Un verbo que ya no se oye mucho es "cafetear", que es la acción de velar a alguien que acaba de morir mientras se ingieren generosas cantidades de café. Con piquete (un chorrito de alguna bebida etílica), si se puede. La ceremonia de decir adios, hace tiempo, se iba entre rosarios y sorbos. No sé cuándo me toque, pero espero me recuerden, allí o a la distancia, con una taza de buen café.
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lunes, noviembre 01, 2021
Cafetear
Un verbo que ya no se oye mucho es "cafetear", que es la acción de velar a alguien que acaba de morir mientras se ingieren generosas cantidades de café. Con piquete (un chorrito de alguna bebida etílica), si se puede. La ceremonia de decir adios, hace tiempo, se iba entre rosarios y sorbos. No sé cuándo me toque, pero espero me recuerden, allí o a la distancia, con una taza de buen café.
martes, abril 16, 2019
Adiós - Vicente Huidobro
Paris
Una estrella desnuda
Se alumbra sobre el llano
Esa estrella la llevara en mi mano
En Notre Dame
los ángeles se quejan
Al batir las alas nacen albas
Mas mis ojos se alejan
Todas las mañanas
Baja el sol a tu hostia que se eleva
Y en Montmartre los molinos
la atmósfera renuevan
París
En medio de las albas que se quiebran
Yo he florecido tu Obelisco
Y allí canté sobre una estrella nueva
ADIÓS
Llevo sobre el pecho
Un collar de tus calles luminosas
Todas tu calles
me llamaban al irme
Y en todas las banderas
Palpitaban adioses
Tus banderas de los nobles ardores
Al pasar
arrojo al Sena
un ramo de flores
Y entre los balandros que se alejan
Tus balandros que pacen en las tardes
Dejar quisiera el más bello poema
El Sena
bajo sus puentes se desliza
Y en mi garganta un pájaro agoniza
Una estrella desnuda
Se alumbra sobre el llano
Esa estrella la llevara en mi mano
En Notre Dame
los ángeles se quejan
Al batir las alas nacen albas
Mas mis ojos se alejan
Todas las mañanas
Baja el sol a tu hostia que se eleva
Y en Montmartre los molinos
la atmósfera renuevan
París
En medio de las albas que se quiebran
Yo he florecido tu Obelisco
Y allí canté sobre una estrella nueva
ADIÓS
Llevo sobre el pecho
Un collar de tus calles luminosas
Todas tu calles
me llamaban al irme
Y en todas las banderas
Palpitaban adioses
Tus banderas de los nobles ardores
Al pasar
arrojo al Sena
un ramo de flores
Y entre los balandros que se alejan
Tus balandros que pacen en las tardes
Dejar quisiera el más bello poema
El Sena
bajo sus puentes se desliza
Y en mi garganta un pájaro agoniza
lunes, agosto 21, 2017
Farewell - Pablo Neruda
Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
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