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domingo, enero 24, 2010

Sherlock Holmes

No sé si ya la vieron. Como toda adaptacion cnematográfica de una lectura más o menos conocida tiene detractores y adoradores. Soy de estos últimos. Además de que siento a Robert Downey Jr. como de la familia (me tocó verlo de freek en sus (nuestros) años mozos, en películas de high school), el ex de Madonna es audaz (si no han visto Juegos, trampas y dos armas humeantes corran a rentarla, bajarla o comprarla) y el personaje es de los que más me gustan: tiene desórdenes de personalidad y una gran inteligencia.

Los más puristas se quejan de que en esta versión el detective tira puñetazos, a lo que habría que responder que sigue siendo Sherlock Holmes, pues hasta en las actividades físicas hay que saber qué hacer y cuál será el resultado al acometerlas, como piensa el personaje de Arthur Conan Doyle antes de una pelea:

"Sordera parcial en oído, primer punto de ataque. Dos, paralizar las cuerdas vocales para evitar que grite. Tres, gancho bajo en la costilla flotante. Cuatro, puño contra la pierna izquierda: fractura de rótula. Pronóstico: pérdida de conciencia, 90 segundos; recuperación completa de facultades: poco probable".

Los dejo con una muestra de la música, compuesta por Hans Zimmer.

martes, marzo 20, 2007

Acerca del Dr. House



"House está más cerca de ser un detective que un médico. David Shore, el creador de la serie, confesó sin culpas que su inspiración fue Sherlock Holmes, otro misántropo brillante capaz de resolver cualquier enigma, y por cierto: igualmente adicto a las drogas. (Ya en los relatos originales de Sir Arthur Conan Doyle, Holmes se inyectaba una solución de cocaína al siete por ciento.) El ladero de House no se llama Watson, sino Wilson. Y aunque House no toca el violín como Holmes, sí toca el piano –como el mismísimo Hugh Laurie. De hecho, el apartamento de House es el 221 B, la misma dirección que Holmes y Watson compartían sobre Baker Street. Es fácil imaginar que al igual que Holmes, House utiliza los opiáceos y los casos terminales para mantener su cerebro en una suerte de high permanente; la vida común y corriente los aburre hasta la desesperación. También es posible conjeturar que esa ansiedad trata de ahogar un dolor pasado, o de disimular un vacío espiritual capaz de inducirles un vértigo de muerte. Pero por fortuna, así como Holmes es una criatura decididamente pre-freudiana, hasta donde he podido ver House se mantiene a prudente distancia de interpretaciones psicologistas: si algún día nos enterásemos de que House es como es porque su mamá no lo quería, el personaje se derrumbaría como un castillo de naipes".

(hurtado de Marcelo Figueras, en http://blogs.elboomeran.com/figueras/)