Sabíamos que no era buena, nos repitieron hasta la saciedad sus conciertos fallidos, sus cambios físicos por el uso y abuso de estupefacientes. Como otros músicos Amy se fue a los 27 años (1983-2011). Quedan sus letras y su voz; como ella, agradablemente disfuncionales en una época en que cirugías y mercadotecnia mediante, todo en la música comercial es monótono.
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