiga incluso recurriendo al autoengaño. Algunos autores indican que este comportamiento también puede ser aprendido o potenciado llegando a la negación. Este comportamiento está relacionado con la aversión a la pérdida".

Efecto de falso consenso:
"Es la tendencia de algunas personas a sobrestimar el grado en el cual los demás coinciden o están de acuerdo con ellos. Las personas cambian rápidamente sus propias opiniones, creencias y predilecciones para parecer más acordes o en sintonía con el público general. Como los miembros de un grupo alcanzan un consenso y raramente encuentran personas que disientan, tienden a creer que todo el mundo piensa del mismo modo".

jueves, abril 03, 2008

síndromes

Vi esto del síndrome de Munchausen en House MD y busqué su definición. Encontré estos otros que merecen una historia. ¿Cuántos síndromes más nos costará la vida "moderna"?

Anasognosia

Enfermedad que suele producirse cuando un traumatismo daña la parte derecha del cerebro y paraliza la parte izquierda del cuerpo. En algunos casos el paciente ve su brazo paralizado pero cree que se mueve. Si se le pide que se anude los cordones de los zapatos lo intentará hacer con una sola mano y evidentemente no podrá concluir la tarea, pero él creerá que lo ha conseguido como si tuviera dos manos útiles.

Negligencia hemisférica

Es el deterioro de los centros visuales de un lado del cerebro que provoca que el enfermo sólo vea la mitad de las cosas. Estos pacientes sólo comen, por ejemplo, el lado izquierdo del plato, escriben en el lado izquierdo del folio o se atan sólo el zapato izquierdo.

Síndrome de Korsakov

Suele ser una consecuencia del alcoholismo crónico. Se trata de una lesión cerebral que provoca amnesia. El paciente es incapaz de recordar los nuevos hechos o experiencias, su memoria a corto término está gravemente afectada, sólo recuerda hechos antiguos, anteriores a la enfermedad. La persona cree que tiene la edad que tenía al empezar esta enfermedad y piensa que se encuentra viviendo en esa época. Todo lo que hace actualmente se le olvida rápidamente.

Síndrome de Capgras

Es un trastorno de la capacidad de identificación. El paciente ve la cara de su cónyuge, por ejemplo, y está seguro de que se trata de un impostor. Parece que se debe a alguna desconexión entre el mecanismo físico del reconocimiento visual y la memoria afectiva. El sujeto ve un rostro conocido, pero no experimente las reacciones afectivas correspondientes a la visión de un ser querido, por lo que interpreta que es un impostor.

Síndrome de Munchausen

Se trata de uno de los llamados trastornos ficticios más graves. El paciente simula sufrir enfermedades mediante la ingestión de productos dañinos e incluso se practica heridas y mutilaciones para llamar la atención y así beneficiarse de las supuestas ventajas de ser cuidado. Cuando el paciente hace lo mismo con sus seres queridos, como por ejemplo con sus hijos pequeños, el trastorno se llama síndrome de Munchausen por proximidad.