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miércoles, enero 06, 2021

Los tuits reyes magos

—Este pulpo salió defectuoso, trae los dos lados enojados.
—Así se lo pedí a los reyes magos.
 



* * * * * 

Vosotras, roscas vulgares,
me evocáis todas las cosas. 
Los tres reyes machados

* * * * * 

Otra vez, los reyes... magros.

* * * * * 

Me salió el monito. Aún no sé qué deseo pedir.





domingo, enero 06, 2019

Los tres reyes magos - Rubén Darío

—Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina Estrella!

—Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
La blanca flor tiene sus pies en lodo
¡Y en el placer hay la melancolía!

—Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es el grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la Muerte.

—Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor y a su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
Y tiene la corona de la Vida!

sábado, diciembre 26, 2015

Navidad - Rodrigo Fresán

«La pregunta es, claro: ¿se cree en la Navidad o es la Navidad la que cree en nosotros? […] La Navidad como patología supuestamente curativa. Charles Dickens, Frank Capra, etcétera. Tal vez la Navidad no sea un virus. Tal vez la Navidad sea una droga. Alto poder adictivo. Histeria colectiva. No se puede parar, casi imposible desengancharse. Un compuesto químico que obliga a sonreír a todo el mundo, a abrazarse y convencerse de que la Navidad (y su secuela inmediata: el Año Nuevo, y su coda infantiloide: Reyes Magos) equivale a la invención de la felicidad. O a la felicidad de la invención.»

(La parte inventada)

martes, enero 06, 2015

La rosa secreta - WB Yeats

Lejana, muy secreta, inviolada Rosa,
estréchame en mi hora de las horas;
y quienes te buscaron en el Santo Sepulcro
o en el tonel de vino, moraron más allá
de los tumultos de sueños derrotados; y profundos,
entre párpados grises muy pesados de sueño,
los hombres han nombrado la belleza. Tus grandes hojas muestran
las barbas antiguas de los coronados Reyes Magos,
sus yelmos de rubí y oro; ye! rey cuyos ojos contemplara
las Manos Traspasadas en la Cruz elevarse
en druídicos vapores, y las teas apagarse,
hasta que e! vano frenesí lo despertara y muriera.
Y aquel que halló a Fand caminando entre llamas de rocío,
junto a una costa gris que el viento no soplaba
y perdió mundo y Emer por un beso.
Y el que llevó los dioses fuera de los muros
y se entregó al festín hasta que cien rojas albas
contemplara y llorara los túmulo s de sus muertos.
El rey altivo y soñador que penas y coronas arrojara
y al bufón y al poeta convocando,
morara en hondos bosques con los errantes manchados de vino.
Y el que vendió labranza, casa y bienes
y buscó en mar y tierra por años incontables,
y al final encontró, entre risas y llanto
mujer tan radiante en su belleza
que los hombres trillaban el cereal hasta la noche
por un rizo robado, por un pequeño rizo.
Y yo también aguardo ese momento:
las grandes tempestades de tu amor, de tu odio.
¿Cuándo se arrojarán las estrellas del cielo
y como chispas de herrería morirán?
¿Ciertamente, ha llegado tu hora, tus tempestades soplan,
lejana, muy secreta, inviolada Rosa?

lunes, enero 06, 2014

Cuando, dormida tú, me echo en tu alma - Juan Ramón Jiménez

Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
—como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor—,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.

domingo, enero 06, 2013

Juventud - Michel Leiris

Bello zaguán del alba
reposo de los árboles que peinan la crin de las nubes
¿beberé tu gran cubo de agua fresca
bajo el sol grávido de gavillas de mies?

En un teatro de la ciudad
ante vestidos negros envueltos en doradas pieles
se representa ese espectáculo detestable
la infancia del cuarto oscuro del pan seco y del agua
mas ni una lágrima borda las pestañas
ni un brillo resplandece

De un lado a otro me paseo
la sierra de mi mirada corta circularmente los horizontes
y permanezco erguido
punto negro del cetro
en medio de una corona circular
mi vida que se deshace tal un círculo en el agua

Me golpea la espuma El viento me arrastra
De niño no amaba el mar
a causa de sus manos frías
de su boca salada
lacio sabor anticipado de la muerte y las faunas polares
                        mas se iluminaban belenes
                        en la cripta de muchas pestañas
                        y esperaba muchos lechos de paja
                        nacarados por muchos reyes magos
                        con brazos repletos de regalos