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lunes, octubre 11, 2010

La verdad de las mentiras de Vargas Llosa

Sí, sin coma, a propósito. Justo hoy veíamos en clase tópicos como verosimilitud, toponímicos, características de los personajes:

¿Qué diferencia hay, entonces, entre una ficción y un reportaje periodístico o un libro de historia? ¿No están compuestos ellos de palabras? ¿No encarcelan acaso en el tiempo artificial del relato ese torrente sin riberas, el tiempo real? La respuesta es: se trata de sistemas opuestos de aproximación a lo real. En tanto que la novela se rebela y transgrede la vida, aquellos géneros no pueden dejar de ser sus siervos. La noción de verdad o mentira funciona de manera distinta en cada caso. Para el periodismo o la historia la verdad depende del cotejo entre lo escrito y la realidad que lo inspira. A más cercanía, más verdad, y, a más distancia, más mentira. Decir que la Historia de la Revolución Francesa, de Michelet, o la Historia de la Conquista del Perú, de Prescott, son «novelescas» es vejarlas, insinuar que carecen de seriedad. En cambio, documentar los errores históricos de La guerra y la paz sobre las guerras napoleónicas sería una pérdida de tiempo: la verdad de la novela no depende de eso. ¿De qué, entonces? De su propia capacidad de persuasión, de la fuerza comunicativa de su fantasía, de la habilidad de su magia. Toda buena novela dice la verdad y toda mala novela miente. Porque «decir la verdad» para una novela significa hacer vivir al lector una ilusión y «mentir» ser incapaz de lograr esa superchería. La novela es, pues, un género amoral, o, más bien, de una ética sui generis, para la cual verdad o mentira son conceptos exclusivamente estéticos. Arte «enajenante», es de constitución anti-brechtiana: sin «ilusión» no hay novela.


Texto completo entre tantos satisfactorios recuerdos inútiles, de Aldán. 
Mañana las respuestas al meme de Francisco Arriaga, mientras se afinan algunas notas a propósito de la tanta inspiración laberíntica y sensitiva que me dejó el coloquio Intimidad y literatura en Hispanoamérica, siglos XIX y XX. Harto de qué hablar entre lo público y lo privado.

viernes, octubre 08, 2010

ABE (1): sobre Mario Vargas Llosa

Los peruanos MVL y ABE
"Recuerdo que fueron dos escritores y amigos, Julio Ramón Ribeyro y Mario Vargas Llosa, quienes tomaron la iniciativa de enviar a concurso mi novela Un mundo para Julius. El jurado falló a favor de este libro, lo cual, en aquellos tiempos, era como fallar a favor del viento..."

"Casi dejo de asistir a las clases de Mario Vargas Llosa, pero digamos que triunfó la calidad de lo que, años después en La tía Julia y el escribidor, es sin duda uno de los seis o siete trabajos que Mario Vargas Llosa desempeñaba entonces para sobrevivir y llegar a ser escritor en París..."

Alfredo Bryce Echenique: Permiso para vivir (antimemorias)

jueves, octubre 07, 2010

¿Y ustedes qué opinan?

de que Mario Vargas Llosa sea el nuevo galardonado con el Premio Nobel de Literatura ("por su cartografía de las estructuras de poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, la rebelión, y la derrota")? Sus libros más recientes los he sentido truncos, sin emoción. Y ni hablar de su carrera política.

Seguiremos informando...

domingo, mayo 04, 2008

Video kill the book star

Un indio-británico [Rushdie], un peruano [Vargas Llosa] y un italiano [Eco] coincidieron en que el papel del escritor en Estados Unidos es más parecido al de un entertainer que al del intelectual con autoridad moral cuya opinión sobre los acontecimientos sociales pesa, como ocurre en Europa o América Latina. "Será porque aquí ese papel lo asumen las estrellas de cine", subrayó Rushdie, quien va camino de convertirse en una de ellas tras dos cameos y un vídeo con Scarlett Johansson. Para Vargas Llosa, el escritor brilla más como figura pública en las dictaduras porque la literatura se convierte en la manera de expresar críticas y protestas. "Por eso en los países no democráticos los escritores tienen un fuerte compromiso social".

El País, 4 de mayo de 2008