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martes, junio 18, 2013

Te

en otras calles
empedradas
vuelves a cambiar el paisaje
              todo reinicia:
nadie sino tú, si no tú, nadie

la ternura es una parafilia entre tantas
la imaginación echa a andar todos los engranes

sinestesia
sentidos a galope, henchidos

géminis, gema de distintos brillos
sin mitos y sin realidades
claramente dióscuros
dualidad que se dis fruta
intensa e inmensamente,
salvaje y tierna mente

terrena y celestial
es mi vida
lengua y literatura
amote

lunes, junio 14, 2010

de podofilia o piederastia


El pie, una parte del cuerpo en la cual poco reparamos, es un lugar erógeno para quienes lo saber ver, como el príncipe de las antiguas versiones de Cenicienta, en las que encontraba a su amada gracias a un zapato que le calzaba perfecto.
El efecto del pie en la belleza es clave en cierto cuento japonés en el que un famoso tatuador quiere hacer su obra cumbre en el cuerpo de la mujer más hermosa del mundo.

Sabe que la ha encontrado cuando ve pasar un balancín del que sale tan sólo el pie de una mujer, tan bien formado que no deja dudas sobre lo que oculta la cortina.

Tiempo después la ve en persona, cuando se encuentran por casualidad y confirma sus sospechas. Ambos cumplen así su destino.


Y es que como confirma Desmond Morris en La mujer desnuda, los pies (o los dedos, las individualidades reunidas en ellos) son la imagen de poderío, coquetería o erotismo de su dueña, sea mediante su tamaño o con el sadomasoquista tacón de aguja de una zapatilla, el precio de los zapatos, las cadenitas en los tobillos o la pintura de uñas. Y comenta que "en el momento del orgasmo se puede ver cómo los dedos se estiran o se encogen mucho, como si los pies intentaran hacer todo lo posible por sumarse al retorcimiento de la reacción corporal".

Nietzsche decía: "¿Cómo habría yo de ser, oh, leves, enemigo de danzas divinas, o de pies de muchacha con finos tobillos?”.





José Santos Chocano se preguntaba:
¿Sabes por qué intento, como fin de  cuento
 zapatero tuyo ser en mi canción
¡Porque al elevarte con mi pensamiento
siento tu pie encima demi corazón!

En el ballet el hombre es llamado el tercer pie de la bailarina, y en la danza contemporánea ambos dejan las zapatillas y muestran la sensualidad de la extremidad que casi nunca se ve, con dedos largos y gráciles.

El pie ha sido elogiado en poemas y cuentos. Las mil y una noches son un ejemplo de la importancia de los dedos largos y delgados de las bailarinas. Recientemente Jordi Soler escribe sobre el amor que le provoca a cierto guionista La mujer que tenía los pies feos, quien tiene que cambiar sus cánones podológicos: “Vi con detenimiento los pies de Jarrón, bien proporcionados, con los dedos en orden, un par de pies finos y largos como naves, eran incluso bellos. Empecé a añorar el pie feo de Varsovia”.


Y para Vicente Aleixandre

menudo imprime el pie
la huella de los dedos
sobre la arena fina,
que besa largo el viento


Rosa, la nana del cuento “Enigma” de Juan García Ponce, que logra trastornar al siquiatra Ramón Rendón hasta internarlo en la institución donde antes fue subdirector, “se veía más natural y dueña de sí estando descalza”, y la pobre Justina de la novela del Marqués de Sade descubre que los pies también pueden volverse obsesión cuando se ve atacada por el usurero Harpin, quien al contratarla como sirvienta, le arrancó el zapato, y apretó el pie adolescente, “que acercó a su mejilla y frotó con la cara, al tiempo que olía entre los dedos y lamía el arco plantar con la lengua”.

En cuanto a la fotografía, los japoneses han sido quienes más han probado con su lente las posibilidades eróticas del pie, al retratar a sus modelos en arriesgadas perspectivas donde sobresalen pies inmensos o son punto focal junto a los pezones y otras zonas erógenas.

Hay que ver detalles que no apreciamos. Ya lo decía el padre Peñalosa: “Nadie se fija en los de abajo, los pobres y los pies”.

La sensualidad está en todo el cuerpo.

lunes, enero 26, 2009

Poema de amor con rostro oscuro - Eduardo Chirinos

[1]

cómo llamar este poema lo llamaré fluir de aposentos
lo llamaré estrépito de frondas poema de amor con rostro
oscuro hermoso título alguien no sé quién me dice cuídate
de los significados no busques verdad detrás de la belleza
aprende a respirar con la mirada en una galería de arte
una mujer de ojos tristes devora ratas devora picassos
duerme en cuartos de hospital escucha esta historia érase
una vez una princesa bah la muerte no tardará en aparecer
la muerte sus ojos azules sobre mi plato vacío

[2]

nunca sabrá quién soy es ciega y aborrece las miradas
le ofrezco una hoguera un puñado de nieve le ofrezco
una rosa cortada ¿ahora de qué hablamos? hablemos
del cielo hablemos del miedo esta noche habrá tormenta
mejor caer y nunca levantarse cómo le pregunto
y desaparece no sé si volverá sin embargo espero
con mi diente de leche con mi vieja colección
de estampillas con mi hoja de afeitar y un espejo
de noche viene me susurra al oído eres único me dice
en un millón de años sabré su verdadero nombre
su rostro oscuro pleno de cielo pleno de miedo

[3]

¿por qué escribo esto? pupila incandescente soy un cisne
sueño morir en tu sueño en una caja donde arda el infierno
donde todo enceguezca la tormenta nada dice es muda
debiste haberme mirado aquella vez los viñedos
florecían las vacas pastaban yo era feliz tú eras feliz
la transparencia del enigma entibiaba el café la disección
del mito la muerte de cualquier teoría soy un cisne
mi sueño es morir en tu sueño ¿por qué no me miraste?

[4]

los estudiantes preguntaron el significado del dolor
con una hoja de afeitar le corté el dedo a una muñeca
no hubo sangre no hubo parpadeo dije esto es el dolor

[5]

simultáneamente leo y escribo es lo justo las montañas
aprueban por exceso la noche cierra un ojo con el otro
me contempla no hay nada alrededor hay flores de plástico
purgatorios a punto de cerrarse y puertas y ventanas la luz
se impacienta el tiempo destruye los relojes ¿puedo hablar?
no es necesario las páginas arden tu lámpara se quema
yo me desnudo dejo que el frío encienda mi pene

[6]

ahora arribo a la parte más difícil del relato
a la parte donde hablo de marsopas y delfines la mujer
de ojos tristes vomita ratas en el excusado yo hablo
de mi deseo no quiero que lo sepa diré sólo una palabra
rozaré apenas su cabello y si huye ah las palabras perdidas
las habitaciones oscuras cada cual con su estertor de pájaros
cada cual remontando su vuelo la mujer cierra los ojos
penétrame dice he olvidado tu nombre no tengo
ningún nombre de lo más alto de la cama un dios observa
su cuerpo herido me dice cuánto me desea

[7]

sombrío ven cuando quieras arderé en tu memoria quemaré
tu lengua cualquier desorden tendrá cabida en tus sentidos
cualquier gesto alegoría en nuestras manos tengo para ti
un cuaderno un vaso de agua peces muertos le dije sombría
adoro los cuadernos espero cada noche un vaso de agua
en mi lengua peces muertos son delirio los estudiantes
preguntan qué es delirio me abro la camisa y les muestro
tus senos esto es delirio

[8]

fluir de aposentos desbordados es hora de jugar tú eres
sombra yo soy luz tú lames mis heridas yo me hundo
en el relámpago en las dos oscuridades donde duermes
donde espero la palabra humo es la palabra mañana
tu cuerpo y mi cuerpo cantarán y habrá otra vez un bosque
desplegándose a mis ojos una persiana abierta un manantial
de ángeles sobre la ropa sucia cuéntame algo cualquier cosa
lo importante es despertar y no ceder al sueño se pudren
los amores felices se pudren los amores desgraciados
adiós me dice adiós hay heridas y flores en sus manos

[9]

dejar vagar el cuerpo no el amor en otros cuerpos
así comienza el exilio la expulsión violenta una luz
muy hermosa agoniza en los escombros nadie puede verlo
el hielo es engañoso cuando brilla el cielo un pasado
irrevocable una voz que lastima una voz que no llega

[10]

inquieta la geometría del mármol bajo sus pies
la metáfora buscada es un ciclón azul la callecita oscura
la tumba de cualquier proyecto aunque nada lo impida
podemos ser felices pero aquí no hay nadie sólo yo
y las palabras los viajes a destiempo los buses escarlata
su luz recuerdo oscurecía el dolor y sin embargo se fue
la seguí hasta perderla nadie me enseñó a perder un deseo
nube violeta cubre mi cuerpo los estudiantes preguntan
qué es un cuerpo dibujo en el aire una palabra la palabra
estalla y cae al suelo les digo esto es un cuerpo -

martes, diciembre 11, 2007