«Es probable que a toda caminata la sostenga un sueño, a veces individual, a veces social. Pero quizá la caminata más fructífera es la que se sostiene a sí misma sin aparente propósito, la caminata no domesticada, salvaje, que no sabe lo que busca y, sin buscar, se ilumina al accionarse. Como si la palidez de lo estático fuera cubriéndose de colores al entrar en actividad y naciera una percepción que no obedece a lo conformado. Rumi lo expresó así: “Como la ola, somos engendrados por nosotros mismos/ pero para contemplar nuestro yo interior, caminamos”. La caminata nos salva de los clichés. Su ley es el movimiento y su péndulo ampara al que camina de anquilosarse en una sola idea. Escribir se parece a caminar; se hace escritura al escribir. Existir se parece a caminar: se vive al ir viviendo, se aprende, pero para nada de esto puede diseñarse una fórmula.»
Fragmento de "Vamos a buscar lo que es nuestro. Reflexiones sobre caminar", en Periódico de Poesía.
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