Mostrando las entradas con la etiqueta vejez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta vejez. Mostrar todas las entradas

lunes, noviembre 17, 2025

Pérdida (fragmentos) - Guðbergur Bergsson



«Los habitantes más antiguos del barrio habían llegado ya a la edad en que nadie se acordaba realmente de su existencia».

«Con la edad se comprenden muchas cosas de la vida que hasta entonces eran incomprensibles, si la memoria anda bien, aunque lo más frecuente es que ande tan mal que uno se va a la tumba tan ignorante como al nacer».

«Cada vez lo entiendo mejor cuando me cuentan que un matrimonio de ancianos se han matado mutuamente en la residencia de la tercera edad».

«La vejez es extraña, se dice a sí mismo. Ojalá no envejeciera nunca».

«Ya no siente hambre. Sólo está vacío por culpa del malestar de nada en particular. Todo se confunde en la debilidad, la somnolencia y el silencio. Pese a la falta de fuerzas no desea morir. Lo domina un indefinible deseo de vivir que es más costumbre que auténticas ganas de vivir».

- - - - - -
Tomado de la página de FB ®️Literatura, arte, cultura y algo más

viernes, julio 07, 2017

Buitre (Tu mezquita y tu río, fragmento) - Pedro Casariego

(otras imágenes por acá)


soy todo lo bondadoso que puede ser un buitre
               que no es mucho
y todo lo viejo que sabe ser un viejo
               que ya va siendo más
mi alma de reposición y filmoteca
tan fanática
a su lado los locos se convierten en loqueros.

- - - - - - - -
Completo en A media voz.

martes, febrero 04, 2014

Por la ventana

I

“Pobre hombre”, diría quien lo viera. Pobre.

Lo bueno es que casi nadie lo ve. Todo el día mirando por su ventana, anclado a una silla de ruedas que ya no puede mover ni siquiera por el cuarto. Su cuerpo es un objeto más, como los que lo rodean, una mesa con florero, una cama, una bacinica abajo de la silla, una boca arrugada y marchita. Sólo los ojos se animan cuando ven pasar a alguien o algo por su ventana.

Todos miramos por las ventanas al oir un ruido extraño, o para ver quién llega a la casa del vecino. Todo ser humano gusta de investigar qué pasa allá afuera, pero a ratos, como un desfogue. Casi nadie se vuelve un mirón profesional como los gatos, que pueden pasar horas viendo un rayo de sol. Las paredes pintadas de blanco tedio, igual que el techo. Sólo la necesidad, a veces la curiosidad, nos hace ver por la ventana lo que no tenemos adentro de la casa. Mirar para ser parte de algo. Casi nadie tiene “su” ventana.

El viejo mueve sus ojos para asir las imágenes. Su cuerpo es parte de la silla de ruedas, un objeto sin sensaciones, el cerebro es otra cosa. Trabaja atando lo que ven sus ojos con recuerdos y sueños. Cada animal, cada persona que pasa, los cambios climáticos, le recuerdan cuando podía andar allá afuera sin problemas, hará unos veinte años, cuando podía ir a hacer trabajos o incluso a perder el tiempo en lugares que después se convertirían en recuerdos, en lugar de esperar a que éstos pasaran por la ventana.



II

Al menos me tocó buena vista, hay casas bonitas y pasa mucha gente, tan diferente. Puedo imaginar muchas historias aunque no pueda contarlas. Es divertido ver por la ventana tantos rostros bonitos y feos, arrugados como yo o como pompis de recién nacido. Podrían haber sido mis amigos. Tal vez un día nos hubiéramos agarrado a fregadazos.

Esa señora pasa todos los días a las nueve. Ha de regresar de misa de ocho, la que da el padre Armando. Mi novia también iba a misa todos los días, y a la misma hora. Desde que murió ya ni pienso en sexo, más que en los sueños. De cualquier manera no importaría si viviera o si sigue muerta. Con lo que sirve mi cuerpo... sólo le daría trabajo y lástima.

Ah. Aquellos señores tienen cara de pingos, no le quitan la vista a la muchacha que va delante de ellos. Es guapa a su manera, pero no como mi difunta, digo. La muchacha esa sabe lo que tiene, se va meneando mucho, como si siempre tuviera detrás un par o más de viejos libidinosos. Mi chaparrita hermosa... Fuimos felices el riempo que estuvimos juntos, en las buenas y en las malas, aunque la verdad siempre fueron más malas. Nunca hubo un problema que no pudiéramos solucionar. La señora que ahora pasa frente a mi ventana va siempre sola, sin marido, cuando yo siempre acompañé a mi muñequita a misa, al menos los domingos. Aún se siente bien rezar...



III

El cadaver ya tenía varias horas de serlo cuando lo encontraron, con su boca inútil mostrando el último intento de una sonrisa, y con los ojos abiertos.

—Pobre. Tantos años encerrado encerrado, a oscuras. Sentado frente al espejo, sin nada que hacer. Se ha de haber aburrido horrores.

sábado, octubre 05, 2013

Me acostumbro a envejecer - Nazim Hikmet

Me acostumbro a envejecer, es el oficio más difícil del mundo,
llamar a las puertas por última vez,
la separación para siempre.
Horas que corréis, corréis, corréis...
Trato de comprender a costa de dejar de creer.
Te iba a decir una palabra pero no pude.
En mi mundo el sabor de un pitillo por la mañana
con el estómago vacío.
La muerte antes de llegar me envió su soledad.
Envidio a los que no se dan cuenta de que envejecen,
                                                                 tan ocupados están con sus cosas.

viernes, octubre 05, 2012

Envejecer - Silvina Ocampo

Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día;
es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva
que en lugar de disminuir los detalles los agranda.
Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida.
Envejecer transforma a una víctima en victimario.

Siempre pensé que las edades son todas crueles,
y que se compensan o tendrían que compensarse
las unas con las otras. ¿De qué me sirvió pensar de este modo?
Espero una revelación. ¿Por qué será que un árbol
embellece envejeciendo? Y un hombre espera redimirse
sólo con los despojos de la juventud.

Nunca pensé que envejecer fuera el más arduo de los ejercicios,
una suerte de acrobacia que es un peligro para el corazón.
Todo disfraz repugna al que lo lleva. La vejez
es un disfraz con aditamentos inútiles.
Si los viejos parecen disfrazados, los niños también.
Esas edades carecen de naturalidad. Nadie acepta
ser viejo porque nadie sabe serlo,
como un árbol o como una piedra preciosa.

Soñaba con ser vieja para tener tiempo para muchas cosas.
No quería ser joven, porque perdía el tiempo en amar solamente.
Ahora pierdo más tiempo que nunca en amar,
porque todo lo que hago lo hago doblemente.
El tiempo transcurrido nos arrincona; nos parece
que lo que quedó atrás tiene más realidad
para reducir el presente a un interesante precipicio.

sábado, mayo 12, 2012

Artes de ser maduro - Jaime Gil de Biedma

Todavía la vieja tentación
de los cuerpos felices y de la juventud
tiene atractivo para mí,
no me deja dormir
y esta noche me excita.

Porque alguien contó historias
de pescadores en la playa,
cuando vuelven: la raya del amanecer
marcando, lívida, el límite del mar,
y asan sardinas frescas
en espetones, sobre la arena.
Lo imagino enseguida.
Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.

Aunque quizás alivie despertarse
a otro ritmo, mañana.
Liberado
de las exaltaciones de esta noche,
de sus fantasmas en blue jeans.

Como libros leídos han pasado los años
que van quedando lejos, ya sin razón de ser
—obras de otro momento.
Y el ansia de llorar
y el roce de la sábana, que me tenía inquieto
en las odiosas noches de verano,
el lujo de impaciencia y el don de la elegía
y el don de disciplina aplicada al ensueño,
mi fe en la gran historia...
Soldado de la guerra perdida de la vida,
mataron mi caballo, casi no lo recuerdo.
Hasta que me estremece
un ramalazo de sensualidad.

Envejecer tiene su gracias.
Es igual que de joven
aprender a bailar, plegarse a un ritmo
más insistente que nuestra experiencia.
Y procura también cierto instintivo
placer curioso,
una segunda naturaleza.

martes, enero 16, 2007

Jaime Gil de Biedma

El 8 de enero se cumplieron 17 años de la muerte del poeta español Jaime Gil de Biedma.
Va aquí algo de esa obra breve, irónica y profunda.

NO VOLVERÉ A SER JOVEN
(de Poemas póstumos)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
—como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
—envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

* * * * *

RESOLUCIÓN

Resolución de ser feliz,
por encima de todo, contra todos
y contra mí, de nuevo
—por encima de todo, ser feliz—
vuelvo a tomar esa resolución.

Pero más que el propósito de enmienda
dura el dolor del corazón.