viernes, agosto 29, 2014

Apuntes

1. Y es que nunca tuve una vida a mi medida.
Ésta me aprieta y no combina con nada.

2. Hoy no se me antoja vivir porque me quita el sueño.
¿Habrá algo por ahí, más ligero?

3. ¿Para qué escribir si nunca pude describir
esta amarga sensación de estar en mí?

4. Otra noche otra voz otra vez crisistalino:
a punto de romperme pero ya no importa.

martes, agosto 26, 2014

Julio en agosto

Atrás queda el camino de curvas
En Xilitla, abrevo en la tercera parte de Rayuela mientras te esperanto. Me acerco despacio a ese jodido libro. Espero una señal, la de que hay conexión en el celular. Supiro. Total general, ya te expliqué, che, me dice desde la otra mesa. Entramos a escena. Una tortuga nos mira. Julio en agosto nos oye, se ríe, festeja sus cien años en el paraíso de Edward James. Un narrador con tres poetas, cuatro poetas y los que nos oyen. 
Julio pide un mate y se relame, gato enorme. 
Está tercamente convencido de que poesía y prosa se potencian recíprocamente y que lecturas alternadas no las agreden ni derogan. Jugamos, anidamos todo. Al día siguiente una voz tiembla en la plaza, como si el reto fuera una cubeta de recuerdos y palabras heladas. Hojas que se mezclan con el piso con plumas de loro y todo cruje. No se entiende sino el amor, el rasguño. Julio, seguí escribiendo pájaros en los alambres de la página. Luna al mediodía. 
Desbarranco en el papel en blanco:
De las montañas a los valles, 
tu mirada verdemente total.

martes, agosto 12, 2014

Reír llorando - Juan de Dios Peza

Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
—Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

—Viajad y os distraeréis. —¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad. —¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer. —¡Si soy amado!
—Un título adquirid. —¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá? —Tengo riquezas.
—¿De lisonjas gustáis? —¡Tantas escucho!
—¿Qué tenéis de familia? —Mis tristezas.
—¿Vais a los cementerios? —Mucho… mucho.

—De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.

—¿A Garrik? —Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!

—¿Y a mí me hará reír? —¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; mas… ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo—, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

sábado, agosto 02, 2014

Ocho años ha

Que esto empezó. Y el autor se ha muerto y a veces parece que vive.
Escribe, luego existe. Podría ser.

Dado que el contador de visitas empezó tiempo después, y haciendo cuentas rancheras, en todo caso, gracias por las más de 300 mil visitas en estos ocho años.

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