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lunes, junio 13, 2016

Disciplina y educación

«La autoridad del profesor es otro de los enemigos a combatir por los partidarios de estas. «¿Cómo le vas a dar autonomía a 30 niños que lo que quieren es jugar? Si quiero enseñarles trigonometría a mis alumnos, me tendré que tener autoridad, ¿no?». Fascista, reaccionario o franquista son algunos de los apelativos que Moreno Castillo dice soler recibir al defender esta tesis.

«Yo no creo que eso sea fascismo. Es como si dijéramos que las leyes de tráfico son fascistas. Tiene que haber una autoridad en la carretera, igual que tiene que haberla en las aulas. Y eso no quiere decir que se trate a los niños a latigazos. Simplemente, si la enseñanza es obligatoria tiene que haber una autoridad que haga efectiva esa obligatoriedad. Si no la hay, es que no es obligatoria».

De hecho, modelos educativos que son referentes en todo el mundo, como el finlandés o el coreano, se basan en buena medida en la disciplina: «Primero se les pide que estudien y que aprendan para que así luego pueda florecer su creatividad, su espíritu crítico… De hecho, Picasso llegó a pintar de esa forma tan peculiar, que él mismo decía que se parecía a la manera de dibujar de los niños, después de haber aprendido a pintar, y muy bien, como un adulto».

jueves, julio 30, 2015

Acoso al profesor - Ricardo Moreno Castillo

«El profesor vive, día tras día, en el aula situaciones que impiden el normal desarrollo de la clase. Desde hace algún tiempo, la falta de disciplina y la violencia escolar se muestran como un fenómeno creciente en las aulas, lo que supone un desafío para el colectivo docente. Una serie de alumnos, fundamentalmente de primer y segundo ciclo de la ESO, con un total desinterés por adquirir conocimientos, acude a dase sin el material escolar y sin las tareas que se le han mandado, y se dedica a interrumpir al profesor y a los compañeros con comentarios fuera de lugar. Además, hacen ruido y desobedecen las nomas. Cuando el profesor les llama la atención, lo toman como un desafío y responden de forma violenta, llegando al insulto, la amenaza e incluso la agresión.

»Estas situaciones de tensión, repetidas día tras día, en varias aulas sucesivamente, conducen al profesor a un estado de estrés permanente, que desencadena cuadros patológicos, tanto físicos como mentales, que le obligan en algunos casos a pedir la baja laboral y en otros a sufrir cuadros de ansiedad y de depresión.»


martes, diciembre 03, 2013

La mentira de la motivación - Ricardo Moreno Castillo

«La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna costumbre.» Jean Jacques Rousseau, filósofo

«Entre las falacias que más daño han hecho a nuestra educación están la del aprendizaje lúdico y la de la motivación. Algunos padres critican a los profesores por no motivar a sus niños y hay alumnos que llegan al instituto exigiendo que se los entretenga. Pero es absurdo pretender que los estudiantes vayan motivados al instituto como si fueran a un circo. Es más, lo preocupante sería que un muchacho aguardara impaciente el fin de las vacaciones para poder divertirse estudiando las declinaciones latinas o resolviendo problemas de trigonometría. No, los padres deben dejar claro a los hijos que han de ir al instituto porque es su obligación, les guste o no, y que deben hacer las tareas escolares todos los días, estén motivados o no. Hacerles creer que el trabajo es un juego es tan grave como hablarles de la cigüeña cuando preguntan de dónde vienen los niños. Si toda persona con sentido común sostiene que hay que informar sinceramente a un niño cuando se interesa por el sexo, o por el problema las drogas, no se entiende por qué se les ha de mentir cuando se les habla del trabajo y del esfuerzo. Un profesor que para motivar a los alumnos convierta el estudio en un juego está, sencillamente, engañándolos. Porque es imposible aprender un idioma extranjero, saber matemáticas o tocar medianamente bien un instrumento musical sin muchas horas de esfuerzo y dedicación y sin hacer muchos ejercicios rutinarios y repetitivos cuyo sentido el neófito puede no entender. Por ello, el estudiante ha de ser avisado de la necesidad de un esfuerzo que nadie puede hacer en su lugar y que, si no lo hace, el único responsable de su fracaso es él.»