Sueños o premoniciones, lo que te contaron o lo que te imaginas, lo que quieras que sea, sigue contando historias. No para evitar tu muerte o tu castigo, sino para que la humanidad viva. Al final, supongo (quiero crerlo), el sultán era solo otro personaje de tu prodigiosa imaginación, Scheherazade, un pretexto para seguir tejiendo tus relatos. Después de mil dejé de contar las noches.
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miércoles, marzo 08, 2023
jueves, octubre 12, 2017
Mil noches y una noche
«Doniazada dijo entonces á Schahrazada: «¡Hermana, por Alah sobre ti! cuéntanos una historia que nos haga pasar la noche.» Y Schahrazada contestó: "De buena gana, y como un debido homenaje, si es que me lo permite este rey tan generoso, dotado de tan buenas maneras". El rey, al oir estas palabras, como no tuviese ningún sueño, se prestó de buen grado a escuchar la narración de Schahrazada.
Y Schahrazada, aquella primera noche, empezó su relato con la historia que sigue:
Y Schahrazada, aquella primera noche, empezó su relato con la historia que sigue:
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