viernes, junio 19, 2020

Mimnermos: pinturas cerebrosexuales - Anne Carson

1
¿Qué es la vida sin Afrodita?
Parece un hedonista incorregible cuando pregunta insinuando la respuesta.
Hasta la empuñadura en la cesta de miel—¿o si no
muerte? pues sí
es dulce nadar dentro de ella el nado
secreto
De hombres y mujeres pero (no) entonces
el pelaje de la noche se endurece sobre ella (no) entonces vendas 
con costras de olor a viejo (no) entonces
cuenco ennegrecido ni brote ni niños ni mujeres ni sol ni 
esporas (no) en (no) todo cuando
Dios ni rudopavonearse nada cierra
su puño sobre ti
2
Todos nosotros como hojas
Compara (siguiendo a Homero) la vida del Todos como hojas 
en el horror de serlo: 
primavera—
un gastado rebote de oro y estás ahí. 
¿Ves el sol?—Lo hice yo.
hombre con las hojas.
Cuando joven. Las Parcas azotando sus colas en un rincón. 
Pero (déjame pensar) ¿no fue en un hotel en Chicago 
donde tuve el primero de esos—mi cuerpo saliendo de la
pieza
curvo en un trámite mortal
y yo en el techo como desapareciendo—
pinturas cerebrosexuales las llamaba?
En el tiempo en que (por así decirlo) pintaba.
¿Te acuerdas
del chocolate curiosamente maravilloso que compramos en
(como se decía entonces) Berlín Oriental? 

3
No importa cuán bello haya sido antes 
Ver acercarse la vejez.
Sí hermosa hoy es para siempre ahora ¿qué es esa sombra 
abriendo
todos tus desde dónde de dedos de niño? 

4
A Tithonos (don de Dios)
Para el pobre Tithonos

Ellos (por una parte) hicieron sus frías lágrimas inmortales 
y olvidaron decirle
que sus ojos no lo eran.
5
Un repentino sudor indecible se desliza por mi piel 
Él mira, quizás culpando.
Sudor. No es más que sudor. Pero me gusta mirarlos. 
La juventud es un sueño donde voy todas las noches
y despierto con este pequeño ramo de arterias saltándome 
en la mano
Es duro, querida mía, ser enviado más allá de sus fronteras 
Llevando una piedra en cada ojo.
6
Que haya verdad entre tú y yo
Pese a profesar el culto de la juventud y el placer, no desconoce la preocupación moral.
En el cruce de la frontera todo lo que podía oír era tu pulso 
y el viento peinándome el hueso del oído como antimateria. 

8
Porque lo que le toca en parte al sol es laborar todos sus días 
El aguarda el mito.
Mira: arriba cada hueso cada cielo cada día cada tú— 
Él sube urdiendo Su
camino arriba lóbulos azules del océano va 
lanzado por el ya mañana rosarepentino
de alguien va montando Su lecho de oro con bordes de día va 
rasando
países del sueño de oeste a este hasta repentino 
rosasdetuvo el ya principio
de alguien abre el reverso del reloj: Él 
entra.
11
Me sobrevenga la muerte
Él canta sobre los cumpleaños.
Ninguna enfermedad ningún campo de hambre aplanado por el sueño solo un golpe en la puerta
a la edad de tres veces veinte: acabado. 

12
Cuando las montañas se zambulleron de perfil
Habla de Colofón, colonizada desde el continente. 
...Cuando las montañas se zambulleron de perfil desde Pilos
vinimos a Asia en barcos
hacia Colofón cincelamos nuestro camino 
nos sentamos como nudos difíciles de desatar 
entonces desde ahí
hicimos un tajo en río rojo de la tarde y 
conquistamos Esmirna
para Dios.

13 (a)
Así ellos desde el lado del rey
Ve moverse a los guerreros.
Así ellos desde el lado del rey cuando recibieron la orden
se apresuraron—cubiertos por sus propios escudos cóncavos. 

14
Ninguno como él
Contempla la memoria.
Ninguno semejante:
entre los toros embistiendo ninguno semejante en los funestos flancos de
Hermos. 
Ninguno.
Los ancianos que lo vieron, vieron los extremos de la fuente. 
Aguijoneó a Dios.
Dicen que su columna vertebral venía directamente del sol. 

15
Las palabras lo atormentan.
...en público las palabras formaban un amasijo dentro de él. 

16
Atormentado.
...siempre la dura caja de las palabras querían.

22
Media luna
Se despierta temprano.
La media luna a través de los pinos en la madrugada
aguda como el torso de una muchacha
23
¿Por qué lo entristece el movimiento?
...un cojo conoce el acto sexual mejor que nadie...

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