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jueves, abril 06, 2017

Díogenes de Sinope

"Cuando estoy entre locos, me hago el loco".
*

"Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro".
*

"El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe".
*

"Probablemente los asnos se rían de ti, pero no te importa.
Así, a mí no me importa que los demás se rían de mi".

martes, marzo 08, 2016

Hiparquia

Hiparquia y su cínico
Diógenes Laercio, citado en filosofía.org

«Hipárchîa. [96] 1. Tambien Hipárchîa, hermana de Metrócles, se dejó llevar de los discursos de Crates. Ambos eran naturales de Maronea. Agradabale tanto la vida y conversación de Crates, que ninguna ventaja de sus pretendientes, las riquezas, la nobleza, ni la hermosura la pudieron apartar de su proposito; pues Crates era todas estas cosas para ella. Aun amenazaba a sus padres que se quitaría la vida si no la casaban con él. Finalmente, como sus padres rogasen a Crates que la removiese de su resolución, hizo éste cuanto pudo; mas nada consiguió. Sacó por último todos sus muebles a su presencia, y la dijo: Mira, este es el esposo; y estos sus bienes: consulta contigo misma; pues no podrás ser mi compañera sin abrazar mi instituto. Eligiolo ella al punto; y tomando su vestido, andaba con Crates, usando públicamente del matrimonio, y concurriendo ambos a las cenas.

[97] 2. Hallóse pues en un convite que dio Lisimaco, en que también estaba Teodoro el apellidado Ateo, al cual propuso el argumento siguiente: Lo que pudo hacer Teodoro sin reprehensión de injusto, lo puede hacer Hipárchîa sin reprehensión de injusta: hiriendose Teodoro a sí mismo no obró injustamente: luego tampoco Hipárchîa obra injustamente hiriendo a Teodoro. A esto nada opuso Teodoro, contentandose con tirarla de la ropa: pero ella no se asustó ni turbó como mujer, sino que como Teodoro la dijese:

Eres la que dejaste
La tela y lanzadera?

Respondió: Yo soy, Teodoro: te parece por ventura, que he mirado poco por mí en dar a las ciencias el tiempo que había de gastar en la tela?{1} Estas y otras muchas cosas se refieren de esta Filósofa.{2}

{1} Parece alude esto a la respuesta que da a Cadmo su hija Agave en la tragedia de Eurípides intitulada Las Bacantes.

{2} Soy del sentir de Kühnio acerca de que estas dos Vidas de Metrocles e Hiparchia son parte de la de Crates, como el mismo contexto manifiesta. Menagio para separarlas hace varias correcciones en el texto absolutamente arbitrarias. En la Vida de Zenon Estoico también se incluyen la de Aristón, la de Herilo, y la de Dionisio.»

martes, septiembre 18, 2012

Cínico de la actualidad: caso límite del melancólico (Peter Sloterdijk)

«Psicológicamente se puede comprender al cínico de la actualidad como un caso límite del melancólico, un melancólico que mantiene bajo control sus síntomas depresivos y, hasta cierto punto, sigue siendo laboralmente capaz. Pues, en efecto, en el caso del moderno cinisimo la capacidad de trabajo de sus portadores es un punto esencial, a pesar de todo y después de todo. Hace ya, muchísimo tiempo que al cinismo difuso le pertenecen los puestos claves de la sociedad, en las juntas directivas, en los parlamentos, en los consejos de administración, en la dirección de las empresas, en los lectorados, consultorios, facultades, cancillerías y redacciones. Una cierta amargura elegante matiza su actuación. Pues los cínicos no son tontos y más de una vez se dan cuenta, total y absolutamente, de la nada a la que todo conduce. Su aparato anímico se ha hecho, entre tanto, lo suficientemente elástico como para incorporar la duda permanente a su propio mecanismo como factor de supervivencia. Saben lo que hacen, pero lo hacen porque las presiones de las cosas y el instinto de autoconservación, a corto plazo, hablan el mismo lenguaje y les dicen que así tiene que ser. De lo contrario, otros lo harían en su lugar y, quizá, peor. De esta manera, el nuevo cinismo integrado tiene de sí mismo, y con harta frecuencia, el comprensible sentimiento de ser víctima y, al mismo tiempo, sacrificador. Bajo esa dura fachada que hábilmente participa en el juego, porta una gran cantidad de infelicidad y necesidad lacrimógena fácilmente vulnerable. Hay en ello algo de pena por una “inocencia perdida”, de sentimiento por un saber mejor contra el que se dirige toda actuación y todo trabajo.»