Sesenta años y contando. Aquí un homenaje de Robbie Williams basado en las palabras que Guy Ritchie le dijo a su ex cuando la dejó por la diva. Date cuenta, es Madonna.
Murió Prince, o TAFKAP ("El artista antes conocido como Prince"), o como quiera que se hiciera llamar estos años el gran músico Prince Rogers Nelson. Lo oí, lo oía, desde aquella muy, muy lejana década de 1980, la segunda de mi vida: Madonna, Boy George, Bob Dylan, Billy Joel, Rolling Stones, Leonard Cohen, Led Zeppelin... Empezaban los videoclips a matar a las estrellas de radio.
Siento (otra vez) que se va cada vez más la juventud.
Su imagen en el escenario estaba a la par de su música: provocación pura, trastocamiento. Prince iba más allá de lo pop, con experimentos musicales que le causaron aumentos y disminuciones de fans por igual. Hasta a su nombre renunció, para seguir viviendo y buscar otras formas de hacer música, de ser, y (antes de la estúpida moda de transexualizar la arroba) se refugió en un icono impronunciable, masculino y femenino.
Hace un tiempo vi esta imagen y hoy la busqué. Toca una melodía para mí, parece decir Prince en su asteroide. El arte justifica los medios, parecía decir El Príncipe.
"Una canción que te gustaría tocar en un instrumento". Veneno en la piel, de Radio Futura. A ver si ya me invitan a subir a un escenario, me aviento el palomazo, no sean gachos, aunque sea para hacer coros, caramba...
"Una canción que sepas tocar en algún instrumento". No sé tocar ningún instrumento, pero si se trata de sacar algunas notas esto es lo primero que intento: Smoke on the water, de Deep Purple.
"Una rola que te haga bailar": La lambada, ritmo brasileño que se bailaba... bueno, mejor es practicarla. Ahora que, la verdad, no le hago el feo a ningún ritmo, y a las pruebas me remito.