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sábado, julio 02, 2016

Yves Bonnefoy (1923-2016)

¿Qué asir sino lo que se escapa?

¿Qué asir sino lo que se escapa?
¿Qué ver sino lo que se obscurece?
¿Qué desear sino lo que muere
Sino lo que habla y se desgarra?

Palabra próxima a mí
Qué buscar sino tu silencio,
Qué resplandor tan profundo
Tú amortajada conciencia,

Palabra, ¿dique material
Sobre el origen y la noche?

* * * * * 

Nombre verdadero

Nombraré desierto este palacio que fuiste
Noche esta voz, ausencia tu rostro,
Y cuando caigas en la tierra estéril
Nombraré nada al destello que te ha portado.

Morir es un país que tu amabas. Yo vengo
Mas eternamente por tus sombreados caminos.
Yo destruyo tu deseo, tu forma, tu memoria,
Soy tu enemigo quien no tendrá piedad alguna.

Te nombraré guerra y tomaré
Sobre ti las libertades de la guerra y tendré
En mis manos tu rostro obscuro y apesadumbrado,
En mi corazón este país que ilumina la tormenta.

miércoles, marzo 25, 2015

El libro, para envejecer - Yves Bonnefoy

Estrellas trashumantes, y el pastor
Encorvado sobre la felicidad terrestre, tanta paz,
Irregular, como ese grito de insecto,
Que un pobre díos trabaja. El silencio
Subió desde tu libro hacia tu corazón.
Sin ruido se mueve un viento entre los ruidos del mundo.
A lo lejos sonríe el tiempo, por cesar de ser.
Los frutos maduros son simples en el vergel.

Envejecerás
Y, descolorido entre el color de los árboles,
Haciendo la sombra más lenta sobre el muro,
Siendo, y del alma al fin, la tierra amenazada,
Retomarás el libro en la página marcada,
Dirás, Pues bien, eran las últimas palabras obscuras.


(más poemas acá, en El Placard)

lunes, septiembre 09, 2013

"Algunas palabras para terminar tal vez brillarán..."

"Hay pasajes, en algunos poetas, aunque sean breves como un rayo entre dos nubes o lejano como el resplandor a ras del cielo cuando sale el sol, en los que no puedo dudar de que sea, como la bóveda en Tournus, la presencia misma la que habla. Pepita de oro y nada más, lo admito, dentro de un vasto crisol de fosforescencias que siguen siendo oscuras: pero que prueba que el acto que llamamos poesía es específicamente la alquimia que por finitud vivida ha descompuesto el yo mitológico primero, lo ha transmutado, y durante un instante ha hecho brillar la nube roja de lo simple".

"Es en mi devenir, que puedo guardar abierto, y no en el texto cerrado, donde debe inscribirse y florecer, si tiene un sentido para mí, como así lo creo, y fructificar, esta visión, este pensamiento cercano. Será él el crisol donde el país de allende (l’arrière-pays), habiéndose disipado, vuelve a formarse, donde el aquí vacante cristaliza. Y donde algunas palabras para terminar tal vez brillarán, las cuales, aunque simples y transparentes como la nada del lenguaje, serán sin embargo todo, y reales".



“Goya pintaba desde el borde del abismo. Y percibía que lo único real es que todo es ilusorio.
Todo es ilusorio menos el dolor». Y.B.