Imagino, de igual modo que en el recuerdo
nos imagino cada vez más estilizados,
retratados con más amoroso detalle,
que yo no soy yo sino alguien
que pude haber sido: asexuado,
indulgente en mis juicios sobre arte,
disfrutando, digamos,
de las ensayadas posturas
de San Antonio o San Jerónimo,
apacibles sueños hermafroditas
sobre los que el exceso de memoria
prosigue su propia abstinencia.
Mostrando las entradas con la etiqueta Geoffrey Hill. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Geoffrey Hill. Mostrar todas las entradas
sábado, julio 02, 2016
sábado, julio 26, 2014
Historia como poesía - Geoffrey Hill
Poesía como saludo; sabor
de la exangüe fiesta de Pascua.
Azules heridas. Atrocidades de la lengua.
La poesía se desentierra de en medio de los mudos muertos.
Lázaro mistificado, vulgar hombre de muerte.
Los lirios alzan su ciselado rostro
desde la estipulada tierra.
Afortunados augurios; zumbidos; alquitranados excrementos dorados.
"Una resurgencia", como dicen ellos.
Los viejos laureles moviéndose con los nuevos: ¡Selah!
Loado así el pisoteado hueso y así
irrebatible el don de lenguas.
de la exangüe fiesta de Pascua.
Azules heridas. Atrocidades de la lengua.
La poesía se desentierra de en medio de los mudos muertos.
Lázaro mistificado, vulgar hombre de muerte.
Los lirios alzan su ciselado rostro
desde la estipulada tierra.
Afortunados augurios; zumbidos; alquitranados excrementos dorados.
"Una resurgencia", como dicen ellos.
Los viejos laureles moviéndose con los nuevos: ¡Selah!
Loado así el pisoteado hueso y así
irrebatible el don de lenguas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)