martes, febrero 09, 2010

Esther Seligson (1941-2010)

Rescoldo para una evocación
(fragmento, tomado de epdlp)

" -Madre, abre tus brazos nuevamente,
desnúdame, mar adentro, con las yemas de los dedos.

Soñaba.
Me soñaba hundida en el destello de sus ojos.
Abismo en el abismo, a tragos cortos inhalaba
mi exhalación, y mamé de su cólera el sosiego.

Con trece espinas de luz tañía el Danzante la rosa.
Con trece pétalos penetró mis sentidos: gavilla descendí, líquida de polen.

Con veintiséis pistilos colmó toda hondura y grieta.

Las aguas anegaron la memoria inútil, la casa
en ruinas, la raíz expuesta.
Limpia de cicatrices, vine a ser un resplandor
en el santuario, un cántico entre mis auroras dando
tumbos en la hoguera.

"Sacerdotisa en el centro del Árbol Yo soy la Reina de Bastos La totalmente Ella misma Si vienes tocón mutilado a ofrecer astillas Te abrasaré Si fueres tronco entero Tu grosura hermosearé Por mí se llega a la plegaria quieta."

La hora del silencio borra mi huella.
Las arenas queman la planta del pie. El bullicio
de la fiesta bate en pleno.

Hoy me duele la vida como si fuera un tajo
de cuchillo en las muñecas.
Me abruman los hechos de violencia que cunden
el filo de mi propia recóndita agresión.

La hora del silencio.
Esa fracción de segundo cuando pausa la mar

y sobre el lomo de las olas somnolean las barquillas. "

lunes, febrero 08, 2010

A propósito de versiones y adaptaciones

La salsa me gusta, pero no toda y a toda hora. Uno de mis hermanos es maestro de bailes de salón y él si puede desayunar, comer y cenar salsa. Yo prefiero la variedad, de clásica a experimental, electrónica y folklórica, en inglés y en español, baladas o rancheras, jazz o ritmos alucinantes, aunque la cruz de mi parroquia es el rock.

Las versiones salseras o sencillamente cubanas de las canciones retomadas en la entrada anterior me gustan. La experimentación siempre es agradecible cuando es en favor del mismo arte, cuando se busca romper esquemas y no hacer más de lo mismo por vender un estilo o un ritmo. U2 o Café Tacvba son entes metamórficos y de eso se trata.

En México los grupos tropicales y norteños, lo que se ha dado en llamar "onda grupera", suelen hacer versiones horripilantes de canciones clásicas, "viejitas" o sencillamente de moda. Pero hay de versiones a versiones, algunas francamente per-versiones. No me gustó la versión dance de Amante bandido, pero es Bosé quien puede hacer sus canciones en el ritmo que se le venga en gana, y por eso hay quienes sacan sus éxitos en versión balada, mariachi, disco, texana y demás, antes de que otros lo hagan. Me encantó por ejemplo la música de Beethoven en Naranja Mecánica o la versión huapanguera de Café Tacvba a la bachata Ojalá que llueva café, pero como dicen los que saben, en gustos se rompen géneros y...

Una gran semana para todos.


domingo, febrero 07, 2010

Rhythms del Mundo

El disco de Buenavista Social Club salió en 2006, como iniciativa para apoyaren casos de desastres naturales. Los arreglos, según la nota de entonces, se trabajaron "sobre bandas sonoras originales de británicos y estadunidenses, especialmente en las voces, que se mantuvieron la mayoría de canciones": Sting, Coldplay, Arctic Monkeys, Radiohead, Dido and Faithless, Kaiser Chiefs, U2; Maroon 5, Jack Johnson y Aquila Rose, Vanya & Quincy y Franz Ferdinand.

Clocks, con Coldplay:




I still havent found what Im looking for, con U2:

sábado, febrero 06, 2010

Un relato que me gustó

Roma de ida y vuelta
Rafael Gumucio
El País, 21/08/2009

Como ya no podía más conmigo misma les dije a todos que me iba a Italia. No respondí al teléfono durante dos días hasta que dejó de sonar totalmente. Me quedé encerrada en el departamento toda una semana. No sé por qué mirar la pared del living me hacía llorar de felicidad. De noche inventaba visitas a museos, novios, viajes en tren para contar cuando volviera. Hice gárgaras en napolitano y en calabrés. Memoricé guías de viaje, foto a foto, restaurante tras restaurante. Los montes verdes, los concursos infinitos de talento de la RAI, las pobres modelos sonriendo casi desnudas. Deshelé como cinco veces el refrigerador. Mi única pasión era botar comida fresca a la basura, hasta que me cansé también de eso, me vestí de oscuro, dejé caer el pelo sobre mi cara y salí al centro.

Fui a comer al Due Torri pidiendo toda la comida en mi italiano vacilante, sonriendo doblemente como sólo sonríen los turistas, siempre temerosos de ofender. El insomnio de los últimos días imitaba a la perfección el jet lag. Salí a la calle, el sol de un verano cualquiera que decidí estaba cayendo sobre Turín o Milán, esas ciudades grises del norte en que la gente masca sus palabras y viste traje de oficina todo el año. Una Italia no apta para turistas, me felicité a mí misma, la vida de la gente de verdad en la ciudad de verdad.

Logré con placer no entender nada de lo que decían los paseantes a mi lado. Sólo palabras sueltas a veces parecidas al castellano pero distinto, endiabladamente distinto. En el cine me salté los subtítulos de una película sobre una ragazzaperseguida por dos hermanos igualmente enamorados de ella. Salí ya de noche hojeando mi diccionario bilingüe, buscando viejos palacios en ruinas, gritos en los balcones, restos de ninfas desnudas en medio de los bocinazos de los buses interurbanos. Protegida por mi pasaporte, lejos, tan lejos de esto que se supone conocía de memoria y que era nuevo, extraño, lleno de pasajes y enredaderas. Acolchada en mí misma, sentía que nadie podía herirme porque estaba de alguna forma muerta, más allá del frío o del calor. En el limbo, es decir, en Toscana.

Me corté el pelo y cambié de peinado y gasté lo que me quedaba de la cuenta de ahorros redecorando mi pieza y comprando regalos en Falabella y el persa Bio Bio. Estaba viva de nuevo. Llamé por teléfono a mi mamá y a mis estúpidos hermanos para decirles que había vuelto. Llegaron todos a celebrar el domingo. Me hicieron varias preguntas idiotas. A mí me fallaban las palabras.

El italiano es tan malditamente parecido al castellano que se me enredaba todo. Comimos cannelloni, tomamos un vino de Toscana, me escucharon apenas las anécdotas y miraron con sospechas los regalos hasta que finalmente se fueron y me dejaron sola.

Miré la pared del living, el basurero que esperaba más comida fresca, el Coliseo y el David de Miguel Ángel en un afiche y volví a llorar sin saber por qué. Sonó el teléfono, no lo respondí. Estaba en Londres.

viernes, febrero 05, 2010

Nuestro

Alguien se me acercó esta noche en el bar, cuando Yo ya llevaba cinco tequilas y dos canciones en la rockola. Me preguntó si era yo el del blog y le sonreí.

—¿Qué se siente ser tú? —me preguntó Alguien.
—Se siente raro, pero como dijo un personaje literario, conlleva una gran irresponsabilidad.

Dos tequilas después Alguien me confesó que ya no leía mi blog porque sentía que ya no era yo, que ya no escribía sobre "lo nuestro", lo que sea que eso signifique. No le respondí. Salí del bar y dejé que la lluvia me fuera humedeciendo como hoy, pues no me gusta ver llover y no mojarme.

Yo ya no soy, es cierto, no sé si lo fui antes. En el blog y donde sea. Tantas noches siguen aquí aunque ya no le crea al espejo. Pueden no ser mis palabras cada día, pero todo lo que pongo, citas, plagios o imágenes, son parte de ese Yo que se fragmenta cada día.

Lo nuestro es (podría ser) algo muy amplio, son frutas pero también las raíces. Lo nuestro se puede dar en muchos niveles. La piel es otra cosa. Siempre se tiene en mente un lector ideal, no para todo sino para algo, una escena, un poema, un (mal) chiste. Tengo en mente a Alguien, algo.

Todos y cada uno de los que pasan por aquí siéntanse en la libertad de sentir que les escribo, o no; que es un diálogo íntimo, en la esquina de su casa, en la cantina más tenebrosa o en un lujoso restaurante. De todo hay: política, literatura, cuerpos que se enredan, monstruos, invitaciones a eventos.

Hay días en que quisiera poner más de una entrada, hay días en que no quisiera salir de mi cama ni abrir los ojos. En los días gozosos he dejado programadas algunas entradas, así que se sorprendan si se da el caso de que felpe (cuelgue los tenis, sucumba o me dé el patatús) y aún aparezcan cosillas de vez en cuando.

Mil noches y cien mensajes hemos compartido hasta hoy, Alguien, Todos. 1100 entradas, MC, todo nuestro.

jueves, febrero 04, 2010

polvo de una noche...

"Si se me permite hacer una clasificación un tanto chusca, el microrrelato es el polvo de una noche, excitante, sí, pero enseguida olvidado. El relato de 20/30 folios es una relación de tres o cuatro meses –digamos que un verano-, quizá en una ciudad lejana, quizá en una casa de campo, quizá en un apartamento alquilado al que uno sabe que nunca volverá: suficiente para que deje huella, pero no tanto como para que llegue a crear tedio o sensación de asfixia. Y la novela es una larga convivencia en pareja, con todas las ventajas y todos los inconvenientes que tiene eso".


Eduardo Jordá (en El Síndrome Chéjov)

miércoles, febrero 03, 2010

irrealidad

Hay mentiras piadosas, hay silencios que otorgan o cambios narrativos que tienen función emotiva o hasta poética en el discurso, pero cuando la mentira se vuelve la sustancia del mensaje no hay comunicación. Como escuchas, como receptores, queremos que lo que oímos sea bien contado.

A Pedro le creyeron, luego ya no, hasta que el lobo vino y aunque se oían los aullidos todos en el pueblo reían.

En literatura hay que saber mentir, y creérsela. Como en la vida real, depende de cómo se presente la mentira para que la historia no caiga en la obviedad. Por eso se habla de verosimilitud, no de verdad. Un sospechoso presentado apresuradamente y confesando absurdos a unas cuantas horas de ocurrida la fechoría es un mal augurio. La ausencia de un móvil (el objeto mágico del que habla la teoría del cuento de Propp) nos deja invariablemente frente a alguien que resulta un falso héroe (¿un falso escritor?).

Ese cuento ya me lo sé.
Como dicen en mi tierra: "Que te compre quien no te conozca".

Daga - Gerardo Enciso

En este país ya huele a sangre...

lunes, febrero 01, 2010

cuentos, futbol y varias armas humeantes

Adrián Encino Hernández tenía 17 años, era alumno del Colegio de Bachilleres plantel 9 de Ciudad Juárez, y no hace mucho el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas, le entregó un reconocimiento por su destacada actividad académica.

Adrián, con otros 14 muchachos del Cobach y dos adultos, fue asesinado a la medianoche del domingo 31 de enero a manos de un comando armado mientras estaban en una casa particular celebrando el triunfo de su equipo de futbol.

Pocas horas después, domingo a mediodía, en Torreón, Coahuila, otro comando armado irrumpió en un bar y abrió fuego con armas de alto calibre, dejando al menos 18 muertos y más de 20 heridos. Igual que en Ciudad Juárez, el ataque fue de hombres que iban en varias camionetas Hummer, que cerraron los accesos de las calles, dispararon cientos de balas de rifles ak47 y R-15 y escaparon en minutos.

Miedo, indignacion, impotencia. Nadie que me dé respuestas.

En México hace una semana se armó un gran revuelo por el disparo en un bar a un futbolista profesional. ¿Cuántos de los niños futbolistas tienen que morir para provocar la indignación (real o supuesta) mostrada en el caso de una persona? Este caso fue más comentado que las ejecuciones que hubo en México durante 2009: una cada 65 minutos.
 
Mientras tanto, el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, en spots televisivos y en foros internacionales asegura que se ha golpeado seriamente a la delincuencia. Habla de "guerra" contra el narcotráfico y de celebrar el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolucion mexicana.
 
Me dijo una amiga: ¿Y qué quieres, que el presidente diga que estamos de la chingada? No sé si así, pero no debería dar meras cuentas alegres que sólo termina creyendo quien está en el poder, que se venden a otros países para que inviertan en nada. En otros niveles, locales, estatales, se dice que son los que están a su alrededor los que sacan al gobernante de la realidad, contándole sólo lo que quiere oír. Lo mismo pasa desgraciadamente en muchos gremios, incluido a veces el de los escritores: ay del que critique a alguien porque significa que es envidioso, ignorante o poca cosa.
 
Sí, creo que sería positivo que el gobierno asumiera "la realidad", pues a fin de cuentas el discurso político debe ser diferenciado del discurso literario. No necesitamos cuentos políticos, historias infantiles con finales felices, sino estrategias, métodos, organización.
 
Hoy, también, murió Tomás Eloy Martínez, escritor argentino, quien en la revista Letras Libres escribió: "Todo acto de narración es, como se sabe, un modo de leer la realidad como no es, un intento de imponer a lo real otra forma de coherencia, fundada a veces en el azar o en el caos".
 
Una de las frases famosas de este gobierno fue de parte del procurador de justicia: "Aunque no lo parezca vamos ganando la guerra" al narco. Las apariencias engañan. Tal vez no vemos lo que deberíamos ver. Tal vez nos gobiernan literatos llenos de ideas frescas y no nos habíamos dado cuenta.
 
Tal vez quieren hacernos creer que dos más dos son cinco.

domingo, enero 31, 2010

cuando un cuerpo encuentra un cuerpo...

Esta es la canción en la que se basa el título de El guardián entre el centeno, la novela de Jerome David Salinger. Sin embargo, y como bien dice el joven escritor José Agustín, The catcher in the rye es un título intraducible, ya que implica el juego de esta canción (“When a body meets a body comin’ thru the rye": Cuando un cuerpo encuentra un cuerpo que viene por el centeno) de Robert Burns, el deseo del protagonista Holden Caulfield de lo que le gustaría ser de grande si de verdad pudiera elegir y lo que anota José Agustín en su texto publicado este sábado en el suplemento Laberinto de Milenio:

"Holden sería un catcher in the rye, variación, a fin de cuentas, de un don Quijote que salva niños en vez de rescatar doncellas, damsels in distress; un protector de la inocencia y la pureza, del paraíso terrenal, como su contemporáneo Charlie Schultz, el monero de Peanuts. Por eso Holden se ofende tanto cuando ve el grafiti fuck en las paredes de una escuela primaria. Pero `in the rye` también son los sándwiches con pan de centeno, así es que este atrapador está listo para ser comido".


Buen domingo.


Vita

Felicidades.

Gracias.

sábado, enero 30, 2010

noche

Como en la red de Vulcano,
Marte quedó desnudo, expuesto a la mirada de los dioses.


Un planeta no titila,
aunque deja centelleando al que lo observa.

Licán tropos:
ni Fobos ni Deimos, mas la noche fue un aullido.

Conjunciones, ascendentes...
Podrá no ser ciencia,
pero puede ser poesía.

viernes, enero 29, 2010

el placer de rasgar y el de ser seducido...

¿Han leído un libro intonso? Es un placer ir separando las hojas no refiladas, que el contenido vaya quedando al descubierto en un juego que el editor reserva para ciertos libros. Como quitar la ropa al ser deseado.

Así estoy con un libro de su autoría que recién salido de la imprenta me obsequió Juan Pascual Gay: Paisajes y géneros literarios. Ensayos de geografía literaria (Colsan, 2009). Estreno un abrecartas que me obsequiaron en Xalapa, reviso los capítulos ("Paisaje, viaje y géneros literarios", "La isla desierta o el diario privado", "El acantilado o la autobiografía", "La frontera o el reportaje", "El desierto o el ensayo") y en lo que toca al desierto, uno de mis temas consentidos, me encuentro con este párrafo:

"Como las dunas móviles del desierto, la apariencia del ensayo puede cambiar a cada momento, pero es sólo eso, apariencia de cambio, puesto que, del mismo modo que el desierto muda en su apariencia pero no deja de serlo, así también el ensayo, esa quimera de los géneros, se mantiene fiel a sí mismo a pesar de las distintas formas en que se puede presentar; y, al igual que el desierto en cuya superficie cada nuevo camino es un camino único, así también cada ensayo supone una nueva andadura hasta cierto punto irrepetible".

jueves, enero 28, 2010

JD Salinger, 1919-2010

"¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si pudiera elegir? [...] Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería pero es lo único que de verdad me gustaría hacer".


Julián Carrillo: 135 años

"El Sonido 13, en el sentido literal de la palabra, fue el primero que rompió el ciclo clásico de los doce sonidos existentes, a la distancia de un dieciseisavo de tono (que fueron los intervalos logrados por mí en mi experimento entre las notas Sol y La de la cuarta cuerda del violín), y cuya constante matemática es 1.0072; pero ahora, Sonido 13 es un nombre que abarca el total de mi revolución que ha conquistado en su desarrollo una multiplicidad de intervalos musicales jamás soñados; que ha inventado y construido nuevos instrumentos que han sido tocados en conciertos en los centros más linajudos, tanto en Europa como en América, y que, además ha planteado una reforma total de las teorías clásicas tanto de música como de física musical; que ha escrito los libros técnicos para su desarrollo, inventando un nuevo sistema de escritura".


miércoles, enero 27, 2010

Sin mirar a los espejos

Ese miércoles en la sala de cronistas del Palacio Municipal de San Luis Potosí se presenta Sin mirar a los espejos, el nuevo libro de Norberto de la Torre, autor también de, entre otros, Ciudad por entregas, Los disfraces del dragón, Tiempo es una metáfora que duele y El universo en un sombrero.

Este martes estuve en la Casa López Velarde como asistente a la presentación de Cordelia y otros fantasmas, libro de cuentos de Gabriela d´Arbel (a quien conocía sólo por su blog, algunos correos electrónicos y de vista por sus fotografías y relatos en el facebook). Allí Norberto me hizo favor de obsequiarme su nuevo libro, editado por el ayuntamiento capitalino. Una edición sobria, bien cuidada, y cuyo texto de cuarta de forros corre a cargo precisamente de d´Arbel:

"Dentro de sus relatos, Norberto edifica de manera extraordinaria espacios extraños, donde el mundo puede ser tan minúsculo como la cabeza de un alfiler, o paisajes donde escarabajos trazan figuras caprichosas sobre el pizarrón de sombras, lugares irreales donde se escucha el sonido de un balazo y el absurdo murmullo de las palabras que describen lo intangible como es la existencia de las horas".

Les comparto uno de los relatos del libro.


Escuela
Norberto de la Torre

Esta es una escuela de enseñanza especial, pero ello no impide que nosotros podamos sentir mucho cariño por quienes se encargan de cuidarnos. Los vemos llegar con sus rostros tristes y su gran compasión, los vemos hacer esfuerzos por lograr que aprendamos las conductas más elementales como lavarnos los dientes o comer correctamente. A veces se desesperan pero siempre terminan abrazándonos y con los ojos llenos de lágrimas. Nos entristece ver su piel que se demacra mientras la nuestra se pone ruborosa, su cuerpo se adelgaza mientras el nuestro se llena. El director nos regaña y nos golpea, muchas veces sin razón, sé que lo hace porque nos tiene miedo. A pesar de todo, recordamos con cariño a los maestros que pasaron por la escuela, sobre todo cuando en los días de limpieza, el director nos obliga a quitar el polvo de los frascos en que sus restos fueron depositados una vez que se secaron.

martes, enero 26, 2010

literatura de tradición oral, novedad editorial

De entre las novedades del fondo editorial de El Colegio de San Luis deseo compartirles una que me obsequió Mercedes Zavala Gómez del Campo. Se trata de Formas narrativas de la literatura de tradición oral en México: romance, corrido, décima, leyenda y cuento, resultado del coloquio del mismo nombre que se realizó en el Colsan en 2008, bajo la coordinación de Mercedes, también responsable de esta edición.

A este blog han llegado muchas personas buscando información sobre dicho coloquio, que aseguran Mercedes y compañía tendrá una segunda versión en 2010, y es grato notificarles que ya salieron las memorias, donde se reunieron las ponencias según los temas y se publica una interesante bibliografía conjunta sobre la literatura oral. 14 trabajos sobre corridos, narcocorridos, valonas, romanceros, leyendas y más.

Por hoy les comparto dos fragmentos de temas que en lo particular me interesan: el narcocorrido y la valona. Sobre el primero nos dice Juan Carlos Ramírez-Pimienta que cualquier esfuerzo de México o Estados Unidos por prohibir los narcocorridos es inútil, por la falta de legislaciones conjuntas, y que "el corrido de narcotráfico se fue convirtiendo en narcocorrido en la medida en que la temática pasó del narcotráfico, sus peligros y aventuras, para convertirse en un corrido que enfatiza la vida suntuosa y placentera del narcotraficante".

En cuanto a la valona, género lírico que se cultiva en mis dos matrias, la Zona Media de San Luis Potosí y la Tierra Caliente de Michoacán, Raúl Eduardo González nos habla de esta forma poético-musical que se da muchas veces con improvisaciones según el público y el lugar en el que se ejecuta, que tiene su estilo de baile particular y a veces se presta a competencias cantadas y bailadas, con las "topadas" entre grupos de músicos y los intentos de rajar la tabla sobre la que se zapatea.

Dice González: "la forma tradicional del género es la de una glosa en décimas; generalmente una planta con la forma de una cuarteta de octosílabos (glosa típica), o bien, con la de un solo verso octosílabo (glosa de línea) que se desarrolla en cuatro décimas, cada una de las cuales culmina con un verso de la planta".

Dado que el autor marca diferencias entre las valonas tradicionales y las nuevas, sobre todo en el uso de la glosa ("esa partecita que se repite", como dijo alguien), les dejo la que González usa como muestra de la tradicional, "La renca".

Disfruten la canción y el libro.

lunes, enero 25, 2010

un pésimo...

"Ser un pésimo escritor no es un delito. Pero aún eso requiere cierto esfuerzo: la apuesta de invertir el escaso tiempo propio en la traza de una obra, incluso de una obra mala, incluso de una obra pésima. [...] Ser un pésimo escritor no es ciertamente un delito... pero da tanta vergüenza..."

Tomado de Neorrabioso: Troya literaria.