Este año me enfoqué en una substancia nueva muy noble, ancestral y bíblica: el vino.
Tomar una copa de vino es un viaje en todos los sentidos. Por ejemplo, el vaso en el cual lo tomamos constituye nuestro medio de transporte: no es igual viajar en primera clase que en económica, o en una bicicleta respirando aire, disfrutando cada detalle del paisaje, que viajar en un tren a 300 kilómetros por hora.
A través de estas fotos, les comparto mi sentir y percepción: un vals entre bailarinas girando con sus vestidos rojos, una cascada de diamantes, un sol en medio de la noche. Todo es cuestión de interpretación de nuestro propio cerebro, del pasado que vivimos, y de cómo decidimos vivir cada día que nos es ofrecido.
En esa época de pandemia, a través de una conferencia virtual, esta copa de vino nos permite unirnos a nuestros seres queridos, compartir con un poco de nostalgia y mucho optimismo para el futuro un poco de nosotros.
("Forum Leonora", en el Museo Leonora Carrington del Ceart)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario